Oct 30 2011
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OpiniónSociedad

Un sacerdote: Chile y la recuperación del país

En medio de paros nacionales, huelgas de hambre y demandas estudiantiles, con gran movilización nacional, el señor Piñera ha hecho una intervención pública llamando a una “recuperación del país, a tener cordura y sentido común”. Además, echó la culpa de todo lo que está sucediendo en el país, a “los gobiernos anteriores”.  |EUGENIO PIZARRO.*

Me parece que esta intervención del señor Piñera no tiene ningún sentido común ni cordura, tampoco no es ningún aporte concreto a la recuperación del país.

Puede ser que subjetivamente él crea que su actuación es correcta, pero objetivamente no se ajusta a la verdad. Insisto como otras veces: en Chile se está viviendo en una gran mentira. Chile nunca se recuperará mientras no seamos capaces de dar pasos concretos para pasar de mentira a verdad. Según mi fe, se trata de vivir una gran Pascua: pasar de muerte (mentira) a vida (verdad).

Chile tiene una institucionalidad socio-política-económica ilegítima. Yo diría inmoral porque es mentirosa. Se fraguó o se fue imponiendo a sangre y fuego por una brutal dictadura. O sea se “legitimó” sin democracia, sin participación del soberano, que es el pueblo chileno, una ilegitimidad. Chile tiene una ilegitimidad desde su origen dictatorial.

El otro día en televisión la señora [ministra del Trabajo] Matthei con total desparpajo, refiriéndose al Paro Nacional convocado por la CUT, dijo:"‘la CUT no le ha preguntado a los trabajadores, que responsablemente quieren trabajar y no parar". Yo le digo: “Ustedes no le preguntaron a los responsables demócratas, si queríamos o no el brutal golpe de Estado dado por los poderosos e imperialismo, que sentían que el gobierno del pueblo estaba tocando sus egoístas intereses.

Desde allí, sin “cordura ni sentido común”, se fue imponiendo dictatorialmente una “legitimidad” ilegítima.

Ustedes son hijos de la dictadura saben como se puede “recuperar el país con cordura y sentido común”. Si durante 20 años, los otros políticos, en anteriores gobiernos, no tuvieron voluntad política de hacer que Chile pase de la institucionalidad ilegítima a una legítima, es responsabilidad de ellos, y el pueblo se cansó de esperarlos: los castigó en las últimas elecciones. Tal vez, algunos ingenuamente, creyeron en el “cambio” propuesto por el señor Piñera.

Hoy día, los chilenos se cansaron y se dieron cuenta de la falsedad del “mentado cambio”. Yo le digo, a la manera del pueblo, al señor Piñera: no se saque el pillo con los gobiernos anteriores. Ahora le toca a usted. Pero usted no lo hará. Usted está con la institucionalidad heredada por la dictadura, sobre todo en lo económico. Usted es un hombre de negocios. Ni Chile es un negocio ni “la educación es un bien de consumo, y no todo cuesta o se gana con dinero”, como usted ha dicho.

El centro de nuestra institucionalidad debe ser el bien común, y eso significa que se trata de los hombres y mujeres de Chile: personas humanas. El dinero es sólo un medio. Cuando se toma al crecimiento y el desarrollo del país sólo mirando el dinero, el negocio o el mercado, se toma a persona humana como una vulgar herramienta de mercancía; se cae en la idolatría del dinero, y usted no le estaría dando culto al Dios que usted dice creer. Y habría que decir: “Me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí”.

Estaría ofendiendo a Dios en los chilenos y chilenas, sobre todo en los más pobres: “Lo que haces con el pobre conmigo lo haces”. Por eso seremos premiados o castigados. Me importa su salvación tanto como la mía.- Usted ha dicho que dijo "No" a la dictadura en 1988. Pero, ahora, en la práctica dice "Sí" a la institucionalidad de la dictadura. Parodiando a Jesús que le habla a los hipócratas fariseos y doctores de la ley, yo le digo hoy: “Hagan lo que ellos dicen y no hagan lo que ellos hacen”.

Por eso, señor Piñera, los estudiantes, los trabajadores, y un gran crecimiento de nueva mayoría nacional, con sus movilizaciones, le está diciendo que actual institucionalidad ilegítima no resiste más.

Y por eso, porque ustedes no cambian lo ilegítimo, porque lo han “legitimado”o han continuado “legitimando”, o porque están de acuerdo con lo ilegítimo, es que no están de acuerdo con educación de calidad y pública gratuita; no están de acuerdo con nueva ley provisional, ni con un nuevo código laboral, ni cambio de economía; se jactan de un crecimiento de dinero macroeconómico del país, que no “chorrea” nunca, y no tienen ningún cargo de conciencia de una microeconomía inmoral que produce pobreza y miseria de muchos hermanos y hermanas chilenos.

Usted, señor Piñera se acordará, al igual que yo, que el dictador Pinochet, según su institucionalidad ilegítima, refiriéndose a la educación dijo: "La educación primaria es para los pobres. La secundaria es para clase media. La universitaria es para los ricos". Si la educación está en crisis es porque está sustentada por esa institucionalidad ilegítima, que se “legitimó” a sangre y fuego, y que usted, los políticos y los partidos políticos, han funcionado con ella, “legitimándola”.

