Mar 24 2021
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Econom铆aPol铆tica

30 a帽os del Mercosur, hora de balance y reconsideraci贸n de sus perspectivas

Un aniversario que completa una d茅cada siempre puede ser una oportunidad o una excusa para el balance y la reflexi贸n de evoluci贸n, resultados y perspectivas de sue帽os y proyectos de una sociedad. Puede ser por ello particularmente atinado hacer un balance del tantas veces mencionado Mercosur al cumplirse tres d茅cadas de la firma por los gobiernos de聽 Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay de su acuerdo constitutivo. En su punto de partida, el denominado Tratado de Asunci贸n afirm贸 en forma muy ambiciosa que la integraci贸n era 鈥渃ondici贸n fundamental para acelerar sus procesos de desarrollo econ贸mico con justicia social鈥.

Con tal perspectiva, ese documento refer铆a expl铆citamente como requerimientos de los pa铆ses participantes de: a)alcanzar la completa liberalizaci贸n comercial y la eliminaci贸n de restricciones no arancelarias entre los pa铆ses-miembros en solo cuatro a帽os; b) el establecimiento de un arancel externo com煤n y la adopci贸n de una pol铆tica comercial com煤n en relaci贸n a terceros pa铆ses; c)la coordinaci贸n pol铆ticas macroecon贸micas y sectoriales; y d) el compromiso de armonizar legislaciones.

Por cierto, mucha historia ha transcurrido no solo en la regi贸n sino en el mundo desde la 煤ltima d茅cada del siglo pasado. El proceso de integraci贸n no ha sido lineal y sus resultados no han sido los esperados. Ello puede verificarse no s贸lo en la evidencia de las cifras estad铆sticas que reflejan el limitado entramamiento productivo, comercial y social regional, sino en el cambio de la consideraci贸n y las expectativas de las propias sociedades.

脡stas pasaron de una elevada euforia inicial esperanzadora a un marcado y justificado escepticismo, sobre todo por percibirse, sin mucho esfuerzo anal铆tico sino por las vivencias cotidianas, que no s贸lo no se ha logrado sino que se ha alejado el prometido -y repetidamente frustrado- 鈥渄esarrollo econ贸mico con justicia social鈥.

Pero entonces cabe preguntarse si ha servido o no el Mercosur a los objetivos planteados. 驴Cu谩les han sido los motivos de sus limitaciones? 驴Es todav铆a factible el viejo y l贸gico sue帽o de la integraci贸n regional y complementaria realista, o ya solo resulta una referencia ideal pero inalcanzable en el marco de los efectos e inc贸gnitas que plantean las enormes crisis y reestructuraciones a nivel mundial que se perciben en forma paralela a la pandemia?

La historia ense帽a聽

La concepci贸n de unidad regional se manifest贸 desde los inicios del proceso emancipador de Am茅rica Latina. Ella se vincul贸 inicialmente en forma concreta por la necesidad de defender en com煤n el proceso independentista de la contraofensiva militar espa帽ola, como por la fuerte referencia del modelo federal en el norte de los Estados Unidos, primer proceso de ruptura colonial en el continente, a partir de 1776.

Ya en un nuevo cuadro hist贸rico, y con una perspectiva muy diferente, la idea de unidad continental reapareci贸 a fines de siglo XIX a trav茅s la concepci贸n del 鈥減anamericanismo鈥. Tres fueron los elementos notorios distintivos de 茅sta: i) la inclusi贸n de todos los pa铆ses del continente, jugando un rol principal EU; ii) la significaci贸n de los aspectos pol铆ticos y militares y iii) el marco de la disputa que se desarroll贸 entre Gran Breta帽a y Estados Unidos por la hegemon铆a econ贸mica en la regi贸n.

El 鈥減anamericanismo鈥 fue invocado para dar lugar a recurrentes ocupaciones militares de EU justificadas en la marcada extensi贸n de la Doctrina Monroe al 鈥渄erecho鈥 a intervenir en asuntos de otros pa铆ses en defensa de los intereses de ciudadanos estadounidenses en el corolario emitido por el Presidente Theodore Roosevelt con su expl铆cita pol铆tica del 鈥淕ran Garrote鈥.

Ya a mediados de la d茅cada del 50 del siglo pasado,聽 teniendo como fondo el clima de amarga decepci贸n que caracteriz贸 las relaciones entre los gobiernos de Am茅rica Latina y Estados Unidos, se puso de relieve, adem谩s, la situaci贸n perif茅rica de los pa铆ses latinoamericanos en la econom铆a mundial.

De tal forma tom贸 impulso el planteo de la necesidad de pol铆ticas activas y de planificaci贸n p煤blica para superar la distancia de desarrollo con los pa铆ses centrales, que dio impulso a聽 la puesta en marcha en 1960聽 de una iniciativa de integraci贸n regional propia para crear una 谩rea de libre comercio, la Asociaci贸n Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC),聽 que fuera continuada con menor impulso por la Asociaci贸n Latinoamericana de Integraci贸n (ALADI) a partir de 1980.

Fue un paso esencialmente diferente a los intentos 鈥減anamericanistas鈥 anteriores por no incluir la participaci贸n de los pa铆ses m谩s desarrollados de Am茅rica del Norte, EU y Canad谩.

