Feb 6 2012
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CulturaSociedad

Chile, por encubrir homicidios pol铆ticos procesan a ex periodista de TVN

El ex periodista Carlos Roberto Araya Silva, expulsado del Colegio de Periodistas en 2007, fue sometido a proceso como encubridor de los homicidios calificados de Alberto Gallardo Pacheco, Catalina Gallardo Moreno, M贸nica Pacheco S谩nchez y Luis Andr茅s Ganga Torres, ejecutados por la Direcci贸n de Inteligencia Nacional (DINA) el 19 de noviembre de 1975.| ERNESTO CARMONA.*

 

Seg煤n inform贸 oficialmente el Poder Judicial (PJ) del Estado chileno, el 31 de enero, la investigaci贸n del ministro en visita [juez especial] Alejandro Sol铆s Mu帽oz, estableci贸 que 鈥渆l 17 de noviembre de 1975, se produjo un enfrentamiento en calle B铆o B铆o [Santiago] donde resultaron muertos un militar y el militante del MIR Roberto Gallardo Moreno.

 

El 18 de noviembre fueron detenidos en sus domicilios todos los integrantes de la familia Gallardo y conducidos hasta el cuartel genera] de Investigaciones [hoy Polic铆a de Investigaciones (PDI)], en calle General Mackenna, donde fueron interrogados y torturados.

 

En la madrugada del 19 de noviembre fueron liberados algunos de los miembros de la familia, a excepci贸n de Alberto Recaredo Gallardo Pacheco, Catalina Ester Gallardo Moreno y M贸nica del Carmen Pacheco S谩nchez [embarazada de 3 meses], quienes fueron puestos a disposici贸n de la DINA y trasladados hasta el recinto de detenci贸n y tortura Villa Grimaldi鈥.

 

Todos los detenidos, incluidos dos sobrinos menores de edad de Pacheco S谩nchez, fueron interrogados por el director de Investigaciones, general Ernesto Baeza Michelson, quien les dijo que los dejaba en libertad, pero era mentira.

 

鈥淓n la madrugada del 19 de noviembre 鈥攑rosigue el informe oficial del PJ鈥 fue detenida Ester Torres junto a tres de sus hijos, Renato, Mauricio y Francisco Javier Ganga, por agentes de la DINA que buscaban a su hijo mayor Lu铆s Andr茅s Ganga y fueron llevados a Villa Grimaldi; despu茅s de ser torturados e interrogados se obtuvo el dato del paradero de Lu铆s Andr茅s, quien fue aprehendido momentos m谩s tarde y conducido a ese recinto, donde fue torturado鈥.

鈥淭estigos 鈥攄etenidos en Villa Grimaldi鈥 declaran que 茅sa fue la peor de todas las noches, describen un gran movimiento de autos, escucharon a los agentes pidiendo agua y aceite caliente y gritos de lamento de los torturados. Al otro d铆a se observ贸 en el patio, tirados en el suelo, varios cad谩veres y en una pieza a dos mujeres, Catalina y M贸nica, en muy malas condiciones f铆sicas.

 

芦En la tarde del 19 de noviembre un comunicado de prensa del Gobierno dio cuenta de 鈥渦n enfrentamiento鈥 en los cerros de la Rinconada de Maip煤, en el que habr铆an muerto Alberto Recaredo Gallardo Pacheco, Catalina Ester Gallardo Moreno, M贸nica del Carmen Pacheco S谩nchez [y su criatura no nata de 3 meses], Lu铆s Andr茅s Ganga y otros dos hombres [alusi贸n a Manuel Reyes Garrido y Pedro Cortes Jeldres, cuyos casos se investigaron en otra causa].

 

鈥淓n realidad 鈥攑rosigue la publicaci贸n oficial del PJ鈥 se realiz贸 un 鈥渕ontaje鈥 para impedir su descubrimiento (favorecimiento real, art铆culo 17 N掳 2 del C贸digo Penal), destinado a ocultar los hechos efectivamente ocurridos, torturas y muertes de v铆ctimas desvalidas y los efectos utilizados para la comisi贸n de los mismos, existiendo, adem谩s, favorecimiento personal (N掳 3 del precepto penal citado) por existir conocimiento de las circunstancias de los il铆citos, para lograr la impunidad de los autores de los mismos, miembros de la DINA鈥.

