La Asociación estadounidense de Bibliotecas (ALA) publicó ayer su lista de ejemplares más impugnados en las bibliotecas públicas de ese país. La naranja mecánica y otros 10 títulos, entre los prohibidos
La ALA publicó ayer su lista anual de los libros más impugnados en las bibliotecas del país, como parte del informe State of America’s Libraries Report (Reporte del Estado de la Bibliotecas de Estados Unidos) de la asociación. Sold (Vendida), de Patricia McCormick, una novela de 2006 sobre la trata sexual en India, encabezó la lista de 2025.
Entre otros títulos señalados figuran la novela ambientada en la secundaria The Perks of Being a Wallflower (Las ventajas de ser un marginado), de Stephen Chbosky; la autobiografía Gender Queer (Género Queer), de Maia Kobabe, y el popular romance fantástico Empire of Storms (Imperio de tormentas), de Sarah J. Maas.
La ALA suele incluir 10 libros, pero este año son 11, con cuatro empatados en el octavo lugar: el clásico distópico A Clockwork Orange (La naranja mecánica), de Anthony Burgess; el drama sobre hermanos Identical, de Ellen Hopkins; el relato en un internado Looking for Alaska (Buscando a Alaska), de John Green, y el romance paranormal Storm and Fury (Furia y tormenta), de Jennifer L. Armentrout.
Entre las objeciones se incluyen temas LGBT+ (Gender Queer, The Perks of Being a Wallflower), violencia sexual (Vendida y La naranja mecánica) y el consumo de alcohol y cigarrillos (Looking for Alaska). En total, la Oficina para la Libertad Intelectual de la ALA registró impugnaciones contra 4 mil 235 obras diferentes, una cifra sólo superada por las 4 mil 240 de 2023 desde que la asociación comenzó a llevar el registro hace más de 30 años.
La asociación define impugnación como “un intento de retirar un recurso de la biblioteca, o de restringir el acceso a él, basado en las objeciones de una persona o un grupo”. La lista se publica durante la Semana Nacional de las Bibliotecas, que se extiende hasta el 25 de abril.
“Las bibliotecas existen para dar cabida a cada historia y a cada experiencia vivida. Mientras celebramos la Semana Nacional de las Bibliotecas, reafirmamos que son lugares para el conocimiento, para el acceso y para todos”, afirmó el presidente de la ALA, Sam Helmick, en un comunicado.
Faltan denuncias
La ALA elabora su encuesta a partir de reportes en medios y de aportes enviados por bibliotecas. Las cifras reales probablemente sean mucho más altas porque muchos incidentes nunca se denuncian, reconoce la asociación.
Durante décadas, las impugnaciones contra un libro determinado provenían de un padre o de otro integrante de una comunidad local. Pero en los años recientes, ha observado la ALA, la tendencia se ha desplazado de forma marcada hacia funcionarios gubernamentales y
activistas o colectivos conservadores, como Moms for Liberty, que promueven la “elección de los padres” para decidir qué deben poner a disposición las escuelas y las bibliotecas.
Florida, Texas y Utah están entre los muchos estados que han pedido prohibir libros o han aprobado legislación restrictiva. En Iowa, un tribunal de apelaciones dictaminó a inicios de este mes que el estado puede hacer cumplir una ley que limita que los maestros hablen con los estudiantes sobre temas LGBT+ desde el jardín de infantes hasta sexto grado y prohíbe algunos libros.
El año pasado, más de 90 por ciento de las impugnaciones surgieron de activistas y funcionarios gubernamentales, según la ALA, frente al 72 por ciento en 2024.
“En 2025, las prohibiciones de libros no fueron impulsadas por padres preocupados, ni fueron el resultado de esfuerzos locales de base.
