May 4 2012
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Sociedad

Cuando los medios de prensa no informan, deforman

Que la opini贸n de la gente es siempre operable y f谩cil de convencer, en los medios de comunicaci贸n ya es un prejuicio 鈥攓ue la realidad convirti贸 en supercher铆a que se verbaliza y nada m谩s鈥. Esa m谩gica incidencia de la prensa sobre el pensamiento colectivo 鈥攑reciada m铆stica period铆stica鈥 mucho ha deca铆do en su eficacia al menos en Am茅rica Latina, donde el mismo gent铆o oyente o lector en verdad muy manejable d茅cadas pasadas, en no pocas elecciones presidenciales, por ejemplo, le hizo perder convicci贸n y seriedad.| EDUARDO P脡RSICO.*

 

Sucedi贸 en Bolivia con la elecci贸n de Evo Morales y, en Argentina, esa decadencia se hizo muy visible en el a帽o 2003, cuando al asumir en Argentina N茅stor Kirchner con un magro veintid贸s por ciento de votos, el conservador diario La Naci贸n lo visit贸 para indicarle al primer mandatario un programa de gobierno redactado por ellos 鈥攜 que Kirchner no acept贸.

 

Pocos d铆as m谩s tarde el mismo centenario matutino public贸 los argentinos han votado gobierno para un a帽o, una frase acaso no textual que m谩s fuera estimada al sumarse el otro diario y multimedio de mayor venta, Clar铆n, en una brega contra el gobierno reci茅n electo.

 

El mandato de Kirchner termin贸 luego de cuatro a帽os, en 2007, y entonces Cristina de Kirchner del mismo signo pol铆tico obtuvo la elecci贸n con un cuarenta y seis por ciento de los votos 鈥攗n poco m谩s del doble anterior porcentaje鈥, que al ser reelecta en el 2011 se ampli贸 al cincuenta y cuatro por ciento del total de votos. Casi dos veces y media m谩s votos del a帽o 2003 y que ya denunciara la precariedad de esos medios sobre la opini贸n nacional en Argentina.

 

Y en el reciente debate legislativo de diputados y senadores a prop贸sito de la recuperaci贸n de los yacimientos petroliferos en poder de la empresa Repsol, oficialismo y oposici贸n dieron un acuerdo masivo de apoyo, al menos de un ochenta por ciento a la decisi贸n del Poder Ejecutivo. Por supuesto nada equivalente 芦con cinco tapas en contra de nuestros diarios en la Argentina cae cualquier gobierno禄 que mucho obligar铆an razonar los avisadores de esos diarios.

 

Pero, claro, de eso mismo y tras la sanci贸n definitiva del recupero de la acciones de Repsol en YPF sin insultar a ninguno de sus ejecutivos, tan agresivos ellos, se encarg贸 el humor popular: 芦Es que los peronistas somos tan analfabetos que al no saber que Clar铆n y La Naci贸n ya nos echaron, seguimos gobernando禄.

 

Pese a que los mismos periodistas y sus operadores prosiguen entreverando lo principal con lo secundario en esto de la recuperaci贸n de YPF, empresa nacional desde 1907, en semejante aislamiento conceptual el periodismo escrito y televisivo exhibe su rendici贸n profesional ante el poder como si fuera meritoria: una rendici贸n descalificadora que los escribas veteranos entienden como la mayor expulsora de credibilidad, en tanto prosiga el manual informativo protegiendo ls verdad, el convencer a otro merece ser cre铆ble y todo desecho de lo esencial cae en el panfleto.

 

Por m谩s que los fabricantes de opini贸n sigan creyendo que cada receptor es un sistema opaco y sin matices, y que cualquier movilidad social o rigor en el reclamo no existe entre el gent铆o, no hay ya objetividad posible. Deber铆an saber los informadores que la 芦cibern茅tica禄 (el 芦mundo digital禄) de inmediato descifra cualquier falacia o bajada de l铆nea tendenciosa 鈥攜 ya eso los tiene sencillamente contra las cuerdas.

 

Est谩 en crisis la verdad sagrada del periodismo que siempre advirtiera don Natalio Botana 鈥攄ue帽o del diario Cr铆tica: cuatro d茅cadas de m谩s venta en Argentina鈥 a sus redactores: 芦Falsa, disfrazada o cierta, nosotros vendemos credibilidad. Pero si nunca entregamos una verdad cierta a nuestros lectores, el negocio se acabar铆a enseguida禄. Pragmatismo y punto.

 

Adem谩s de lo que expresa cada medio en 茅l subyace cu谩nto oculta, y ese encubrimiento es el gran servicio que el poder impone a la comunicaci贸n sobre cualquier realidad que desenmascare el juego. Mientras bien controlado sea el universo de los privilegiados del sistema al ocuparse del profesionalismo farandulero, deportivo y dem谩s evasores impositivos afines 鈥攓ue despliegan sus lujos de fama y dinero a sus admiradores鈥 todo sea bienvenido en tanto el h谩bil juego de los medios excitando con los famosos desinforma otras certidumbres de la comunidad.

 

La inseguridad es un flagelo adjudicado a los 芦marginales禄 y la criminalidad explotadora de cada pudiente minor铆a jam谩s es responsable de nada, y dentro de semejante estilo los grandes medios de comunicaci贸n 鈥攁 veces tan peque帽os鈥 imponen y amplifican cada asunto a gusto del poder econ贸mico vigente.

 

Nadie proclama un mundo id铆lico, pero s铆 advertirnos al menos de cuanto hace hoy a las crisis de los pa铆ses europeos, tan enlazados en este paso de baile del capitalismo financiero que nadie creyera posible un mundo tan demostrativo de su bienestar.

 

Por su ind贸mita peque帽ez los medios de comunicaci贸n jam谩s le desvelaron el sue帽o a nadie en Hamburgo, Roma, Atenas o Madrid, inversores ajenos al simple hecho de que una hipotecas sin respaldo s贸lo era una hipoteca sin respaldo. As铆 que por lo mismo mucho mejor result贸 divulgar que futbolistas, tenistas, actrices o galanes se aman y se divierten embolsando millones antes de cumplir treinta a帽os, en el fondo, otra inmoralidad que no permite nada campa帽a contra el lavado de dinero y esas peque帽eces.

 

Pero, bu茅, lo esencial es contener la menor reacci贸n de las multitudes violentas por m谩s que exista otro mundo m谩s verdadero y preocupante para exhibir, aunque para eso los informadores deber铆an escamotear su propia existencia como tales.

* Escritor.
www.eduardopersico.blogspot.com

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