Oct 27 2015
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OpiniónPolítica

Aportes para entender el laberinto argentino

 

Comenzó en Argentina todo lo que habitualmente ocurre luego de una cita electoral.  La batalla del día después se inició desde antes que acabara la mismísima jornada electoral.  Todos se proclamaron ganadores.  Sergio Massa (Unidos por una Nueva Argentina), que alcanzó el tercer lugar, se asumió ganador porque era la primera vez presente en una cita electoral presidencial y obtuvo un buen resultado, el 21,34%.  El segundo, Mauricio Macri (Frente Cambiemos), con el 34,33%, se ve con posibilidades de ser primero.

Y el primero, Daniel Scioli (Frente para la Victoria), con 36,85%, forzadamente alegre, porque en definitiva no le quedaba otra que celebrar por ser quien más votos sacó a pesar de estar lejos de lo deseado.

Con este panorama, lo que sí se puede afirmar es que hasta el momento todavía no hay Presidente.  La primera vuelta solo sirvió para abrir el debate de la segunda.  En Argentina, solo se gana en primera vuelta si ocurre que: 1) se obtiene más del 45% de los votos, o 2) se obtiene más del 40% y se tiene una diferencia de 10 puntos respecto al segundo.  Ninguna de estas dos situaciones ha tenido lugar.  El país ya piensa en una segunda vuelta, por primera vez en la historia, para el 22 de Noviembre: la disputa será entre el candidato oficialista Scioli y el conservador Macri.

La mayor√≠a de las encuestas volvieron a demostrar su incapacidad para acertar las preferencias electorales en un pa√≠s donde la sociedad ha cambiado dr√°sticamente en pocos a√Īos.¬† No hubo ninguna encuesta que se atreviera a prever un margen tan estrecho entre ambas alternativas luego de que hace pocos meses, en Agosto, en las PASO (Primarias Abiertas Simult√°neas y Obligatorias), Scioli obtuviera el 38,67% frente al 30,12% de Macri.¬† ¬ŅQu√© pas√≥ entre los resultados de las PASO y lo acontecido en esta contienda electoral?¬† ¬ŅQu√© ha ocurrido con estos m√°s de 8 puntos de diferencia que ahora se han convertido s√≥lo en 2?¬† ¬ŅQu√© ha pasado con el 54% que obtuviera la Presidenta Cristina Fern√°ndez de Kirchner (CFK) en las pasadas elecciones presidenciales del 2011?

Algunas razones para dar respuesta a estas cuestiones son las siguientes:

1. Lo principal, indudablemente, es que Scioli no fue el mejor candidato del proyecto kirchenerista.¬† Durante estos meses el oficialismo pretendi√≥ instalar la idea de que ‚Äúel candidato es el proyecto‚ÄĚ como f√≥rmula para conjugar la figura de Scioli con lo que ven√≠a haciendo el kirchnerismo.¬† Todas las valoraciones de la pol√≠tica K y de la Presidenta ven√≠an siendo muy positivas (por encima del 50%) en los √ļltimos meses.¬† Tanto fue as√≠ que la t√°ctica electoral opositora no se caracteriz√≥ por la confrontaci√≥n.¬† La campa√Īa no se centr√≥ ni en la estatizaci√≥n de YPF, ni de Aerol√≠neas Argentinas, ni en la reestructuraci√≥n triunfante de la deuda externa, ni en las pol√≠ticas p√ļblicas garantizadoras de derechos sociales.¬† Scioli intent√≥ capitalizar todo ello pero no lo logr√≥.¬† Procur√≥ ser la candidatura del proyecto pero no lo consigui√≥.¬† Demasiada diferencia entre el candidato y el proyecto.¬† Scioli no se escribe con K.ar Scioli-Cristina-y-Zannini

