Oct 1 2023
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Ciencia y Tecnolog铆a

Dossier – Internet y derechos humanos

Como parte del plan para encaminar al mundo hacia el fin de la pobreza extrema y la consecuci贸n de los Objetivos Globales, las Naciones Unidas han pedido el acceso b谩sico universal a Internet para 2030 y que internet deb铆a 鈥渟er abierto, accesible y alimentado por la participaci贸n de m煤ltiples partes interesadas鈥.

 

Diplomacia y peligro: negociando la paz en el ciberespacio

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J. Carlos Lara G谩lvez*

El pasado mes de julio, el Grupo de Trabajo de Composici贸n abierta sobre seguridad y uso de las tecnolog铆as de la Informaci贸n y las Comunicaciones 2021-2025 (OEWG, por sus siglas en ingl茅s) de la Primera Comisi贸n de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas, tuvo una nueva sesi贸n sustantiva, dedicada a buscar consenso sobre su segundo informe anual de progreso.

La instancia es el mecanismo por el cual todos los pa铆ses de ONU discuten la actividad de los Estados en el ciberespacio, particularmente en atenci贸n al riesgo de ciberataques entre Estados. Se trata no solamente de la b煤squeda de mecanismos para mejorar la seguridad, sino tambi茅n para procurar la paz en el uso de las tecnolog铆as.

Sin embargo, alcanzar consensos no fue f谩cil, y los avances se vieron opacados por la inclusi贸n de elementos con poco apoyo, que algunos estados estiman pueden generar incertidumbre y riesgos.

Consenso, se帽or, consenso

Por un lado, la discusi贸n del borrador final estuvo marcada por la insatisfacci贸n de muchos Estados, debido a cambios y omisiones de propuestas formuladas en la sala. Y por otro, por la inclusi贸n casi forzada de propuestas todav铆a sin apoyo significativo, a fin de rescatar un fr谩gil consenso, por la v铆a de notas al pie que reconocen la vieja aspiraci贸n de reglas internacionales vinculantes para los Estados, en lugar de pr谩cticas y normas no obligatorias. Sin embargo, el informe constata puntos de avance y define las prioridades para las discusiones futuras, a la vez que identifica iniciativas de colaboraci贸n que ya existen entre Estados.

Dentro de los puntos positivos estuvo el avance en la propuesta de un directorio global de puntos de contacto en la ONU, para facilitar la comunicaci贸n entre Estados al momento de conocer una amenaza o un actor malicioso. Dicha propuesta ha avanzado hacia una operacionalizaci贸n mediante la adopci贸n de un documento anexo al informe anual. Tambi茅n se plasmaron las peticiones de reuniones intersesionales para tratar puntos de m谩s dif铆cil acuerdo, como la aplicabilidad del derecho internacional o la definici贸n de las amenazas, que siguen siendo objeto de intensa discusi贸n.

Asimismo, se incluye lenguaje que invita a los Estados a una mayor transparencia sobre su comprensi贸n de las amenazas, las posturas sobre la aplicabilidad del derecho internacional y la implementaci贸n de reglas no vinculantes. Resultan alentadoras las referencias a la sensibilidad con el g茅nero, en particular en relaci贸n con las amenazas y la capacitaci贸n, en t铆mido reconocimiento de la multidimensionalidad de las brechas digitales de g茅nero.

Menos afortunada result贸 la menci贸n reducida o condicionada de la intervenci贸n de partes interesadas no gubernamentales (芦stakeholders禄), incluyendo a la sociedad civil, como actores clave en varios de los aspectos de atenci贸n. Del mismo modo, la resistencia al lenguaje expl铆cito sobre derechos humanos hizo que su presencia quedara muy acotada, limitando el reconocimiento de la necesaria consideraci贸n por los derechos humanos en las medidas para garantizar la seguridad en el ciberespacio.

A pesar de que Derechos Digitales, como otras organizaciones, ha destacado el esquema de distintas partes interesadas, y ha defendido el lenguaje sobre derechos humanos, la atenci贸n de los Estados parece haber estado mucho m谩s concentrada en la b煤squeda de consensos que en estos t贸picos.

Negociaci贸n y denegaci贸n

El riesgo de no alcanzar consenso estuvo dado por la contumaz propuesta de integrar lenguaje que reconociera la propuesta 鈥攎inoritaria鈥 de trasladar los acuerdos a reglas de car谩cter vinculante a un nuevo tratado de la ONU sobre ciberseguridad. La 鈥渄iplomacia de notas al pie鈥 (como destac贸 una delegaci贸n) se convirti贸 en una salida pr谩ctica para salvar un consenso dif铆cil entre pa铆ses en abierto conflicto geopol铆tico. La insistencia recae en un punto promovido desde hace a帽os por la delegaci贸n rusa y algunas aliadas, de negociar nuevos tratados de ciberseguridad y cibercrimen (esto 煤ltimo ya en discusi贸n en un Comit茅 Especial), debido a la importancia dada en algunos de esos pa铆ses a la 鈥渟eguridad de la informaci贸n鈥, concepto m谩s amplio que el de la 鈥渃iberseguridad鈥, preferido en Occidente.

Por cierto, la experiencia muestra que llegar a puntos muertos no implica necesariamente un fracaso total de los procesos, pero exige abordar la discusi贸n de manera realista para no arriesgar la paz y el desarrollo globales.

Estamos lejos de considerar que el avance del OEWG represente las aspiraciones de la sociedad civil por promover medidas inclusivas y resguardar los derechos humanos. No obstante, no podemos abandonar la aspiraci贸n de mejores reglas de conducta entre Estados, que reconozcan que la seguridad y la paz requieren del aporte de distintos actores.

