Jul 21 2006
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Cultura

Vicente Feliú y la Nueva Trova – UNA ÉPOCA LUMINOSA DE LUCHAS, SUEÑOS Y ESPERA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Nacido en noviembre de 1947 Vicente Feliú, se dio a conocer con su álbum Créeme (1978); luego vinieron: No sé quedarme (1985), Artepoética (1990), Aurora (1995), Ansias del Alba (junto a Santiago Feliú, 1997), Guevarianas (1997), Itinerario (1998), y Colibrí (2001). Por ellos es uno de los máximos exponentes de la canción latinoamericana.

En septiembre de 2003 regresó a Santiago de Chile para los homenajes de la Unidad Popular, y el 18 de julio del mismo año había participado en el recital por las inundaciones de Santa Fe (Argentina), junto a León Gieco, Víctor Heredia, Silvio Rodríguez y Carlos Valera.

Por causas y azares que no pretendo explicar, las preguntas cruzan el mar de La Habana a Barcelona.

–Se presentó en Casa de las Américas el documental De la ausencia y de ti sobre Haydee Santamaría. ¿Por qué hasta el día de hoy se siente la ausencia de Haydee?

–Ocurre siempre con los imprescindibles. Siempre está uno pensando que quiere conversar algo que ha quedado pendiente o que ha surgido nuevo y hace falta su sabiduría campesina, su compromiso revolucionario y su especial sensibilidad para resolverlo.

–Casa de las Américas fue el inicio del “Boom” latinoamericano de literatura y en la música, ¿qué representa nuestra Casa?

–Casa de las Américas nació como salvaguarda de una cultura intencionalmente marginada por los Estados Unidos y las élites
proyanquis de Latinoamérica, como una expresión más de la solidaridad de la Revolución Cubana con los pueblos de nuestra América. En ella vieron la luz buena parte de las obras más importantes de la literatura latinoamericana de los sesenta y sus creadores, que a la vez encontraron en Casa su propio abrigo. Por Casa conocimos que había un movimiento de la canción que protestaba y combatía, y numerosas manifestaciones de las artes plásticas y de la mejor artesanía. Gracias a Casa los cubanos conocimos otra cara, tal vez una de las más hermosas, de la América de Martí. br>

–¿Cómo se mira la literatura desde la ventana de un cantautor?

–Yo veo la literatura, incluyendo la poesía, la novela negra y el buen periodismo, como parte del pensamiento imprescindible que cualquier creador debe conocer. Más de un verso o una frase ajenos y que me han parecido fundamentales, he incluido en mis canciones, siempre citando la fuente.

–¿En Cuba vive el hombre nuevo que proclamaba el Che Guevara?

–No sólo en Cuba. Creo que está presente en todos los que han querido a través de la historia cambiar el mundo y han luchado por ello hasta las últimas consecuencias, empezando por cambiarse ellos mismos. Pasa que en la experiencia cubana la propuesta está bastante entronizada a nivel de la sociedad.

–Existe una fotografía de 1976, en Angola, donde estás junto a Silvio Rodríguez. ¿En qué consistía tu trabajo de internacionalista en Africa?

–Nuestra misión era cantar en los frentes de combate. Más de una vez tuvimos que recordárselo a los compañeros, que por cumplir lo acordado temían por lo que nos pudiera pasar.

–Nos vimos en la rueda de prensa del Estadio Nacional de Fútbol. ¿Qué recuerdas de tu estancia en Chile a 30 años de la caída de la Unidad Popular?

–Recordé muchas cosas de la época de la Unidad Popular, especialmente la efervescencia cultural de entonces.

–¿Hay un paralelo histórico con la nueva canción chilena y la Nueva Trova cubana? ¿Cómo lo describirías, siendo militante de la trova?

–A partir de 1961 hubo como un despertar en la esperanza de América Latina. El triunfo revolucionario de Cuba del 59 fue sin dudas importante, pero creo que más aún lo fue la derrota del imperialismo en Playa Girón. Alguien dijo que a partir de entonces los pueblos de América fueron un poco más libres.

“Por esos años sesenta se consolidan el Nuevo Cancionero Argentino, los uruguayos, la Nueva Canción Catalana, se refuerza el Folksong estadounidense con la incorporación de la camada de Bob Dylan, Joan Báez y Barbara Dane, entre otros, y la labor de Violeta Parra empieza a dar sus frutos, creándose la Nueva Canción Chilena. En la segunda mitad de los sesentas aparecen en Cuba cantando los iniciadores de la Nueva Trova, miembros de una generación de adolescencia transcurrida en la epopeya revolucionaria.

