Mar 12 2007
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Pol铆tica

Cr贸nicas de Costa Rica. – LA AVENTURA DE TOCAR FONDO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

I. El tratado…

Llevan raz贸n quienes sostienen que el TLC no causar谩 la destrucci贸n de Costa Rica ni tampoco lo har谩 la globalizaci贸n, proceso civilizatorio que en esta regi贸n tiene perfil estadounidense, o sea 芦globalitario禄. Lo propio de ambos es acentuar los pliegues perversos de la conflictividad que los costarricenses han producido y soportado desde que el Estado social de derecho (un sistema paliativo), tan atr谩s como la d茅cada de los setentaS del siglo pasado, mostr贸 tensiones y discriminaciones que no fueron pol铆ticamente asumidas con criterio colectivo y ciudadano ni, mucho menos, resueltas.

El punto se vincula, por supuesto, con el tipo de inserci贸n de la econom铆a y poblaci贸n costarricenses en la econom铆a internacional, con su estructura de clases, o formas de propiedad vinculada con ella, y con la cultura pol铆tica de la poblaci贸n, destinada a la reproducci贸n inercial o no ciudadana del sistema.

Un factor importante de 茅ste ha sido el car谩cter clientelar del Estado, rasgo que ha sido atacado en Costa Rica como 鈥渕ercantilismo鈥 por los libertarios originales y que constituye el n煤cleo de la imagen de 鈥渓as galletitas鈥 del diagn贸stico, tambi茅n inicial, del Partido Acci贸n Ciudadana.

El complejo car谩cter clientelar del Estado lo hace antidemocr谩tico y anticiudadano en un proceso que tambi茅n erosiona el principio de actor p煤blico que deb铆a configurar la pr谩ctica de los partidos pol铆ticos. As铆, 茅stos devienen m谩quinas electorales, aparatos de administraci贸n estatal proclives a la venalidad y, tambi茅n, redes mafiosas que articulan legal, semilegal o ilegalmente a personalidades, empresas y sectores privados y p煤blicos.

El TLC y la globalizaci贸n se inscriben en esta realidad 鈥榯radicional鈥 y la magnifican. No crean los infortunios costarricenses, pero los acent煤an hasta tornarlos irreversibles para las fuerzas locales. La polarizaci贸n en torno al TLC, a ratos hist茅rica, a ratos perversa aunque pintoresca, da cuenta tanto del deseo de las minor铆as reinantes porque el punto de no retorno se produzca como de la intuici贸n de esta desgracia por parte de los grupos que el pa铆s hist贸ricamente ha producido como vulnerables.

La Costa Rica gestada, no sin pugnas, por sus poderosos, ha menospreciado siempre su fuerza de trabajo (鈥渓abriegos sencillos鈥) pero lo ha hecho, a diferencia del resto de Am茅rica Central, paliando su infortunio. Se llam贸 a esto 鈥淓stado social de derecho鈥 y se lo acompa帽贸 con ideolog铆as como las del 鈥渉ermanitico鈥 y el solidarismo.

La globalizaci贸n neoliberal en curso prescinde, en nombre de la competitividad, de los valores ligados a esas ideolog铆as.

Un TLC que condensa el imperio del gran capital golpea a los sectores sociales m谩s vulnerables, torna radical la inclemencia de los poderosos y destruye a las personas encaden谩ndolas a una competitividad mercantil global sin cabida para 鈥渓abriegos sencillos鈥.

Solo hay sitio para los buenos negocios, la producci贸n 鈥榚ficiente鈥 y el consumo opulento. 脫scar Arias rechaza, en el griter铆o precipitado por el despe帽adero final, que lo asocien con el Diablo. 脡l agradece a Dios por situarlo en la presidencia 鈥減ara hacer el bien鈥. Pero no se trata de las personas, sino de las instituciones. Y 茅stas, hoy, anuncian el abismo.

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II. Tr谩nsito al despe帽adero

En realidad, para quien quiera mirarlo, solo redes de intereses mafiosamente tramados, o patolog铆as individuales, pueden justificar la obcecaci贸n de algunos pol铆ticos por insistir en aprobar a golpe de tambor el Tratado de Libre Comercio con EEUU.

Para cualquier persona estable o sana, el proceso ha mostrado con exceso se帽ales que aconsejan cautela y ponderaci贸n antes de actuar. Pero, tercamente, se insiste en perorar a favor del 鈥渓ibre comercio鈥, entelequia que nadie discute, en anatematizar a quienes adversan su indiscutibilidad, ciudadanos de un muy plural perfil, como 鈥渟indicalistas鈥, 鈥渃omunistas鈥, 鈥渧iolentos鈥 y 鈥渁ntidemocr谩ticos鈥, y en utilizar todas las triqui帽uelas que dan poder y dinero para tapar la fetidez que todo el mundo puede ver y oler.