 

*Abogado, especialista en derecho de las nuevas tecnolog铆as, centrado en la vinculaci贸n entre los derechos fundamentales, el inter茅s p煤blico y la regulaci贸n de las formas digitales de comunicaci贸n.Universidad de California en Berkeley. Director Ejecutivo de la ONG Derechos Digitales.

 

 

El nuevo feudalismo digital

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Aram Aharonian*

Que la revoluci贸n tecnol贸gica basada en Internet es probablemente la m谩s importante de la historia parece evidente, y que podr铆a servirnos para un gran avance en nuestra sociedad: reducci贸n de horas de trabajo, conservaci贸n del medio ambiente, profundizaci贸n de la democracia, potenciar las relaciones humanas, erradicaci贸n de la pobreza y de pandemias, etc.

Y, sin embargo, por primera vez en la historia un grupo reducido de personas tiene la capacidad de dominar el mundo, sin contar con los gobiernos o los parlamentos de pa铆ses ricos y pobres.

Tenemos derecho a la privacidad, que est谩 siendo conculcado, aunque nosotros colaboramos en ello gustosamente. Vivimos en una sociedad 鈥渟martphonec茅ntrica鈥, de ah铆 una nueva patolog铆a, la nomofobia, la imposibilidad de vivir sin nuestro m贸vil.

El reclamo es general: el mundo digital, tal como se desarrolla, exige una legislaci贸n en el marco del Estado de derecho y de una sociedad democr谩tica donde se protejan la libertad y los derechos individuales, y para ello es imprescindible un consenso global entre los distintos estados sobre el contenido y los instrumentos de esa regulaci贸n, para establecer una cierta armonizaci贸n y para evitar que las grandes corporaciones tecnol贸gicas se aprovechen de las diferencias entre los pa铆ses.

C谩ndido Marques谩n Mill谩n acusa a las grandes trasnacionales tecnol贸gicas del gafam (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) de ser m谩quinas de fraude fiscal y, sobre todo, de destrucci贸n de la solidaridad, en especial en Europa. Si todos eludi茅ramos o evadi茅ramos nuestros impuestos como hacen estas grandes multinacionales, el funcionamiento de la sociedad ser铆a imposible.

驴C贸mo se sostendr铆an las pensiones, la sanidad, la educaci贸n, la dependencia p煤blica? Fueron los impuestos p煤blicos los que posibilitaron la financiaci贸n para conseguir Internet, sin el cual sus extraordinarias ganancias no existir铆an, como explica bien Mariana Mazzucato en El Estado Emprendedor.

Resulta interesante que la Comisi贸n Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (icrict), tenga por objeto promover el debate sobre la reforma del impuesto a las sociedades a nivel internacional, mediante una discusi贸n lo m谩s amplia e incluyente posible de las normas fiscales internacionales; considerar las reformas desde la perspectiva del inter茅s p煤blico mundial en vez del nacional; y buscar unas soluciones fiscales justas, eficaces y sostenibles para el desarrollo.

Hay un nuevo tipo de trabajo, al que llaman 鈥渃omputaci贸n humana鈥: son trabajos que empiezan y terminan online y que consisten en cualquier tipo de tarea que pueda ser administrada, procesada, efectuada y pagada en l铆nea. El problema es que invisibilizan la labor de cientos de millones de personas, como reporta el informe de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (oit) Las plataformas digitales y el futuro del trabajo. C贸mo fomentar el trabajo decente en el mundo digital de 2019.

Asimismo, se deber铆an proteger los derechos laborales frente a la invasi贸n digital de nuestras actividades profesionales. La desconexi贸n digital de los trabajadores fuera de su horario laboral es imprescindible. E igualmente la protecci贸n de su intimidad ante el abuso de dispositivos digitales o sistemas de geolocalizaci贸n en el trabajo.

El libro La manada digital. Feudalismo hipertecnol贸gico en una democracia sin ciudadanos, de Josep Burgaya, subraya los grandes peligros a nivel pol铆tico, social, econ贸mico y educativo, como consecuencia de una legislaci贸n inadecuada o inexistente del mundo digital online. Se requiere una Ley General de Internet, que establezca derechos, garant铆as y prohibiciones, para que se convierta en un mundo civilizado al servicio de toda la sociedad en su conjunto.

Por otra parte, es imprescindible una definici贸n clara de los derechos de propiedad en la Red, para impedir la apropiaci贸n, aut茅ntico expolio, y el comercio de datos privados; como tambi茅n el derecho a la propiedad absoluta sobre el software y hardware que se compran, prohibiendo el acceso y el control de aquellos que, en teor铆a, nos los han vendido. As铆 como la prohibici贸n de las cookies, nuestros vigilantes en la red.

Irrumpe as铆, en el nov铆simo mundo de las redes, un tema antiguo: el derecho a no dejar huellas en un mundo donde Google lo recuerda todo. Debe protegerse jur铆dicamente el derecho al olvido para borrar todo lo que hemos hecho pasado un tiempo y que no nos condicione toda nuestra vida. Un derecho que, a pesar de ser aprobado por el Tribunal Superior de Justicia de la Uni贸n Europea (Ue) en 2014, la mayor铆a de las solicitudes han sido desestimadas por Google, con la excusa de su 鈥渋nter茅s p煤blico鈥, se帽ala Marques谩n.

Asimismo, la protecci贸n a los menores es crucial, y salvo declaraciones de intenciones se ha hecho muy poco. Los menores tienen acceso a contenidos violentos, pornogr谩ficos y apuestas deportivas鈥 Intercambian im谩genes y v铆deos de contenido sexual. Luis Arenas, en su libro Capitalismo cansado. Tensiones (Eco) pol铆ticas del desorden global, se帽ala lo inquietante del uso de la pornograf铆a en red cara a la futura socializaci贸n sexual a la que se han de enfrentar las generaciones m谩s j贸venes.