2. CFK no quiso (o no pudo) ser determinante a lo largo de la campa√Īa.¬† La Presidenta estuvo de retirada desde incluso antes que se definiera que Scioli iba a ser el candidato.¬† No particip√≥ apenas en la campa√Īa.¬† Tampoco logr√≥ construir un candidato m√°s a su medida, m√°s af√≠n a la centralidad K.¬† No dio esa pelea; o la dio pero la perdi√≥; o crey√≥ que no ten√≠a un candidato ganador en sus filas; o se confi√≥ creyendo que podr√≠a pensar en la siguiente contienda presidencial sin haberse ganado todav√≠a √©sta.¬† Esta ‚Äúdistancia‚ÄĚ de CFK con las elecciones ha tenido un alto coste.¬† La figura del Vicepresidente, impuesta por la Presidenta, Zanini, parec√≠a por momentos ser un candidato de otro partido.¬† M√°s un aliado que un compa√Īero de f√≥rmula.¬† La propuesta K para la Provincia de Buenos Aires, An√≠bal Fern√°ndez, tampoco fue acertada a la luz de los resultados: se perdi√≥ el basti√≥n peronista a manos de la macrista Mar√≠a Eugenia Vidal.¬† En suma, se puede afirmar que la Presidenta no sum√≥ lo esperado.¬† Tanto fue as√≠ que por ejemplo su organizaci√≥n m√°s simb√≥lica e importante en estos a√Īos, la C√°mpora, ni siquiera acudi√≥ al cierre de campa√Īa de Scioli.¬† En pol√≠tica, cada detalle cuenta.¬† Y esta ‚Äúactitud de lejan√≠a‚ÄĚ de CFK con Scioli ha restado y seguramente erosionado m√°s de lo que estaba previsto.

3. Scioli lastra una gesti√≥n de ocho a√Īos en la Provincia de Buenos Aires (36% del padr√≥n electoral), con sus aciertos pero tambi√©n con sus errores.¬† Tiene un perfil presidenciable pero muy alejado de la √©pica, de la emotividad, del relato K.¬† Scioli no logra identificarse con la impronta juvenil que tanto ha caracterizado al kirchnerismo en estos √ļltimos a√Īos.¬† Es demasiado siglo XX, tal vez, para la pol√≠tica del siglo XXI.¬† Su discurso es seguramente propio de un peronismo m√°s obsoleto que aquel que ha venido moldeando el kirchnerismo.¬† Adem√°s, Scioli opt√≥ por apenas confrontar: prefiri√≥ hablar como si ya hubiese ganado.¬† Acept√≥ as√≠ f√°cilmente el campo propuesto por los asesores de Macri (especialmente de Dur√°n Barba) de evitar embarrarse en el ring de boxeo.¬† Y en pol√≠tica, en el juego electoral democr√°tico, para ganar, hay que bajarse a la arena, y combatir dando y recibiendo, con respeto pero tambi√©n arrinconando al rival interpel√°ndolo en cada propuesta.¬† Seguramente, as√≠ ser√° el Scioli que veremos desde ahora hasta el final de la campa√Īa de esta segunda vuelta.¬† M√°s vale tarde que nunca.

