La tolerancia es un tema complejo y a menudo paradójico, utilizado tanto para fomentar la paz como para justificar la opresión, ha sido debatido dentro de la ética y la filosofía política, con diversas opiniones sobre cómo deben responder las sociedades tolerantes a las fuerzas intolerantes, y de allí que exista una paradoja, que nos lleva a una contradicción, real o aparente.- .
De acuerdo a Wikipedia y otros textos consultados, en tiempos pasados no significaba aceptar al otro, sino «soportar» a quien se consideraba hereje o equivocado por razones de estado, sociedades antiguas a menudo toleraban para mantener la cohesión social, evitando así una guerra civil. El concepto evolucionó lentamente de la mera coexistencia forzada a la aceptación de creencias diferentes tras las crueles guerras religiosas en Europa (siglos XVI y XVII). 
Uno de los ejemplos más graves fue la matanza de hugonotes (protestantes) en Francia, conocida como la Noche de San Bartolomé. Esta intolerancia extrema forzó paradójicamente a Enrique IV a promulgar el Edicto de Nantes en 1598, uno de los primeros hitos modernos de tolerancia religiosa, nacido no del amor, sino de la necesidad de frenar el baño de sangre.
Tomás de Aquino (1224/1225-1274) fue un fraile dominico, teólogo y filósofo italiano, máximo representante de la escolástica y doctor de la Iglesia Católica. Justificó la pena de muerte para los herejes, argumentando que «corromper el alma» era mucho más grave que falsificar moneda. Esto muestra cómo mentes brillantes toleraban (o impulsaban) la violencia extrema bajo premisas morales.
La Inquisición, establecida por la Iglesia Católica, -en el Siglo XIII- por el Papa Gregorio IX, fue un conjunto de tribunales eclesiásticos para investigar, juzgar y eliminar la herejía, Perseguía cualquier desviación de la ortodoxia católica. Significó un sistema represivo de censura, tortura y ejecución,
utilizado para controlar la fe y, a menudo, la política.
Imperios antiguos como el romano, persa, chino y mongol adoptaron la tolerancia como precepto de gobierno, no por principios humanistas, sino para asegurar la estabilidad comercial y la recaudación de impuestos a lo largo de rutas como la Seda.
La filosofía de la paradoja tuvo su origen en la antigua Grecia, donde pensadores pioneros como Zenón de Elea –c-490-430 a.C- la exploraron para desafiar las nociones comunes de movimiento, infinito y realidad.
La palabra paradoja procede del griego (para y doxos) y significa etimológica- mente “más allá de lo creíble”. Es una afirmación o razonamiento que nos lleva a una contradicción (real o aparente).
La paradoja de la tolerancia es un concepto filosófico que sugiere que, si una sociedad extiende la tolerancia a quienes son intolerantes, corre el riesgo de permitir el eventual dominio de la intolerancia, socavando así el principio mismo de la tolerancia.
Esta paradoja fue articulada por el filósofo Karl Popperr (1902-1994) uno de los pensadores más importantes del Siglo XX, en La sociedad abierta y sus enemigos (1945), donde señalaba que una sociedad verdaderamente tolerante debe conservar el derecho a negar la tolerancia a quienes promueven la intolerancia. Popper sostenía que si se permitía la expresión sin control de ideologías intolerantes, éstas podrían explotar los valores de la sociedad abierta para erosionar o destruir la propia tolerancia mediante prácticas autoritarias u opresivas.
John Rawls, (1921-2020), estadounidense, político destacado del siglo XX, autor de la obra “Una teoría de la Justicia, (1971) concluye que una sociedad justa tiene que tolerar al intolerante, o si no, la sociedad podría volverse intolerante, y por ello injusta. Aún así, Rawls también insiste, como Popper, que la sociedad tiene un derecho razonable a la supervivencia, que prima sobre el principio de tolerancia. Mientras una secta intolerante no sea señalada como intolerante, goza de libertad, la que debe ser restringida solo cuándo los tolerantes, sinceramente y con razón, crean que su propia seguridad y la de las instituciones que garantizan la libertad están en peligro.
Michael Walzer (nacido en 1935) es un eminente filósofo político y teórico estadounidense, reconocido como una de las voces más influyentes en la ética de la guerra y la justicia distributiva. Profesor emérito en el Institute for Advanced Study de Princeton, es conocido por revitalizar la «Teoría de la Guerra Justa» con su obra Just and Unjust Wars (1977).
En un trabajo de 1997, Michael Walzer preguntó « ¿Debemos tolerar al intolerante?». Resalta que la
mayoría de los grupos religiosos minoritarios que se benefician con una sociedad tolerante son, ellos mismos, intolerantes, al menos respecto a algunos temas. En un estado de derecho, las personas pertenecientes a esos grupos pueden aprender a tolerar, o al menos a comportarse «como si poseyeran esa virtud»
Thomas Jefferson (1743–1826) principal autor de la Declaración de Independencia (1776) y el tercer presidente de los Estados Unidos (1801-1809). Trató la idea de una sociedad tolerante en su primer discurso inaugural, preocupándose por quienes pueden desestabilizar el país y su unidad:
“Dejemos que sus opiniones sean monumentos a la seguridad de que dichas opiniones erróneas pueden ser toleradas, así la razón es libre de combatirlas”
El sentido positivo del término se afirmó en el siglo XVII con John Locke filósofo inglés, -1632-1704-, escrita en 1677 su Carta sobre la Tolerancia, es definida por la formula: “dejad de combatir lo que no se puede cambiar”.
El aumento de la intolerancia en el ser humano contemporáneo es un fenómeno complejo motivado por factores psicológicos, sociales y tecnológicos. En la vida moderna, tolerancia es la actitud de una persona frente a lo que difiere de sus valores morales o las normas establecidas por la sociedad. No juzga ni discrimina. Busca comprender las perspectivas de los demás.
Como ejemplo quizás cómico referiremos que en abril de este año 2026, unos grupos musulmanes protestaron públicamente porque en Londres vieron comer en las calles, así como comen los londinenses caminando y no sentados delante de una cómoda mesita con un bonito mantel como en algunos países del Mediterráneo, sus preciados “fish and chips” sin pensar que esto podía significa un agudo sufrimiento para los practicantes del ayuno del Ramadan.
Ahora, ¿quién es el intolerante?
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