En la d茅cada del 90 el enorme cambio geopol铆tico mundial que signific贸 el desmoronamiento de la Uni贸n Sovi茅tica y las econom铆as planificadas del Este de Europa, gener贸 un marco ideol贸gico propicio para justificar un proceso de globalizaci贸n indiferenciada Sur-Norte, es decir sin considerar diferencias de grados de desarrollo y/o competitividad, a trav茅s de tratados de libre comercio (TLCs) y acuerdos de protecci贸n de inversiones (TBIs).

En un marco de recurrentes crisis, el cambio de ciclo -habitualmente referido como 鈥渙la neoliberal鈥- fue justificado entonces como un nuevo regionalismo 鈥渁bierto鈥, que se ubic贸 en l铆nea con los paradigmas anti-intervencionistas de desregulaci贸n, privatizaci贸n y apertura econ贸mica y comercial impulsados por organismos multilaterales, empresas multinacionales globalizadas聽 y usinas de opini贸n.

Su caracter铆stica esencial fue impulsar una amplia y r谩pida apertura comercial bajo el supuesto que la integraci贸n abierta a la econom铆a mundial ser铆a el camino m谩s corto y el 煤nico viable para la modernizaci贸n y la superaci贸n del atraso hist贸rico.

UNASUR y CELAC repudian intento desestabilizador y violencia en Venezuela | Portal La TDFLa puesta en marcha en 1991 del Mercosur plante贸 una perspectiva dual.聽 Por un lado, asent贸聽 la prioridad y ventajas de la unificaci贸n regional independiente , tomando como base los avances alcanzados en el marco de ALALC/ALADI, Comunidad Andina y con posterior UNASUR y CELAC . Por otra parte, en forma simult谩nea,聽 se perfil贸聽 s贸lo como una instancia circunstancial de vinculaci贸n regional en l铆nea con la aspiraci贸n de apertura a la competencia global de un 鈥渞egionalismo abierto鈥 en el entorno de la puesta en marcha entonces聽 de la Organizaci贸n Mundial del Comercio (OMC).

Aprender y hacer

El balance del Mercosur debe ser concebido en todo caso por la influencia de ambas perspectivas. Es as铆, entonces, que reconociendo la existencia de distintas visiones y posicionamientos de distintos gobiernos con sesgos pol铆ticos diferenciados, es posible y necesario llevar聽 an谩lisis聽 de objetivos, estrategias y reconocer聽 el聽 camino recorrido en tres d茅cadas evitando meros impresionismos. La realizaci贸n de un balance del camino recorrido no debe ser para especular o discursear sobre 鈥渓o bueno que hubiera sido鈥 sino para afrontar un per铆odo de grandes cambios y reformulaciones.

En todo caso,聽 es esencial seguir聽 reconociendo聽 el enorme聽 logro inicial聽 del聽 Mercosur de haber logrado que los dos pa铆ses mayores de Am茅rica del Sur, Argentina y Brasil, pasaran a contar con un marco de referencia com煤n que, aunque con enormes limitaciones, ayud贸 a superar la permanente disputa, competencia e hip贸tesis de conflicto que caracterizaba durante mucho a帽os sus v铆nculos.El Mercosur, 驴tiene futuro?

Se logr贸 mantener la unidad regional para las negociaciones con terceros pa铆ses,聽 y la apertura comercial聽 refiri贸 un marco com煤n arancelario y de normas t茅cnicas y, aunque muy limitadamente,聽 condiciones para una complementaci贸n productiva regional m谩s amplia, aunque聽 ello fue esencialmente聽 en sectores con preeminencias聽 a empresas extrarregionales聽 (automotriz, petroqu铆mica) y en mucho menor medida locales.

En el marco de los enormes cambios planteados hoy para Am茅rica Latina, para romper el inmovilismo el Mercosur se debe partir del reconocimiento de la incapacidad que ha tenido 鈥渓a mano invisible del mercado鈥 para atender en forma activa con pol铆ticas p煤blicas cuestiones centrales para un proceso equilibrado y propositivo聽 de integraci贸n.

Entre ellas, revertir asimetr铆as con acciones y medidas concretas de apoyo y compensaci贸n entre pa铆ses grandes y peque帽os (queja justificada recurrente de Paraguay y Uruguay), la necesidad de evitar devaluaciones competitivas y crescendos proteccionistas.

Y muy especialmente, asentar la necesidad de actuar en com煤n para defender y聽 contraponerse ante聽 las聽 mayores presiones y聽 descompensaciones que golpean particularmente a聽 pa铆ses perif茅ricos en sus relaciones con pa铆ses centrales, a trav茅s de negociaciones confidenciales聽 de聽 acuerdos de libre comercio llenos de promesas pero聽 que, tal como pone en evidencia la experiencia,聽 ahondan desequilibrios, tal como se observa actualmente en negociaci贸n con la Uni贸n Europea.

Asimismo, la necesidad de bregar por posiciones comunes en temas clave que acosan urgentemente las sociedades: crisis financiera, atenci贸n de la salud, derechos sociales, cooperaci贸n y reconocimiento educativo, migraciones, y muchos m谩s.

El Mercosur se encuentra ante una encrucijada y no puede ignorarla. Son tiempos para el estudio y la reflexi贸n para la acci贸n y no para la mera especulaci贸n.

 

* Profesor Titular de Econom铆a de la Universidad de Buenos Aires. Coordinador para Am茅rica Latina del Observatorio Internacional de la Deuda, investigador del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Vicepresidente de la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA).

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