Seg煤n un estudio de la Universidad de Middlesex, hay un alto porcentaje de j贸venes varones que creen tener derecho a sexo en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier modo y con cualquiera que lo deseen: es decir, creen tener derecho al sexo bajo el formato exacto en que se lo ofrece la pornograf铆a digital. En Jap贸n, que es el segundo pa铆s consumidor de pornograf铆a en el mundo tras Estados Unidos, m谩s de un tercio de los varones entre 16 y 19 a帽os no est谩n interesados en el sexo o manifiestan claramente su aversi贸n hacia 茅l. Pero los adolescentes no solo se limitan a consumir pornograf铆a: no pocos se convierten en improvisados productores de im谩genes sexuales.

El sexting, el intercambio privado de textos, im谩genes y v铆deos de contenido sexual por medio de los tel茅fonos m贸viles, proliferan cada vez m谩s. Son fechor铆as sexuales grabadas para ser divulgadas con aut茅ntico fervor entre los amigos.

Por 煤ltimo, hay que adaptar la legislaci贸n electoral a la existencia del mundo digital. Se debe proteger a los ciudadanos electores de las inmensas posibilidades de manipulaci贸n pol铆tica, que se han puesto de manifiesto con Donald Trump, con el Brexit o con Jair Bolsonaro, las extremas derechas expertas en el uso de las redes sociales para sus campa帽as electorales y difusi贸n de sus mensajes.

Con el uso de datos personales, campa帽as instrumentalizadas desde plataformas digitales, la posverdad, los bots dirigidos desde pa铆ses remotos, las elecciones se convertir谩n solo en un espect谩culo si no se legisla al respecto, y la democracia corre peligro de convertirse en una pura farsa.

La infocracia

El fil贸sofo coreano Byung-Chul Han, analista del individuo autoexplotado, nuevo sujeto hist贸rico del capitalismo, se帽ala que el 鈥渞茅gimen de la informaci贸n鈥 ha sustituido al 鈥渞茅gimen disciplinario鈥. De la explotaci贸n de cuerpos y energ铆as analizados por Michel Foucault se pas贸 a la explotaci贸n de los datos. 鈥淗oy vivimos presos en una caverna digital aunque creamos que estamos en libertad鈥, dice, recordando a Plat贸n.

El autor de La sociedad del cansancio afirma que la gran haza帽a de la infocracia es haber inducido en sus consumidores/productores una falsa percepci贸n de libertad. Y concluye que 鈥渆l intento de combatir la infodemia con la verdad est谩 condenado al fracaso. Es resistente a la verdad鈥.

La gran haza帽a de la infocracia es haber inducido en sus consumidores/productores una falsa percepci贸n de libertad. La paradoja es que 鈥渓as personas est谩n atrapadas en la informaci贸n. Ellas mismas se colocan los grilletes al comunicar y producir informaci贸n. La prisi贸n digital es transparente鈥. Es precisamente esa sensaci贸n de libertad la que asegura la dominaci贸n. Actualiza, por 煤ltimo, el mito plat贸nico: 鈥淗oy la se帽al de detentaci贸n de poder no est谩 vinculada con la posesi贸n de los medios de producci贸n sino con el acceso a la informaci贸n, que se utiliza para la vigilancia psicopol铆tica y el pron贸stico del comportamiento individual鈥, a帽ade.

Han sostiene que en esta sociedad marcada por el data铆smo, lo que se produce es una 鈥渃risis de la verdad鈥, nuevo nihilismo que no supone que la mentira se haga pasar por verdad o que la verdad sea difamada como mentira. M谩s bien socava la distinci贸n entre verdad y mentira.

Y se refiere a las recientes 茅pocas donde dominaba la televisi贸n, a la que define como un 鈥渞eino de apariencias鈥, pero no como 鈥渇谩brica de fake news鈥. 鈥淒egradaba las campa帽as electorales hasta convertirlas en guerras de escenificaciones medi谩ticas, donde el discurso era sustituido por un show para el p煤blico鈥. En la infocracia, por el contrario, las disputas pol铆ticas no degeneran en un espect谩culo sino en una guerra de informaci贸n.

Las noticias falsas son, ante todo, informaci贸n, que corre m谩s que la verdad y por eso el intento de combatir la infodemia con la verdad est谩, pues, condenado al fracaso. Es resistente a la verdad, dice: 鈥淟a verdad se desintegra en polvo informativo arrastrado por el viento digital鈥.

Han afirma que el sujeto del r茅gimen de la informaci贸n no es d贸cil ni obediente; se cree libre, aut茅ntico y creativo, se produce y se realiza a s铆 mismo; es simult谩neamente v铆ctima y victimario. En ambos casos el arma utilizada para esta era del hombre-masa es el tel茅fono digital.

鈥淓l habitante del mundo digitalizado ya no es ese 鈥榥adie鈥. M谩s bien es alguien con un perfil, mientras que en la era de las masas solo los delincuentes ten铆an un perfil. El r茅gimen de la informaci贸n se apodera de los individuos mediante la elaboraci贸n de perfiles de comportamiento鈥, se帽ala el fil贸sofo coreano.

Se trata de una revoluci贸n en los comportamientos que excluye toda posibilidad de revoluci贸n pol铆tica: 鈥淓n la prisi贸n digital como zona de bienestar inteligente no hay resistencia al r茅gimen imperante. El 鈥榣ike鈥 excluye toda revoluci贸n鈥.

Tribalizaci贸n de la red

En tiempos de microtargeting electoral se produce un fen贸meno paradojal: la tribalizaci贸n de la red. Para Han, 鈥渓a comunicaci贸n digital como comunicaci贸n sin comunidad destruye la pol铆tica basada en escuchar鈥, ya que en el viejo proceso discursivo los argumentos pod铆an 鈥渕ejorarse鈥, en tanto ahora, guiados por operaciones algor铆tmicas, apenas se 鈥渙ptimizan鈥 en funci贸n del resultado que se busca.