 

El juez Sol铆s fue indulgente con Araya: le concedi贸 el beneficio de libertad bajo fianza de 200 mil pesos, unos 400 d贸lares.

Araya no trabaj贸 s贸lo

Con la colaboraci贸n de varios periodistas y los m谩s importantes medios de comunicaci贸n de la 茅poca, estos asesinatos perpetrados en el campo de torturas y exterminio Villa Grimaldi fueron disfrazados como 鈥渂ajas terroristas鈥 de un falso enfrentamiento escenificado en el lado opuesto de la ciudad, en el fundo experimental 鈥淩inconada de Maip煤鈥, entonces un predio agr铆cola del oeste de Santiago, camino al aeropuerto Pudahuel, arrebatado por los servicios de represi贸n de la dictadura a la Facultad de Agronom铆a de la Universidad de Chile.

 

Araya Silva y Julio L贸pez Blanco, otro periodista de Canal 7-TVN, hicieron un reportaje a d煤o con el libreto de la Direcci贸n Nacional de Comunicaciones (Dinacos) en el escenario dispuesto por la DINA:
鈥淓n los cerros de Rinconada de Maip煤, se registr贸 un violento enfrentamiento a tiros de m谩s de treinta minutos de duraci贸n, entre las fuerzas de DINA e Investigaciones, y un grupo de extremistas que se parapet贸 fuertemente armado en esos cerros. Resultaron muertos seis extremistas, huyendo uno de ellos禄.

 

Mientras la c谩mara mostraba a un L贸pez encuclillado y ataviado con un impecable traje de lino blanco exhibiendo c谩psulas de utiler铆a de balas supuestamente percutadas en la contienda, Araya brincaba entre peque帽os arbustos balbuceando d贸nde operaron los protagonistas del 鈥渆nfrentamiento鈥.

 

No mostraron nada parecido huellas de sangre, ni siquiera salsa de tomates, tampoco hab铆a cad谩veres, s贸lo c谩psulas vac铆as, piedras, arbustos y el pasto ralo de una suave ladera. Contrariando el sagrado lema 鈥渦na imagen vale m谩s que mil palabras, aqu铆 los 鈥減eriodistas鈥 pretendieron insuflar al mag铆n del televidente estimulaci贸n oral a capella y de lo 煤ltimo.

 

El jefe de Prensa de Canal 7-TVN y superior de Araya y Blanco era Vicente P茅rez Zurita, formado en la Universidad Cat贸lica, quien se desempe帽a como profesor de en varias universidades privadas donde ense帽a 鈥渘uevo periodismo鈥 y 茅tica period铆stica. Por encima de todos, en la jerarqu铆a de TVN estaba el director general Manfredo Mayol Dur谩n, otro periodista con informaci贸n universitaria.

 

Claudio S谩nchez Venegas, periodista, formado en la Universidad Cat贸lica, tambi茅n escenific贸 in situ el reportaje exclusivo con el libreto DINA-Dinacos para la Corporaci贸n de TV Canal 13, de la Pontificia Universidad Cat贸lica, que hoy pertenece al Grupo Luksic en 66%.

 

Toda la prensa repiti贸 el mismo gui贸n, comenzando por los diarios de Agust铆n Edwards, El Mercurio, La Segunda, 脷ltimas Noticias, etc., y Copesa, la otra rama del duopolio del papel impreso, hizo lo mismo en La Tercera, revista Qu茅 Pasa y lo hicieron todos los medios del pa铆s.

