Jul 21 2006
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Cultura

CUANDO LAS BOMBAS ESTALLAN

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En este mundo de comunicaci贸n absoluta conocemos la casa global demasiado bien, lo sabemos todo sobre ella; esta 芦casa禄 ha sido desprovista de todo secreto. Nuevas formas de huida han aparecido, nada novedosas, s贸lo que m谩s macabras. Una falsificaci贸n producida por la obnubilaci贸n encarnada en hombres que creen en la salvaci贸n dejando atr谩s esta casa, ahora marcada por el viejo sentido apocal铆ptico: la manera de huir es destruy茅ndola.

Existir deja de ser una droga lo suficientemente poderosa y se procura sustituirla con la otra de la nada, s贸lo que el terrorista que se inmola parece no confiar s贸lo en su propia destrucci贸n, tiene dudas sobre la permanencia de la casa despu茅s de su partida y busca una utilidad 鈥揳l fin y al cabo le ense帽aron siempre que este mundo era utilitario鈥 llev谩ndose por delante pedazos, al menos, de aquello que debe ser abandonado.

El seno de la nada est谩 te帽ido de ofertas, fundamentalmente la salvaci贸n, pero tambi茅n de algunas m谩s pr谩cticas como un exquisito n煤mero de v铆rgenes a la espera, aunque eso sea banal, lo importante es volver a encontrarse con los efectos opioides del seno materno.聽

驴Acaso el terrorista suicida no ha podido hablar, conforme a lo que estableci贸 el psicoan谩lisis, practicando aquello de que los secretos pat贸genos dichos no pueden actuar mas? 驴O es que el terrorista suicida ha seguido el camino desconcertado de la glorificaci贸n posmortal del Yo en Dios? La batalla entre psicoan谩lisis y filosof铆a en procura de una respuesta parece ganarla el primero.

EL instinto de muerte freudiano que ha llevado al hombre a buscar salida de este mundo encuentra la expresi贸n contempor谩nea de disoluci贸n, para no tener que sentir m谩s, en la muerte 芦煤til禄 que reconcilia con Dios, dando lugar a una mezcla con la antropolog铆a metaf铆sica.

El terrorista suicida ve fluir todo hacia un mal fin. Sobrevivir sin el cuerpo, tesis de las religiones de salvaci贸n, es su premisa.

La segunda es que forma parte de un grupo que vive, f铆sica y moralmente, peor de lo que deber铆a vivir. En el caso del terrorista suicida hay un elemento de descontrol, de dominio total de la desesperaci贸n. El que se siente con el agua al cuello y es v铆ctima del p谩nico, encuentra una 芦verdad禄 propiamente terror铆fica: hay que destruir al infiel, a quien no cree en 芦mi Dios禄, al culpable perfectamente identificado de la crueldad de la existencia en lo personal y en lo grupal.

Las ideas de coexistencia religiosa o de tolerancia son absolutamente contrarias a la mente que quiere viajar hacia la nada huyendo de la casa injusta. La convicci贸n de que el tiempo de desdicha, el infierno de dolores, es insuperable, conlleva a la tr谩gica mezcla de matar al pr贸jimo con la propia inmolaci贸n, a una acci贸n entrelazada entre la derrota ps铆quica adosada con deseos de integraci贸n a la divinidad.

Podemos decir que el terrorista suicida es alguien que s贸lo ve lo exterior real, aunque se ampare en una falsificaci贸n, en una ceguera total que lo lleva al argumento deico como justificaci贸n 煤ltima.聽

La presencia de lo pol铆tico ha sido mal entendida por algunos que ven en el conflicto terrorista una especie de lucha de clases, esta vez encarnada por naciones ricas y pobres. Las primeras habr铆an declarado una especie de estado de sitio sobre las segundas, mediante la discriminaci贸n en el comercio o la imposici贸n de recetas econ贸micas injustas.

Ciertamente existen manifiestas injusticias y discriminaciones en el comercio e intercambio de bienes. La globalizaci贸n tambi茅n ha sido mezclada con el efecto terrorista, olvidando que el presente momento es, quer谩moslo o no, global. La forma de organizaci贸n social est谩 cambiando con el declive del Estado-naci贸n y con el abandono del hombre a la idea de resistencia en un territorio.

