Si bien no existe aún información oficial, directa y verificable sobre la situación de los ciudadanos argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, apresados en la región libia de Bengasi como integrantes equipo sanitario y de coordinación de Global Sumud Maghreb, su presentación ante autoridades locales certifica que están vivos, a la espera de su repatriación.
Las fuerzas del este de Libia interceptaron el convoy terrestre de la Flotilla Global Samud cuando se dirigía a Rafah, en Egipto. Los y las activistas permanecen detenidos en condiciones de vulnerabilidad, mientras el resto de la caravana acampa en pleno desierto.

La noche del 25 de mayo, más de 200 participantes que acampaban a 10 quilómetros del cruce de Sirte fueron rodeados por vehículos sin distintivos. Algunos activistas fueron agredidos físicamente y obligados a evacuar. El resto de la caravana permanece acampado en zonas desérticas, con acceso restringido a agua y alimentos.
Las diez personas detenidas son: Alicia Armesto Nuñez (España), Laura Kwoczała (Polonia), Jenelle Jones (Estados Unidos), María Paula Giménez (Argentina), Lucas Ezequiel Aguilera (Argentina), Matías Álvarez Rodríguez (Uruguay), Ana Margarida França Santana Baptista (Portugal), Ashraf Khoja (Túnez), Domenico Centrone (Italia) y Leonarda Alberizia (Italia).
La Flotilla Global Samud es una iniciativa internacional que combina acciones marítimas y terrestres para romper el bloqueo impuesto por Israel sobre Gaza y acercar ayuda humanitaria. En las últimas semanas, la represión contra estas misiones se ha intensificado. Israel interceptó en aguas internacionales una flotilla marítima, abordó más de 50 barcos y detuvo a 428 activistas, quienes, según los testimonios, fueron torturados, humillados y víctimas de agresiones sexuales en barcos-prisión y en la cárcel israelí donde los trasladaron.
Paula «Pili» Giménez y Lucas Aguilera, directores de investigación de Noticias de América Latina (NODAL), integraban el equipo de salud de una misión civil y humanitaria internacional conformada por voluntarios y voluntarias de distintos países que se dirigían hacia Gaza con el objetivo de acompañar iniciativas de asistencia humanitaria para la población palestina.
Ante la ausencia de respuestas suficientes y frente a la gravedad de los hechos, las familias de Paula Giménez y Lucas Aguilera, junto a NODAL, la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA-T) y la Asociación Internacional de Derechos Humanos y Desarrollo Social (AIDHDES), impulsaron una denuncia formal ante los Mecanismos de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, solicitando su intervención urgente frente a la detención arbitraria, la incomunicación y la situación que atraviesan los integrantes de la misión.
Asimismo, exigieron fe de vida inmediata y verificable, confirmación oficial de su paradero., acceso consular argentino pleno, comunicación con sus familias., garantías sobre su integridad física y psicológica. y su inmediata liberación y regreso seguro a la Argentina.
El 1° de junio, familiares de Paula Giménez y Lucas Aguilera, junto a Noticias de América Latina y el Caribe (Nodal) y la Asociación Americana de Juristas (AAJ), presentaron una solicitud urgente ante el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), dirigida a sus delegaciones para Argentina y Libia, requiriendo la realización de visitas de verificación independientes, la constatación de la integridad física y el estado de salud de las personas detenidas, el restablecimiento del contacto con sus familias, el acceso humanitario inmediato y el seguimiento permanente de su situación mientras permanezcan privadas de libertad.
La presentación solicita además la intervención del CICR ante las autoridades de facto de Libia oriental y la coordinación con organismos internacionales competentes para garantizar la protección de los derechos fundamentales de las personas retenidas.
En las últimas horas comenzó a circular un video difundido por un medio de comunicación de Libia oriental y posteriormente replicado por la organización Maghreb Sumud. Según la información difundida junto a esas imágenes, personas integrantes de la misión humanitaria internacional habrían sido trasladadas y presentadas ante autoridades judiciales en Bengasi, región libia que no responde a las autoridades de Trípoli.
“La solidaridad con Palestina no es un crimen”, denunció la organización Global Sumud Internacional, al tiempo que señaló la complicidad directa e indirecta de las potencias occidentales con el genocidio llevado adelante por Israel contra el pueblo palestino.
Las familias, la representación legal asumida por la Asociación Contra la Violencia Institucional y NODAL no han tenido comunicación con Paula y Lucas, no cuentan con acceso directo a ellos y tampoco han recibido fe de vida pública y verificable por parte de las autoridades que los mantienen detenidos. Asimismo, continúa sin existir acceso consular argentino efectivo que permita constatar de manera independiente su estado de salud, sus condiciones de detención y su integridad física.
Las últimas informaciones públicas desde España daban cuenta de gestiones diplomáticas y consulares en favor de la ciudadana española Alicia Armesto, mientras que Italia informó oficialmente hoy la comparecencia de los detenidos italianos ante autoridades judiciales de Bengasi y la continuidad de las gestiones para su liberación.
Mientras, los dos italianos que participaban en la Flotilla Terrestre y que se encuentran detenidos en Libia comparecieron hoy ante el fiscal libio, quien ordenó su detención preventiva hasta la próxima audiencia. El cónsul general italiano en Bengasi ha presentado una nueva solicitud formal para una visita consular a los dos italianos.
La Cancillería, la Embajada de Italia en Trípoli y el Consulado General italiano en Bengasi siguen supervisando la situación en coordinación con las autoridades locales para garantizar el regreso de los ciudadanos italianos a Italia lo antes posible.
La presentación solicita además la liberación de todas las voluntarias y todos los voluntarios arbitrariamente detenidos en esta misión humanitaria internacional y la intervención del CICR ante las autoridades de facto de Libia oriental y la coordinación con organismos internacionales competentes para garantizar la protección de los derechos fundamentales de las personas retenidas.
La ayuda humanitaria y la solidaridad no son delito. Denunciar el genocidio que sufre el pueblo palestino no debiera convertirse en motivo de criminalización, persecución o estigmatización.
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