Respetar los asuntos internos del país, exige México al embajador de EU

Sheinbaum reprochó al embajador Johnson salirse de sus funciones diplomáticas

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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recriminó que el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, se haya salido de sus tareas diplomáticas: “es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración… deben ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países”,  luego de que éste manifestara que la lucha contra el narcotráfico no debe ser parte de una discusión política.

Sheinbaum  indicó a Ronald Johnson que se atenga a tratar la agenda bilateral y respete los asuntos internos de México. Al señalar la importancia de que los embajadores se queden en los asuntos de colaboración, la mandataria dio una respuesta a las declaraciones emitidas el lunes por Johnson, quien dijo, en referencia a la lucha contra el narcotráfico, que “cuando nos dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos”.

La mandataria dijo tener coincidencias con una parte de las expresiones del diplomático, particularmente respecto a que en materia de seguridad en la región es necesario mantener el trabajo conjunto ante los problemas compartidos. Destacó que combatir la violencia desatada por las bandas del crimen organizado requiere colaboración y coordinación de México y Estados Unidos, aunque cada parte dentro de su territorio.

Sheinbaum subrayó que los embajadores de México en otras naciones, sea Estados Unidos, Francia, Australia o India, no expresan opiniones sobre su vida interna, porque su desempeño se rige por los principios constitucionales que establecen autodeterminación de los pueblos y no intervención en asuntos locales. E insistió en que “es importante que el embajador se quede en el tema bilateral y respete los asuntos internos de nuestro país, porque los asuntos de México corresponden a los mexicanos”.

En este contexto, ratificó su convocatoria para que la población participe en las asambleas informativas que se organicen en el país para conocer lo que sucede, porque a todos nos corresponde entender lo que estamos viviendo, tener buena relación con Estados Unidos, pero pidiendo siempre el respeto a nuestra soberanía. Y eso es un asunto no sólo de la Presidenta, sino de todos los mexicanos.

Se trata del primer posicionamiento directo de la Presidenta frente al representante de Washington, lo cual, en sí mismo, es una muestra de la sangre fría que la actual administración ha tomado como principio rector en sus relaciones con el trumpismo. Ciertamente, se requiere mucha templanza para discurrir, en términos cordiales, con un funcionario como Johnson, quien transgrede de manera continua los fundamentos de la labor diplomática con palabras y con hechos, desde indicaciones fuera de lugar acerca de cómo debe conducirse el gobierno mexicano hasta respaldo público a figuras de la ultraderecha local, además del uso probado de la embajada como tapadera de agentes encubiertos de su país que realizan operaciones ilegales en el nuestro, señala un editorial de La Jornada.

Ronald Johnson y Nayib Bukele

Desde 1971 hasta 1998 Johnson sirvió en el ejército de Estados Unidos, donde formó parte de los Boinas Verdes, un grupo de élite usado en operaciones de intervención, asesinatos selectivos, contrainsurgencia y otras acciones criminales. En este carácter participó en el genocidio que Washington perpetró en El Salvador en la década de 1980 junto a sus aliados locales. Al dejar las fuerzas armadas, trabajó durante dos décadas en la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), donde ideó y coordinó misiones encubiertas, de “contraterrorismo” y operaciones especiales en Afganistán, Irak, los Balcanes y otras zonas devastadas por el imperialismo estadunidense.

En su primer periodo en la Casa Blanca, Donald Trump lo puso al frente de la embajada en El Salvador, donde tuvo gran sintonía con el mandatario ultraderechista Nayib Bukele.

Con dicho historial, no cabe sorprenderse de que Johnson confunda el trabajo diplomático con una operación de espionaje y desestabilización. Él mismo se lo hizo saber al Senado estadounidense durante su audiencia de confirmación en marzo de 2025, cuando se negó a descartar acciones militares en territorio mexicano contra los carteles de la droga sin notificar a las autoridades mexicanas. Esta muestra de su voluntad de violar las leyes del país al que sería asignado fue un aviso del despropósito que ha sido su presencia en México; aviso que ha tenido múltiples confirmaciones en apenas un año.

Señala La Jornada que «si Johnson y la administración que representa desean evitar la politización de los esfuerzos conjuntos de combate al crimen organizado, lo mejor y más sencillo es que se abstenga de hacer política en México, que respete la legalidad internacional y la de de nuestro país y que se concentre en la agenda bilateral».

 

* Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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