Es la derecha la que m谩s capitaliza este fen贸meno de tribalizaci贸n de la red: 鈥淟a democracia digital en tiempo real es una democracia presencial鈥, que pasa por alto su 谩mbito natural de representaci贸n: el espacio p煤blico. As铆 se llega a una 鈥渄ictadura tribalista de opini贸n e identidad鈥. El sujeto autoexplotado de la sociedad del cansancio, el habitante voluntario de la sociedad transparente, el individuo que se entrega a la sociedad paliativa, tambi茅n se somete, concluye Han, a la f贸rmula del r茅gimen de la informaci贸n: 鈥渘os comunicamos hasta morir鈥.

 

*Periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la). Cap铆tulo del libro 鈥淓l asesinato de la democracia鈥 (Ediciones Ciccus, 2023)

 

 

Prisioneros de los algoritmos. Entrevista con Frances Haugen

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Frances Haugen *

En v铆speras de una temporada electoral en Estados Unidos que promete ser m谩s acalorada que nunca y verse marcada por la 鈥渄esinformaci贸n profunda鈥, las plataformas de redes sociales est谩n dando marcha atr谩s en la denuncia de noticias falsas. En lugar de aumentar la vigilancia tras la alarma suscitada por las injerencias en las 煤ltimas elecciones y las violentas secuelas de 2021, YouTube, Facebook y X (antes Twitter) han anunciado dr谩sticas reducciones en el personal de moderaci贸n de contenidos.

Esto es en parte resultado de una campa帽a de la derecha contra la 鈥渃ensura de los conservadores鈥 y la supuesta guerra contra la libertad de expresi贸n y opini贸n, una justificaci贸n tambi茅n invocada por Trump durante los juicios por insurrecci贸n. La campa帽a se ha visto amplificada por Elon Musk, quien, bajo la bandera de la libertad de expresi贸n, ha convertido Twitter en una plataforma al servicio de la 鈥渁lt-right鈥. Mientras Fox News se ha visto obligada a moderar su tono debido a costosas sentencias por difamaci贸n, Trump, durante una entrevista en directo con Tucker Carlson en X, pudo formular repetidas acusaciones falsas de fraude electoral generalizado por parte de Biden.

La cuesti贸n de las redes sociales sigue sin resolverse porque, como explica Frances Haugen en esta entrevista por Zoom con la prensa extranjera en Los 脕ngeles [Luca Celada recogi贸 sus declaraciones para Il Manifesto], el modelo de plataforma sigue bas谩ndose en la extracci贸n de datos y los algoritmos como motores del 鈥渃apitalismo adictivo鈥 que se apoya en la modificaci贸n del comportamiento de los usuarios, lo que resulta decisivo para adquirir y comerciar con datos personales.

Ingeniera electr贸nica licenciada en Harvard, Haugen emprendi贸 una brillante carrera nada m谩s terminar sus estudios, empezando por Google, donde colabor贸 en una patente de indexaci贸n de resultados de b煤squeda, pasando luego a Yelp, Pinterest y, por 煤ltimo, Facebook, donde se convirti贸 en 2019 en responsable del programa de 鈥渋ntegridad c铆vica鈥 destinado a limitar la desinformaci贸n en la plataforma.

Acab贸, sin embargo, denunciando la insuficiencia del programa, desvelando miles de documentos internos al respecto, testificando ante el Congreso norteamericano y escribiendo un libro,聽The Power of One. Haugen sostiene que la m谩xima prioridad sigue consistiendo en optimizar el tr谩fico y los beneficios. Afirma que las plataformas disponen de cientos de personas cuyo 煤nico trabajo es conseguir que pasemos m谩s minutos en su aplicaci贸n. 鈥淭enemos que dejar de considerar a estas tecnolog铆as como neutrales u objetivas. Eso es lo que quieren hacernos creer. La tecnolog铆a nunca es neutral; toda tecnolog铆a tiene una ideolog铆a鈥.

驴En qu茅 punto estamos respecto a la regulaci贸n de las plataformas?

– Es dif铆cil exagerar la importancia de la Ley de Servicios Digitales en la Uni贸n Europea. Y lo interesante es que otros pa铆ses est谩n adoptando leyes de ese tipo. Parece que el gobierno canadiense aprobar谩 este a帽o una ley de seguridad en l铆nea similar a la Ley de Servicios Digitales.

La Ley de Servicios Digitales es muy diferente de lo que creo que oir铆as si parases a un norteamericano medio en la calle y le dijeras: 鈥淰ale, vamos a arreglar las redes sociales, 驴qu茅 vamos a hacer?鈥 Facebook se ha gastado enormes sumas de dinero tratando de establecer una historia seg煤n la cual la 煤nica manera de resolver estos problemas es la moderaci贸n de contenidos, como la censura. La mayor铆a de las personas, creo, si les par谩semos en la calle, dir铆a: 鈥淥ye, no quiero que aprobemos una ley as铆. Porque yo creo en la libertad de expresi贸n鈥.

La Uni贸n Europea entr贸 en la cuesti贸n desde un 谩ngulo muy diferente y dijo: 鈥淓h, aqu铆 el verdadero problema es, en realidad, el de los desequilibrios de poder鈥. Todas las cosas de las que nos quejamos son consecuencia del hecho de que tenemos este enorme desequilibrio de poder en el que Facebook puede ver lo que est谩 pasando, y nosotros, no. As铆 que, como m铆nimo, tienen que decirnos si saben que existe un riesgo, tienen que decirnos c贸mo van a intentar reducir ese riesgo, y tienen que darnos acceso a suficientes datos para que sepamos que realmente est谩n haciendo progresos al respecto.

