A pocas horas de la fecha límite de las 20 horas de este martes que el presidente Donald Trump le ha dado a Irán para que llegue a un acuerdo, hasta ahora no se ha concretado nada sustancial que le permita a Teherán evitar los ataques prometidos. Si esto continúa, la pregunta es: ¿Qué sigue? Irán podría ser «eliminado en una noche», sugirió Trump el lunes, al tiempo que afirmó no poder «decir» si la guerra está terminando o intensificándose.

También reiteró sus amenazas del fin de semana de atacar infraestructura civil clave, insinuando un plan para destruir «todos los puentes» y dejar fuera de servicio todas las centrales eléctricas del país. Al mismo tiempo, Trump planteó que a Irán «le gustaría llegar a un acuerdo». Todos, incluido Irán, están a la espera del próximo movimiento de Trump. Y siempre existe la posibilidad de que retrase sus planes de ataque, especialmente a medida que las amenazas afectan a los mercados.
En su propio país hay cada vez más voces alarmadas por las declaraciones del presidente. “Eso no está haciendo a Estados Unidos grande otra vez, esto es maldad”, comentó en sus redes sociales la ex diputada ultraderechista Marjorie Taylor Greene, quien hasta hace unos meses fue fanática del jefe de la Casa Blanca. «Estos son los delirios de un individuo peligroso y mentalmente desequilibrado. El Congreso debe actuar ahora mismo. Pongan fin a esta guerra”, dijo el senador demócrata Bernie Sanders.
Donald Trump, hizo a un lado acusaciones de que sus amenazas de destruir por completo la infraestructura civil de Irán, o incluso “devastar el país entero”, sean crímenes de guerra internacionales, aunque un coro creciente de voces dentro y fuera del territorio estadunidense han declarado que Washington, junto con Tel Aviv, han violado la Convención de Ginebra. Cuando un reportero preguntó si le preocupaba que ataques deliberados sobre infraestructura civil viole las Convenciones de Ginebra y otros elementos de la ley internacional, Trump respondió que “para nada” y que las suposiciones de que Irán sigue buscando construir armas nucleares lo justifica, sin recordar que él ya había dicho que esa capacidad había sido destruida.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, recordó este lunes que atacar infraestructura civil está prohibido bajo la ley internacional.
Mientras, la economía
Las acciones de Trump hoy tienen enormes implicaciones para la economía global, que ya está sintiendo los efectos de la guerra con Irán al entrar en su sexta semana. La guerra ha perturbado el comercio mundial, elevando los precios de la energía y sacudiendo las bolsas globales. Las renovadas amenazas de Trump de atacar objetivos civiles provocaron un aumento aún mayor en los precios del petróleo el lunes, y los grandes fondos de cobertura sufrieron pérdidas significativas en marzo, según informó Bloomberg.
Estados Unidos e Israel han elaborado una lista de objetivos que afectarían gravemente la economía iraní, y el Pentágono busca instalaciones energéticas iraníes que suministren combustible y energía tanto a civiles como a militares para atacar, con el fin de evitar acusaciones de crímenes de guerra, como informó Politico. Sin embargo, tal escalada prolongaría la guerra y tendría repercusiones financieras a nivel nacional. Estados Unidos publicará datos que mostrarán el impacto de la guerra en la inflación a finales de esta semana.
Los republicanos debaten hasta dónde llegar con su próximo proyecto de ley de gastos, que se basará en la línea del partido, para financiar la aplicación de las leyes de inmigración de Trump durante el resto de su presidencia. Algunos senadores republicanos quieren financiar todo el Departamento de Seguridad Nacional durante tres años para evitar otro cierre tras este lapso de 53 días (y contando).
Sin embargo, un proyecto de ley más específico, centrado en la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza (CBP) sería más fácil de aprobar. El Comité de Presupuesto del Senado aún no ha definido una cifra de gasto objetivo. El presidente del comité, Lindsey Graham, declaró el lunes que quiere dar al ICE y a la CBP «todo lo que necesitan durante tres a diez años». Tiene previsto reunirse con la Casa Blanca el viernes. Los líderes republicanos «quieren que sea lo más específico posible», dijo la senadora Joni Ernst, republicana por Iowa. «Suele ampliarse a medida que intentamos conseguir el apoyo de más miembros».
