Feb 29 2008
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Opinión

Colombia, la tristeza infinita. – BETANCOURT: SOLITARIAMENTE SOLA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Cuenta Garc√≠a M√°rquez del largo convoy, 30 vagones, cargado de muertos; relata ‚Äďen verdad‚Äď una par√°bola de Colombia. El texto fue escrito hace m√°s, probablemente, de 50 a√Īos, pero la par√°bola est√° vigente. Colombia, un territorio donde es f√°cil morir o desaparecer (aunque los que desaparecen suelen estar muertos).

Colombia, la católica, es la impiedad. No por vivir allí un pueblo impío, sino porque allí moran gentes con miedo.

Centenares ‚Äďdicen‚Äď de secuestrados por las FARC arrastran su miseria por la selva en la retaguardia de los combates. Millares ‚Äďdicen‚Äď de rehenes del Estado arrastran su miseria por los calabozos terribles de la retaguardia gubernamental.

Los apresados por uno u otro bando son material gastable. Expresión tétrica del capitalismo que todo lo concibe como intercambio. Los gobiernos se amparan en una legalidad tradicional que ¡ay! demasiado a menudo violan o entregan a potencia extranjera; la guerrilla en el hecho de que controlan parte del país y disponen de poder de fuego para ser considerados por la ley internacional como beligerantes.

Ambos castigan, apresan, ejecutan. Sólo que la comunidad internacional, hipócrita, se niega a pedir al gobierno formal de una parte de Colombia que reconozca que otro gobierno de otra parte de Colombia ganó el derecho a que Bogotá se deje de argucias y acepte su existencia.

Ingrid Betancourt, pobrecita, quedó de repente al medio de estas formaciones ferroviarias; pero ella sabía por dónde caminaba. Probablemente lo pague con su vida, y si la liberan nunca olvidará la experiencia. Pero, más allá de su triste fotografía, lo cierto es que ella es una presa política al otro lado del espejo. Y no hay ninguna Alicia.

Alrededor de 10.000 almas han sido sumergidas en los √ļltimos a√Īos en las mazmorras que regenta el Estado colombiano por cuestiones pol√≠ticas. Unas 600 al parecer gozan de la selva al estilo FARC. Todas ellas tal vez de acuerdo a la ley que impere en ambos territorios.

El hecho es que el gobierno de ese Estado no es capaz de imponer su ley en todo el territorio. El otro gobierno, el de las FARC, por odioso que parezca, impone la suya en su tajada geográfica; y sobre las bolsas de vacío, filibusteramente, los paramilitares hacen de las suyas. Existe suficiente evidencia de que han contado con el beneplácito de la familia Uribe, primero, y del Estado después.

¬ęLa d√©bil y enferma ex candidata presidencial de Colombia, Ingrid Betancourt, fue encadenada a un √°rbol y obligada a caminar descalza por la selva luego de que intent√≥ escapar de un campamento de la guerrilla, revel√≥ uno de los pol√≠ticos liberados el mi√©rcoles¬Ľ (27 de febrero de 2008).

¬ŅSer√° cierto? ¬ŅNo huele la historia a una de aventuras, a las armas de Sadam?

Lo objetivo es diferente. Ella es inocente, pero ella es culpable. Porque as√≠ como Marulanda es el enemigo de Bogot√°, ella es la enemiga de la selva. Est√ļpido tal vez, pero es la l√≥gica que impera. Hasta que el Comando sur de las FFAA estadounidenses conviertan todo en un gigantesco Guant√°namo. O en otro Kosovo.

Nadie ha develado la suerte de los torturados por el DAS ni donde entierran en el campo los muertos que matan las ¬ęfuerzas de seguridad¬Ľ. No hablamos de Jano. La cara es una. Los que mienten ser√°n desenmascarados.

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