En el caso de los Estados Unidos, creo que lo que ha cambiado es que el Cirujano General ha publicado un aviso sobre las redes sociales. Esto es algo muy, muy importante. S贸lo para dar algo de contexto, solamente ha habido menos de quince avisos especiales generales desde la d茅cada de 1960. Y todos ellos referidos a cuestiones que podr铆amos considerar como momentos importantes en la historia de la salud p煤blica. Cosas como que los cigarrillos provocan c谩ncer, o que los cinturones de seguridad salvan vidas. Cosas ante las que hoy en d铆a nos encogemos de hombros y decimos 鈥溌laro!鈥. Pero todas esas cuestiones eran ambiguas antes de que el Cirujano General declarase: 鈥淓h, esta es la 煤ltima palabra sobre la cuesti贸n鈥. A los dos o tres a帽os de esas declaraciones anteriores, sol铆a producirse alg煤n tipo de movimiento de envergadura, ya fuera a escala federal o por parte de los estados.

Mientras tanto, las propias plataformas no paran quietas, como se ha visto con el lanzamiento de Threads por parte de Meta para competir con Twitter.

Cuando aparece Mark Zuckerberg y declara: 鈥淣o queremos que Threads trate de noticias, no queremos que trate de pol铆tica. Queremos que sea un lugar feliz. Queremos sustituir a Twitter鈥, creo que eso deber铆a hacernos reflexionar, porque la discusi贸n pol铆tica a veces no es agradable. Por poner un ejemplo de una decisi贸n de producto que han tomado en Threads, no puedes configurar Threads para que solo te muestre contenido de tus amigos. Tienes que aceptar lo que Meta te ofrezca. Tienes que ponerte en sus manos y dejar que el algoritmo dirija la experiencia.

Una de las cosas fundamentales que intento explicar en mi libro es por qu茅 una vez que dejamos de tener sistemas de medios sociales a escala humana en los que ves cosas porque un ser humano dijo espec铆ficamente: 鈥淨uiero poner esto delante de ti鈥, y pasas a tener un ordenador que toma esas decisiones por ti, que centra tu atenci贸n, es absolutamente necesario disponer de transparencia. Porque, ahora, quien controla el algoritmo controla la conversaci贸n, y me gustar铆a que reconocieran m谩s que est谩n llevando a cabo intencionadamente una experiencia en la que tienen a煤n m谩s poder y control del que ten铆an antes.

驴Qu茅 opina de Mark Zuckerberg?

– Siento una gran empat铆a por Mark Zuckerberg, porque nunca lleg贸 a madurar. La verdad es que creo que a Mark le ha hecho un flaco favor el hecho de que haya sido due帽o unilateral del control de Facebook desde que ten铆a 19 a帽os. Incluso en comparaci贸n con Larry y Sergei en Google鈥 pueden disponer de control unilateral conjuntamente, pero todav铆a tienen que negociar, 驴qu茅 debemos hacer? 驴Qu茅 significa esto? 驴C贸mo debemos dirigir la empresa?

En un caso como el de Mark, es todo un sistema el que est谩 configurado para hacer feliz a Mark. Las personas que est谩n a su alrededor son las que le hacen sentirse seguro, las que validan que es un genio incomprendido que simplemente no puede tener respiro.

A veces me critican por decir que creo que deber铆a haber un movimiento del tenor de 鈥淟iberad a Mark鈥, como hubo un movimiento de 鈥淟iberad a Britney鈥濃 Me gusta bromear diciendo que, si alguna vez supero el estr茅s postraum谩tico que me produjo escribir este libro y decido tontamente escribir otro, quiero dedic谩rselo a Mark y decirle: 鈥淢ark, creo plenamente en tu capacidad de grandeza y no parar茅 hasta que vayas a por ella鈥. Porque dispone de un dinero funcionalmente ilimitado. Es un tipo inteligente, podr铆a ir a resolver el problema de la malaria y en su lugar lanz贸 Threads. 驴Qu茅 estamos haciendo?

驴Cu谩l fue el efecto de TikTok en los medios sociales?

– Cuando apareci贸 TikTok, se demostr贸 que hab铆a otra manera de hacerlo, que era que si ten铆as un algoritmo realmente bueno, en realidad no necesitabas una red social, no necesitabas un gr谩fico social, no necesitabas que la gente conociera a la gente de la que estaban recibiendo cosas. Puesto que, mientras que les dieras cosas de alta calidad que los entretuvieran, la gente volver铆a a por m谩s. Y hoy resulta mucho m谩s f谩cil hacer crecer tu sistema鈥

Los seres humanos lo hacen de veras muy bien a la hora de gobernarse a s铆 mismos a cierta escala鈥 Sabemos gobernar el tama帽o de un di谩logo hasta [unas decenas de miles de personas]. Si se trata de un di谩logo entre un mill贸n de personas, hay que utilizar un algoritmo. Y el problema con los algoritmos es que cada uno de ellos tiene su sesgo鈥 Y a menos que se impongan requisitos legales de transparencia, ahora estamos a merced de quien tenga el algoritmo鈥

En buena medida, la raz贸n por la que escrib铆 este libro es que necesitamos, como sociedad, comprender que los sistemas que son opacos y los que son transparentes son sistemas muy, pero que muy diferentes. Y que tenemos que actualizar nuestras leyes para discutir el hecho de que eso supone un desequilibrio de poder. Y que si vamos a vivir en un mundo en el que las formas de IA dirijan nuestra atenci贸n, tomen decisiones por nosotros, como consumidores deber铆amos tener derecho a saber qu茅 es lo que estamos consintiendo.

As铆 pues, 驴no estamos avanzando en la direcci贸n correcta?

