
Al ser interrogado sobre una posible influencia de Donald Trump en las elecciones brasileñas, Lula respondió directamente. «Si intentó interferir en las elecciones brasileñas [de 2018], perdió, porque yo gané las elecciones«, afirmó. Agregó que consideraba inapropiado que los jefes de Estado interfirieran en los procesos electorales de otros países. «No creo que sea una buena política que el presidente de un país interfiera en las elecciones de otro país «, declaró.
La foto junto a Trump, neutralizó la narrativa de la derecha brasileña, según la cual el gobierno estadounidense estaba alineado con la posible candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro en 2026.
Lula hizo hincapié en que mantiene una relación positiva con Trump y afirmó que cree que él respetará la soberanía brasileña. «El pueblo brasileño decidirá las elecciones brasileñas», afirmó, cuando se le preguntó sobre el apoyo decidido de Trump al candidato opositor Flavio Bolsonaro.
Al referirse a los conflictos internacionales, Lula volvió a condenar las guerras y las acciones militares y recordó que el conflicto entre Rusia y Ucrania, que inicialmente se preveía que duraría unos meses, ya se ha extendido por casi cuatro años.«Todo el mundo sabe cómo empieza una guerra, pero nadie sabe cómo termina», afirmó. Según Lula, la diplomacia siempre es más eficiente y menos destructiva que el conflicto armado. «El diálogo y la conversación son mucho más baratos y eficaces; no hay víctimas, ni destrucción de hogares, ni muertes infantiles, ni destrucción de escuelas«, declaró.
Lula también defendió un enfoque diplomático basado en el diálogo y la construcción de consenso global. «Creo mucho más en el diálogo que en la guerra», afirmó el presidente brasileño al comentar su conversación con Trump sobre los conflictos internacionales en curso. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva reafirmó este jueves en Washington su posición como líder político del Sur Global y uno de los estadistas más influyentes del panorama internacional contemporáneo. En la intensa reunión entre los presidentes la situación de Cuba también salió a relucir. Y el mandatario brasileño se llevó un mensaje tranquilizador. Según aseguró en una rueda de prensa en la embajada de su país en Washington, Trump le aclaró que, pese a las bravatas que lanza con frecuencia, “no piensa invadir Cuba”.
Uno de los temas principales abordados por Lula fue la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU. Afirmó que los miembros permanentes actuales deben asumir la responsabilidad directa de construir la paz mundial. «Hablé extensamente con él sobre el tema del cambio en el Consejo de Seguridad. La ONU necesita una reforma, y él, Trump, Xi Jinping, Putin, Macron y el Primer Ministro de Inglaterra son quienes tienen la responsabilidad de proponer el cambio, porque son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad«, afirmó.
“Si lo que dijo la traducción es correcto, él me dijo que no piensa invadir Cuba. Eso es lo que me dijo la intérprete”, apuntó
el presidente brasileño, teniendo buen cuidado en matizar lo que decía. Desde la operación militar estadounidense que el 3 de enero secuestró al presidente Nicolás Maduro en Venezuela, Trump ha declarado con frecuencia que la isla sería “la siguiente” y que el castrismo tiene “los días contados”.
Tras imponer un bloqueo energético, y amenazar con sanciones y aranceles a los países que suministren combustible a Cuba a finales de enero, Trump llegó a insinuar, la semana pasada, que una vez acabara la guerra en Irán ordenaría a uno de los portaaviones desplegados en la zona del golfo Pérsico dirigirse a las inmediaciones de la isla. “Entonces se rendirán”, declaraba durante una cena privada en Florida, en la que aseguró que su país “tomará Cuba casi inmediatamente”.
Al término de la rueda de prensa, Lula reiteró su apoyo a una política internacional basada en la diplomacia y el multilateralismo. El presidente criticó las guerras en Gaza y Líbano, así como los ataques contra Irán, reafirmando su postura histórica en defensa de la paz. «Así como critiqué la guerra en Ucrania, critiqué lo que Israel le hizo a Gaza, lo que Israel le está haciendo al Líbano, lo que Estados Unidos e Israel le hicieron a Irán; estoy totalmente en contra de ello«, afirmó. Concluyó afirmando que el papel de las grandes potencias debe ser el de construir un consenso global.
Tierras raras
«No tenemos preferencias. Lo que queremos es compartir con quien quiera invertir en Brasil«, declaró el presidente. El diario chino Global Times interpretó el discurso como una demostración de la autonomía estratégica de Brasil frente a la ofensiva de Estados Unidos para reorganizar las cadenas de suministro mundiales de minerales estratégicos sin la participación de China y destacó la postura del presidente Lula en defensa de la soberanía brasileña sobre las reservas de tierras raras, tras su reunión con Trump en la Casa Blanca.
Según la publicación, Lula se resistió a la presión estadounidense para excluir a China de las cadenas de suministro globales de minerales críticos y reafirmó que Brasil está abierto a la inversión de cualquier país. «Brasil quiere compartir su potencial en minerales críticos con cualquiera que quiera invertir en el país, ya sea de Estados Unidos, China, Alemania, Japón o Francia», dijo Lula.