“Todo este estallido cultural (se daría también en la literatura, las artes plásticas y el cine fundamentalmente), a mi modo de ver, correspondía a la necesidad expresiva y de liberación que generó aquella época luminosa de luchas, sueños y esperanzas y que ayudó a parir tanto a la Nueva Trova como a la Nueva Canción Chilena”.

–Vos tenés un disco de canciones dedicadas al Che Guevara (Guevarianas), ¿harías un disco de Nerudianas? ¿Qué tanto influyó Neruda en tus composiciones?

–En primer lugar nunca musicalicé nada del Che, aun cuando le di vueltas a algunos poemas suyos, sin éxito.

“Che ha sido para mí un paradigma humano desde antes de su epopeya en Bolivia, ya que parte de mi familia que vive en Santa Clara, lo vieron muy de cerca y colaboraron, como parte del pueblo, en la batalla; mi padre trabajó en el Ministerio de Industrias siendo él ministro; y un tío mío muy querido y combatiente desde los años treinta, Carlos Alfaras, estuvo muy cerca de Che en el Banco Nacional y luego en Industrias, y alguna vez le planteó acompañarlo en su empeño internacionalista en cualquier lugar.

“De manera que cuando Fidel leyó su carta de despedida de Cuba, en la constitución del Partido Comunista de Cuba en 1965, tuve además y de primera mano la admiración de mi familia por él. Por eso buena parte de mis canciones, especialmente las contenidas en Guevarianas, y por lo cual así se nombra el disco, son básicamente reflexiones sobre cómo podía yo incorporarme a su manera de pensar y vivir, y acaso también de morir.

“Neruda es un poeta imprescindible. El propio Che utiliza un verso suyo en el Diario de Bolivia para inmortalizar aun más a Eliseo Reyes, ‘el Capitán San Luis’. Junto con César Vallejo, Neruda entró a formar parte de mis lecturas cotidianas en los años sesentas, pero también José Martí, Huidobro, Maiakovski, Lorca, Darío, Machado, Nazim Hikmet, Tagore, Miguel Hernández y, sobre todo, los jóvenes poetas guerrilleros latinoamericanos, especialmente Javier Heraud, a quien descubrí a mis 21 años, edad que tenía él cuando fue asesinado en el río Madre de Dios como miembro del primer grupo del Ejército de Liberación Nacional del Perú.

“Más cerca de Heraud, de Otto René Castillo, de Leonel Rugama, de Lorca, de Hernández y de Martí estaba yo que de Neruda.

“Resumiendo: no excluyo la posibilidad de musicalizar versos de Neruda, aunque te confieso que los que más me atraen ya tienen músicas, y muy hermosas”.

Créeme es tu canción más sonada. ¿En qué cree Vicente Feliú?

–En muchas cosas, pero la más importante y en primer lugar el amor, sin el cual nada de lo que hice y haré valdría la pena. Y como soy dialéctico, creo también en el odio como su contrapartida.

–¿Con cuáles músicos ha sido un placer compartir el escenario?

–Con tantos, que la lista sería interminable y seguramente, injusta.

–Participaste en el disco para recaudar fondos por las inundaciones de Santa Fe, Argentina. ¿Cómo encuentras a la Argentina después de su crisis de 2001?

–Aunque no he vuelto, me parece indiscutible que ha habido un salto cualitativo grande. Baste que los presidentes se dediquen a dirigir y no a vender los países para que las cosas mejoren.

–¿A qué nuevo proyecto dedicas tu tiempo?

–Estoy preparando y grabando muchísimas canciones que se me fueron quedando en las gavetas desde los años sesenta. Poco a poco, sin prisa y sin angustias. Ya veré después qué resultan todas esas grabaciones.

“También preparo un libro con letras de más de 100 textos de canciones y fotos que espero salga cuando arribe a la venerable edad de sesenta, el año próximo”.

–Hace un mes, tu hermano Santiago Feliú se presentó en México, dentro del Festival de la palabra, para grabar su dvd. ¿Cuándo regresas a México?

–Cuando me inviten.

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* Periodista.
Texto publicado originalmente en el diario La Jornada Morelos de Cuarnavaca, México (www.lajornadamorelos.com), el 19 de julio de 2006. Se reproduce por gentileza del autor.

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