Un estudio da cuenta de que los mexicanos indocumentados pagan impuestos que en parte se van a programas sociales de los cuales no se benefician

“Los 38 millones de residentes de origen mexicano en Estados Unidos generaron colectivamente aproximadamente 2.27 billones de dólares en el PIB en 2024”, escribe Raúl Hinojosa Ojeda, presidente del Departamento de Estudios Chicanos/as y Centroamericanos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en un nuevo informe. “Esto constituye la octava economía más grande de la Tierra, 54 por ciento del total de la generación económica latina de Estados Unidos (4.200 millones de dólares), y 11 por ciento de toda la economía estadunidense”.
Por sí solos, inmigrantes mexicanos –nacidos en México, tanto documentados como indocumentados– generaron 792 mil millones en actividad económica, mientras que la población de origen mexicano nacida en Estados Unidos durante generaciones generó un billón 311 mil millones de dólares en actividad económica en este país durante 2023. El PIB de toda la población latina de Estados Unidos alcanzó 4.2 billones de dólares, cifra equivalente a la economía de Alemania.
Sin embargo, para Hinojosa, quien también fundó el Centro de Integración y Desarrollo de América del Norte (NAID, por su siglas en inglés) en UCLA hace 30 años, donde se elaboró esta investigación, entre lo más notable están las oportunidades perdidas de una integración mejor guiada durante las últimas tres décadas, que ahora se han agravado bajo las políticas del gobierno de Donald Trump.
La deportación, “el peor desastre autoinfligido”
“La estrategia de deportación masiva es el peor desastre económico autoinfligido, probablemente aún peor que la guerra comercial”, comentó en entrevista con La Jornada. “Y no es sólo un asunto de Donald Trump”, agrega, al argumentar que el fracaso del original tratado de libre comercio de incluir canales para la migración documentada e inversión coordinada en recursos humanos e infraestructura en Estados Unidos y México representó una oportunidad perdida masiva.

Trabajando con modelos económicos desarrollados con el Peterson Institute for International Economics y datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía en México, Hinojosa proyectó que si este esfuerzo integral binacional se hubiera implementado desde los 90, el PIB de las personas de origen mexicano en este país sería de casi 3 billones, mientras que el PIB nacional de México sería del doble de su dimensión actual.
Si México y Estados Unidos optan por cambiar sus trayectorias, podrían generar enormes beneficios económicos en ambos países. Ese tipo de cambio en la política se inicia al abordar el poder económico de la población indocumentada en Estados Unidos. “La regularización no representa un favor a México, sino un auge económico masivo para Estados Unidos”, comenta Hinojosa en entrevista.
“Regularizar a los aproximadamente 4 millones de mexicanos indocumentados agregaría 15 mil millones anuales en impuestos estadounidenses, elevaría salarios para todo trabajador de capacitación limitada por medio de la formalización, y reduciría el premio de economía informal que actualmente subsidia a patrones explotadores”.
Más aún, el informe recuerda que los mexicanos indocumentados contribuyen con 36 mil millones anualmente en impuestos estadunidenses, incluyendo 14 mil millones para programas sociales a los que no pueden acceder para recibir beneficios.
Y eso es sólo para empezar. Hinojosa ofrece un paquete de recomendaciones que incluyen fortalecer la infraestructura laboral, ambiental y conjunta del T-MEC, resucitar el Banco de Desarrollo de América del Norte y el Programa de Ajuste de Inversión Comunitaria que fueron parte del tratado comercial original, pero que se abandonaron después, entre otras medidas.
Una propuesta innovadora sería un mecanismo para canalizar hasta 10 por ciento del total de remesas para el consumo a inversiones productivas. “El gobierno mexicano podría ofrecerle a inmigrantes la capacidad para ahorrar su dinero en Cetes, que hoy día generan una tasa de rendimiento de 10 por ciento”, apuntó al señalar que India, China e Israel, entre otros, han establecido este tipo de mecanismo, que se ha convertido en fuentes de capital de inversión productivo para sus economías.
Con remesas superando 60 mil millones de dólares, tal fondo podría generar hasta 6 mil millones de dólares anuales en fondos de
inversión potencialmente dirigidos a las zonas más pobres de México. “Realmente es una acción que el gobierno mexicano puede tomar de manera unilateral y que acabará beneficiando a ambas economías.” Tal iniciativa debiera ser realizada con la anulación del impuesto de 1 por ciento sobre remesas aplicado por el Congreso estadunidense el año pasado.
Al estimular la inversión productiva en comunidades que expulsan migrantes a Estados Unidos, Washington también se beneficiaría con una reducción del incentivo de las personas a cruzar la frontera.
El informe, de 70 cuartillas, incluye materiales y datos económicos que detallan el análisis y las propuestas (naid.ucla.edu), junto con un “agente” de inteligencia artificial que puede responder a preguntas adicionales sobre esta investigación (https://naid.ucla.edu/agents).
*Corresponsales de La Jornada de México en Estados Unidos
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