Ago 22 2023
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Opini贸nPol铆tica

Chile: La estrategia de la negociaci贸n

En verdad, no se ve que, en el futuro, la situaci贸n vaya a experimentar cambios importantes. Un presidente en extremo debilitado y tremendamente vacilante contribuye a fortalecer a una oposici贸n de por s铆 virulenta.

Elecciones imprevistas

El presidente Boric es un irremediable dem贸crata: jam谩s ha librado contienda pol铆tica alguna fuera de los m谩rgenes del sistema. Convencido que los partidos han sido el mecanismo por excelencia para acceder al gobierno de una naci贸n, privilegia la contienda pol铆tica por sobre la social.

Paradojalmente, los votos que le dieron el triunfo en contra de su contendor, en las elecciones presidenciales de 2021, no provinieron de los partidos tradicionales sino de un mundo independiente que vot贸 por 茅l para impedir, de esa manera, la victoria de la candidatura alternativa. Boric siempre ha considerado la existencia de los partidos como requisito sine qua non para el funcionamiento de la democracia, convencimiento que le hace suponer la existencia natural de un pueblo indivisible que es, a la vez, naci贸n y estado. No por otro motivo declar贸, al momento mismo de ser electo, que ser铆a 鈥榩residente de todos los chilenos鈥, frase, al parecer, formulada como promesa de una actitud conciliatoria durante su mandato, o propuesta orientada a impulsar su programa de gobierno en virtud de conversaciones y acuerdos con todos los sectores pol铆ticos.

En todo caso, Boric sab铆a que, en las elecciones de parlamentarios de 2021, realizada al mismo tiempo que la presidencial, hab铆a resultado electo un Congreso de dif铆cil composici贸n y cuyo comportamiento pol铆tico resultar铆a imposible de prever. Si quer铆a administrar la naci贸n desde el sill贸n presidencial, deb铆a hacerlo conversando con todas las fuerzas pol铆ticas representadas en el Parlamento.

La pol铆tica (de acuerdos) que ha adoptado el presidente no es nueva en absoluto. Ha sido aplicada constantemente por gobiernos minoritarios a fin de llevar adelante, en forma t铆mida, algunas transformaciones que beneficien a determinados sectores; pero es una acci贸n que, a menudo, se ejecuta dificultosamente y a medias. Como consecuencia de ello, el riesgo de archivar el programa de gobierno y olvidar las promesas electorales se hace presente con el consiguiente desprestigio de los actores pol铆ticos y de sus partidos.

Es lo que est谩 sucediendo en Chile desde el advenimiento de este sexto gobierno de la Concertaci贸n 鈥攜 que se remonta a todos los gobiernos post dictatoriales鈥, hasta nuestros d铆as.

Relaciones y conversaciones pol铆ticas

Cuando se trata de debatir acerca de esta clase de conductas, las relaciones pol铆ticas cobran especial relevancia. Pero generalmente se olvida que dichas relaciones son relaciones de poder y que, en consecuencia, las conversaciones pol铆ticas son conversaciones sobre el uso y reparto del poder. Lo que nos lleva a definir lo que es ese sustantivo.

Podemos empezar diciendo que poder es la capacidad que una persona tiene para imponer su voluntad sobre otra u otras. En pol铆tica, esa voluntad se relaciona, directa e indirectamente, con el concepto de 鈥榗lases sociales鈥 por lo que 鈥榩oder pol铆tico鈥 puede definirse como la capacidad que una clase o fracci贸n de clase tiene para imponer su voluntad sobre otra. O, a la manera que lo hace Nicos Poulantzas 鈥淸鈥 la capacidad de una clase social para realizar sus intereses objetivos espec铆ficos鈥 1 . Nada de eso es casual. El poder se ejerce para realizar intereses. Y si existe la posibilidad de hacerlo a trav茅s de conversaciones que conduzcan a un acuerdo, ese acuerdo (y esas conversaciones) siempre va a versar sobre cuestiones de poder. Pero el poder se ejerce a trav茅s del juego pol铆tico.

El juego pol铆tico

La pol铆tica es mucho m谩s que candidatos, elecciones e instituciones. Por una parte, se realiza dentro de un campo de acci贸n en donde las clases sociales o fracciones de las mismas participan en un verdadero juego que es, a la vez, un simulacro de combate, con partes enfrentadas en bandos opuestos, alineadas como si se tratara de ej茅rcitos prestos para ir a la batalla. No por otro motivo los te贸ricos de la llamada 鈥榯eor铆a del juego鈥 aplican las reglas de la disciplina militar a las ciencias sociales. Por eso aplican, tambi茅n la normativa de la 鈥榚strategia鈥, empleando, a menudo y sin rubor, la misma nomenclatura que usara Carl Philipp Von Clausewitz en sus trabajos 2.