El tema ganó relevancia internacional porque Brasil posee algunas de las mayores reservas de minerales críticos del planeta: la segunda reserva mundial de tierras raras y grafito, y las terceras de níquel. Las tierras raras son consideradas estratégicas para la industria de alta tecnología y defensa, y son usadas en la fabricación de motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de misiles, equipamientos electrónicos y motores de aeronaves militares.
Lula también asoció la discusión sobre minerales críticos a la necesidad de fortalecimiento económico de América Latina y criticó el alejamiento histórico de EU de la región.
El director del Instituto de Investigación de Tecnología Avanzada de Pekín, Zhang Xiaorong, declaró al periódico chino que la postura de Brasil demuestra la intención del gobierno de Lula de no ceder a la presión geopolítica de Washington. Según Zhang, Brasil busca ir más allá de ser simplemente un exportador de materias primas y asumir un papel más activo en la industrialización y el procesamiento de minerales estratégicos.«Al mantener sus puertas abiertas en igualdad de condiciones e insistir en la industrialización nacional, Brasil se está afirmando como un actor soberano decidido a capturar el máximo valor de sus recursos estratégicos», afirmó el experto.
«El mundo necesita paz»

El presidente brasileño abogó por la inclusión de países como Brasil, México, India, Alemania, Japón, Egipto, Sudáfrica, Etiopía e Indonesia en el Consejo de Seguridad. «No faltan países dispuestos a ayudar a la ONU a reanudar su pleno funcionamiento«, afirmó.
Al referirse a los conflictos internacionales, Lula volvió a condenar las guerras y las acciones militares. El presidente recordó que el conflicto entre Rusia y Ucrania, que inicialmente se preveía que duraría unos meses, ya se ha extendido por casi cuatro años. «Todo el mundo sabe cómo empieza una guerra, pero nadie sabe cómo termina», afirmó.
Según Lula, la diplomacia siempre es más eficiente y menos destructiva que el conflicto armado. «El diálogo y la conversación son mucho más baratos y eficaces; no hay víctimas, ni destrucción de hogares, ni muertes infantiles, ni destrucción de escuelas«, declaró. El presidente también reveló que ya había intentado concertar una reunión entre los líderes de las principales potencias mundiales. «Ya he llamado a Xi Jinping para proponerle convocar al Consejo de Seguridad, ya he llamado a Putin, ya he llamado a Macron», afirmó.
En un tono relajado, Lula sugirió una reunión informal entre líderes mundiales. «Un litro de whisky, algo de vino, algo de queso, no sé, un codillo de cerdo, cualquier cosa. Y tener una reunión para discutirlo«, dijo. Al final de su discurso sobre política internacional, Lula fue enfático: «No necesitamos la guerra. El mundo necesita la paz».
Inversiones sí, pero…
Lula también habló sobre cómo atraer inversión extranjera a Brasil, especialmente en las áreas de transición energética y tecnología. Según él, Brasil quiere ampliar la presencia de empresas estadounidenses en el país, pero sin renunciar a la soberanía nacional. «Estamos muy interesados en que Estados Unidos vuelva a invertir en Brasil«, afirmó.
Al referirse a la instalación de centros de datos en territorio brasileño, Lula dejó clara la postura del gobierno sobre el tema. «Quien quiera construir un centro de datos en Brasil tiene que generar su propia energía, porque no vamos a gastar dinero en crear centros de datos solo para enviar datos a otros países. Queremos datos para nosotros mismos«, declaró.
El presidente hizo hincapié en que Brasil acepta las alianzas internacionales, siempre y cuando los inversionistas cubran los costos de la producción de energía necesaria.«Es lo mínimo que podemos exigir «, afirmó.
Cuba
Durante su reunión en la Casa Blanca, en la que ambos presidentes dieron por relanzada la relación bilateral entre sus respectivos países tras una serie de graves encontronazos, Lula enfatizó a su interlocutor que está a su “plena disposición” si necesita ayuda para resolver la situación en Cuba.

“Cuba quiere dialogar y encontrar una solución para poner fin a un bloqueo que nunca dejó a la isla ser un país libre desde la victoria de la revolución” en 1959, ha explicado el líder del gigante sudamericano. El antiguo sindicalista tuvo palabras muy críticas hacia el embargo que Estados Unidos impone contra el país vecino desde hace seis décadas: la isla, recordó, sufre “el bloqueo más longevo de la historia de la humanidad”.
Las declaraciones de Lula se han producido en el mismo día en que Estados Unidos —que la semana pasada ya endureció sus sanciones contra el gobierno de Cuba y quienes colaboren con él— ha anunciado nuevos castigos contra el estamento militar cubano y las empresas gestionadas por él, incluido el gran conglomerado Gamesa.
En un mensaje en redes sociales, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, advirtió que el mandatario republicano “eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa y sin precedentes”. En consecuencia, ha subrayado, “la comunidad internacional debe tomar nota y, junto al pueblo de Estados Unidos, determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico”.
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