Feb 21 2022
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Opini贸nPol铆tica

Diez tesis para reinventar las izquierdas

Las elecciones generales del 30 de enero en Portugal tuvieron resultados sorprendentes. El Partido Socialista (PS) gan贸 las elecciones con mayor铆a absoluta. Portugal ser谩 ahora el 煤nico pa铆s europeo con un gobierno de mayor铆a absoluta de un solo partido de izquierdas. Los dos partidos a la izquierda del PS tuvieron los peores resultados de la historia. El Partido Comunista (PCP), que ten铆a doce diputados en el parlamento, ahora tiene la mitad; y el Bloque de Izquierda (BE), que contaba con diecinueve diputados, ahora tiene cinco.

El BE pasa de tercera fuerza pol铆tica a quinta y el PCP de cuarta a sexta. Las posiciones de estos partidos han sido ocupadas ahora por fuerzas de ultraderecha, una de inspiraci贸n fascista (Chega), ahora la tercera fuerza pol铆tica, de la familia de la extrema derecha europea y mundial; y otro de recorte hiperneoliberal, darwinismo social puro y duro, es decir, la supervivencia del m谩s fuerte (Iniciativa Liberal), ahora cuarta fuerza pol铆tica.

Antonio Costa

Los resultados electorales muestran que la izquierda a la izquierda del PS perdi贸 la oportunidad hist贸rica que se gan贸 despu茅s de 2015 al construir una soluci贸n de gobierno de izquierda que se conoci贸 como geringon莽a (PS, BE, PCP), una soluci贸n que detuvo la austeridad impuesta por la soluci贸n neoliberal de la crisis financiera de 2008 y lanz贸 al pa铆s a una modesta recuperaci贸n econ贸mica y social, pero consistente.

Esta soluci贸n comenz贸 a precarizarse en 2020 y colaps贸 a finales de 2021 con el rechazo al presupuesto presentado por el gobierno. Eso es lo que llev贸 a las elecciones anticipadas del 30 de enero. La contundente victoria del PS tras seis a帽os de gobierno y dos a帽os de pandemia es memorable y merece una reflexi贸n.

En este texto, propongo reflexionar sobre el otro hecho importante de estas elecciones: la abrupta ca铆da de los dos partidos de izquierda a la izquierda del PS. M谩s bien, pretendo mostrar el abismo que se manifiesta en ella entre la izquierda que representan el BE y el PCP y la izquierda que, en mi opini贸n, es capaz de prosperar en las pr贸ximas d茅cadas. La diferencia entre lo que existe y lo que propongo es tal que nos enfrentamos a la necesidad de reinventar las izquierdas. Por ahora no me refiero al contenido program谩tico. Me refiero sobre todo a las formas de organizaci贸n. Presento mi propuesta en diez tesis.

La Polic铆a detendr谩 a todos los ciudadanos que no vayan uniformados de polic铆a | El Mundo Today1. No hay ciudadanos despolitizados; hay ciudadanos inseguros que no se sienten movilizados por las formas dominantes de politizaci贸n, ya sean partidos o movimientos de la sociedad civil organizada.

La inmensa mayor铆a de los ciudadanos no est谩n afiliados a partidos, no participan en movimientos sociales ni salen a la calle a alzar la voz, pero buena parte de ellos se sienten excluidos, abandonados y desesperanzados de que la democracia cumpla con sus expectativas. La pandemia ha exacerbado la inseguridad existencial. Las fuerzas de extrema derecha fueron las primeras en identificar su oportunidad de prosperar all铆. Son empresarios de la vida del miedo y la ira.

Despu茅s de siglos de colonialismo (racismo, xenofobia, robo de tierras y recursos naturales) y hetero patriarcado (sexismo, violencia de g茅nero, feminicidio, homofobia, transfobia) y m谩s de cuarenta a帽os de capitalismo neoliberal (escandalosa concentraci贸n de la riqueza, sobreexplotaci贸n del trabajo, erosi贸n de los derechos sociales y econ贸micos y destrucci贸n de la naturaleza), los levantamientos sociales, cuando ocurren,聽 tienden a tomar por sorpresa a los partidos y organizaciones de la sociedad civil (asociaciones y movimientos sociales). A menudo son movimientos espont谩neos, presencias colectivas en plazas p煤blicas.