Considerada en esa calidad, la pol铆tica se transforma, f谩cilmente, en un verdadero campo de batalla donde las normas de la guerra cobran plena validez. Entonces, aparece el enemigo, al frente de uno, con sus secuelas, entre otras, el lenguaje agresivo, las trampas, la necesidad de acordar armisticios, sus condiciones, en fin.

Afinidades con la estrategia presidencialGabriel Boric y su gabinete se reunieron con la oposici贸n chilena en un encuentro largo y tenso - Infobae

Hay afinidades entre la teor铆a del juego y la estrategia que ha seguido el presidente. Pero esas afinidades son tremendamente peligrosas. Por una parte, la insistencia en dialogar para negociar puede ser una buena idea.

Sin embargo, el que se encuentra en posici贸n ventajosa, raras veces pide hacerlo; por el contrario, en conocimiento de la debilidad de su oponente, insiste con mayor vehemencia en la bondad de sus pretensiones. Queremos aseverar, con ello, que, en la teor铆a del juego, solamente busca negociar el participante que est谩 perdiendo o que es d茅bil. Porque, al manifestar su deseo de hacerlo, desnuda su miserable condici贸n de contradictor. Este es el ABC de la teor铆a del juego: s贸lo busca negociar el que est谩 perdiendo.

Las clases dominantes y sus fracciones conocen esas reglas. Cuando descubren la debilidad de su adversario son crueles. Se solazan en la victoria. Orlando S谩enz 鈥攓ue sab铆a del complot militar para derrocar al gobierno de la Unidad Popular鈥 , en una entrevista que le hiciera hace poco 鈥楨l Mercurio鈥, relata su experiencia durante esos a帽os, cuando fue conminado por el presidente Allende a dar una opini贸n sobre una posible propuesta suya a los empresarios. Sobre el particular, asegura S谩enz haberle dicho: 鈥楶residente, yo rechazo su oferta. Si por m铆 fuera, yo la rechazo. Pero no quiero tomar solo esa responsabilidad. 驴Por qu茅 la rechazo? Porque usted a esta altura est谩 derrotado. Y si algo he aprendido de pol铆tica es que no se pacta con los derrotados. Es demasiado tarde y no creo que usted pueda hacer ese pacto. No lo van a dejar hacerlo鈥 3.

Negociaciones hechas en un ambiente de subordinaci贸n ponen en peligro la realizaci贸n del inter茅s propio y, por el contrario, alientan la intransigencia del adversario que insistir谩, una y otra vez, en la conveniencia de imponer su inter茅s por sobre el otro. No debe sorprender que la conducta de un ministro baste a sus contrarios para pedir su salida, y alegar como justa la causa que han esgrimido. Los sectores dominantes advierten la debilidad del adversario precisamente porque son dominantes y tienen conciencia de ello; por cierto que sacan provecho de esa falencia cuando el comportamiento de aquel es manifiestamente de derrota.

Boric sostuvo que, con esta decisi贸n de la oposici贸n 鈥減areciera que a la pol铆tica se le olvid贸 el pueblo鈥 (REUTERS)En esos casos act煤an sin vacilar, cualquier situaci贸n les basta en el car谩cter de excusa para justificar lo que hacen. De lo que se trata es imponer sus intereses y nada m谩s. Los sectores dominados raras veces advierten tales maniobras por lo que recurren a las suposiciones como lo hiciera un senador, al consumarse la salida del ministro Jackson: 鈥淪oy extremadamente esc茅ptico de que la derecha verdaderamente concurra a estos acuerdos, no creo que el ministro Jackson haya sido su principal problema, creo que una parte minoritaria de la derecha est谩 interesada en mantener el poder que tienen las AFP sobre la sociedad chilena鈥 4.

Partidos grandes

La teor铆a del juego propone, para la direcci贸n de un vasto conjunto social, al igual que lo hiciera en junio pasado el presidente Boric 5, terminar con los partidos peque帽os y preferir a grandes conjuntos pol铆ticos o coaliciones, organizaciones fuertes, inmensas.

