May 4 2022
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OpiniónPolítica

Abolir la extrema riqueza

Entre las transacciones m√°s sorprendentes del mercado mundial destaca la reciente compra que ha consumado el que se cree el hombre m√°s rico del mundo. Elon Musk est√° destinando nada menos que 44 mil millones de d√≥lares a la adquisici√≥n de Twitter, una de las m√°s poderosas y conocidas redes sociales. La noticia ha conmovido a la opini√≥n p√ļblica mundial y da cuenta de la profunda brecha que existe en el mundo entre los ingresos de unos pocos y los de la enorme mayor√≠a de la poblaci√≥n. Si pensamos, adem√°s, en que solo 26 personas poseen lo mismo que 3 mil ochocientos millones de seres humanos, seg√ļn lo enunciado por Oxfam Internacional.

En el caso chileno sabemos que nuestra inequidad social es de las m√°s severas de la Tierra. Solo el 1% es el propietario del 49,6 % de toda la riqueza nacional, lo que nos ubica, conforme a los estudios del World Inequiality Report de este a√Īo, en el puesto veinticuatro en t√©rminos de desigualdad social entre 159 pa√≠ses con datos disponibles. Confirmando, con ello, nuestro √≠ndice del 0,47 del Informe Gini que marca en el mundo la concentraci√≥n de la riqueza versus la pobreza extrema de cada naci√≥n.

Ya se sabe que nuestra desigualdad es la peor entre todos los países de la OCDE, entidad a la que pertenecemos, como también más aguda que la que prevalece en países como México y Brasil. Muy por encima, incluso, de la que existe en los Estados Unidos, el epicentro del capitalismo mundial y donde el uno por ciento de los habitantes más pudientes controla el 34,9% de la riqueza.

Las cifras de la pobreza y de la concentración de la riqueza son ciertamente pavorosas y en nada prácticamente se acorta la brecha entre el poder adquisitivo de los multimillonarios chilenos y los más desposeídos. Todo lo que hicieron los gobiernos que sucedieron a la dictadura pinochetista muy poco mitigaron las desigualdades y la cotidiana realidad de millones de chilenos, los que a causa de la pandemia y los nubarrones actuales de nuestra economía hoy se encuentran peor que antes, esto es con altos niveles de desempleo, bajísimos ingresos y un proceso inflacionario que castiga sobre todo el consumo de los más desposeídos.

De all√≠ el descr√©dito en que terminaron los gobiernos de la Concertaci√≥n y de la Nueva Mayor√≠a, tanto como la gesti√≥n de Sebasti√°n Pi√Īera. Ello explica, por supuesto, el Estallido Social del 2019 y el malestar nacional que llev√≥ a elegir como primer mandatario al actual Presidente Gabriel Boric, optando ahora por las izquierdas y el Partido Comunista por sobre los candidatos de la derecha y del centro pol√≠tico.

Si los moradores de La Moneda tienen actualmente un mandato claro, más que brindarnos una nueva Constitución, es la redistribución de la riqueza nacional, mejorando los sueldos y las pensiones de los trabajadores y pensionados de manera significativa. Sin acotarse, por cierto, a un reajuste tan discreto del salario mínimo que, ya se calcula, no alcanzará siquiera para hacer frente al alza de los productos más esenciales, como el pan y otros de primera necesidad.

Todo indica que el país enfrenta hoy una crisis que solo podría superarse con prohibir la extrema riqueza y emprender necesariamente la expropiación de recursos en manos de la avidez y codicia de empresarios nacionales y extranjeros. Es decir, acometiendo aquello que tantos países del mundo han hecho para encarar las desigualdades y los abusos que afectan a las grandes mayorías.

Esta propuesta puede sonar desmedida sin que se considere que el derecho a las expropiaciones ya fue proclamado por el propio Paulo VI en su √ļltima enc√≠clica social, como lo fueron, junto con esos reiterados mensajes de los episcopados latinoamericanos en que se estimaba a la extrema riqueza como un grave pecado social. O si se atiende, tambi√©n, a las ideolog√≠as de tantos partidos y movimientos sociales de todo el mundo, adem√°s de la opini√≥n de la comunidad cient√≠fica universal que, en el prop√≥sito de salvar el Planeta, ha concluido que las formas de producci√≥n capitalista, el consumismo extremo y la extensi√≥n de la miseria nos auguran el desastre completo. Sobre todo, si no se frena la carrera armamentista y la producci√≥n de armas de destrucci√≥n masiva.