2. No hay democracia sin partidos, pero s铆 partidos sin democracia.

Una de las antinomias de la democracia liberal representativa radica en que resuena cada vez m谩s en los partidos como una forma exclusiva de agencia pol铆tica, mientras que los partidos son internamente cada vez menos democr谩ticos. Los partidos viven y se reproducen dentro de instituciones que tienden a aislarse de la turbulencia y complejidad de las din谩micas sociales.

El d茅ficit democr谩tico de los partidos se traduce en la incapacidad de captar oportunamente e interpretar correctamente los anhelos, inseguridades, aspiraciones de ciudadanas y ciudadanos cada vez m谩s atrapados en la ideolog铆a dominante de la autonom铆a y la libertad, sin tener las condiciones materiales para ser en efecto aut贸nomos o sentirse efectivamente libres. Sin que nadie los esclavice, se sienten condenados a autoesclavizarse. Como emprendedores, asalariados, trabajadores aut贸nomos, se sienten en la parad贸jica situaci贸n de tener derecho a no tener derechos.

Esta disonancia es particularmente pronunciada entre los j贸venes y las clases sociales socialmente empobrecidas y vulnerables, aquellos para cuya defensa se han creado partidos de izquierda. Por ejemplo, las ideolog铆as dominantes en los partidos de izquierda tienden a ver en los j贸venes s贸lo a los trabajadores precarios. Lo son, pero son mucho m谩s que eso, son ciudadanos preocupados por su sexualidad, el racismo, las dificultades de relaci贸n en un mundo pand茅mico y de comunicaci贸n virtual, con la p茅rdida de amistades intensas, con la demanda de altas calificaciones acad茅micas dirigidas al desempleo o al empleo basura, con el temor de que la crisis ecol贸gica les robe m谩s f谩cilmente el futuro que el capitalismo. La distancia entre todas estas experiencias y necesidades y los c贸digos de formulaci贸n y gesti贸n pol铆tica de los partidos es cada vez m谩s preocupante.

3. Los partidos del futuro ser谩n partido-movimiento.

Si bien es cierto que los partidos tradicionales han agotado su tiempo hist贸rico, esto es particularmente cierto en el caso de los partidos de izquierda. La soluci贸n es transformar a los partidos en entidades m谩s intensamente democr谩ticas. Los partidos del futuro deben combinar la democracia representativa con la democracia participativa en la forma en que se organizan, c贸mo definen sus programas, c贸mo eligen a sus l铆deres, c贸mo toman decisiones pol铆ticas importantes, c贸mo cuentan y afirman la transparencia.

La participaci贸n ciudadana en los partidos no puede agotarse en el ejercicio del derecho al voto cada cuatro a帽os. Se ejercer谩 durante el mandato de los representantes electos, y no s贸lo cuando finalice el mandato. Esta participaci贸n no puede reducirse a recibir informaci贸n peri贸dica. Deben basarse en la constituci贸n de c铆rculos ciudadanos militantes y simpatizantes, organizados por lugar de residencia o por tipo de ocupaci贸n, con capacidad deliberativa y no s贸lo consultiva. Esta vigilancia y co-creaci贸n pol铆tica es particularmente decisiva en el caso de los partidos de izquierda por dos razones principales.

Las clases y grupos sociales que los de izquierda proponen representar y cuyos intereses dicen defender viven en condiciones sociales y universos culturales diferentes a los de los l铆deres pol铆ticos y tienen menos tiempo y menos proximidad social para manifestarse o hacerse entender. La pol铆tica de proximidad es la clave de la pol铆tica del futuro. Esta proximidad no puede ser simplemente un artefacto virtual de la sociedad de la informaci贸n porque los cuerpos vivos tienen densidades y emociones que escapan a la l贸gica binaria de la comunicaci贸n virtual. Es m谩s, la comunicaci贸n virtual no entiende de silencios y ausencias, aunque una y otra son fundamentales para entender el sufrimiento de quienes m谩s sufren y las injusticias a las que est谩n sometidos los m谩s perjudicados.