– En el libro intento hablar de los valores que queremos ver en las redes sociales. Porque ahora mismo tenemos un marco agn贸stico cuando se trata de estas cosas. Decimos que son empresas privadas, que pueden hacer lo que quieran. No estamos reconociendo que estos son ahora los lugares principales en los que muchas personas llevan a cabo su socializaci贸n鈥 Y, sin embargo, dejamos que estas empresas privadas, controladas a veces por una sola persona, gestionen estos elementos vitales de la infraestructura social鈥 A medida que ponemos m谩s y m谩s de nuestra econom铆a, m谩s y m谩s de nuestra sociedad en manos de ordenadores para que la dirijan, 驴cu谩les son los controles y equilibrios que acompa帽an a eso? S贸lo conseguiremos m谩s concentraci贸n econ贸mica, s贸lo conseguiremos m谩s concentraci贸n de poder, a menos que digamos que los seres humanos son importantes. Y necesitamos que la tecnolog铆a lo reconozca y est茅 a la altura de ello.

 

*Frances Haugen聽estudi贸 Ciencias de la Computaci贸n e Ingenier铆a El茅ctrica en la Escuela de Ingeniera Frank W. Olin y una Maestr铆a en Administraci贸n de Empresas en la Escuela de Negocios de Harvard. Autora de 鈥淭he Power of One鈥, ha trabajado para Google, Yelp, Pinterest y Facebook, sobre cuyas actividades declar贸 ante el Senado norteamericano en septiembre de 2021.聽

Tecnopol铆tica de las redes sociales

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Asma Mhalla *

La militarizaci贸n de las redes sociales y la guerra de la informaci贸n eran ya un hecho. La invasi贸n rusa de Ucrania y los m茅todos puestos en marcha por el gobierno de Vladimir Putin han confirmado esta tendencia y la han amplificado. A nivel de la capa inferior de las redes sociales, la guerra en Ucrania ha acelerado la balcanizaci贸n tanto pol铆tica como t茅cnica del internet global.

Pronto surgir谩n nuevos espacios h铆bridos de influencia y manipulaci贸n, que combinan la neurociencia y la inteligencia artificial, como el metaverso. Estos nuevos lugares presagian el advenimiento de la pr贸xima generaci贸n de guerras h铆bridas, guerras cognitivas que enfrentar谩n conocimientos e ideolog铆as y cuya gravedad ser谩 probablemente mucho m谩s aguda que la que se desarrolla actualmente en las redes sociales, que no son m谩s que el comienzo de dichas guerras.

En el 谩mbito de la tecnopol铆tica, las redes sociales han dominado la actualidad internacional reciente. Los Facebook Files, la guerra de la informaci贸n digital y la desinformaci贸n, el anuncio de la adquisici贸n de Twitter por parte de Elon Musk, la aprobaci贸n en curso de la Ley de Servicios Digitales, etc.

El ritmo fren茅tico de los 煤ltimos acontecimientos ha tenido la nada despreciable ventaja de sacar las cuestiones de la gobernanza de las redes sociales del c铆rculo restringido de unos pocos expertos y periodistas iniciados y situarlas en el centro del debate p煤blico.

Pero m谩s all谩 del simple comentario de esta o aquella noticia, la comprensi贸n de la dimensi贸n pol铆tica y geopol铆tica subyacente no debe detenerse en la dial茅ctica binaria demasiado simplista de 芦a favor o en contra de la libertad de expresi贸n禄 que vemos con tanta frecuencia.

La reflexi贸n sobre la pol铆tica de las redes sociales se articula en tres niveles distintos pero interdependientes. En primer lugar, desde el punto de vista geopol铆tico, se han convertido r谩pidamente en un campo de conflicto por derecho propio en la ciberguerra, especialmente en el aspecto informativo, y est谩n participando en la actual balcanizaci贸n del internet global en distintos bloques informativos, geoestrat茅gicos e ideol贸gicos. Frente a bloques coherentes en su doctrina tecnol贸gica, el campo occidental debe determinar ahora el corpus ideol贸gico que debe llevar la tecnolog铆a.

Por el momento, las pol铆ticas relacionadas con las nuevas tecnolog铆as, que son por naturaleza duales, siguen oscilando entre la realpolitik c铆nica y la utop铆a fantasmal. En segundo lugar, en el plano pol铆tico, las redes sociales materializan una tensi贸n existencial para las democracias occidentales en cuanto a su aceptaci贸n del principio de 芦libertad de expresi贸n禄.

La aclaraci贸n es urgente, especialmente en Estados Unidos, que est谩 en un momento crucial de su historia en el que se enfrentan dos visiones, una maximalista, liderada por Elon Musk, y otra reguladora, dirigida por Barack Obama. Como consecuencia de los dos primeros puntos, reunir las visiones estadounidense y europea y encontrar las modalidades para una cogobernanza transatl谩ntica de las plataformas transfronterizas es una condici贸n sine qua non para la supervivencia del modelo democr谩tico liberal occidental a ambos lados del Atl谩ntico en un ciberespacio cada vez m谩s fragmentado.

El reposicionamiento en curso est谩 redefiniendo los atributos tradicionales del poder y la soberan铆a en torno a la cuesti贸n tecnol贸gica. Al ser la informaci贸n la principal fuente de poder, tener el control de uno de sus principales veh铆culos, las redes sociales, es vital en las nuevas relaciones de poder e influencia.

Desde este punto de vista, 驴qu茅 papel puede desempe帽ar Europa a corto y largo plazo para servir a su ambici贸n de una Europa potencia? En concreto, 驴c贸mo puede transformarse este punto de inflexi贸n hist贸rico del papel pol铆tico y geopol铆tico de las redes sociales en una oportunidad para repensar su relaci贸n con Estados Unidos y gobernar unas redes sociales que son transfronterizas por naturaleza y tienen un estatus h铆brido de plataformas privadas y de espacios p煤blicos, y que ahora act煤an como campos de influencia militar?

