Feb 20 2012
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CulturaSociedad

Cultura popular y kirchnerismo

Los tanques del pensamiento de la derecha comenzaron a preocuparse por entender el tablero nacional argentino que se configur贸 desde 2003. Lo hicieron mal y de modo tard铆o, pero esa inquietud desnuda la aceptaci贸n de un fen贸meno del que a煤n no pueden dar cuenta. A veces, con torpeza, apelaron al miserabilismo elitista que subestima el peso de las voluntades colectivas: un proyecto autoritario, tir谩nico y cuasifacista que se erige con el consentimiento popular.

Otras, con mayor lucidez, se ocuparon de comprender los resortes simb贸licos que permiten un contundente respaldo social.

Desde nuestra perspectiva, anclada en el respaldo al modelo en curso, creemos tambi茅n necesario detenernos en ese fen贸meno. En pocas palabras, pretendemos aportar a esa tarea desde una de las tantas entradas posibles.

El denominado kirchnerismo es un emergente cultural de su tiempo y, al mismo tiempo, un relato que interviene en la dimensi贸n simb贸lica del debate cultural. Este reconocimiento inicial nos obliga a explicitar una serie de supuestos.

Para ello, no nos vamos a hacer cargo de las eternas discusiones acad茅micas, a煤n no zanjadas, sobre el concepto de cultura popular. Es pertinente, sin embargo, asumirla como una identidad colectiva que resulta de una permanente y din谩mica construcci贸n y, como todo proceso identitario, se reconoce a s铆 misma por oposici贸n, en este caso a otra cultura, la dominante.

Veamos. Si hay cultura popular es porque hay una cultura dominante. M谩s a煤n, la cultura popular encierra en su interior vestigios de la cultura dominante que, sin embargo, siempre son resignificados e incorporados a una amalgama compleja y contradictoria.

Entonces, no hay cultura popular virgen, pura y aut贸noma. Lo importante es reconocer los modos y las intensidades a partir de los cuales se absorben y reconvierten los valores hegem贸nicos. Dig谩moslo de una vez: la cultura popular es contradictoria y ca贸tica, pero tambi茅n creativa y transformadora.

Lo popular es masividad s贸lo porque involucra, necesariamente, a las grandes mayor铆as; pero su esencia no radica en un aspecto de cuantificaci贸n poblacional, sino en la resistencia a una situaci贸n de dominaci贸n.

El equivalente a lo popular en tiempos del apogeo neoliberal era pensado desde el consumo masivo de productos reafirmantes del modelo vigente: frivolidad, pasatismo, aceptaci贸n acr铆tica y sobreadaptaci贸n. 驴Fue el menemismo un modo de cultura popular? M谩s bien asistimos por esos a帽os a una penetraci贸n de la cultura dominante en las delgadas capas de una cultura popular desprovista de anticuerpos por la devastaci贸n que sigui贸 al golpe genocida de 1976 y el desencanto provocado por el fracaso de una democracia entendida s贸lo desde su dimensi贸n formal.

El kirchnerismo como fen贸meno social tiene su origen en el cruce tr谩gico de esa devastaci贸n y ese desencanto. Fue, desde sus inicios, el resurgimiento de las mejores tradiciones emancipatorias, siempre latentes en el conjunto de esa amalgama que llamamos pueblo. Confluyen en su configuraci贸n 鈥搚 de modo conflictivo- las vanguardias independentistas, las diversas expresiones federalistas de mediados del siglo XIX, las luchas antiolig谩rquicas del movimiento obrero, el ideario republicano y democr谩tico que produjo avances significativos en materia de derechos civiles, las fuertes transformaciones sociales impulsadas por el peronismo, el ideario de de las luchas revolucionarias de los sesenta y setenta, la 茅tica del movimiento de derechos humanos y las m煤ltiples resistencias al proyecto neoliberal.

La cultura popular se afirma, as铆, en la movilizaci贸n callejera que recupera el espacio p煤blico (desde el carnaval a las congregaciones pol铆ticas de masiva concurrencia), en las fiestas multitudinarias que irrumpen para desacartonar las fechas patrias, en la promoci贸n y fomento de un arte provocador en su contenido y rupturista en sus formas, en las respuestas 鈥揺spont谩neas u organizadas- a las maniobras destituyentes del poder f谩ctico, en la asimilaci贸n de las nuevas tecnolog铆as de la comunicaci贸n como instrumentos de la puja cultural, en la celebraci贸n de las diversidades. En definitiva, en los 铆conos, s铆mbolos y consignas que participan de una revitalizada intervenci贸n popular en el escenario colectivo.

Es, tambi茅n, una constante resignificaci贸n del discurso dominante, de la historia oficial y del cuerpo de valores que orient贸 a las 茅lites econ贸micas y pol铆ticas. Con ello queremos decir que la cultura popular que crea y es reproducida por kirchnerismo est谩 en constante movimiento; y es al interior de esa din谩mica 鈥搉unca fuera de ella- donde se dirimen d铆a a d铆a los ejes sobre los cuales se constituyen las claves de un orden social que se define a s铆 mismo como nacional, popular y democr谩tico.

*Doctor en Comunicaci贸n, dirigi贸 la carrera de Comunicaci贸n de la Universidad de Cuyo (Mendoza) y es director de Radio Nacional Mendoza

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