Abr 9 2013
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Opinión

Chile, el regreso

ocasLos regresos tienen un contenido mítico, glorioso. Siempre encarnan la esperanza, aunque el paso previo sea apocalíptico. La mitología de todos los rincones está llena de héroes, dioses y diosas que retornan. Las religiones abren espacios especiales para Mesías, ángeles y entidades superiores que vuelven a cumplir su cometido. | WILSON TAPIA VILLALOBOS.*

 

En la política actual, que ha logrado banalizar la mitología, los ejemplos son variados y a veces desopilantes. Aunque cuando se hace el balance, el resumen puede no ser ni siquiera gracioso.

 

La ex presidenta Michelle Bachelet finalmente rompió su silencio. Terminó con el misterio. Volvió en gloria y majestad. Su objetivo es La Moneda. Un segundo período al mando del país. Y admiradores y contrarios parecen convencidos que, cual Mesías, logrará su objetivo.

 

Con la tecnolog√≠a actual es un poco m√°s complejo montar el tinglado. Un poco solamente. Y los resultados suelen ser m√°s apabullantes que anta√Īo. La se√Īora Bachelet comenz√≥ por tomar distancia de todo lo que pueda amenazar su extraordinario posicionamiento en el imaginario nacional. Con cerca del 80% de apoyo del electorado, s√≥lo tiene que preocuparse de detalles menores.

 

Y darse algunos lujos. Por ejemplo, ir a primarias. Lo que ni siquiera le rasgu√Īar√° su imagen. Muy distinta a la actitud que adopt√≥ el ex presidente Ricardo Lagos que se neg√≥ a tal posibilidad. Puede que esa haya sido una manifestaci√≥n m√°s de un ego demasiado acentuado. O una maniobra calculada para evitar la derrota que luego caer√≠a sobre el tambi√©n ex presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle. En el caso de Bachelet, tal posibilidad parece descartada. Aunque se toman todas las prevenciones para evitar sorpresas.

 

En este mundo en que las tecnolog√≠as de la comunicaci√≥n son herramientas del emperador, nada queda al azar. Por lo tanto, pese a ser militante del Partido Socialista de Chile (PS), a formar parte de la Concertaci√≥n de Partidos por la Democracia, ella aparece como una especie de Gaia, de Pachamama, de madre protectora, sola contra el mundo. Con ello, trata de evitar que rasmille su carisma el descr√©dito en que se encuentran los partidos. Por eso es que nadie con significaci√≥n pol√≠tica la acompa√Īa cuando anunci√≥ que ir√° a la reelecci√≥n. Su popularidad le dice que est√° sobre los Partidos, por encima de una clase pol√≠tica desprestigiada.

 

El problema, en todo caso, no es el arrastre multitudinario de la ex presidenta. El problema es ¬Ņqu√© representa ella? Al no identificarse con los Partidos de la Concertaci√≥n tendr√≠a que mostrar otro referente pol√≠tico. Pero eso no existe. Ella, de ser nuevamente presidente de Chile, tendr√° que gobernar con esos partidos. Y, es m√°s, hacer campa√Īa para que tales conglomerados elijan la mayor cantidad de senadores y diputados posible. Pero, en fin, todos estos artilugios forman parte de la mitolog√≠a que rodea al regreso. Insisto en que el problema sigue siendo otro.

 

¬ŅQu√© piensa hacer la se√Īora Bachelet? Porque eso de que la ciudadan√≠a decidir√° es una declaraci√≥n, no un programa, no un compromiso. ¬ŅEst√° a favor de una Asamblea Constituyente que termine con la democracia parchada que dej√≥ la dictadura? ¬ŅAll√≠ es donde decidir√° la ciudadan√≠a? ¬ŅLuchar√° realmente por imponer una educaci√≥n en que el Estado juegue el papel que debe jugar? ¬ŅLuchar√° por recuperar aunque sea el agua para todos los chilenos? ¬ŅEstar√° decidida a poner bajo control al lucro para sacar a Chile del grupo de pa√≠ses que peor reparte su riqueza? ¬ŅSe decidir√° a imponer l√≠mites a la banca y a los grupos econ√≥micos? ¬ŅO s√≥lo se conformar√° con hacer que la gente opine para que tales aportes queden en el seno de comisiones eternas?

 

Son demasiadas preguntas a√ļn sin respuesta. Pero son preguntas que resultan necesarias. Porque en la actualidad los marbetes pol√≠ticos no sirven como en el pasado. ¬ŅQu√© es ser hoy socialista? ¬ŅSer√° tratar de rescatar el sentido de igualdad que animaba la lucha pol√≠tica del ex presidente Salvador Allende? ¬ŅO concebir el mundo como lo hace Enrique Correa, Jaime Est√©vez, el senador Camilo Escalona, Ricardo Lagos o Felipe Gonz√°lez? Para muchos, las diferencias entre el socialismo de Allende y la matriz ideol√≥gica que anima hoy al PS, son siderales. Se trata de proyectos diferentes. El pragmatismo socialista actual se ve m√°s como un progresismo neoliberal que como un socialismo que lo defin√≠a la lucha por las clases sociales m√°s explotadas.

 

La ex presidenta Bachelet tendr√° que hacer claridad sobre estos aspectos. Al menos, sobre algunos. Y ya eso ser√≠a un aporte considerable. Es posible que se considere que no le corresponde a ella definir tales campos ideol√≥gicos. Pero casi siempre es la historia la que manda en las disyuntivas pol√≠ticas. Y a la se√Īora Bachelet le ha correspondido jugar un papel determinante en un momento de crisis.

 

De lo que ella haga dependerá, tal vez en buena medida, el desarrollo que tendrá la futura democracia chilena. Si las tensiones sociales bajarán o se incrementarán. Si Chile se acercará al desarrollo o seguirá caminando por la afrentosa senda del crecimiento económico desigual. Si la política recuperará el sentido del arte de hacer posible la vida en sociedad, o nos emporcaremos en una corrupción galopante y en soluciones populistas que ya se han dibujado en nuestro horizonte.

‚ÄĒ‚ÄĒ
* Periodista.

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