Lo que todo el mundo puede ver, si lo desea, es que este TLC se inscribe en una estrategia geopol铆tica de Estados Unidos una vez colapsado su intento por crear un Tratado de Libre Comercio de las Am茅ricas. No existe infamia alguna en que los gobiernos de EEUU procuren esto. Es su funci贸n. Pero su apuro otorgaba posibilidades para una plataforma favorable para las contrapartes. Era factible conseguir m谩s y mejores tratos, ligados a la realidad social y natural de las poblaciones mesoamericanas.

Tambi茅n resulta f谩cil ver que, lejos de lo anterior, los delegados centroamericanos negociaron por separado y con extrema negligencia, ignorancia o mala fe. En el caso de Costa Rica, el grupo 鈥揾erencia de la muy pol茅mica administraci贸n Rodr铆guez鈥 careci贸 de control pol铆tico durante el gobierno de Pacheco quien finalmente despidi贸 a su cabeza y otros funcionarios alegando deslealtad y golpismo. Pese a ello, el resultado de su gesti贸n fue asumido por los hermanos Arias como inconmovible y sagrado aunque hasta el actual hiperempresarial Ministerio de Comercio Exterior se ha distanciado de ella.

El producto, una entrega mal negociada, solo podr谩 ser colectivamente provechoso v铆a un milagro de La Negrita , patrona clerical del pa铆s, y, en lugar de servir para articular a la poblaci贸n en su responsabilidad republicana, ha tenido ya como efecto una polarizaci贸n que podr铆a resultar irreversible. Lo peor, ning煤n sector costarricense est谩 efectivamente preparado para una resoluci贸n violenta del conflicto.

El proceso exig铆a gobiernos y actores pol铆ticos y ciudadanos atentos, cuidadosos, sabios. Medios masivos decentes. Salvo excepciones de rigor, no los ha tenido. Imperaron la propaganda y la mentira. La responsabilidad fundamental recae sobre las administraciones Pacheco y Arias y esos espectros que se pregonan partidos tradicionales.

La de Pacheco por fr铆vola y perezosa. Sobre la actual, basta con reparar en el tratamiento perverso que han dado los hermanos Arias, uno de los cuales no pronuncia 煤ltimamente tres frases sin referirlas a Dios y a la Virgen de los 脕ngeles, al 鈥渃onflicto鈥 en Alunasa y a su esfuerzo, tambi茅n mezquino y avieso, por 鈥榯ransparentar鈥 que sus maniobras son institucionales y leg铆timas y que la violencia procede de los opositores y es financiada parcial o totalmente desde el exterior.

Costa Rica merec铆a otra forma de transitar su despe帽adero.

III. Las Costa Ricas enga帽osas

La magnitud y civilidad de la marcha con que sectores de la ciudadan铆a mostraron su rechazo el 26 de febrero reci茅n pasado a un Tratado de Comercio con Estados Unidos mal pactado y cuya aprobaci贸n parlamentaria se gestiona hoy atropelladamente por la administraci贸n de los hermanos Arias, tuvo reacciones previsibles:

La del gobierno neolig谩rquico y sus socios, que desestimaron su alcance pol铆tico; una inesperada, la aceptaci贸n, desde la derecha ideol贸gica, de que el tratado podr铆a ser valorado inconstitucional, y otra deseada pero todav铆a no probada: que el rechazo al pacto moviliza a muchos ciudadanos y su corolario: una parte importante de los costarricenses, probablemente una mayor铆a, desaprueba el tratamiento que los poderes del gobierno y el dinero quieren dar a su aprobaci贸n.

La reacci贸n del gobierno olig谩rquico fue torpemente autista. Para los Arias, la manifestaci贸n que, sin recursos significativos, duplic贸 o triplic贸 con holgura a cualquiera realizada en las elecciones presidenciales pasadas, no dice nada. Los hermanos mantienen su postura de que el tratado debe ser votado a la brevedad por la Asamblea Legislativa , de que la decisi贸n no puede ser detenida ni postergada y que este es el 煤nico camino institucional y democr谩tico posible.

Para un observador externo el argumento gubernamental parece s贸lido. En efecto, el descrito es el procedimiento jur铆dico previsto y el 茅xito de la marcha opositora se apoy贸, en apariencia, en el Estado de derecho y el r茅gimen democr谩tico de los que gozar铆a Costa Rica. Sin embargo, ese observador externo se equivocar铆a de plano.