4. La derecha argentina ha sabido reinventarse.¬† Aquello que pareciera un intento aislado con Macri como l√≠der en la capital, se ha convertido a d√≠a de hoy en un movimiento con presencia en todo el territorio.¬† El macrismo fue de a poco: sumando a lo largo y ancho del pa√≠s.¬† Aglutinando en una primera etapa a personajes conocidos alejados de la pol√≠tica tradicional.¬† Pero luego, en un segundo momento, comenz√≥ a tejer alianzas con la vieja pol√≠tica (particularmente con el radicalismo) para dotarse de estructura territorial.¬† Macri ha venido usando un lenguaje muy de siglo XXI, con el nuevo tono de la derecha de la buena onda.¬† Evitando constantemente la confrontaci√≥n; alej√°ndose de su propio pasado de apariencia neoliberal; sabiendo realzar todo lo avanzado por el contrincante pol√≠tico.¬† Apenas ha propuesto nada nuevo a pesar de haberse querido presentarse como el adalid del cambio.¬† Su vac√≠o program√°tico fue repleto de marketing pol√≠tico.¬† Esta es la nueva estrategia de la derecha regional que acata con deportividad y resignaci√≥n que el nuevo sentido com√ļn es caracter√≠stico de un cambio de √©poca en Argentina y en buena parte de Am√©rica Latina.¬† As√≠ Macri ha logrado colarse en una segunda vuelta con opciones reales de ganar.¬† Esta elecci√≥n le suma; parte con viento a favor.¬† Pero su capacidad real de victoria depender√° en gran medida de c√≥mo se encuentre en un cuadril√°tero contra Scioli.¬† Hasta el momento, un escenario no deseado ni por uno ni por otro.¬† Veremos qu√© pasa desde ahora en adelante.

arg massa festeja5. El tercero en discordia, Massa, logr√≥ quedarse adentro a pesar del duelo a dos.¬† Massa, de pasado K, y ahora m√°s anti K que Macri, supo sortear lo que supone la importancia del voto √ļtil en este tipo de situaciones electorales.¬† Se col√≥ en la fiesta para quedarse.¬† Su discurso tuvo un movimiento pendular: de derechas-conservador en todo lo referente a las penas contra la inseguridad y liberal en todo lo econ√≥mico.¬† Fue m√°s cr√≠tico con el rol del Estado que Macri.¬† Busc√≥ la confrontaci√≥n hasta el extremo, lo que le sirvi√≥ para expresar con notoriedad su propuesta pol√≠tica.¬† Desde luego que sacar un 21% de los votos le permite constituirse en llave para la segunda vuelta.¬† En su discurso de anoche, se puso precio: se vendi√≥ al mejor postor.¬† Aunque todo parece indicar que acabar√° de aliado de Macri, tampoco hay que descartar que se ofrezca tambi√©n a Scioli (es anti K pero no est√° tan claro que sea anti Scioli); o quiz√°s no se decida por ninguno de los dos en forma expl√≠cita pensando m√°s en lo que pueda pasar de aqu√≠ a cuatro a√Īos.

6. Por √ļltimo, siempre est√° una clave que conlleva la m√°xima dificultad a la hora de explicar lo sucedido en una contienda electoral: es eso que llamamos pueblo.¬† En Argentina, en estos a√Īos, la mayor√≠a social no es ni por asomo aquella que sal√≠a de la crisis, del corralito, del hambre y de la miseria.¬† El cambio es cambio en toda su plenitud.¬† Y por tanto, tambi√©n se transforma lo que la sociedad piensa, demanda, imagina, exige, vota.¬† Lo que hace una d√©cada fue una demanda social, hoy (afortunadamente) es un derecho naturalizado.¬† La gente quiere m√°s; tienen nuevas preguntas, y ello requiere nuevas respuestas.¬† Lo popular y plebeyo no puede ser en absoluto concebido como una categor√≠a est√°tica.¬† Este es sin duda uno de los ejes fundamentales de estos a√Īos futuros en disputa, entre el intento de restauraci√≥n conservadora y el proceso de cambio que est√° en curso.

Son √©stas algunas l√≠neas para entender lo sucedido en este nuevo mapa pol√≠tico-electoral argentino tras las elecciones.¬† No queda otra que esperar a la siguiente cita electoral para saber qui√©n ser√° Presidente a partir del 10 de Diciembre de este a√Īo.¬† A partir de ahora, comienza otra campa√Īa que nada tiene que ver con la anterior.¬† Seguramente, el desenlace final depender√° m√°s de la estrategia kirchnerista que de lo que pueda hacer Macri.¬† Lo que el kirchnerismo se proponga y lo que Scioli decida hacer ser√°n las claves para lo que se viene.¬† Pero eso ya es otro cantar.
*Director de Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).

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