Nov 23 2012
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Economía

Viena: putas para la diversión

El FunMotel (motel divertido) se inaugurará en las proximidades de la capital de Austria en 2014. Estacionamiento para 350 automóviles y buses, capacidad instalada para un millar de huéspedes y —como corresponde— la eficiencia de 150 putas entrenadas en Viena trazan el perfil del que será la mayor “casa de tolerancia” de la culta Europa.| GONZALO TARRUÉS.

 

Los españoles miran la iniciativa del empresario Peter Laskaris no sin una poca de envidia; cuando el FunMotel eche a rechinar los resortes de sus amplias camas el súper burdel de La Jonquera, en Girona, pese a contar con 160 pupilas pasará a segundo plano. El señor Laskaris maneja una inversión de alrededor de 15 millones de euros

 

No parece por ahora seguro que se instale un casino adyacente, pero sí se sabe que para cautelar el anonimato de sus cachondos visitantes el “motel” estará rodeado de una valla de casi tres metros de altura. FunMotel además de brindar reposo a las fantasías sexuales de maduros con (mucho) dinero, entregará los servicios normales de los buenos hoteles: tiendas, gimnasio, WiFi, restaurantes.

 

Y en el orden de servicios se considera también la apertura de una tienda de belleza —quizá para los que dudan de su apostura o quizá porque se consulta una sección para mujeres que, aparte de hacer turismo, deseen disparar unos tiritos clandestinos.

 

El empresario piensa que su casa de putas supondrá una revolución en la materia:“Los servicios de cuatro estrellas significarán que la industria del sexo cambie de la tienda de comestibles de barrio al supermercado —dijo—. Va a estar situado en un lugar que no moleste a nadie”.

 

El proyecto de Laskaris cuenta con el visto bueno del gobierno local de Viena, interesado en retirar a las prostitutas de las calles: “Mover la prostitución de las calles era una prioridad para la seguridad de las trabajadoras sexuales”, señaló pudibunda la concejala Sandra Frauenberger a un periódico local.

 

Los expertos en asuntos de turismo sexual no descartan una suerte de “integración cultural y étnica” en los batallones de mujeres: asiáticas, mediterráneas y del norte y centro de Europa, eslavas, latinoamericanas, mulatas caribeñas, árabes, ¿por qué no?, y judías de diversas procedencias.
La vieja Europa se apresta a salir de la crisis…

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