Dic 12 2005
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Opinión

AMBIENTE DE TOQUE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

foto¬ęLas vainas vienen de 7 en 7 a√Īos¬Ľ.

Proverbios difunta tía Margot.

1 Pues, se√Īor, qu√© le voy a decir: soy de los oposicionistas que pensaba que el 4 de diciembre hab√≠a que ir a votar.

La pr√©dica abstencionista no hizo nunca mella en m√≠. Tampoco la invocaci√≥n del 350, porque de la vaguedad con que sus promotores m√°s conspicuos hablaban de la deslegitimizaci√≥n del r√©gimen escapaba (y escapa todav√≠a) un tufillo demasiado evocador de la confiscaci√≥n de que fuimos v√≠ctimas las multitudes marchistas del 11 de abril a manos del impresentable pillastre que result√≥ ser Carmona Estanga y sus ¬Ņdesconocidos? mentores.

Adhiero todav√≠a, y siempre adherir√©, el parecer de quienes aspiran a restablecer la alternabilidad democr√°tica echando a Ch√°vez de Miraflores por la v√≠a electoral. Creo que es lo mejor que podr√≠a pasarle a ese muchacho ignorant√≥n a quien el chanta de N√©stor Kirchner le ha tomado la medida y se lo vive hasta el √ļltimo petrod√≥lar. Pero en modo alguno me hac√≠a ninguna ilusi√≥n respecto al 4 de diciembre.

Del pueblo llano, de los genuinamente pelabolas, ni me atrevo a hablar ya: el chavismo desdentado e indigente es para m√≠, parafraseando mal a Churchill, un enigma ‚Äúembojotado‚ÄĚ en un acertijo.

Me he llevado m√°s de un chasco al tratar de descifrar.

En la inminencia del revocatorio del 15 de agosto, por ejemplo, me dio por elucubrar un imaginario ‚Äúvoto oculto‚ÄĚ de los los barrios y me llev√© lo que en roman paladino se llama un culazo.

El voto oculto resultó ser el voto de los electores masivamente acarreados por la por entonces muy motivada y munificente maquinaria emerrevista. La experiencia me curó para siempre de andar haciendo vaticinios sobre la soterrada intención electoral de aquellos que están realmente jodidos en la vida.

Por eso esta ma√Īana no deja de extra√Īarme que el episodio nacional cuyo argumento central fue pactar el retiro de las captahuellas a cambio de ir a votar por unas nutridas listas de opositores que no eran precisamente los mejores ni los m√°s brillantes, aun a sabiendas de que el √°rbitro fuese un ‚Äúapparatchik‚ÄĚ a sueldo del r√©gimen, y qui√©n sabe si comisionista de la compa√Ī√≠a que vende las m√°quinas de votaci√≥n, me luzca tan, pero tan lejano.

Al final, en la hora once, y como ya es sabido, se puso al descubierto una acechanza del software tan artera como incontrovertible que condujo al s√ļbito retiro de la mayor√≠a de los candidatos opositores. Nuestra crisis pol√≠tica entr√≥ en ese momento en una etapa por completo diferente.

Hoy me digo que ya no importa discernir qu√© bando opositor ten√≠a raz√≥n: si los abstencionistas de la tendencia Poleo-Castillo Lara o los partidarios de la participaci√≥n electoral entendida, seg√ļn la ortodoxia de un Pompeyo M√°rquez, por ejemplo, como forma de movilizaci√≥n y organizaci√≥n imprescindibles, con vistas a las presidenciales de 2006.

Es una suerte para mí no ser un analista político: no tengo que improvisar una explicación; puedo darme el gustazo extroyectivo de escribir que las cifras de abstención me han dejado pendejo.

Me gusta pensar que si el lector no es uno de esos sabihondos ‚Äúde respuesta instant√°nea‚ÄĚ que van a los programas de radio y tev√© ma√Īaneros y que lo ven todo claro (me refiero al tipo de ‚Äúpanelista‚ÄĚ que los productores de televisi√≥n gringos llaman fast thinkers), le pasar√° lo mismo que a m√≠: lo invade una vaga y al mismo tiempo creciente convicci√≥n de que las cosas por fin comienzan a moverse en la direcci√≥n menos apetecida por Ch√°vez.

La atm√≥sfera con que mejor puedo emparentar lo que la astucia nacional comienza a destilar de los resultados del domingo 4 de diciembre es una que los aficionados al beisbol (el presidente Ch√°vez incluido) llaman ‚Äúambiente de toque‚ÄĚ. ¬ŅSer√° preciso explicarla? ¬ŅSabr√© explicarla?

2 Tu equipo pierde. Desperdicia sistemáticamente ocasiones, incurre en errores defensivos al campo y en temeridades inconducentes cada vez que le llega el turno de batear. Tu equipo no tiene manager sino un sanedrín de managers. Algunos de los managers no saben de pelota.

Parte del sanedrín de mánagers, para colmo, ha sido co-optado por empresarios o por canales de televisión cuyos propietarios en absoluto entienden un cebillo de pelota. Cuando alguno de tu equipo, casi siempre alguien cuyo promedio ha sido de .125, entabla inopinadamente con el pitcher contrario una promisoria negociación hecha de fouls, bolas bajas y piconazos y llega a la primera base por boleto, la fanaticada y el sanedrín de managers le gritan*, le sacan la madre, lo dan por vendido, por colaboracionista, etcétera. El bateador que le sigue en el turno se poncha. Al que sigue a este lo sacan out sin asistencia y se apagan las luces de las torres.

