Jun 14 2012
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CulturaSociedad

Un mundo en crisis, un mundo en transformaci贸n

Insertos en la globalizaci贸n y en las transformaciones que de ella se derivan, nos resulta muy dif铆cil darnos cuenta que nos hallamos inmersos simult谩neamente en tres procesos que organizan y estructuran el comportamiento de los pa铆ses y de los pueblos al comenzar el siglo XXI.| SERGIO RODR脥GUEZ GELFENSTEIN.*

 

Son ellos, el fin del mundo unipolar, la mutaci贸n del orden westfaliano que dio origen a los Estados nacionales y la crisis de la 鈥渋dea de mundo鈥澛 que gener贸 el occidente judeo-cristiano para impon茅rselo al resto de la humanidad y que lo coloc贸 como 鈥渃entro鈥 del planeta. Es lo que algunos han llamado el fin de la modernidad y el inicio de la post-modernidad.聽 Trataremos de explicar cada uno de ellos.

 

Como ha sido siempre, el sistema internacional responde a los intereses de poder de las potencias. Hoy, la globalizaci贸n se concibe como un sistema de reglas聽mediante el cual los pa铆ses poderosos protegen sus esferas de influencia y limitan las de los dem谩s. Eso incluye los mercados, el tr谩nsito de personas, la propiedad intelectual, el comercio y la inversi贸n.

 

Desde el punto de vista pol铆tico la estructura organizacional del mundo deber铆a responder a eso. El problema es que, por un lado el peso del poder econ贸mico es infinitamente mayor que el del poder pol铆tico por lo cual el papel de los Estados en la regulaci贸n del funcionamiento internacional est谩 subordinado al de las empresas transnacionales y de los grandes capitales financieros.

 

Muchos dir谩n que eso siempre ha sido as铆, y est谩n en la raz贸n. La diferencia es que hoy, los entes econ贸micos son actores internacionales que inciden de manera determinante en la toma de decisiones en la esfera mundial. Por otro lado el instrumento creado para ordenar el funcionamiento internacional, la Organizaci贸n de las Naciones Unidas tiene una estructura obsoleta que responde a la realidad del fin de la 2da. Guerra Mundial y no a la actual.

 

La crisis econ贸mica y financiera mundial ha debilitado la capacidad de Estados Unidos de sostener la unipolaridad y el mundo comienza a buscar alternativas. Sin embargo,聽 el sistema internacional no ha tomado nota de esta situaci贸n toda vez que el Consejo de Seguridad, verdadero espacio de toma de las decisiones estrat茅gicas sigue organizado como si el mundo bipolar que le dio origen estuviera presente.

 

Mientras esa situaci贸n no se聽 normalice, la crisis seguir谩 rondando porque un instrumento del mundo bipolar no puede conducir las acciones del sistema que hoy existe, mucho menos el del futuro que tiende a la desaparici贸n de la unipolaridad

 

En otro orden, el sistema internacional como聽 lo concebimos en la actualidad sigue siendo estructuralmente Estado c茅ntrico. As铆 ha sido desde que se empezaron a configurar los estados-naci贸n en el siglo XV. Todav铆a durante el siglo pasado, la creaci贸n de la Sociedad de Naciones primero, y de la ONU despu茅s respondi贸 a esa realidad. La primera aunque se llam贸 de 鈥渘aciones鈥 en realidad fue una organizaci贸n de estados centrales, y la segunda tuvo su origen en 1945 fundada por 51 representaciones estatales.

 

El inconveniente ha surgido cuando el espacio internacional se ha ensanchado a partir de la creaci贸n del sistema de Naciones Unidas incluyendo sus agencias, el cual responde a una l贸gica supra estatal que a煤n hoy, no termina de engranar con el funcionamiento de los Estados. Posteriormente han engrosado la esfera de lo internacional, organizaciones no gubernamentales, empresas transnacionales, gobiernos locales, fundaciones e instituciones humanitarias, organizaciones populares y sociales u otras que se han creado para luchar por determinado tema como el ambiente, la igualdad de g茅nero, contra el racismo, el reconocimiento a las minor铆as, por mencionar s贸lo algunas.

