Carta desde La Habana

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En una carta anterior, enviada a poste restante, se detallaban los dispositivos de la asfixia sistemática provocada por el bloqueo genocida de Estados Unidos contra Cuba .La misiva parece haber llegado a sus destinatarios, pero las causas profundas del odio de Washington a la Revolución no fueron descriptas.

Entre 1975 y 1991, las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas (FAR) llevaron a cabo la Operación Carlota, que contribuyó en forma decisiva a la independencia de Angola y Namibia, además de asestar un golpe terminal al apartheid sudafricano que pretendía empantanar la descolonización de ambos países.  La Operación Carlota fue bautizada con ese nombre en homenaje a la mujer afrodescendiente, integrante de la tribu Lucumí, que lideró sublevaciones de esclavos en 1843 en la Mayor de las Antillas

Los integrantes de la FAR combatieron codo a codo junto a las fuerzas del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA),lideradas por Agostinho Neto. Las batallas de Cuito Cuanavale y la ofensiva en Calueque, donde participaron decenas de miles de integrantes de las FAR, inclinaron la balanza a favor de la alianza cubano-angoleña que combatía contra los militares sudafricanos, sostenedores del apartheid, aliados a las fuerzas coloniales de París y de Washington.

Fidel Castro en las poblaciones de Kifangondo y Caxito en Angola, en compañía del presidente angolano Agosthino Neto y la miembro del Buró Politico del Partido Comunista Cuibano, Celia Sánchez

Ese compromiso motivó el viaje de Nelson Mandela a Cuba, en julio de 1991, muy poco tiempo después de salir de la prisión. De aquella visitase recuerda un párrafo indeleble enunciado por el dirigente, que superó con dignidad 27 años de presión: «¿Qué otro país tiene una historia de generosidad tan grande como la que Cuba ha demostrado…?» Tres años después, en mayo de 1994, Mandela invitó a Fidel Castro, como huésped de honor, a su asunción presidencial, reconociendo públicamente el papel decisivo de Cuba en la lucha contra el régimen sudafricano racista.

En la liberación de Angola participaron, durante 16 años, más de 450 mil cubanos, entre personal militar, médicos, maestros e ingenieros. Casi 3 mil de ellos murieron combatiendo en tierras africanas. Sobre su memoria resuena el eco de un poema del médico angoleño que fundó el MPLA en 1956: «Antes yo era un proscripto (…)  Pero di un paso / levanté los ojos y solté un grito / que resonó en las tierras más distantes del mundo: (…) Y la piel / el espíritu / el canto / brillan como navajas de plata.» No aparece solo una coincidencia. Dos países fundados por libertadores y poetas: José Martí y Agostinho Neto.

La solidaridad cubana con las luchas emancipatorias tuvo capítulos relevantes, también en Argelia, Congo, Mozambique, Guinea-Bissau, Etiopía, el Sahara Occidental y en Bolivia, donde combatió y cayó Ernesto «Ché» Guevara. Pero a ese compromiso partisano también le sumó tareas sanitarias, educativas y de asistencia a todos los perseguidos del mundo.

La Misión Médica Internacional se creó en 1963, cuando Cuba envió su primera brigada médica a la Argelia recién independizada. Desde esa fechahasta la actualidad, más de medio millón de profesionales han participado en misiones de cooperación en 165 países.En su momento de mayor alcance, Cuba tenía médicos trabajando en más de 60 países simultáneamente, con una concentración particular en África y América Latina.

Uno de los casos más relevantes de la asistencia médica es la recepción de 26.114 pacientes provenientes de Bielorrusia, Ucrania y Rusia, afectados por las radiaciones generadas por el estallido de la central nuclear deMisión Medica Cuba Chernóbil, el 26 de abril de 1986.Cuba fue el único país del mundo que se ofreció a albergar a estas víctimas y dispuso la habilitación de una pequeña ciudad para su cuidado. El 85 por ciento de los pacientes atendidos durante 21 años tenían menos de 15 años al momento de su llegada a la isla. Para su recuperación, sedispuso el emplazamiento de una ciudad sanitaria en la playa de Tarará, ubicada a 30 kilómetros de La Habana.

Mientras duró el llamado periodo especial, que supuso restricciones económicas ingentes, el programa de atención a los niños irradiados no se discontinuó. En tiempos en que ningún país del mundo quería vincularse con «población contaminada», la doctora ucraniana Elena Topka, que trabajó en Tarará, recordó: «Ningún país nos ha ayudado como Cuba.» Cuando Topka se encontró con Fidel Castro, este le pidió discreción: «No quiero que vayas a la prensa (…) estamos haciendo esto por un deber (…) No lo hacemos por publicidad».

El odio de Washington tiene razones precisas. El rostro de Cuba, cincelado por la solidaridad, el orgullo soberano y el consecuente intento por construir una alternativa a la barbarie brutal del neoliberalismo, ha impulsado misiones médicas en Nicaragua, Haití, Bolivia, Venezuela, Uruguay y Ecuador. Y ha creado la Brigada Henry Reeve, en 2005, conformada por personal especializado en catástrofes, que atendieron inundaciones, terremotos y tornados en 51 países del mundo.

Campaña por el Nobel de la Paz 2021 a la Brigada médica cubana Henry ...En su primer año de vida, la Brigada Henry Reeve ofreció su colaboración a los Estados Unidos ante el desastre producido por el huracán Katrina, que se cobró la vida de 1833 personas. La soberbia imperial no aceptó la propuesta de ayuda, pero la iniciativa de la Brigada se orientó a auxiliar a las víctimas de los terremotos de Pakistán en 2005, de Haitíen 2010 y de Ecuador en 2016.

Durante la pandemia de COVID-19, el gobierno cubano desplegó 58 brigadas médicas en 42 países, incluyendo Italia. La Organización Mundial de la Salud reconoció a la Henry Reeve como modelo de respuesta humanitaria, recibiendo la queja airada de los funcionarios estadounidenses. Washington no acepta la solidaridad porque cuestiona de forma explícita la mercantilización de la salud, uno de los sectores de mayor rendimiento asociados a los laboratorios farmacológicos.

En Uruguay, el Hospital de Ojos José Martí, fundado por oftalmólogos cubanos, ha devuelto la vista, en forma gratuita, a miles de los más humildes ciudadanos de este país en el marco de la Operación Milagro. Esa iniciativa también se llevó a cabo en Venezuela junto con la Misión Barrio Adentro, que permitió un salto cualitativo en la atención primaria, en las zonas más marginadas del país. En Brasil, la iniciativa sanitaria llevó el nombre de Mais Médicos, que fue expulsada por Jair Bolsonaro a pedido de Washington.Los 15 años del Hospital de Ojos José Martí de Montevideo

Otros dos aspectos centrales de las relaciones políticas internacionales de Cuba se vinculan con la educación y con la asistencia a los refugiados. El método audiovisual de alfabetización, conocido como «Yo, sí puedo», fuereplicado en 30 países, la mayoría de ellos en América Latina y el Caribe, logrando la alfabetización de millones de personas, sobre todo en Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Por su parte, la Escuela Latinoamericana de Medicina ha formado a profesionales de la salud provenientes de sectores humildes que no hubiesen podido graduarse en sus respectivos países. El brutal e ilegal bloqueo contra la isla es también la búsqueda desesperada de los Estados Unidos para impedir que el ejemplo cubano pueda constituirse en un valor de uso, humano y global, ajeno a la codicia defendida por las guerras híbridas y los misiles.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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