 

Expulsi贸n y sanciones del Colegio de Periodistas

 

Veinticinco a帽os despu茅s del montaje period铆stico DINA-Dinacos, en 2007, y mientras el ministro Sol铆s llevaba adelante el proceso judicial penal por los homicidios, Isabel Gallardo, de la familia m谩s afectada por la matanza, se dirigi贸 al Tribunal de 脡tica y Disciplina del Colegio de Periodistas. Doris Jim茅nez, la fiscal designada por el Tribunal Regional Metropolitano (TRED), despu茅s de entrevistar testigos y a cada uno de los protagonistas del montaje 鈥攅xcepto a Claudio S谩nchez, que no acat贸 la citaci贸n de la Orden鈥, pidi贸 la expulsi贸n y censura p煤blica de Carlos Alberto Araya Silva, censura p煤blica m谩s suspensi贸n por un a帽o de la Orden para Julio L贸pez Blanco y Claudio S谩nchez Venegas: y un a帽o de suspensi贸n de la Orden para Vicente P茅rez Zurita y Manfredo Mayol Dur谩n.

 

El fallo del TRED fue ratificado por la instancia superior del Colegio, el Tribunal Nacional (Trined), pero Claudio S谩nchez se dirigi贸 a la Corte de Apelaciones del Poder Judicial, que en 2008 ratific贸 la sentencia de los tribunales 茅ticos del periodismo, tal como ocurri贸 en enero de 2000, cuando la Corte Suprema de Justicia ratific贸 el fallo 茅tico que expuls贸 de por vida del Colegio de Periodistas a Manuel Fuentes Wendling, otro periodista de derecha que se dedic贸 a delatar a sus colegas izquierdistas que ve铆a en la calle desde las p谩ginas de La Segunda. El 煤nico paso que le faltaba al Colegio era pedir el perd贸n de los familiares de las v铆ctimas calumniadas por el montaje.

 

Tras el fracaso de Claudio S谩nchez ante la Corte de Apelaciones, el Colegio tom贸 la decisi贸n de honrar la memoria de las v铆ctimas en presencia de sus familiares. El 21 de junio de 2008, convoc贸 a los familiares de 125 v铆ctimas de montajes period铆sticos, 鈥淟os 119鈥 del caso 芦Operaci贸n Colombo禄 y las seis de 芦La Rinconada de Maip煤禄.

 

El entonces presidente nacional de la Orden, Luis Conejeros, encabez贸 la ceremonia y explic贸 el sentido del gesto a煤n pendiente, junto a Juanita Rojas, presidenta del Trined, y Alfredo Taborga, presidente del Tribunal Regional Santiago, quienes explicaron el procedimiento 茅tico-disciplinario. Hablaron, adem谩s, Isabel Gallardo, familiar de tres de las seis v铆ctimas de La Rinconada de Maip煤, y Roberto D鈥橭rival, del Colectivo de Familiares y Compa帽eros de 芦Los 119禄 y hermano de una de las v铆ctimas.

 

驴Qui茅n es Carlos Roberto Araya Silva?

Hasta el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Araya era locutor de radio Sargento Aldea en la ciudad-puerto de San Antonio y propietario del peri贸dico El Pel铆cano. Tras el golpe derroch贸 energ铆as en delatar por las ondas hertzianas a toda clase de dirigentes(as) sindicales, sociales y pol铆ticos del puerto m谩s importante del pa铆s.

 

Se hizo amigo del entonces coronel de ej茅rcito Juan Manuel Guillermo Contreras Sep煤lveda, alias 鈥淓l Mamo鈥, jefe del cercano Regimiento Tejas Verde, tambi茅n transformado en prisi贸n, campo de torturas y centro de exterminio incluso d铆as antes del golpe por el imperio de la 鈥淟ey de Control de Armas鈥, aprobada por el Congreso hostil a Salvador Allende el 21 de octubre de 1972 como Ley 17.798, que concedi贸 a todas las ramas castrenses atribuciones propias de las polic铆as, por imposici贸n de la mayor铆a del Congreso encabezada por el Partido Dem贸crata Cristiano (PDC), autor de la iniciativa concebida para desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular y, de paso, medir la reacci贸n psicol贸gica de trabajadores enfrentados abruptamente a violentos allanamientos practicados por personal armado del ej茅rcito, marina y aviaci贸n que invocaron la nueva ley en busca de supuestos 鈥渁rsenales populares鈥, muchas veces con resultados de muertes selectivas y sin encontrar los buscadas arsenales de armas que no exist铆an.