El reposicionamiento en curso est谩 redefiniendo los atributos tradicionales del poder y la soberan铆a en torno a la cuesti贸n tecnol贸gica.

Balcanizaci贸n de los bloques informativos y reconfiguraci贸n geopol铆tica

La propaganda, las guerras narrativas y las percepciones colectivas no son nuevas. De hecho, la opini贸n p煤blica es un elemento central en la toma de decisiones de las pol铆ticas p煤blicas y, por necesidad, su orientaci贸n y manipulaci贸n son altamente pol铆ticas e incluso, en algunos casos, militares. Sin embargo, la sobreabundancia de informaci贸n a trav茅s de las redes sociales hoy en d铆a est谩 alterando los canales y las t茅cnicas preexistentes de la guerra de la informaci贸n.

En el 谩mbito de la informaci贸n, 芦el cambio de escala es en realidad un cambio de naturaleza禄, por citar las palabras de Jean-Yves Le Drian en 20181. En consecuencia, la informaci贸n y su corolario, la desinformaci贸n, representan una materia prima estrat茅gica que participa activamente en la hibridaci贸n de las modalidades de la guerra convencional (guerra h铆brida) mediante la militarizaci贸n del campo de la informaci贸n en el ciberespacio.

En este contexto, la guerra de Ucrania y la batalla franco-rusa por la influencia en el Sahel ponen de manifiesto el creciente papel geopol铆tico de las redes sociales, principalmente Facebook, Twitter y Tiktok.

Esas redes se han convertido r谩pidamente en uno de los principales escenarios de la guerra de la informaci贸n y de las estrategias de ciberdesestabilizaci贸n en pa铆ses en conflicto abierto o latente. La infowar florece en esos espacios p煤blicos digitales, impulsada por los mecanismos econ贸micos de la viralidad y de los algoritmos de recomendaci贸n.

Los primeros ejemplos de operaciones de ciber desestabilizaci贸n y desinformaci贸n a gran escala datan de 2016. Rusia, que ha industrializado sus m茅todos de guerra de la informaci贸n, ocupa un lugar destacado, aunque no es exclusivo de ella. Las operaciones m谩s famosas se han atribuido a agencias rusas cercanas al Kremlin, como durante las elecciones presidenciales estadounidenses, los referendos del Brexit y las elecciones presidenciales francesas de 2017.

Ante la creciente amenaza, Francia lanz贸 en octubre de 2021 el servicio de vigilancia y protecci贸n contra las interferencias digitales extranjeras (Viginum). A finales de abril de 2022, Estados Unidos sigui贸 su ejemplo y anunci贸 la creaci贸n de un equipo dedicado a contrarrestar la desinformaci贸n rusa, ubicado en el Departamento de Seguridad Nacional\鈥淒epartment Of Homeland Security Announces New Disinformation Governance Board\鈥, Huffington Post, abril de 2022.鈥 >2.

En contextos de guerra (fr铆a, caliente, h铆brida o cibern茅tica), las redes sociales se convierten en zonas de conflicto y confrontaci贸n en toda regla. La guerra de Ucrania es un punto de inflexi贸n clave. Mientras que las estrategias de influencia rusas segu铆an siendo relativamente cl谩sicas, pero perfectamente preparadas, coordinadas e industrializadas, basadas en campa帽as masivas de desinformaci贸n potenciadas por modalidades de viralidad no aut茅nticas 3, el gobierno ucraniano opt贸 por poner en escena una forma de 芦marketing de guerra禄 sin precedentes.

Esta comunicaci贸n p煤blica fue ampliamente retransmitida por la profusi贸n de v铆deos publicados que dan testimonio de los da帽os materiales y psicol贸gicos de la guerra, subidos por influencers que antes hablaban de belleza o deporte, y que ahora se han convertido en soldados de la influencia, es decir, en 芦influencers de la guerra禄, como Marta Vasyuta o Valeria Shashenok, portavoces de la causa ucraniana en todo el mundo. La participaci贸n en este esfuerzo b茅lico se coordin贸 desde el principio a trav茅s de los canales oficiales de Telegram, tanto en contenido como en formato. La viralidad hizo el resto.

TikTok desempe帽贸 un papel fundamental en esta influencia. En pocas semanas, la plataforma china se convirti贸 en uno de los principales canales de informaci贸n para los m谩s j贸venes. Hasta el punto de que la Casa Blanca tuvo que convocar a los influencers estadounidenses para informarlos y que transmitieran los mensajes 芦correctos禄. Este ej茅rcito c铆vico de la influencia b茅lica a trav茅s de las redes sociales desempe帽贸 un papel importante en la adhesi贸n inmediata de la opini贸n p煤blica occidental a la causa ucraniana.

Tambi茅n es interesante observar que, desde el comienzo de la guerra en Ucrania, los dirigentes de Facebook y Twitter fueron interpelados directamente en Twitter por Mikhailo Fedorov, viceprimer ministro y ministro de Transformaci贸n Digital de Ucrania, y luego por el gobierno ruso sobre su pol铆tica de moderaci贸n, lo que los sit煤a en pie de igualdad, considerados desde el principio como interlocutores tan leg铆timos como los Estados. De hecho, este enfoque ya estaba latente.

El concepto de 芦Techplomacy禄, lanzado en 2017 por Dinamarca, ya exist铆a, pero hab铆a permanecido relativamente inoperante hasta entonces. Este enfoque, que acaba con los rangos protocolarios e hibrida el per铆metro de la diplomacia p煤blica tradicional, acaba de ser adoptado por la propia Ue. El 28 de abril de 2022, supimos que Bruselas estaba preparando la apertura de una embajada con sede en San Francisco dedicada a las relaciones bilaterales con las BigTech.