El gobierno y el poder del dinero que lo eligi贸 y lo sostiene reclaman ese camino porque creen tener una mayor铆a de 38 diputados, dos tercios del total, a favor del tratado en la Asamblea. Pero en Costa Rica esos 38 diputados electos no proceden de una elecci贸n democr谩tica.

Los que se llaman de Liberaci贸n Nacional fueron designados a dedo por los hermanos Arias despu茅s de 鈥渄epurar鈥 de todo opositor su Asamblea Nacional. En segundo t茅rmino, en Costa Rica los diputados son electos por lista. No responden a los electores, sino al poder de quien los puso en esa lista con posibilidades de resultar electos.

Los 38 diputados 芦de mayor铆a禄 pueden ser descritos, con alguna excepci贸n, como 鈥測es men鈥, familiares de los Arias, secretarias ejecutivas y oportunistas de distinto pelaje (alguno aspira a un mayor calado pol铆tico, otros a favorecerse en sus negocios privados). Este reba帽o 鈥渁rista鈥 secuestr贸 en la pr谩ctica a la Asamblea e impidi贸 administrativamente en ella el debate sobre el Tratado. De modo que la cr铆tica de los opositores sigue siendo correcta: aunque el Tratado haya sido voceado durante tres a帽os no se ha discutido en ning煤n momento sobre 茅l.

La consigna del poder y el dinero ha sido siempre: se oye pero no se escucha. Lo mismo que trata de hacer ahora con la masiva oposici贸n ciudadana. Oye el clamor, pero no lo atiende. Dice parecerle irrelevante.
Puede agregarse que el gobierno y el dinero creen que pueden cooptar (o ya cooptaron) al Poder Judicial. As铆, controlan f茅rreamente el Ejecutivo, el Legislativo, la Sala Constitucional y los medios masivos (que a su vez coaccionan a los periodistas). Mentir descaradamente desde el poder e ignorar absolutamente el valor de la oposici贸n ciudadana no constituyen, que se sepa, valores democr谩ticos.

Lo segundo ya lo indicamos. En cuanto a lo primero, la propaganda a favor del TLC y la torva descalificaci贸n de opositores incluy贸 el que estos 煤ltimos eran pagados por el gobierno de Venezuela e instigados por una Cuba empe帽ada en destruir Costa Rica.

La presentaci贸n en televisi贸n, como si fuesen noticias, del 鈥溍﹛ito鈥 del TLC en El Salvador y Nicaragua (sic) y de abundante publicidad gubernamental acusando a los marchantes como partidarios de la violencia. En una l铆nea como 茅stas resulta imposible detallar el clima con que los hermanos Arias y el Dinero buscaron y buscan destruir toda oposici贸n c铆vica. Tras la marcha, callan para invisibilizarla e insisten en la votaci贸n de una Asamblea que, para efectos de votaci贸n, s贸lo los representa a ellos y a sus negocios.

Sectores de oposici贸n han venido insistiendo en que el texto del TLC contiene puntos inconstitucionales. Por supuesto los comerciantes que lo impulsan se encogen de hombros. Pero la multitudinaria marcha hizo que un connotado neoliberal (J. Guardia) admitiera p煤blicamente que la Sala Constitucional podr铆a rechazar que el Estado costarricense pierda su capacidad para recurrir a un tribunal nacional en eventuales diferendos con inversionistas trasnacionales (el pacto as铆 lo establece). A su juicio, el rechazo de este extremo deber铆a (algunas maniobras mediante) llevar a 鈥渘egociar otro tratado comercial sin manosear la soberan铆a nacional鈥 (LN: 27/02/07).

La aceptaci贸n conservadora de 鈥渘egociar otro tratado鈥, punto central de quienes rechazan este pacto, constituye un punto de inflexi贸n decisivo.

El tercer aspecto es el de la esperanza. La protesta ciudadana, social e ideol贸gicamente plural, dio un primer examen rotundamente positivo. Puede decirse que el 26 de febrero inicia un proceso masivo y articulado que podr铆a llevar al naufragio de este TLC. El triunfo se prolongar铆a con la implementaci贸n de un proceso de transformaciones que recupere al Estado para todos los costarricenses y abra el camino para que instituciones con l贸gica democr谩tica expresen una econom铆a-sociedad en la que todos tengan igualdad de oportunidades.

El estereotipo que ha hecho de los costarricenses un 鈥減ueblo domesticado鈥 mostr贸 as铆 tambi茅n ser enga帽oso. Pese al dinero, pese a las amenazas, pese a la reiteraci贸n de las mentiras, la poblaci贸n se resiste, se organiza, se levanta y anda. De su fuerza para detener y expulsar (o convertir) a los mercaderes dependen la paz y el porvenir del pa铆s.

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* Fil贸sofo y catedr谩tico de la Universidad de Costa Rica.

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