En este sentido, es incomprensible que en tiempos de una gran crisis sanitaria, haya seguido elev√°ndose el gasto militar, como lo se√Īala el SIPRI sueco sobre todo el de la mayor potencia, con lo que este ‚ÄúGran Gendarme Universal‚ÄĚ se ha permitido asesinar despu√©s de la Segunda Guerra Mundial a varios millones m√°s de habitantes en toda la Tierra, especialmente donde existen m√°s recursos naturales y poblaciones pobres e inermes. Porque solo Estados Unidos parece tener la franquicia de invadir y apropiarse de los bienes ajenos, derribar gobiernos y pisotear la libre determinaci√≥n de los pueblos. Con la complacencia abyecta, sin duda, de sus socios o lacayos europeos que ahora se lamentan de la invasi√≥n de Ucrania.

En un elocuente art√≠culo de Gabriel Boric, publicado por El Mercurio pocas horas antes de su victoria electoral, nuestro actual gobernante¬† dijo ser ‚Äútestigo de los abusos de quienes, desde el poder econ√≥mico y pol√≠tico, no han sabido o no han querido escuchar las se√Īales de hast√≠o y cansancio que se expresaron con fuerza a partir del Estallido Social: empresarios coludidos para aumentar sus ganancias, ministros que ironizan con el cansancio de la gente y autoridades que minimizaron las angustias ciudadanas‚ÄĚ.

De all√≠ que, en la pretensi√≥n de redistribuir el ingreso, como lo ha se√Īalado su ministro de Hacienda, al Presidente no le debiera bastar con elevar en solo 40 mil pesos el salario de casi un mill√≥n de trabajadores, ingreso que seguir√° 15 o 20 veces por debajo de lo que perciben las autoridades del Estado y pretendidos representantes del pueblo. Claramente que este reajuste, convenido pol√≠ticamente con la Central Unitaria de Trabajadores, no puede significar sino otra ‚Äúminimizaci√≥n de las angustias ciudadanas‚ÄĚ o una expresi√≥n m√°s de los abusos cometidos hasta hace unos meses.

Asumimos plenamente que el Estado no puede hacerse cargo de todas las demandas salariales, previsionales, de salud, vivienda y educación con los recursos que hoy cuenta y recauda. De allí la necesidad de aprobar planes pro empleo y remuneraciones justas, pero también con el imperativo de asignar consistentes tributos a los más ricos y a las desmedidas utilidades de tantas empresas. Aunque lleva pocas semanas en ejercicio, mucho le habría complacido al país la adopción de querellas y otras medidas contra aquellos empresarios abusivos que se coluden para fijar los precios de sus productos o que burlan las leyes impositivas. Tal como lo denunciara el actual Mandatario apenas horas antes de asumir el Gobierno.

En medio de los aterradores √≠ndices de la criminalidad, de la protesta cada vez m√°s extendida de norte a sur del pa√≠s, se imponen medidas claras que signifiquen un cambio de rumbo en el ejercicio de la pol√≠tica. Sobre todo cuando a los actuales gobernantes hasta hace poco se les ve√≠a en las protestas sociales apoyando las demandas radicales o incluso revolucionarias como las representadas por el ‚ÄúNO + AFP‚ÄĚ, la ‚Äúeducaci√≥n gratuita y de calidad para todos‚ÄĚ, el fin de las isapres y el t√©rmino de las carreteras concesionadas, entre tantos otros objetivos de igualdad social, adem√°s de la por fin lograda paridad.

Desgraciadamente, lo que m√°s se aprecia otra vez es el objetivo de dotar de m√°s armas ‚Äúdisuasivas‚ÄĚ a las polic√≠as, incentivar la inversi√≥n for√°nea y la mantenci√≥n de un sistema de comunicaciones y medios informativos adictos al modelo econ√≥mico vigente y, como se comprueba, reactivos a los cambios. Esto es de los arietes cotidianos de las ideas neoliberales que se prometieron abolir y que, de paso, impiden la diversidad informativa tantas veces prometida y postergada.

Por algo ya se teme que venga otra vez un m√°s de lo mismo y, ciertamente, con las convulsiones sociales que, m√°s temprano que tarde, van a provocar aquel ‚Äúhast√≠o y cansancio‚ÄĚ que anotaba Gabriel Boric cuando todav√≠a era candidato.

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