驴Las razones de todo ello? S铆, las hay. Derivan de lo que se llama 鈥榚conom铆a social鈥: los dirigentes pol铆ticos no deben perder el tiempo resolviendo las cuitas de estructuras peque帽as sino deben hacerlo con sujetos pol铆ticos fuertes, gigantes. Lo mismo se dice de los sindicatos, de las centrales sindicales y de las organizaciones sociales. Grandes instituciones. Grandes organizaciones. Grandes procesos. Algo similar a lo que practican las clases dominantes y sus fracciones y que se refleja tanto en la representaci贸n pol铆tica del empresariado como en sus organizaciones gremiales. Se trata de eliminar al sujeto particular y hacerlo sujeto/masa. Para eso hay que denostarlo y motejarlo en el car谩cter de 鈥榯铆tere estrat茅gico鈥 porque se trata de sujetos cuya ignorancia es tal que juegan o participan sin siquiera advertir que tienen cierto nivel de participaci贸n en el inmenso tablero del juego social 6.

Lo que ha sucedido con el gobierno

El Gobierno se encuentra en una situaci贸n de extrema debilidad. Para comprender a cabalidad este aserto debemos recordar que, en pol铆tica, el juego que se practica es el denominado juego 鈥榮uma cero鈥, concepto que, en s铆ntesis, puede resumirse en lo siguiente: 鈥榣o que uno pierde lo gana el otro鈥. En consecuencia, si el Gobierno se debilita, es la oposici贸n quien se fortalece. Por eso, la coalici贸n opositora no solamente contin煤a amenazando con perseverar en su labor de sacar ministros 7 y burlarse de las reformas que quiere realizar el Gobierno sino, adem谩s, paralizar, en su totalidad, la aplicaci贸n del Programa de Gobierno 鈥攃uyo contenido ya ha sido convenientemente recortado鈥 y, si fuera posible, abrogarlo. Como lo expresara el diputado Sauerbaum: 鈥淓s dif铆cil conversar con un gobierno que no quiere renunciar a su programa inicial, sabiendo que no tiene mayor铆as鈥 8 .Chile Seguro": Los nombres UDI, RN y Ev贸poli para el nuevo 贸rgano constituyente - Cooperativa.cl

Y el diputado UDI Guillermo Ram铆rez, luego del encuentro con el ejecutivo de jueves 16 del presente: 芦Estas conversaciones que vamos a tener no nos van a llevar a un acuerdo de aqu铆 a uno o dos meses m谩s. Eso es completamente imposible. Son reformas enormes, profundas en su contenido y hay que repensarlas enteras de nuevo [鈥 ni con 11 de septiembre, ni con ley de Presupuesto yo habr铆a tenido la expectativa de llegar a un acuerdo r谩pido禄 9.

El objetivo es claro: la abrogaci贸n de lo que queda del programa. Y as铆 va a seguir el juego en donde uno gana lo que el otro pierde.

Muchos de estos inconvenientes podr铆an reducirse ostensiblemente con un buen comportamiento de la alianza gubernamental, pero la incontinencia verbal de algunos parlamentarios no lo permite; por el contrario, empuja hacia el desastre.

鈥淓l programa es nuestro gu铆a, nuestro norte, pero lo vamos a tener que aplicar a partir de la fuerza y correlaci贸n favorable que generemos y ya tenemos experiencia de que se puede avanzar en escenarios adversos, pero tampoco significa repetir ni quedarse al pie de la letra con lo que est谩 en un texto hecho hace un a帽o y medio atr谩s y en un escenario distinto. Es nuestra gu铆a, pero no est谩 escrito en piedra ni es una biblia inmutable鈥 10.

Es natural que semejantes disputas hayan contribuido eficazmente a disminuir la afluencia de proyectos a la agenda legislativa del Ejecutivo y asfixiar a la judicatura con una mayor carga de casos, s铆ntoma que alerta acerca de la proximidad de una crisis institucional de proporciones. Como lo expresa un analista: 鈥淓l modo en el que durante la 煤ltima d茅cada ha disminuido el control de la agenda legislativa del Presidente, y los jueces han reemplazado a legisladores inoperantes hace ver esta 煤ltima posibilidad como cercana鈥 11.

驴Y el futuro?

En verdad, no se ve que, en el futuro, la situaci贸n vaya a experimentar cambios importantes. Un presidente en extremo debilitado y tremendamente vacilante contribuye a fortalecer a una oposici贸n de por s铆 virulenta. M谩s a煤n, cuando ese presidente no parece fuertemente convencido que fue 茅l quien se impuso en las elecciones presidenciales pasadas y no los sectores opositores. Por lo que no se entiende la raz贸n de haberse adoptado la v铆a de la negociaci贸n como instrumento principal de los cambios, en circunstancia que debi贸 consider谩rsela solamente como medio supletorio. Cuando semejantes equ铆vocos se hacen presentes, las consecuencias pueden ser desastrosas.