Un año atrás, el presidente estadounidense, Donald Trump, hizo temblar al comercio global y dejó claro que no había llegado al poder en enero de 2025 para arreglar las cosas, sino para enmarañarlas hasta extremos inimaginables desde el punto de vista de la economía y la seguridad internacionales. El 2 de abril, Trump proclamó el “Día de la Liberación” y declaró una guerra arancelaria a todo el planeta.
En esa jornada, EU estableció un arancel base mínimo del 10% sobre todas las importaciones, con gravámenes, que se hicieron recíprocos hasta el 20% para la Unión Europea y el 34% para China en esos primeros momentos, aunque en diversos momentos de las
negociaciones se elevaron hasta más del cien por cien, en ese pulso lanzado por un Trump totalmente enrabietado con Pekín y uno que otro socio comercial respondón. Finalmente, los aranceles a China “bajaron” hasta el 23%, tras una contienda tarifaria que sacudió las urdimbres de la economía de los dos países.
El líder republicano pretendía con su ofensiva comercial obtener pingües beneficios de las tasas, reactivar la industria manufacturera en EU, multiplicar los ingresos gubernamentales, atraer inversiones extranjeras y abrir nuevos mercados a los bienes estadounidenses.
Venezuela e Irán
En la conferencia de prensa posterior, el jefe de la Casa Blanca repitió su deseo, y regresó a lo que asegura es su gran logro en Venezuela. Comentó que después del secuestro del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos obtuvo acceso al petróleo del país sudamericano. “Como saben, la guerra había acabado como en unos 45 minutos”, comentó con cierto anhelo. “Somos socios de Venezuela y hemos tomado cientos de millones de barriles, cientos de millones, más de 100 millones de barriles que ya están en Houston, refinados y enviados”.
Agregó que en tiempos pasados, a los vencedores en las guerras se les permitía tomar los recursos del país vencido y lamentó que eso no ha sido el caso desde la segunda guerra mundial. Varios altos funcionarios del gobierno de Trump han comentado que el presidente pensaba que una guerra contra Irán sería concluida rápidamente, como en el caso de Venezuela, y que se frustró cuando eso no ocurrió.
Este lunes, el mandatario regresó al tema de la “victoria” estadounidense en Venezuela como su modelo preferido de intervenciones en el extranjero. “Dicen que si me lanzara para presidente de Venezuela, estoy con niveles de aprobación en la encuestas más altos que cualquiera jamás ahí”, sostuvo con una sonrisa.
Ay, la OTAN
No es solo Trump quien se está desencantando con la OTAN: los votantes republicanos también ven cada vez menos ventajas en la alianza para Estados Unidos. El 60% de los republicanos e independientes con inclinación republicana afirma que Estados Unidos recibe pocos o ningún beneficio de su pertenencia a la OTAN, según una encuesta del Pew Research Center; es la primera vez que una mayoría dentro del Partido Republicano lo afirma.
Esto sugiere que los ataques de Trump contra la alianza están calando entre sus votantes, aunque no entre los republicanos del Congreso. El presidente estadounidense reiteró sus críticas antes de una reunión el miércoles con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificando a la alianza de «tigre de papel» que se negaba a satisfacer sus exigencias sobre la guerra con Irán y Groenlandia. «Todo empezó con, ¿quieren saber la verdad?, Groenlandia», dijo Trump a los periodistas el lunes. «No quieren dárnosla, y les dije: ‘Adiós’.
Asimismo, la Corte Suprema de Estados Unidos allanó este lunes el camino para que el Departamento de Justicia proceda a la desestimación de una causa penal en la que Steve Bannon, un influyente aliado ultraderechista del presidente Donald Trump, fue condenado tras desobedecer una citación del Congreso. Los magistrados anularon la decisión de un tribunal inferior de confirmar la condena de Bannon en 2022 por negarse a entregar documentos o a testificar ante una comisión del Congreso que investigaba el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio por parte de seguidores de Trump.
* Economista, politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
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