 

La idea de los enemigos civiles y uniformados de Allende era medir hasta d贸nde llegar铆a la lealtad de los trabajadores en defensa del gobierno leg铆timo en el poder. A escala, y con las debidas diferencias, esa ley de armas tuvo un rol psicol贸gico de propaganda comparable a las ficticias 鈥渁rmas de destrucci贸n masiva鈥 con que EEUU justific贸 su in煤til invasi贸n y guerra en Irak iniciada en 2003.

 

Contreras Sep煤lveda, quien cumple prisi贸n de por vida por centenares de cr铆menes, fue el fundador y director de la DINA, cuyo enorme poder logr贸 transmutar al locutor de provincia en 鈥減eriodista鈥, a quien introdujo como hombre de confianza en la televisi贸n p煤blica, Canal 7-TVN. Araya logr贸 afiliarse al Colegio de Periodistas, manejado bajo la dictadura por el PDC 鈥攓ue como aliado de Pinochet tambi茅n ocup贸 cargos menores de gobierno鈥 y presidido entonces por Carlos Sep煤lveda Vergara (fallecido), quien a la vez fung铆a de director de La Patria, fugaz sustituto castrense de La Naci贸n, el tradicional diario chileno de los gobiernos de turno, hoy desaparecido por voluntad de Pi帽era. Las reuniones del Consejo Nacional del Colegio se realizaban en las oficinas de Sep煤lveda Vergara en La Patria.

 

Araya, un hombre sin estudios medios completos, carente de vocaci贸n por la noticia y la verdad, en rigor carece de la formaci贸n cultural m铆nima para ejercer esta profesi贸n considerada la m谩s antigua del mundo, al igual que 鈥渓a otra鈥. Su pedigr铆 lo asemeja m谩s a un esbirro.

 

Araya, torturador

 

En las 405 p谩ginas de una sentencia del mismo magistrado Alejandro Sol铆s Mu帽oz contra Manuel Contreras y otros por torturas en Tejas Verdes, del 9 de agosto de 2010, caratulado Proceso Rol N潞 2.182-98, episodio denominado 鈥楾ejas Verdes鈥, iniciado por querella interpuesta por numerosas v铆ctimas, qued贸 constancia del 鈥渁testado de Carlos Roberto Araya Silva, de fojas 1634, quien expresa que el 11 de septiembre de 1973 era periodista y se desempe帽aba como locutor en radio Sargento Aldea de San Antonio y que ese d铆a, en atenci贸n a su profesi贸n, fue movilizado por el comandante en jefe de la Guarnici贸n, el teniente coronel Manuel Contreras para relaciones p煤blicas e informaciones, funcionando en una oficina del primer piso de la Escuela de Ingenieros.

 

Se帽ala que supo de la existencia de un 鈥渃ampamento de detenidos鈥 debajo del puente pero no lo conoci贸; presenci贸 interrogatorios de detenidos en las oficinas del primer piso pero no vio torturar. No sabe de interrogatorios en el casino de Oficiales pero que no significa que no haya habido. El director de la escuela era Manuel Contreras y le segu铆a en grado Jorge N煤帽ez Magallanes鈥.

 

En el mismo proceso declar贸 la v铆ctima Onofre Segundo Aguila Parra: 鈥淒esconozco quien me tortur贸, toda vez que estaba con la vista vendada, pero si reconoc铆 la voz de uno de mis torturadores, Roberto Araya Silva, periodista, director de la radio Sargento Aldea, 茅l era suboficial de reserva, hac铆a transmisiones por la radio, adem谩s, viv铆a en la zona, su voz era conocida鈥.

