Abr 5 2017
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Opini贸n

Venezuela, Paraguay y la democracia en la integraci贸n latinoamericana

A煤n estaban tibias las cenizas del incendio que el viernes a la noche devor贸 parte del edificio del congreso del Paraguay, cuando los cancilleres del Mercosur, sin Venezuela, se reun铆an en Buenos Aires para definir la posici贸n com煤n del bloque ante la situaci贸n institucional en el gobierno de Maduro. Separaci贸n de poderes, respeto del calendario electoral y reforzar las consultas con los dem谩s pa铆ses del bloque para el 鈥渞establecimiento de la plena vigencia de las instituciones democr谩ticas鈥, son los puntos centrales del comunicado conjunto. En la misma l铆nea se centr贸 el documento que algunos pa铆ses de la OEA -Argentina, Brasil, Canad谩, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, EE.UU., Jamaica, M茅xico, Panam谩, Paraguay y Per煤, torciendo sin duda la institucionalidad del organismo – aprobaron dos d铆as despu茅s.
La insistencia sobre el respeto al calendario electoral deriva de la decisi贸n del poder electoral venezolano de aplazar las elecciones regionales previstas para octubre de 2016 hasta finales del primer semestre de este a帽o por falta de garant铆as institucionales. En un pa铆s claramente penetrado por organizaciones paramilitares y narcotraficantes -muchas de ellas con sus cabezas en el extranjero-, en medio de una colosal crisis econ贸mica, y frente a una clara violencia de sesgo pol铆tico no resulta tan desatinado que las instituciones quieran ordenar el panorama antes de redistribuir los cargos del Estado. Aunque la especulaci贸n sobre el retroceso que podr铆a haber significado para el oficialismo una nueva derrota, y las cr铆ticas ante la imposibilidad de encontrar otros canales de legitimaci贸n, no dejan por eso de ser v谩lidas.

En cuanto al restablecimiento de la divisi贸n de los poderes, el Tribunal Supremo de Justicia ya hab铆a tomado cartas en el asunto suprimiendo los art铆culos de las sentencias que le hab铆an otorgado los poderes que son atribuci贸n de la Asamblea Nacional. El chavismo, atravesado por la discusi贸n entre el estadocentr铆smo burocr谩tico y los movimientos de base que insisten en el redise帽o institucional hacia un gobierno participativo y comunal, entendi贸 que por m谩s legitimaci贸n que tuviera la decisi贸n de la justicia venezolana la situaci贸n podr铆a convertirse en un gol en contra, y la reacci贸n de los organismos regionales fue evidencia de ello.

Paraguay arde
Mientras tanto el presidente paraguayo, Horacio Cartes, cobr贸 un nuevo rechazo rotundo al llamado a una mesa de di谩logo entre todos los partidos pol铆ticos sobre el pol茅mico proyecto de enmienda constitucional para permitir la reelecci贸n presidencial. La propuesta hab铆a sido aprobada a escondidas, en una de las sesiones paralelas -legales en el pa铆s- que organizaron el Partido Colorado leal al presidente, el Frente Guas煤 del ex-presidente Fernando Lugo, y aquel sector del liberalismo que responde a Blas Llano. Una vez aprobado el paquete de reformas por los diputados de estos partidos el mi茅rcoles, el viernes se conoci贸 su aprobaci贸n por parte de sus colegas senadores, lo cual, junto con la desmedida represi贸n policial frente al congreso, desencaden贸 la furia de los sectores opositores al pacto.

Aqu铆 tambi茅n se intent贸 hacer pasar un conflicto esencialmente pol铆tico, por una diferencia sobre una reformulaci贸n de la norma. La reelecci贸n es un tema extremadamente sensible en el pa铆s. Tras 35 a帽os de dictadura de Stroessner, la carta magna de 1992 impuso un dibujo institucional que redujera las atribuciones del presidente -de all铆, en parte, la posibilidad del golpe parlamentario que en 2012 destituy贸 a Lugo- y la duraci贸n de su mandato.

El continuismo, en la cultura pol铆tica de los partidos tradicionales paraguayos ha sido siempre mala palabra, hasta que tres ex presidentes pusieron en juego su construcci贸n pol铆tica: Cartes (que intenta erigirse al estatus de caudillo hist贸rico del coloradismo), Lugo (favorito en todas las encuestas con una intenci贸n de voto superior al 50%) y Duarte Frutos (que garantizar铆a su vuelta a las ligas mayores de la pol铆tica paraguaya con una candidatura). De prosperar el proyecto los afectados directos de la enmienda ser铆an el alcalde progresista de Asunci贸n, Mario Ferreiro, favorito en todas las encuestas donde no tenga que competir con Lugo, y su principal aliado en la pol铆tica de las 茅lites, el liberal Efrain Alegre.

