May 9 2005
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Opinión

Vietnam 30 años después

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Este hecho marca para los vietnamitas la hora exacta de la
reunificación del norte y del sur, el momento esperado durante
décadas de separación en un país dividido por la ocupación
extranjera.

Era también la hora de la independencia luego de una
larga lucha de liberación nacional, iniciada en 1858 cuando la
escuadra francesa disparó sus cañones sobre el puerto de Danang,
comenzando una guerra de conquista colonial que los mantuvo en
Indochina hasta su derrota final en Bien Dien Phu, en 1954.

El fracaso posterior de las negociaciones de Ginebra y la larga sombra
de la Guerra Fría ocasionaron –en 1955– la división del país a la altura del
paralelo 17, que separó el norte del sur, éste apoyado y
financiado por los Estados Unidos.

El envío de los primeros asesores militares estadounidenses dio inicio a un conflicto que
golpeó fuertemente la conciencia de una generación en todos los lugares del mundo y provocó una ola de simpatía y
solidaridad que recorrió todo el planeta hacia un pueblo desconocido
para la mayoría, pero que demostraba un gran coraje, orgullo y
dignidad en un conflicto militar que terminó por incendiar toda la
península de Indochina por casi 20 años.

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El siglo XX le costó a Vietnam seis millones de muertos para obtener su
derecho a la autodeterminación e independencia y poder decidir su
propio futuro. Estados Unidos llegó a tener más de medio millón de
soldados en Vietnam, los que –junto a la más moderna tecnología y
adelanto militar de la época– no pudieron evitar su propia caída y
derrota.

La guerra, en los 222 meses de conflicto, tuvo para la Casa Blanca un costo de más de 650 mil millones de dólares de 1989, de
acuerdo a las cifras dadas a conocer por el Instituto de Historia
Militar vietnamita. El “mundo socialista” de la época tampoco fue
muy austero apoyando al régimen de Hanoi. De acuerdo a la misma
fuente, se estima que la ex Unión Soviética y la República Popular
China, entre los años 1955 y 1975, entregaron casi 2.400 millones de
toneladas de ayuda militar, calculadas en más de 7 mil millones de
rublos de la época.

El Vietnam de hoy no vive mirando el pasado ni las estadísticas. El
30 de abril marca fundamentalmente la reunificación de la nación
vietnamita por sobre cualquier otra consideración. Al triunfo
militar no le asignan las características de una victoria ideológica sobre el enemigo de ayer.

En 1985, año del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Vietnam y los Estados Unidos, los vietnamitas tenían claro que habían iniciado
otra época, que dejaban atrás la guerra y que era la hora de la reconciliación. El año 2000 recibieron en las calles de Hanoi y Saigón –hoy Ciudad de Ho Chi Minh– al ex Presidente Bill Clinton y firmaron con el gobierno de Wáshington un acuerdo bilateral de comercio que les abría el mercado a sus exportaciones.

Así, en solo cinco años, éstas aumentaron de 500 a más de cinco mil millones de
dólares –exportados el año pasado al mercado estadounidense–. Cuando se les pregunta a los vietnamitas cómo se puede olvidar tan rápido
el pasado, responden que no han olvidado nada, sino que han
perdonado.

Vietnam ha entrado en una etapa de bienestar sin precedentes en su historia como resultado del giro dado por la dirigencia comunista en 1986, cuando decidieron iniciar la política de doi moi, (renovación) que ha permitido al país crecer a una tasa promedio del 7.2% en los últimos 10 años.

Vietnam ha despertado a la época de la globalización comenzando por integrarse activamente en su región, ingresando a la ASEAN (Asociación de Países del
Sureste Asiático) en 1995. En 1998 lo hizo en APEC, espera este año ser miembro pleno de la OMC (Organización Mundial de Comercio), para lo cual efectúan profundas reformas legislativas internas, y en 2006 Hanoi será sede de la cumbre de líderes de APEC.

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Vietnam ha sido el país asiático que más creció el presente año después de China,
7.6 por ciento y espera llegar al 8.5. Las ciudades, la inversión extranjera, el comercio y la apertura están cambiando las estructuras sociales, económicas y culturales de un país que todavía mantiene un 75 por ciento de población campesina.

De las libretas de racionamiento y bicicletas de fines de los 80 pasaron a las motos, internet, creciente comercio y turismo en las ciudades.

En menos de una generación –la primera que no conoce la guerra ni la ocupación del país en más de 100 años– han logrado eliminar el hambre y reducir los índices de pobreza, de un 58 por ciento en 1993 a un 29 por ciento en 2002, de acuerdo a un informe del Banco Mundial. Para 2010 esperan doblar nuevamente su ingreso, y alcanzar los mil dólares per cápita.

¿Hacia dónde va Vietnam, uno de los cinco países socialistas que se mantienen en el mundo? No hay una respuesta única pero si es claro que han elegido un camino: la apertura del país y la plena integración de su economía al mundo,
convencidos de que es la mejor vía para fortalecer la paz y dar mejores condiciones de vida a sus habitantes.

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* Embajador de Chile en Vietnam.

Este artículo fue publicado en Diario siete de Santiago.

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