La segunda raz贸n es la tradici贸n del marxismo-leninismo que en ocasiones conduce al centralismo democr谩tico en partidos que provienen de la tradici贸n comunista. Esta tradici贸n ha tenido su m茅rito en su tiempo, pero ahora es superada por las condiciones de vida y comunicaci贸n contempor谩neas.

Mantenerlo en estos d铆as, aunque de manera matizada, a veces significa caer en la tentaci贸n del esp铆ritu de secta (sectarismo), en la b煤squeda de la unanimidad a trav茅s de la vigilancia antidemocr谩tica de las opiniones divergentes para que no se venguen y, finalmente, en la repentina oscilaci贸n entre la unanimidad y el silenciamiento, la suspensi贸n de derechos, la demonizaci贸n en la plaza p煤blica. Este tipo de gesti贸n de las diferencias es cada vez m谩s incompatible con la visi贸n que los ciudadanos tienen de la convivencia y la deliberaci贸n democr谩ticas.

4. Los partidos-movimiento de izquierda no necesitan ser inventados desde cero; deben conocer y valorar sus or铆genes.

Una izquierda de valores - Corporaci贸n Latinoamericana SurLa izquierda naci贸 en convivencia con las clases y grupos sociales excluidos. Ayudaron a reducir la exclusi贸n y el silenciamiento, no solo dando voz a sus reivindicaciones, sino tambi茅n promoviendo su autoestima, a trav茅s de la educaci贸n y la cultura popular, grupos de teatro, actividades sociales y de ocio. La izquierda tiene que volver a sus or铆genes, a la convivencia de proximidad con los grupos sociales excluidos, discriminados y empobrecidos. Parad贸jicamente, estos grupos son los que m谩s sufren la ideolog铆a dominante y los que m谩s f谩cilmente se sienten seducidos por ella, expuestos como est谩n a la industria del entretenimiento masivo y a las reconfortantes redes sociales.

La izquierda partidaria ya no vive donde viven sus votantes, ya no socializa ni conversa con ellos, excepto cuando los visita para pedirles que voten. Quienes viven hoy y hablan con los grupos sociales m谩s excluidos son a menudo iglesias evang茅licas neopentecostales cuando no es crimen organizado. El activismo militante de izquierda parece limitarse a participar en reuniones del partido para hacer (casi siempre escuchar qui茅n lo hace) un an谩lisis de la coyuntura. Los partidos de izquierda, tal como existen hoy, no son capaces de hablar con voces silenciadas y excluidas en t茅rminos que entienden. Para cambiar eso, la izquierda debe reinventarse.

5. No hay democracia, hay democratizaci贸n.

La responsabilidad de la izquierda radica en que ahora sirven a la democracia m谩s genuinamente que cualquier otra. La democracia liberal representativa siempre ha tenido miedo de las mayor铆as sociales. Basta recordar que la democracia representativa estaba en su origen limitada a los propietarios, una peque帽a minor铆a de ciudadanos. Pero en los 煤ltimos sesenta a帽os ha pasado por periodos en los que, con mayor veracidad, era el r茅gimen de las mayor铆as gobiernos en beneficio de las mayor铆as.

Hoy en d铆a, la democracia liberal est谩 cada vez m谩s capturada por poderosos intereses econ贸micos. A medida que esto ocurre y es m谩s conocido, la idea de que la democracia est谩 siendo desfigurada y ahora es a menudo un r茅gimen de gobiernos minoritarios en beneficio de las minor铆as. En muchos pa铆ses, las fuerzas pol铆ticas de derecha dependen cada vez m谩s de poderosos intereses econ贸micos. Para servirles, no pueden servir a la democracia; simplemente la usan. Por lo tanto, las fuerzas pol铆ticas de izquierda est谩n en una mejor posici贸n para servir a la democracia y defenderla de los antidem贸cratas. Pero para ello, deben romper con la l贸gica de organizaci贸n interna t铆pica de los partidos de derecha.