El ego铆smo de los pa铆ses ricos contribuye indudablemente al aumento de la pobreza mundial, pero d茅monos cuenta de que los terroristas que han marcado, posiblemente, el inicio del siglo XXI, jam谩s han incluido entre sus planteamientos razones de tipo econ贸mico o de injusta distribuci贸n de la riqueza, sino siempre, razones geopol铆ticas precisas como la situaci贸n del Oriente Medio o razones geopol铆ticas-religiosas.聽

El mundo actual est谩 dominado por el hedonismo. Entre otras cosas nos promete una dicha derivada del consumo y de los aparatos que excede las eventuales aspiraciones de encontrar la dicha en iluminaciones. Del otro lado, se mantienen sociedades profundamente dominadas por lo metaf铆sico que ven como perversiones inaceptables las pr谩cticas de occidente y rechazan sus usos y h谩bitos 芦demon铆acos禄.

Con las diferencias de grado de desarrollo, los hombres viven en todas partes la misma crisis, aunque聽muchos de ellos lo hagan con hambre y miseria. Al fin y al cabo la dicha que pretende dar el occidente hedonista, en otras culturas la da el planteamiento metaf铆sico. El problema radica en la falta de atenci贸n del hombre al estado de ruptura actual. El hombre, inmerso en la globalizaci贸n y atado a una red de Internet donde los dioses no tienen una p谩gina web, parad贸jicamente no est谩n captando lo general extenso imbuidos como est谩n en lo particular obtuso.

La paradoja radica en que lo mismo hace la cultura occidental nacida de lo metaf铆sico y llegada a este estado de un hombre-mamarracho hasta las religiones, como el islamismo en su manifestaci贸n obcecada, olvidadas de desarrollar argumentadamente y encerradas en un hombre que es incapaz de abandonar moment谩neamente su fe puesto que si lo hiciera se convertir铆a en alguien pensante. Pero lo cierto es que nadie da una idea segura del mundo y de la vida, ni el consumista occidente ni quienes pretenden destruirlo apostando a una fe ciega.聽

Comenzamos a ver el mundo como una casa global, como un seno, pero, al mismo tiempo, este seno, que reproduce al materno, se nos convierte en un lugar inh贸spito.

La globalizaci贸n es un extraordinario salto a la visi贸n de humanidad como patria, pero, como humanos, no faltamos a las crisis. Innumerables, desde la ecol贸gica pasando por las injusticias de la distribuci贸n de la riqueza, hasta 茅sta, una brutal, sin duda. Casi vemos la casa com煤n en el momento en que comienza a destruirse, otra paradoja de lo humano.

Ciertamente no estamos para manifestaciones religiosas apocal铆pticas. Estamos, s铆, para dar resoluci贸n, para usar un t茅rmino de imagen, a la casa. Muchos han definido al hombre como un animal que se muda. Pues nos estamos mudando y la mudanza es inevitable. La nueva casa hacia donde marchamos es la global, la de todos. Deberemos encontrar, usar y desarrollar una inteligencia multirracional.

Esta casa es finita, no hay duda. Esta casa no podr谩 funcionar basada exclusivamente en la econom铆a, como no podr铆a basada solamente en una especulaci贸n metaf铆sica. Ya lo dije: cuando no ve铆amos muy lejos el mundo era f谩cil de comprender.

Sobre este mundo hay que lanzar un cable universal e ininterrumpido de mediaci贸n que impida verlo todo o con los ojos de la desesperaci贸n o como mercanc铆a. No trato de trazar una perspectiva piadosa. Estoy plenamente consciente de lo que ahora tambi茅n podr铆amos llamar realpolitik. No obstante, d茅jenme decir que no considero piadoso el reclamo de una escala humana.

Lo que s茅 es que tenemos casa para el mundo, pero no tenemos mundo.

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* Escritor. Codirige con la escritora Eva Feld,Ale de Cuervo, editorial y revista digital.
www.aladecuervo.net.
Art铆culo publicado originalmente en WebArticulista: www.webarticulista.net, revista de opini贸n digital venezolana, y reproducido aqu铆 por gentileza de su autor.

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