Jun 1 2022
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Cuatrocientas

Ocurrir谩 hoy. Ojal谩 resulte memorable. Digna esta Mariela para ser 鈥渓a cuatrocientas鈥. Tal vez se lo diga. Tal vez no pueda contenerme, y ya que se fue estableciendo circulaci贸n confesiva… S铆, si funciona como espero, despu茅s de serlo, sabr谩 que ha sido 鈥渕i cuatrocientas鈥. Bonita cifra para un gentilhombre an贸nimo que todav铆a tiene su arrastre manteni茅ndose en forma, sin fumar ni comer ni beber en exceso, haciendo gimnasia, en fin, cuidando, sin matarme, la salud y el aspecto. Tengo a quien salir: mi padre: ducho, un estilista. 鈥淓l traje de confecci贸n de la monogamia鈥, sentenciaba mi madrastra, 鈥渘unca le sent贸鈥.

A ella tampoco: 鈥渕i n煤mero uno鈥. Yo estaba abombado, sin ganas de levantarme para ir al colegio. Me reanim贸 con su terap茅utica, envalenton谩ndome, mi emprendedora y experta madrecita, docente, brisa despejadora, contando yo doce a帽os, cincuenta y seis meses antes de que mi viejo la rajara. Despu茅s desfilaron hasta concreciones copulativas las siguientes trescientas noventa y ocho. En realidad, descartando a las que no me concedieron chance reivindicatoria tras haberme sobrevenido I. D. O. P. (indeseabil铆simas dificultades operativas persistentes), en primeras encamadas. Hermosa cara de mujer Ilustraciones De Stock Sin Royalties Gratis

脡sas (minas jodidas) se me quedaron (no podr铆a ser de otro modo) atravesadas. Fueron siete. No figuran en mi lista. Lista que fui conformando desde pich贸n, con seriedad: nombres, apellido, seud贸nimo, edad o edad aproximada, lugar de nacimiento, estado civil, se帽as particulares, actividad laboral y/o estudiantil, cantidad de hijos y otros datos familiares interesantes, instancias de la er贸tica, observaciones. No sumo tampoco a las veintitr茅s yirantas. S贸lo a las que lo hicieron conmigo por amor o antojo. Con a帽osas fue siempre mi debilidad, mi propensi贸n, lo m谩s excitante.

Con la 煤nica que logr茅 eyacular seis veces en un mismo viaje carnal, durante varias horas, desde luego, hab铆a una distancia de cuatro d茅cadas. Yo andaba en mi apogeo gonadal. Fue cuando decid铆 no entrar a la universidad por m谩s que me tiraba arquitectura. Algunas mujeres obtendr铆an resonancia p煤blica: Julia Zabriurdi谩n Nilsse como ensayista, periodista y empresaria: la trat茅 cuando ella conclu铆a el colegio secundario; Ivonne Iris Barnichitsi como especialista en esterilidad; Zo茅 como modelo y actriz. A otras las conoc铆 ya notorias. 鈥淟a cien鈥 no fue comunicada de su ubicaci贸n en mi lista, pero a 鈥渓a doscientas鈥 se lo dije, la platinada se帽ora de Szterenbirgt.

La divirti贸 el honor. Me regal贸 un reloj car铆simo y me rog贸 que la retribuyera con un recuerdo. Le obsequi茅 un corpi帽o rosa, bordado, muy fino, que hab铆an dejado debajo de mi almohada. Le qued贸 perfecto, no tuvo escr煤pulos, y le produjo un rec贸ndito regocijo: as铆 es de fascinante el alma femenina. En cambio, 鈥渓a trescientas鈥 lo tom贸 p茅simo, y, adem谩s, no me crey贸. La pobre chica carec铆a de humor.

Acaso no valga la pena correr ese albur con 茅sta de hoy. A 茅sta de hoy me agradar铆a volver a verla, as铆, cada tanto, a帽adirla a quienes en la actualidad ya tengo en danza, llamarla para cuando me deprimo, para cuando se me arma un bache, para cuando agonizo en la estacada. Si sigo d谩ndome m谩quina, son茅.

Mejor voy visti茅ndome y rumbeo para la casa de Mariela, que a las nueve se largan los papis a Chubut y queda como 煤nica ama de la vivienda y de mi palpitar, esa cosita que estoy m谩s impaciente que la puta que me pari贸, como si me estuviera por estrenar; como si no hubiera llegado a fifar con cinco pares de hermanas; como si nunca hubiese concertado citas (o arrebatado n煤meros telef贸nicos) con diez u once mujeres un s谩bado desde el crep煤sculo hasta las dos de la ma帽ana, siendo yo un pint贸n y r谩pido veintea帽ero; como si nunca me hubiese acostado, por primera vez, hasta con cuatro en una misma semana.

Como si jam谩s lo hubiera hecho, como por turnos, con tres en un lapso de veinticuatro horas; como si me fuera a casar con Mariela o con cualquier otra; como si estuvieran por donarme la Cordillera de los Andes en reconocimiento a mi vigencia en el arte amatorio; como si hoy me certificaran, y con la firma de Dios autenticada por peritos cal铆grafos, que no volver茅 a sufrir, ni a sobresaltarme, ni a padecer ataques de desasosiego; como si, precisa e ineludiblemente hoy, despu茅s de las nueve de esta ma帽ana de invierno y en domingo lluvioso, fueran a ungirme con alg煤n otro sentido para mi vida de soltero alienado.

Poemas del libro Ripio de Rolando Revagliatti:

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