La izquierda est谩 mejor posicionada para entender que la democracia no puede limitarse al espacio-tiempo de la ciudadan铆a. Las sociedades pol铆ticamente democr谩ticas son a menudo sociedades en las que las mayor铆as no pueden vivir democr谩ticamente porque est谩n expuestas al autoritarismo cotidiano que he designado como fascismo social. La lucha democr谩tica debe existir tambi茅n en el espacio de la familia, la comunidad, la producci贸n, las relaciones sociales, las relaciones con la naturaleza y las relaciones internacionales.

Cada espacio-tiempo convoca a un tipo espec铆fico de democracia. Esta es una democracia de alta intensidad. En comparaci贸n con ella, la democracia liberal representativa es una democracia de baja intensidad.

6. Los partidos-movimiento deben luchar contra el fundamentalismo de la exclusividad de la representaci贸n.

13- Democracia y la representaci贸n pol铆tica 鈥 Ricardo Vicente L贸pezLos partidos convencionales sufren de fundamentalismo organizado contra la sociedad civil (asociaciones y movimientos sociales). Consideran que tienen el monopolio de la representaci贸n pol铆tica y que este monopolio es leg铆timo, precisamente porque las organizaciones sociales no son cuantitativamente representativas. Por lo tanto, el 煤nico medio de articularse con ellos es la cooptaci贸n o la infiltraci贸n.

Es as铆 como los partidos solo reconocen 芦sus movimientos禄, sus 芦asociaciones禄, ya sean sindicatos u 贸rdenes profesionales. Este fundamentalismo de la exclusividad de la representaci贸n y lo que de ella se deriva lleva a deslegitimar a las organizaciones de la sociedad civil, a someterlas a l贸gicas partidistas para perjudicar los intereses reales de sus asociados.

La lucha contra el fundamentalismo tiene todav铆a otra dimensi贸n. Los partidos privilegian la acci贸n institucional, la movilizaci贸n de las instituciones, como el parlamento, los tribunales, la administraci贸n p煤blica. Por el contrario, las organizaciones de la sociedad civil y especialmente los movimientos sociales, aunque tambi茅n utilizan la acci贸n institucional, a menudo recurren a la acci贸n directa, protestas y manifestaciones en las calles y plazas, sentadas, la difusi贸n de agendas a trav茅s del arte (artivismo).

El fundamentalismo de la exclusividad de la representaci贸n tiende a devaluar estas importantes formas de movilizaci贸n social y a fomentar la tentaci贸n de instrumentalizarlas. Los partidos tienden a homogeneizar sus bases sociales (uno es socialista, comunista, conservador, dem贸crata cristiano). Por el contrario, las organizaciones y movimientos sociales se centran en lealtades tem谩ticas m谩s espec铆ficas: vivienda, inmigraci贸n, violencia policial, racismo y sexismo, diversidad cultural, diferencia sexual, ecolog铆a, territorio, regionalismo, econom铆a popular, etc. Trabajan con lenguajes y conceptos diferentes a los utilizados por los partidos. Esta diversidad enriquece la convivencia democr谩tica.

Las organizaciones y los movimientos sociales saben que las formas de opresi贸n provienen tanto del Estado como de las relaciones sociales (a veces familiares) y econ贸micas. Los sindicatos, por ejemplo, tienen una notable experiencia en la lucha contra actores privados: patrones y empresas. Es por eso por lo que el neoliberalismo los ha atacado. La sociedad civil organizada en asociaciones, movimientos sociales y sindicatos est谩 ahora marcada por una experiencia muy negativa: los partidos de izquierda a menudo no cumplen sus promesas electorales cuando llegan al poder. Este incumplimiento conduce a la deslegitimaci贸n de las partes.

Si los partidos del movimiento democr谩tico no recuperan la legitimidad democr谩tica, los partidos antidemocr谩ticos y de vocaci贸n fascista encuentran all铆 un terreno f茅rtil para prosperar. Presentan, en general, como el antisistema, la nueva/vieja extrema derecha.

OCDE: "En Espa帽a faltan perfiles con competencias en tecnolog铆as de la informaci贸n, matem谩ticas y electr贸nica" | EXPANSION7. La revoluci贸n de la informaci贸n electr贸nica y las redes sociales no son en s铆 mismas un instrumento incondicionalmente favorable al desarrollo de la democracia participativa.