Giorgio Jackson renuncia como ministro de Desarrollo Social | T13La 煤ltima decisi贸n de aceptar la renuncia del entonces ministro Jackson 鈥攓ue, seg煤n algunos medios, no fue tal sino una imposici贸n del equipo pol铆tico鈥, a riesgo de parecer intransigentes, nos parece una barbaridad: porque no se cede, primero, para, luego, negociar; quien lo hace solamente exhibe sin rubor su extrema fragilidad. Y la debilidad, en pol铆tica, agrava el conflicto y apura la derrota.

Para colmo de las cosas, no deja de constituir un sarcasmo que la generalidad de la atenci贸n de la opini贸n p煤blica de este pa铆s permanezca absorta ante estas acciones realizadas por ese grupo de audaces que forma parte de la 鈥樏﹍ite pol铆tica鈥 y cuyo apoyo ciudadano contin煤a sin elevarse m谩s all谩 de un 5%. Un poco lo que Nadia Urbinati, conmovida por la revuelta social de 18 de octubre de 2019 en Chile, denomina 鈥榙emocracia de audiencias鈥, es decir, un grupo de personas que se separa de la sociedad y act煤a en nombre y representaci贸n de ella, como lo har铆a (y acostumbra a hacerlo) el directorio de una sociedad an贸nima.

鈥淟o que tenemos es una democracia minimalista solapada con una econom铆a neoliberal. La democracia de partidos ha sido desplazada por una democracia de audiencias. La pol铆tica se ha escindido de la sociedad, ha descartado su funci贸n mediadora y ha decidido moverse como una esfera diferente y diferenciada de la ciudadan铆a鈥 12.

驴Es eso lo que debemos apoyar? 驴Es al comp谩s de esa m煤sica que debemos bailar? 驴Puede entenderse semejante contrasentido?

Notas

1 Poulantzas, Nicos: 鈥淧oder pol铆tico y clases sociales en el Estado Capitalista鈥, Siglo 21 de Espa帽a editores, S.A., Barcelona, 2007, p谩g.124.
2 V茅ase la obra de Carl Von Clausewitz 鈥楾ratado de la guerra鈥.
3 Gonz谩lez, Azucena: 鈥淥rlando S谩enz Rojas y su 鈥榲erdad鈥 sobre Allende y el Golpe鈥, 鈥楧iario Financiero鈥, 12 de agosto de 2023.
4 Sep煤lveda, Arnaldo:鈥漌inter y reformas del gobierno: 鈥楽oy extremadamente esc茅ptico de que la derecha verdaderamente concurra a estos acuerdos鈥欌, 鈥楲a Tercera鈥, 14 de agosto de 2023.
5 Redacci贸n: 鈥淓l Presidente Boric propone un partido 煤nico para el Frente Amplio鈥, 鈥楨l Clar铆n鈥, 12 de junio de 2023.
6 V茅ase, al respecto, la obra de Martin Shubick 鈥淭eor铆a del juego en las ciencias sociales鈥.
7 Neira, Cristi谩n: 鈥淒iputado UDI Sauerbaum Sergio Bobadilla reconoce que ahora buscar谩n sacar a ministra Vallejo鈥, 鈥楨l Desconcierto鈥, 13 de agosto de 2023.
8 Romero, Mar铆a Cristina: 鈥淩N Sauerbaum 鈥極posici贸n pide 鈥榗ambio de tono鈥 al Presidente Boric ante di谩logos con el Ejecutivo鈥欌, EMOL, 14 de agosto de 2023.
9 Redacci贸n: 鈥淒iputado Ram铆rez tras reuni贸n con Boric: 鈥楴o va a haber un acuerdo r谩pido. Hay que repensar las reformas enteras鈥欌, 鈥楨l L铆bero鈥, 18 de agosto de 2023. Con negrita en el original.
10 Pe帽a, Nocolle: 鈥淪enador Daniel N煤帽ez (PC): 鈥楨l programa no est谩 escrito en piedra鈥欌, 鈥楲a Segunda鈥, 18 de agosto de 2023, p谩g.8.
11 Mella Polanco, Marcelo: 鈥淟a estrategia despu茅s de Jackson鈥, CIPER, 14 de agosto de 2023.
12 Schuster, Mariano: 鈥淟a rebeli贸n de 鈥榣os pocos鈥 contra 鈥榣os muchos鈥欌, Nueva Sociedad, agosto de 2023. El libro de Nadia Urbinati se llama 鈥楶ocos contra muchos鈥.

 

*Analista chileno. Estudi贸 Derecho en la Universidad de Concepci贸n.

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