 

La complicaci贸n es que el mundo sigue sin que 鈥攄esde el punto de vista organizacional鈥 las decisiones聽 consideren la opini贸n de estos nuevos actores que tienen una presencia creciente en la representaci贸n de los ciudadanos; por el contrario se ha profundizado el monopolio de los Estados como si a煤n fueran los 煤nicos聽 protagonistas en el siglo XXI. Esto configura una situaci贸n anti democr谩tica que no tiene viabilidad en el mediano y largo plazo.

 

Finalmente, el mundo se ha estructurado聽 a trav茅s de un centro pol铆tico que siempre estuvo en Europa, aunque en el siglo XX se haya desplazado hacia W谩shington y Mosc煤. Sin embargo, sigui贸 prevaleciendo el Occidente de las potencias como el que establec铆a y promov铆a los patrones de comportamiento, y los valores que deber铆an imperar en el mundo.

 

Esto ha sido as铆 en un proceso a煤n m谩s antiguo. Se inici贸 desde que Grecia y Roma fijaran las pautas unos cinco siglos antes de nuestra era, es decir, hace alrededor de 2.500 a帽os. Sin embargo, el siglo XXI visualiza la idea de que las potencias dominantes ser谩n China e India y que el mundo musulm谩n, adem谩s de Am茅rica Latina y el Caribe tendr谩n un papel importante en el futuro.

 

Esto nos lleva a una discusi贸n que ha tenido gran realce en lo cultural y art铆stico, tambi茅n en lo filos贸fico, pero no en el 谩mbito聽 de las relaciones internacionales. La modernidad se present贸 en su momento como un proceso emancipador de la sociedad con sus implicaciones en lo pol铆tico, en lo social, lo ideol贸gico y lo econ贸mico. Posiciones antag贸nicas como la liberal burguesa y la marxista coincidieron en este an谩lisis.

 

Este asunto se sustentaba en la preeminencia de la 鈥渞az贸n ilustrada鈥, es decir de la racionalidad que establec铆a la libertad y la igualdad por encima de la opresi贸n. As铆, se estructur贸 el mundo moderno y as铆 se organizaron las relaciones internacionales. La raz贸n que predomin贸 fue la de las potencias vencedoras, ello permiti贸 transformarla en raz贸n universal que establec铆a lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo. Todav铆a hace muy poco, en el a帽o 2001 el presidente de Estados Unidos expres贸 que hab铆a un imperio del mal y que para luchar contra 茅l la disyuntiva era estar 鈥渃on nosotros o con el terrorismo鈥 asumi茅ndose ese pa铆s como el 鈥渂ien鈥.

 

De esta manera se le impuso al mundo una escala de valores que part铆a de una raz贸n 煤nica que niega la posibilidad de que existan otras racionalidades en pa铆ses que tienen una historia, una cultura y una filosof铆a mucho m谩s antigua y arraigada en su poblaci贸n que la que se tiene en el Occidente capitalista y desarrollado. El siglo XXI augura una crisis en tanto la racionalidad occidental se resista a perder el poder que ostenta desde hace dos milenios y medio a favor de otros pensamientos que impondr谩n nuevos comportamientos y verdades que delinear谩n la acci贸n de los ciudadanos, los pueblos y los pa铆ses y que por tanto provocar谩n indudables transformaciones en las relaciones internacionales.

 

Cuando analizamos estos tres fen贸menos en su conjunto y estudiamos estos tres escenarios de crisis de manera simult谩nea s贸lo podemos concluir que muchos de los problemas contempor谩neos surgen de la aceptaci贸n de que vivimos en un mundo en profunda transformaci贸n, que聽 a煤n falta un largo proceso de lucha en la que lo viejo debe dar paso a lo nuevo y se establezca una sociedad para vivir bien y en la que todos tengamos un espacio para participar libremente.

 

Por todo ello vale la pena luchar por lo que luchamos y sostener con nuestra convicci贸n y nuestros votos lo que hemos conquistado hasta ahora.
鈥斺
* Internacionalista y profesor universitario.
En el portal de la Radio de la Universidad de Chile (www.radiouchile.cl).

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