Por el contrario, pueden ayudar a manipular la opini贸n p煤blica hasta tal punto que el proceso democr谩tico puede quedar fatalmente desfigurado (el mundo de las noticias falsas y los discursos de odio). El ejercicio de la democracia participativa requiere hoy, m谩s que nunca, reuniones cara a cara y debates cara a cara. Hay que reinventar la tradici贸n de las c茅lulas partidarias, de los c铆rculos ciudadanos, de los c铆rculos culturales, de las comunidades eclesiales b谩sicas. No hay democracia participativa sin interacci贸n de proximidad. La pandemia ha dificultado la pol铆tica de proximidad, pero debe reanudarse lo antes posible.

8. Los partidos-movimiento de izquierda est谩n abiertos a unir fuerzas con otros partidos de izquierda basados en el principio de pluralidades despolarizadas y teor铆as de transici贸n.Partidos pol铆ticos y movimientos sociales en Am茅rica Latina (2011-2016) | Revista Perfiles Latinoamericanos

Tradicionalmente, las fuerzas pol铆ticas de izquierda han sido v铆ctimas del faccionalismo y el oportunismo. En ambos casos, estas desviaciones se debieron a la distancia que crearon con sus bases sociales. En el caso de las fuerzas comunistas y anarquistas, el faccionalismo fue la desviaci贸n m谩s frecuente casi siempre debido a la ansiedad identitaria y al purismo ideol贸gico. A menudo han fracturado y transformado a los camaradas de ayer en los enemigos de hoy.

En el caso de las fuerzas de tradici贸n socialista, la desviaci贸n m谩s frecuente fue la del oportunismo, el eclecticismo ideol贸gico que hac铆a m谩s f谩cil formar una coalici贸n con fuerzas de derecha que con otras fuerzas de izquierda. Tanto el faccionalismo como el oportunismo contribuyen a desarmar a las fuerzas de izquierda y frustrar sus fundamentos sociales. Esto es particularmente preocupante en un contexto 茅pico de crecimiento de fuerzas de extrema derecha, comprometidas con el uso de la democracia para llegar al poder, pero dispuestas a descartarla en la medida de lo posible.

A esta doble tradici贸n deben oponerse dos principios. El primero es el principio de las pluralidades despolarizadas. Consiste en distinguir entre lo que separa y lo que une a las organizaciones pol铆ticas y promover articulaciones entre ellas a partir de lo que las une, sin perder la identidad de lo que las separa. Lo que los separa solo se suspende por razones pragm谩ticas. Las diferencias s贸lo se despolarizan cuando las concesiones son rec铆procas, cuando los procesos de negociaci贸n y los resultados son transparentes y las bases sociales de las organizaciones participantes los consideran beneficiosos tras la debida y adecuada consulta. Esta es la primera clave de los acuerdos entre partidos de izquierda.

La segunda clave es considerar los tiempos y ritmos de las pol铆ticas defendidas. El socialismo no puede quedarse en el caj贸n para siempre, pero tampoco se puede lograr ma帽ana. Tenemos que pensar en per铆odos de transici贸n, en los que las reformas deben medirse por la capacidad de consolidar el progreso sin abrir la puerta a retrocesos abruptos. El neoliberalismo ha hecho tan evidente y grave la transferencia de riqueza de los pobres y las clases medias a los ricos y a las viejas y nuevas 茅lites que las fuerzas tradicionales de derecha ahora viven m谩s de las oportunidades que la izquierda les da por los errores que cometen que por sus propios m茅ritos.

9. La cultura popular y la educaci贸n son una de las claves para sostener la democracia y frenar el avance del autoritarismo.