A la salida, la policía política se lleva preso al batboy, al fisiatra del equipo y a un pelotero importado sospechosos de haber traído del extranjero el dispositivo de detonación remota que segó la vida de Danilo Anderson. La Fiscalía General imputa de la redacción del decreto de autocoronación de Carmona a los fabricantes de cerveza, cita en calidad de testigos a los vendedores de pinchos.

Los observadores extranjeros comentan con donosa ecuanimidad los numeritos finales, se van del país entre denuestos de la fanaticada, Chávez anuncia la profundización del proyecto, el crudo Brent sube y el máximo líder inicia, buchón, una nueva gira integradora latinoamericana.

Ese era el √ļnico programa que ve√≠amos. As√≠ nos iba. Hasta el 4D.

3 Ese día, por una constelación de circunstancias que no precisa ser expuesta con ayuda de un retroproyector de láminas Powerpoint, la masa opositora colocó un hombre en primera, abriendo el primer inning de las presidenciales, en el primer turno al bate y sin outs.

El efecto neto de lo ocurrido es la constataci√≥n universal de que Hugo Ch√°vez puede llamar cachorro del imperialismo al presidente de M√©xico, comprar papeles de la deuda argentina, trazar un oleoducto transamaz√≥nico (Fitzcarraldo Oil Pipe, Inc quiz√° sea la empresa constructora) y hacer negocios billonarios con la industria armamentista espa√Īola. Quiz√° en 2006 no tenga que comprar un candidato pelele de oposici√≥n porque el defensor del pueblo, Mundara√≠n, o el contralor Russian, se ofrezcan voluntariamente.

Pero lo que no puede ya es cortejar siquiera el voto de la mitad de los millones que votaron por el No en el referéndum del 15 de agosto.

Esto da mucho qu√© pensar sobre la relaci√≥n de Ch√°vez con el emerrevismo y sobre la naturaleza de este √ļltimo. Para contribuir a lo cual me permito traer a esta p√°gina una observaci√≥n que Octavio Paz hiciera, si bien en otro contexto, sobre la condici√≥n hegem√≥nica que lleg√≥ a alcanzar el PRI mexicano. Dec√≠a Paz, en 1978: ‚Äú… no hay que olvidar que el PRI no es un partido que ha conquistado el poder: es el brazo pol√≠tico del poder‚ÄĚ.

Cambiando lo cambiable, ese brazo del poder hegem√≥nico, que no puede siquiera recoger la basura de las calles de Caracas y que enmascara su ineptitud diciendo que primero tiene que ubicarla ‚Äúsatelitalmente‚ÄĚ, no pudo cumplirle al m√°ximo l√≠der la meta de una zafra de diez millones de votos. ¬ŅPodr√° ayudarlo a ganar las presidenciales?

Ciertamente, con el Legislativo, el Judicial y todos los esca√Īos de la asamblea puestos a su servicio, Ch√°vez puede hacer que Nicol√°s Maduro introduzca perentoriamente, ma√Īana por la ma√Īana, un proyecto de reforma que haga de Venezuela una rep√ļblica socialista isl√°mica y consagre constitucionalmente la presidencia vitalicia que, en uno de sus much√≠simos malos momentos, propuso Bol√≠var.

Pero me late que los factores m√°s perspicaces y curtidos de la c√ļpula del poder han entendido mejor el panorama que se abre ante ellos. El juego est√° vivo, no se puede ningunear a la oposici√≥n con semejantes niveles de abstenci√≥n como arroj√≥ el 4D, y seguir dragoneando al mismo tiempo de contar con el apoyo de las mayor√≠as despose√≠das.

Todo presagia un mal fin para el lapso ‚Äúdemocr√°tico y pac√≠fico‚ÄĚ de la ‚Äúrevoluci√≥n bonita‚ÄĚ si en el curso del a√Īo que viene las reglas no cambian sustancialmente. Ch√°vez quiere reeligirse dentro de 11 meses. Para ello necesita que haya juego. Y sin umpire no hay juego. Para que haya juego, George Smartmatic y el CNE que hasta ahora hemos tenido se tienen que ir.

Una consigna, creo yo, por dem√°s muy voceable y que resume una pol√≠tica √ļnica y unitaria para la oposici√≥n que ojal√° haya aprendido algo de la astucia caribe con que Oswaldo Guill√©n gan√≥ una serie mundial concertando las destrezas individuales de un equipo de peloteros por el que nadie daba un centavo cuando empez√≥ la temporada.

La campa√Īa por las presidenciales ya comenz√≥ en el clubhouse de Ch√°vez donde no se oyen sino mentadas de madre. El pitcher de Sabaneta ya no trae gente al estadium. La oposici√≥n est√° en primera, sin outs.

Hay ambiente de toque. No sé si me explico.

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* Escritor venezolano. Publicado en el diario El Nacional de Caracas. Reproducido por Noticiero Digital (www.noticierodigital.com).

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