 

Otra v铆ctima, Arturo Florencio Far铆as Vargas, declar贸: 鈥溾n esta sesi贸n de tortura se encontraban Manuel Contreras, Jara Seguel, Klaudio Kosiel, un locutor de la radio Sargento Aldea, cuyo nombre era Roberto Araya Silva, y cuando me ahogaba con la capucha que ten铆a puesta me la quitaban y un doctor, Vittorio Orvieto, me revisaba y me dec铆a que yo no me estaba ahogando y me mostraba lo que era ahogarse coloc谩ndome una bolsa de nylon en la cabeza, lo que se llamaba 鈥渟ubmarino seco鈥; todas las personas que acabo de mencionar las conoc铆a desde que hice el servicio militar, [tras] este interrogatorio que debe haber durado unas seis horas, soy trasladado junto a H茅ctor [su primo H茅ctor Far铆as] a la c谩rcel en calidad de incomunicado鈥

 

Mar铆a Cecilia Rojas Silva, estudiante del Instituto Tecnol贸gico de la Universidad T茅cnica de San Antonio e inspectora del Liceo Fiscal, estuvo presa en Tejas Verdes, donde la torturaron, la manosearon y le introdujeron objetos en la vagina, situaci贸n que relat贸 a algunas compa帽eras de trabajo. El documento judicial describe que 鈥溾 una de ellas la pas贸 a buscar su marido en auto y al interior de 茅ste estaba Roberto Araya Silva, quien era due帽o del peri贸dico El Pel铆cano, al que le coment贸 lo que ella [Mar铆a Cecilia] le hab铆a referido.

 

Al d铆a siguiente, 30 de noviembre [1973], se presentaron en su casa [de Mar铆a Cecilia] dos sujetos quienes la subieron a una camioneta y la llevan [nuevamente] al Regimiento Tejas Verdes, ingres谩ndola a una oficina donde se encontraba Jara Seguel, quien le reproch贸 lo que ella hab铆a comentado, le se帽ala que le har铆an un Consejo de Guerra y le indica que es Manuel Contreras quien decidir谩 sobre si queda o no detenida. Este 煤ltimo, al llegar, la deja detenida y es ingresada nuevamente al campamento de detenidos鈥.

 

Ra煤l Quintana Salazar, un subteniente de reserva que se desempe帽贸 en Tejas Verdes, declar贸 ante el juez Solis: 鈥淩oberto Araya, era periodista, director de la radio Sargento Aldea de San Antonio y corresponsal de guerra con el grado de teniente, en una ocasi贸n lo vi en el casino de oficiales; este se帽or le铆a los bandos por la radio鈥.

 

En el proceso consta que Quintana Salazar ratific贸 铆ntegramente su declaraci贸n judicial prestada con fecha 11 de Abril de 2003 (354) y se帽al贸: 鈥淐omo ya manifest茅 en su oportunidad, para el 11 de septiembre de 1973 ostentaba el grado de subteniente de reserva, por lo cual para esta fecha fui a presentarme a la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, comenzando a desempe帽ar funciones como contador en la administraci贸n de fondos e integrar los roles de guardia. Fui asignado al mando del Mayor David Miranda, quien se desempe帽aba como fiscal militar y como encargado de personl. Mis labores de guardia la desempe帽aba en el cuartel N掳 1 que era la Escuela y en el cuartel N掳 2, el parque de materiales, en este sector se instal贸 un 鈥渃ampamento de prisioneros pol铆ticos鈥.

 

Los turnos que desempe帽aba en el cuartel N掳 2鈥 se desarrollaban cada 24 horas, donde entraba una guardia completa, la misi贸n de la guardia era dar seguridad a todo el per铆metro donde se encontraba situado el campamento de detenidos, impedir que ingresara gente extra帽a y, a su vez, que hubiese fuga de detenidos. Ten铆amos que preocuparnos de necesidades log铆sticas tanto como del personal de conscriptos como de los detenidos, como, por ejemplo, que la alimentaci贸n llegara en su momento, el abastecimiento de agua potable, que funcionara el alumbrado. Los ingresos de los detenidos al campamento de detenidos ven铆an documentados desde la Fiscal铆a Militar, pero en el campo mismo la guardia no llevaba un registro de los detenidos鈥
鈥斺
Fuentes
Poder Judicial.
Archivo en Google.
聽鈥斺
* Periodista y escritor.
Director del C铆rculo de Periodistas de Santiago y Secretario ejecutivo de CIAP-FELAP.

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