Lo mismo ha pasado en otros niveles de la vida de chilenos y chilenas.  Se necesita la “Pascua” de Chile. Dar el paso de una institucionalidad ilegítima a una verdaderamente legítima. Lo más grave de Chile es que los políticos han hecho funcionar, durante todo este tiempo post dictatorial, lo ilegitimo, “legitimándolo”. Sólo han hecho reformas cosméticas sobre un armatoste institucional dictatorial. Han puesto vino nuevo en odres viejos. Todos sabemos cuál es el resultado cuando se hace eso.

Dicho de otra manera: se le ha dado funcionamiento a lo ilegítimo durante más de 20 años. Resultado: una crisis grave socio – política – económica – moral.

Todo esto lo he venido repitiendo desde hace mucho tiempo. Y cuando ha habido elecciones dentro de esta institucionalidad, más aún, con una ley electoral binominal injusta y excluyente, que hace un parlamento ilegítimo y no representativo, me he abstenido o he llamado a anular el voto.

Algunos no han comprendido mi postura. No es un mero capricho. Tampoco una mera protesta y un querer restarme a la construcción de la patria común. Todo ha respondido a este profundo contenido y convencimiento y a un compromiso amante de hacer de Chile un país libre, democrático, justo, fraterno, valórico y moral. Ha respondido a un imperativo categórico de conciencia como sagrario inviolable. Esta es mi convicción:

Chile debe ser convocado a un cambio de Constitución y a crear un verdadero Estado de derecho. La carencia de esta institucionalidad es la causa de la “herida o enfermedad” de Chile, y de un modo especial, no sé la antípoda de mi opción radical por los más pobres.

Propongo:

1. Un llamado a una elección democrática de una Asamblea Constituyente.
Digo democrática, porque nuestras Constituciones anteriores no han sido democráticas; han sido elitistas. No ha tenido un rol protagónico el pueblo soberano. La Asamblea Constituyente tiene que ser mandatada por el pueblo. Los intelectuales constitucionalistas de hoy, deben oír al soberano y asesorarlo en Asamblea Constituyente, para expresar en institucionalidad la voluntad del pueblo y generar la nueva Constitución democrática.

2. Plebiscito Soberano. Puede ser vinculante con elecciones libres y democráticas de un nuevo Parlamento representativo y de presidente(a) de un auténtico gobierno del pueblo.
No tengo seguridad si es factible todo a la vez. Pero si estoy seguro,que todo lo dicho ayudará y recuperará al país.
   
Tengo fe y esperanza de que será así y de que Chile es posible. De nosotros depende
sepultar para siempre todo vestigio de dictadura. Hay que recordar que en 1980 la dictadura, entre cuatro paredes, hizo una Constitución. Fue plebiscitada sin ninguna garantía, sin democracia, sin registros electorales.

Recuerdo que en Punta Arenas se dijo que habían votado hasta las guaguas. Fue un verdadero fraude. Los obispos de Chile de ese entonces exigieron proféticamente garantías. Dijeron: ‘Si no se dan verdaderas garantías, la Constitución no gozará de ninguna autoridad moral. De facto no tiene autoridad ni institucional ni moral.

Pido el urgente y necesario encargo: que la nueva Constitución y Estado de derecho no dé cabida de ningún modo a un golpe de Estado; que siempre se resguarde el mandato democrático del pueblo a su gobierno e instituciones. Que no haya ingerencia foránea y se respete de verdad la autodeterminación de los pueblos. Falta de democracia se corrige con más democracia. ¡Nunca más un golpe de Estado!

Como sacerdote y ciudadano escucho en mi conciencia “Grita con fuerza y sin miedo. Levanta tu voz como trompeta y denuncia a mi pueblo sus pecados y sus maldades…ustedes se dedican a sus negocios y obligan a trabajar a sus trabajadores… Ustedes… entre peleas y golpean con maldad… ¿No saben cual es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo.
Compartirás tu pan con el hambriento, los pobres sin techo entrarán a tu casa, vestirás al que veas desnudo y no volverá la espalda a tu hermano.

"Entonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti… Si en tu casa no hay más gente explotada, si apartas el gesto amenazante y las palabras perversas; si das al hambriento lo que deseas para ti y sacias al hombre oprimido; brillará tu luz en las tinieblas, y tu obscuridad se volverá la claridad del mediodía…Entonces la Gloria de Dios te seguirá por detrás… Mi pueblo volverá a edificar… y reconstruirá… y todos te llamarán: El que repara sus muros, el que arregla las casa en ruinas”. (Isaías 5, 1.3-4.6-8.9-10.12.)

Sinceramente, creo que lo escrito ante Dios, es el camino de la “recuperación del país, con cordura y sentido común”. “Sentido” me dice rumbo. Creo que este es el rumbo que debe tomar Chile. “Cordura” me dice con el corazón puesto en el bien de todos los chilenos y chilenas, y no sólo en unos pocos con poder y dinero.
 
* Sacerdote católico, presbítero.
Movimiento Teologìas Para La Liberacion-Chile
Newenxe

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