“Formaron parte de una campaña bien financiada y con motivaciones políticas”, detalló en un comunicado la directora ejecutiva de la Oficina para la Libertad Intelectual de la ALA, Sarah Lamdan, quien señaló que los activistas difunden listas de libros señalados en todo el país. En línea con un informe del año pasado de PEN Estados Unidos que contabilizó múltiples prohibiciones de Vendida, La naranja mecánica y otros libros, la ALA encontró que las retiradas efectivas –más de 5 mil 600– superaron con creces el número de libros impugnados.
“Esto refleja la realidad de que estas listas se están difundiendo ampliamente”, comentó Lamdan. “Se pueden ver grabaciones de video de reuniones de juntas de bibliotecas en las que los mismos libros son señalados una y otra vez”.
Premio Amo a mi Bibliotecario
Hay muchas maneras de ganar un I Love My Librarian Award.
Podrías ser una luchadora contra las prohibiciones de libros, como Valerie Byrd Fort en la Universidad de Carolina del Sur, o una mentora para estudiantes de posgrado que investigan biomedicina, como Joanne Doucette en el Colegio de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de Massachusetts, o transformar un sótano oscuro en un espacio de encuentro para familias, como Mary Anne Russo en la Bilioteca Pública Hubbard, en Ohio.
Ellas figuran entre los 10 galardonados del I Love My Librarian Award, que incluye un premio en efectivo de 5 mil dólares y una asignación de 750 dólares para la convención anual de la ALA, que se celebra este año en Chicago del 25 al 29 de junio.
Los ganadores fueron seleccionados de un conjunto de más de mil 300 postulaciones presentadas por usuarios de bibliotecas, quienes explican la manera en que “un bibliotecario marcó una diferencia en tu vida o fue más allá de lo esperado para servir a tu comunidad”.
El presidente de la ALA, Sam Helmick, manifestó ayer en un comunicado: “reconocemos las notables contribuciones que estos 10 bibliotecarios hacen por nuestras comunidades, por el aprendizaje, por nuestra salud y por el bien público.
“Son personas que impulsan la posibilidad en nuestros vecindarios, escuelas y centros de educación superior. Su liderazgo, creatividad e innovación fortalecen a las comunidades a las que sirven, y nos enorgullece rendirles homenaje.”
Otros ganadores incluyen a Tracy Fitzmaurice, del condado de Jackson, Carolina del Norte, elogiada por la ALA como una “líder transformadora para las bibliotecas rurales”; Deb Sica, de la Biblioteca del Condado Alameda, en Fremont, California, defensora de la diversidad y la libertad intelectual; Zachary Stier, quien ha trabajado durante años en proyectos de alfabetización en la Biblioteca Pública Ericson, en Boone, Iowa, y Christine Szeluga, de la secundaria Cranford de Nueva Jersey, donde consiguió subvenciones para un estudio de pódcast y un archivo histórico.
También fueron reconocidas Mahasin Ameen, cuyas iniciativas en la Universidad Indiana abarcan la alfabetización en salud e informacional; Mia Gittlen, quien transformó la biblioteca cerrada de la secundaria Milpitas, en California, y Jenny Cox, de la Escuela Georgetown de Carolina del Sur, quien trabajó para aumentar la financiación destinada a miles de libros nuevos.
Los premios, creados en 2008, son otorgados por la ALA, la Biblioteca Pública de Nueva York y la Corporación Carnegie de Nueva York.
Lista de la ALA de los libros más cuestionados de 2025![]()
1. Vendida, de Patricia McCormick
2. The Perks of Being a Wallflower, de Stephen Chbosky
3. Gender Queer: A Memoir, de Maia Kobabe
4. Empire of Storms, de Sarah J. Maas
5. (empate) Last Night at the Telegraph Club, de Malinda Lo
5. (empate) Tricks, de Ellen Hopkins
7. A Court of Thorns and Roses, de Sarah J. Maas
8. (empate) La naranja mecánica, de Anthony Burgess
8. (empate) Identical, de Ellen Hopkins
8. (empate) Looking for Alaska, de John Green
8. (empate) Storm and Fury, de Jennifer L. Armentrout
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