La reelecci贸n no es, entonces, una discusi贸n sobre el marco institucional del pa铆s, sino que representa una puja entre poderes que buscan modificar el escenario pol铆tico nacional a largo plazo. Y que en 煤ltima instancia, s贸lo ata帽e a los due帽os del Paraguay, a las grandes estructuras ligadas a intereses de patrones y clase media, que lejos est谩n de ser la mayor铆a del pa铆s. Si tal fuera el entusiasmo por la defensa irrestricta de los postulados constitucionales, no se explicar铆a como, en 25 a帽os, casi ninguno de los protagonistas de este conflicto haya alzado la voz por la implementaci贸n de la Reforma Agraria que tiene car谩cter constitucional en Paraguay. El pa铆s ha sido en 2012 objeto de largas deliberaciones y de la aplicaci贸n, por primera vez, de medidas sancionatorias por parte del Mercosur y Unasur, las famosas cl谩usulas democr谩ticas. Era un momento hist贸rico diferente y, como vemos, inclusive las herramientas institucionales del regionalismo latinoamericano se discuten de otra manera.

El regionalismo democr谩tico
Hasta la Unasur, creaci贸n m谩s preciada del progresismo latinoamericano, expres贸 su 鈥渁larma鈥 ante los hechos recientes en Venezuela, que 鈥渁tentan contra los principios y valores esenciales de la democracia representativa y la separaci贸n, independencia y acatamiento de poderes p煤blicos鈥, seg煤n sostuvo en un comunicado oficial tras una reuni贸n de la que no participaron ni Ecuador ni Bolivia. La completa debacle de la diplomacia integracionista brasilera y su intento por regionalizar sus intereses estatales a trav茅s de organismos como Unasur es la principal raz贸n de este cambio. Si hay algo que el gobierno de Lula ha logrado, ha sido justamente la de proyectar las aspiraciones de su pa铆s (mayor libertad de movimientos en temas ligados a la seguridad, la pol铆tica energ茅tica y el comercio hacia Asia y Europa) en su entorno continental, usando como plataforma las instituciones regionales (Unasur, un Mercosur revisitado y Celac).

Y si hay un pa铆s en el que hoy estas mismas instituciones deber铆an desconfiar y observar es justamente el Brasil de Temer, cuya pol铆tica exterior y comercial se disuelve entre corrupci贸n y una lucha est茅ril por el poder.

Lo que se juega entonces en buena parte de los Estados de Am茅rica Latina es el valor de la institucionalidad liberal y democr谩tica, cuestionada y defendida a conveniencia seg煤n los actores en disputa. El pretendido universalismo encarnado por las organizaciones internacionales, como la OEA o el Mercosur en este caso, apela a la norma -la constituci贸n, la divisi贸n de poderes, el calendario electoral etc…- como as茅ptico juez de una disputa que es en realidad pol铆tica.

Conceptos como representaci贸n, participaci贸n popular, distribuci贸n del poder, control de los poderes, independencia, justicia social, est谩n a煤n en una tensi贸n que

impacta directamente en el rol de las organizaciones internacionales. El 鈥渃iclo progresista鈥 hab铆a logrado un equilibrio -en algunos casos forzado- entre aquella institucionalidad y esta necesidad de renovaci贸n de lo pol铆tico, deslig谩ndose de los axiomas del liberalismo cl谩sico de los ’90 a los que se intenta retrotraer el regionalismo latinoamericano hoy d铆a.

Pero ning煤n pa铆s ha aceptado jam谩s en Am茅rica Latina ceder aunque sea algunas atribuciones de su soberan铆a a una organizaci贸n supranacional, limitando por un lado cualquier intento de integraci贸n regional profunda -tan alabados desde lo ret贸rico-, y por el otro salvaguardando su derecho a rechazar la injerencia de funcionarios extranjeros en los asuntos internos. La preocupaci贸n, alarma, intenci贸n, de los organismos internacionales entonces, tambi茅n debe ser vista como un mero espacio de disputa pol铆tica, m谩s all谩 de su rol institucional, y es en ese plano que los sectores liberales y conservadores est谩n logrando avanzar, imponiendo modos de ver las crisis en Venezuela y en Paraguay y jugando peligrosamente con los poderes de los estados.

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