Seminario 芦Culturas Populares en Am茅rica Latina. Imaginarios y Mestizajes Culturales禄Los medios m谩s eficaces para luchar contra el viejo/nuevo fascismo, el autoritarismo y el oscurantismo son la cultura y la educaci贸n. La cultura es la pr谩ctica de la diversidad democr谩tica y la imaginaci贸n por excelencia. La educaci贸n es esencial para promover la difusi贸n de la convivencia democr谩tica y el interconocimiento entre las diferencias pol铆ticas, sociales y culturales. Las nuevas formas de educaci贸n pol铆tica popular incluyen c铆rculos de conversaci贸n, c铆rculos de ciudadan铆a, universidades populares, teatro de los oprimidos, poes铆a slam, cultura hip-hop, con miras a crear una ecolog铆a del conocimiento que potencie la participaci贸n pol铆tica en la que se debe dar forma a la democracia participativa del futuro: presupuestos participativos, consultas populares, consejos sociales o gesti贸n de pol铆ticas p煤blicas, especialmente en las 谩reas de salud y educaci贸n.

La historia del pa铆s, de todo lo luminoso y oscuro, es una dimensi贸n esencial de la cultura y la educaci贸n. El pasado fue un pasado de peleas donde hubo ganadores y hubo perdedores. Por razones obvias, las clases dominantes prefieren la historia de los ganadores contada por los ganadores (sus predecesores). Las fuerzas pol铆ticas de izquierda deben, por el contrario, promover la difusi贸n de la historia de los perdedores contada por los perdedores (los predecesores de los grupos sociales que se proponen defender). Las historias plurales son las m谩s efectivas para luchar contra la falsa contingencia del presente y el car谩cter instant谩neo y desarraigado de la contemporaneidad monol铆tica. Una sociedad que no conoce su pasado est谩 condenada a tener s贸lo el futuro de los dem谩s.

10. Vivimos en un per铆odo de luchas defensivas.

La ideolog铆a de que no hay alternativa al capitalismo 鈥搎ue es, de hecho, una tr铆ada: capitalismo, colonialismo (racismo) y heteropatriarcado (sexismo)鈥 ha terminado siendo internalizada por gran parte del pensamiento de izquierda. El neoliberalismo ha sabido combinar el supuesto fin pac铆fico de la historia con la idea de crisis permanente (por ejemplo, la crisis financiera, la crisis ecol贸gica y, m谩s recientemente, la crisis sanitaria). Por eso, hoy vivimos bajo el dominio del corto plazo. Sus demandas deben ser satisfechas porque quienes pasan hambre o son v铆ctimas de violencia policial o de g茅nero, y no pueden esperar a que el socialismo les permita comer o los libere.

Pero no se puede perder de vista el debate civilizador que plantea la cuesti贸n de las luchas a medio plazo. La pandemia, si bien hace del corto plazo una emergencia m谩xima, ha creado la oportunidad de pensar que existen alternativas a la vida y que, si no queremos entrar en un periodo de pandemia intermitente, debemos prestar atenci贸n a las advertencias que nos est谩 dando la naturaleza. Si no cambiamos nuestras formas de producir, consumir y vivir, entraremos en un infierno pand茅mico.

En un momento en que los fascistas se est谩n acercando cada vez m谩s al poder, cuando ya no est谩n en el poder, una de las luchas m谩s importantes es la lucha por la democracia. La democracia liberal representativa es de baja intensidad porque acepta ser una isla relativamente democr谩tica en un archipi茅lago de despotismos sociales, econ贸micos y culturales. Por lo tanto, no se sabe c贸mo defenderse eficazmente contra las fuerzas antidemocr谩ticas.

La democracia liberal representativa es un punto de partida esencial, pero no puede ser el punto de llegada. El punto de llegada es una profunda articulaci贸n entre la democracia liberal y representativa y la democracia participativa y deliberativa. En este momento de luchas defensivas, es particularmente importante defender la democracia liberal y representativa, neutralizar a los fascistas y, a partir de ella, radicalizar la democratizaci贸n de la sociedad y la pol铆tica. Las fuerzas pol铆ticas de izquierda deben ser particularmente conscientes porque saben que ser谩n los primeros objetivos y las primeras v铆ctimas de la violencia fascista. Traducci贸n de Bryan Vargas Reyes

*Acad茅mico portugu茅s. Doctor en sociolog铆a, catedr谩tico de la Facultad de Econom铆a y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Co铆mbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU) y de diversos establecimientos acad茅micos del mundo.

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