Chile: a 101 años de Santa Maria de Iquique

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Mario Valdés Vera*

 Uno de los hechos más trágicos de la historia social chilena lo constituye la llamada Matanza de la Escuela Santa María de Iquique ocurrida el 21 de diciembre de 1907, día en el cual varios centenares de obreros mueren ametrallados por el ejército chileno en esa nortina ciudad. Por esos días  se llevaba a cabo una masiva movilización de obreros pampinos chilenos, peruanos y bolivianos y sus familias, quienes reclamaban por las precarias condiciones en que desarrollaban su trabajo.

Especial descontento causaba el pago a través de la llamada ficha salario y el escaso poder adquisitivo que ésta tenía en las llamadas pulperías,  almacenes, propiedad de las mismas salitreras. Los hechos de aquel día forman parte de la memoria social chilena y han sido recordados y conmemorados desde los primeros instantes.

Se han escrito canciones, obras de teatro, novelas, y por supuesto la historiografía ha dado cuenta de él a través de obras como la de Eduardo Devés V., Los que van a Morir te saludan. La Historia de una masacre, los escritos de Sergio Grez T., La guerra preventiva. Escuela Santa María de Iquique, el texto compilado por Pablo Artaza llamado A 90 años de los sucesos de Santa María de Iquique, etc.

Sin duda que la Matanza de Santa María no es el primer hecho de violencia política en Chile, pero sí el más conocido y difundido ya que marca un hito en la historia de las movilizaciones obreras en el país.

Este hecho cierra de manera brutal  un primer ciclo de huelgas obreras iniciadas en 1890 por la huelga general, que incluyó las minas de Lota y Coronel, seguidas en 1903 por la huelga de los trabajadores portuarios de Valparaíso y las movilizaciones de 1905 en Santiago.

Todos estos hechos de violencia política de nuestra historia muestran una manera de reaccionar del estado y los grupos dominantes en relación con la llamada Cuestión Social. Reacción que se repite muchas veces durante el siglo XX, e incluso el XXI, combinando métodos represivos con instancias de negociación política.

Por lo habitual, como lo ha demostrado recientemente la investigación histórica, las masacres obreras de principios de siglo son una expresión concreta de los miedos y temores, muchas veces infundados, del Estado y las elites a la movilización de los sectores populares, implementando una verdadera guerra preventiva de trágicas consecuencias, tal como lo señala el historiador Grez, citado más arriba.


* Coordinador Historia y Ciencias Sociales UARCIS Concepción.
Arena Pública, plataforma de opinión de UARCIS

Addenda

Masacre en la Escuela Santa María de Iquique

La matanza en la Escuela Santa María de Iquique fue una masacre en la que se asesinó a millares de obreros del salitre que estaban en huelga, alojados en una escuela. El presidente de la República de ese entonces, Pedro Montt, ordenó la matanza.

Los obreros de las oficinas salitreras de Tarapacá paralizaron sus actividades en las faenas exigiendo mejoras en sus condiciones de vida y laborales. Entre sus peticiones estaba la eliminación del pago con fichas, jornales a tipo de cambio fijo, balanzas para los pesos y medidas para las pulperías, escuelas para los obreros, indemnización y desahucio, entre otras.

A este movimiento se sumaron otras oficinas salitreras, entrando en huelga también casi todo el comercio e industria del norte del país.

Los trabajadores caminaron marchando hasta la ciudad de Iquique, llegando el 16 de diciembre. Seis mil de los huelguistas acamparon en la Escuela Santa María. A medida que avanzaba la huelga, más y más pamperos se unían a ella, llegándose a estimar que para el 21 de diciembre eran entre 10.000 y 14.000.

Reunidos en la Plaza Manuel Montt y la Escuela Santa María, exigían al gobierno que interviniera actuando de mediador con los patrones de las firmas salitreras extranjeras (ingleses) y solucionar sus demandas.

El 20 de diciembre de 1907 los dirigentes efectuaron una reunión con el intendente Carlos Eastman. Mientras la reunión se efectuaba en la oficina salitrera Buenaventura, un grupo de obreros trataron de abandonar el lugar y fueron acribillados en la línea férrea. Seis obreros murieron y los demás terminaron heridos.

El 21 de diciembre, el general Roberto Silva Renard, actuó sobre la escuela Santa María con soldados del regimiento O’Higgins y el apoyo de las ametralladoras del crucero Esmeralda. Se les ordenó a todos los trabajadores que abandonaran las dependencias de la Escuela y sus alrededores y se trasladaran a las casuchas del Club Hípico.

Los obreros se negaron, temiendo ser cañoneados por los barcos que apuntaban el camino. Pasaron varios días de negociaciones sin ningún resultado. Las autoridades declararon el Estado de Sitio y las libertades constitucionales fueron suspendidas.

Al general Roberto Silva Renard junto al coronel Ledesma se les encomendó desalojar a los trabajadores en huelga. El jefe militar ordenó a los soldados disparar. Los sobrevivientes fueron llevados a sablazos hasta el local del Club Hípico, y desde allí a la pampa, donde se les impuso un régimen de terror. Quien  dio la orden de disparar fue el ministro del Interior Rafael Sotomayor Baeza. De las víctimas fatales, muchos eran obreros peruanos y bolivianos.
(www.cgtmosicam.cl)

 

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