Oct 9 2012
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Sociedad

Venezuela: el nuevo rico

En Venezuela los ricos todos son nuevos; porque, comparadas las fortunas reci√©n habidas con las de los ricos tradicionales, proporcionalmente apenas si merecen estos √ļltimos ser nombrados, a pesar de ser los √ļnicos atacados por ser eso: ricos: es un signo de los tiempos. | GISELA ORTEGA.*

 

El mal no est√° en ser nuevo rico ‚Äďojala todos lo fueran- sino en c√≥mo se ha llegado a serlo y en la actitud de quien lo es frente a la novedad de su riqueza. Y, en ese sentido, existe m√°s de un comportamiento nuevorriquista.

 

Uno, el cl√°sico, el de los que estrenan fortuna y no se conforman con poseerla, sino que quieren alardear de ella y restregarla en el rostro de los dem√°s. En efecto, un nuevo rico se reconoce siempre: por el vulgar derroche y la imp√ļdica ostentaci√≥n que hace de lo que posee, por su echoner√≠a de mal gusto, porque lo que tiene no es para disfrutarlo discreta e √≠ntimamente sino para restregarlo a otros con una fatua y vergonzosa petulancia re√Īida con la sencillez, la sobriedad, la naturalidad y la elegancia.

 

Se detectan a los nuevos ricos por el derroche y el despliegue de sus bienes que evidencian la forma f√°cil como obtuvieron sus fortunas; por la desproporci√≥n entre sus meritos y esfuerzos y los logros alcanzados: por el desequilibrio entre su s√ļbita riqueza y una deficiente educaci√≥n que les ense√Īe la moderaci√≥n, que les imponga los deberes y establezca l√≠mites.

 

El nuevo rico, consciente de que el dinero todo lo puede y todo lo hace, pero ignorando que hacer con √©l para estar a la altura de ese nuevo mundo de posibilidades infinitas que se le abre, comienza por copiar a quienes ya lo tienen por m√°s tiempo o a quienes siempre lo han tenido en una imitaci√≥n que, sin darse cuenta, es una forma de aceptar y de admitir que no son como ellos sino que fingen serlo…

 

Esa carrera desbocada y ese esfuerzo constante de imitaci√≥n, de aprendizaje, de competencia y de careo acompa√Īado de rastacuerismo, da lugar a jerarqu√≠as y a escalas en el nuevorriquismo. Existen, en efecto, los permanentemente sorprendidos y perennemente deslumbrados por lo que la fortuna proporciona, los que jam√°s se acostumbran a ser ricos y nunca dejan, por ello, de actuar como los ricos de reciente factura.

 

Los de ese estilo han traspuesto el √°mbito local y son hoy producto de exportaci√≥n que, cual hordas enarbolando jugosas comisiones y petrod√≥lares invaden otros pa√≠ses. Sin embargo, los m√°s notables entre los s√ļbita y sospechosamente enriquecidos han comprendido que hay que empezar a disimular y se han dedicado a sacar, ocultar y depositar.

 

Hay otro tipo muy lastimoso: el que sin ser rico aparenta serlo y ‚ÄĒpara no ser menos ni quedarse atr√°s‚ÄĒ act√ļa como el m√°s genuino de los nuevos ricos, pero presume y finge serlo en un costoso y angustiado simular para integrarse y participar en el concurso permanente de c√≥mo ser y qu√© llevar para alternar y hacer creer.

 

Y otro grupo, el m√°s chocante, integrado por los que siempre han tenido dinero pero, ante la amenaza de una avalancha de ricos √ļltimo modelo que pueda desplazarlos, se comportan con el mal gusto, la echoner√≠a y el rastacuerismo caracter√≠sticos del m√°s insoportable nuevoriquismo (todo lo cual parece demostrar que son muy pocos los venezolanos que no se comportan como nuevos ricos.)

 

Son los nuevos ricos quienes determinan los patrones de consumo, con su incidencia en el mercado y en los precios; son ellos los que imponen un estilo que radica en hallar siempre defectos a lo bueno para demostrar que están acostumbrados a algo mejor; los que piensan que sólo es de buen gusto y de buen tono lo más caro.

 

Un nuevoriquismo saludable, de existir en el pa√≠s, constituir√≠a una actitud social, tal vez equiparable al triunfalismo estadounidene. El nuevo rico no s√≥lo es un reci√©n llegado al mundo de los negocios, de la sociedad ‚ÄĒlo que resulta del todo leg√≠timo‚ÄĒ, sino que adem√°s, hace ostentaci√≥n de su dinero como el boxeador de sus pu√Īos, agresivo, desafiante.

 

Primero que nada, cambia de casa, de automóvil. Luego establece nexos no sólo a nivel social, sino también con el poder de turno. Y compra de todo: ropa, muebles, joyas falsas y auténticas, yates y avionetas en un derroche de consumismo.

 

El venezolano es el reflejo de un país de nuevos ricos. El nuevorriquismo se caracteriza fundamentalmente por gastos excesivos y superfluos, ausencia de futuro y de planes: así somos el país y sus ciudadanos.

 

Lo interesante es que no solamente la burgues√≠a y los poseedores de nuevas fortunas se comportan con actitudes de nuevos ricos, sino que a√ļn las clases m√°s despose√≠das asumen las mismas conductas.

 

Vista hist√≥ricamente la situaci√≥n del pa√≠s frente al nuevorriquismo, lo √ļnico que nos queda es tomar conciencia individual de que tenemos que mantenernos √≠ntegros frente a una actitud que envilece al esp√≠ritu. Hacer del enriquecimiento una verdadera oportunidad de progreso y superaci√≥n y no un atajo hacia la vanidad y el derroche es, definitivamente, una responsabilidad personal.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Periodista.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. NANCY ROM√ĀN
      9 octubre 2012 21:08

      Gisela, la verdad no agrego nada porque tal y como está este artículo es interesante, lleno de palabras ciertas.
      Un abrazo.