May 25 2004
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Cultura

Vaticano: internet al confesionario

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Algunos a帽os atr谩s la l贸gica del papado mostr贸 su inflexibilidad: desear a la propia c贸nyuge, tener pensamientos lujuriosos acerca de los encuentros maritales constituye pecado. El sexo y la sexualidad penan. Seg煤n la revista Familia Cristiana el adulterio se perfecciona ya no s贸lo en lugares m谩s o menos discretos -lo que en Argentina llaman bul铆n– sino adem谩s por la v铆a virtual: l茅ase internet.

Con las computadoras la electr贸nica luce un casillero en alguno de los paisajes del infierno y los internautas una ampliaci贸n del listado de las tentaciones. Y no por visita pecaminosas salas de debates y encuentros en el mundo virtual; bastar谩n esos clics que permiten bajar al disco duro (tal vez por eso de que si es duro ser谩 proclive al pecado) temas musicales, pel铆culas y software licenciado por alguna trasnacional.

Llam贸 la atenci贸n de la cristiandad la determinaci贸n de un grupo de te贸logos cat贸licos -congregados en Roma para intervenir en la Conferencia Episcopal Italiana- el llamado para que los fieles tengan presente en el confesionario los pecados cometidos durante sus navegaciones por internet. Como bajar m煤sica en forma ilegal o usar programas sin la correspondiente licencia; esto es: sin pagar por ello.

La reuni贸n de expertos tuvo lugar primero en el santuario San Gabriele, en Teramo, y luego en la Universidad Lateranense de Roma, donde se llev贸 a cabo un seminario sobre los medios de comunicaci贸n y sus efectos en la familia.

Internet, cosa maligna; si gratis, peor

En Teramo, 40 te贸logos venidos de diferentes pa铆ses discutieron acerca de c贸mo Redescubrir la cara de Cristo en el sacramento de la penitencia, analizando la crisis que afronta el 芦sentido del pecado禄. Las intervenciones abrieron paso a la conclusi贸n de que el agite de la vida contempor谩nea, la moda, el uso indiscriminado de los medios electr贸nicos y la internet, en fin, el sentimiento de pecar se relativiz贸, entr贸 en decadencia.

Para rescatar al viejo compa帽ero de la humanidad, los asistentes consideraron una lista de nuevos modos de pecar. A la cabeza de esta base de datos figura, desde luego, el dise帽o de p谩ginas porno, pero tambi茅n el uso que de ellas hacen millones de personas.

Como -se sabe desde hace algunos siglos- la Iglesia suele tenderle alguna mano al pr铆ncipe, entre los pecados de los internautas la Conferencia Episcopal incluy贸, por ejemplo, el uso de programas sin pagar la correspondiente licencia, la creaci贸n y difusi贸n de virus inform谩ticos, el env铆o de correo electr贸nico an贸nimos, de spam o con direcciones y datos falsificados, bajar de la red m煤sica o pel铆culas ilegalmente y robar programas inform谩ticos. No quedaron excluidos aquellos que se proveen de identidad falsa o mienten sobre sus personas, en los sitios de encuentro.

Los hackers no se la llevaron de alivio. Los obispos recordaron que el Catecismo cat贸lico, en el n煤mero 2409, comenta el s茅ptimo mandamiento -No robar谩s- diciendo que se considera tambi茅n como robo el da帽o voluntariamente cometido a los bienes privados o p煤blicos o el apropiarse y hacer uso para fines privados de los bienes comunes de una empresa. Por lo tanto, si se apropian de algo que no es suyo arriesgan la condena infernal.

La Conferencia Episcopal, que termino el 25 de mayo, no se refiri贸 a la invasi贸n a la privacidad perpetrada por una multitud de miniprogramas -cookies-, que se estacionan en los discos de las computadoras u ordenadores personales e informan a las empresas que los emiten sobre aficiones, gustos, poder adquisitivo, etc… de quienes utilizan internet. Tampoco se refirieron los em茅ritos reunidos al software de espionaje de la correspondencia privada v铆a correo electr贸nico. Los pr铆ncipes no pecan.

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* Editor de www.pieldeleopardo.com. Revista de pol铆tica y cultura latinoamericana.

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