Hasta ahora, el concepto no se hab铆a probado, pero se vuelve particularmente interesante desde el punto de vista de la teor铆a pol铆tica si consideramos las redes sociales dominantes como entidades geopol铆ticas y oficinas ideol贸gicas por derecho propio, a veces con su propia agenda pol铆tica. En el caso de Meta, por ejemplo, los Facebook Files destacaron una pol铆tica de moderaci贸n arbitraria.

En 2020, el gobierno vietnamita supuestamente pidi贸 a Facebook que aplicara una ley represiva sobre la libertad de expresi贸n que castigara las posturas cr铆ticas con el gobierno de turno. Se dice que Mark Zuckerberg ha arbitrado personalmente a favor de la petici贸n del gobierno. M谩s recientemente, fue el gobierno ucraniano el que pidi贸 directamente a Zuckerberg que censurara activamente ciertas cuentas rusas. Tambi茅n en ese caso, Meta obedeci贸.

Otro ejemplo emblem谩tico: en pleno conflicto ruso-ucraniano, Facebook decidi贸, a sabiendas, aplicar una moderaci贸n muy ligera a las publicaciones ucranianas que incitaban al asesinato de soldados rusos, y luego decidi贸 unilateralmente, a finales de abril de 2022, restringir el papel de su Consejo de Supervisi贸n, un 贸rgano que la empresa cre贸 para ayudarle a gestionar su pol铆tica de moderaci贸n en los casos considerados complicados. Meta rechaz贸 una solicitud del Consejo de una opini贸n consultiva sobre las acciones de moderaci贸n relacionadas con la invasi贸n de Ucrania debido a 芦las preocupaciones constantes en materia de seguridad禄.

Infowar

La infowar florece en esos espacios p煤blicos digitales, impulsada por los mecanismos econ贸micos de la viralidad y de los algoritmos de recomendaci贸n.

Ante estas nuevas formas de poder no estatal y en un af谩n por mantener el control, la Comisi贸n Europea, en su 煤ltima versi贸n de la Ley de Servicios Digitales, a帽adi贸 un art铆culo de 煤ltima hora que prev茅 el establecimiento de mecanismos de respuesta de emergencia para las plataformas sociales en caso de crisis, conocido como 芦Mecanismo de Respuesta a la Crisis禄: las plataformas estar谩n obligadas a aplicar las instrucciones de la Comisi贸n en casos de extrema urgencia en los que la seguridad de los pa铆ses miembros pueda verse amenazada. Estos mecanismos se activar谩n por decisi贸n de la Comisi贸n Europea.

Pero la militarizaci贸n de las redes sociales y la guerra de la informaci贸n no se detienen en la capa superior del ciberespacio, es decir, en las interfaces directamente visibles para los usuarios. El bloqueo de las redes occidentales y el control total o parcial de las infraestructuras f铆sicas de conectividad por parte de ciertos Estados tecno-autoritarios est谩n conduciendo a una fractura gradual, pero segura, del internet global en varios bloques informativos distintos y perfectamente impermeables, lo que conduce a una balcanizaci贸n del ciberespacio.

A nivel de la capa inferior de las redes sociales, la guerra de Ucrania ha acelerado esta balcanizaci贸n, tanto pol铆tica como t茅cnica, del internet global, que se denomina com煤nmente 芦splinternet禄. Si del lado ofensivo el objetivo ruso es desestabilizar a la opini贸n p煤blica occidental, sobre todo mediante la desinformaci贸n en las redes sociales, su lado defensivo no utiliza los mismos medios.

Para controlar su esfera informativa interna, Mosc煤 ha podido contar tanto con su arsenal legal 鈥攊ncluida la ley del 4 de marzo de 2022 contra las 芦fake news禄 que 芦proh铆be la difusi贸n de informaci贸n falsa sobre las fuerzas armadas rusas禄 y la llamada 芦operaci贸n militar especial en Ucrania禄鈥 como con sus servicios digitales soberanos agrupados bajo el nombre de 芦Runet禄 (redes sociales y motores de b煤squeda rusos como Vkontakte o Yandex, que son propiedad directa o indirecta de personas cercanas al Kremlin).

Finalmente, y a pesar de las dificultades t茅cnicas, Mosc煤 pretende aislar progresivamente las capas inferiores de su espacio digital controlando todas las infraestructuras de red en una visi贸n autoritaria de su soberan铆a tecnol贸gica, y ello con fines perfectamente asumidos de seguridad nacional y 芦seguridad de la informaci贸n禄.

La fractura del ciberespacio, ya sea en su denominada capa superior cognitiva (todos los contenidos que circulan por las redes sociales) o en su capa inferior (las infraestructuras f铆sicas de la red) sigue, en una simetr铆a casi perfecta, la reconfiguraci贸n geopol铆tica del mundo f铆sico, dando lugar a un internet global reestructurado entre cuatro polos: Estados Unidos, Rusia, China (de paso, con un refuerzo del eje Mosc煤-Pek铆n) -cada uno de los cuales tiene una autonom铆a digital estrat茅gica-, y el resto del mundo, incluida Europa, que se encuentra en situaci贸n de dependencia.

Esta recomposici贸n redefine el equilibrio de poder y los atributos del poder tecnol贸gico a principios del siglo XXI.

Para las democracias occidentales, el reposicionamiento geopol铆tico por las distintas capas del ciberespacio plantea una cuesti贸n principalmente ideol贸gica. Ante el auge del autoritarismo digital, con el pretexto de diversas estrategias de soberan铆a tecnol贸gica, Estados Unidos anunci贸 el 28 de abril de 2022 el lanzamiento de una iniciativa para defender un 芦internet libre, democr谩tico y abierto禄.

En resumen, volvemos al principio. M谩s all谩 del efecto del anuncio y sea cual sea la autenticidad de la intenci贸n, es innegable que el campo occidental debe ahora fijar su doctrina en t茅rminos de valores, de modelo pol铆tico y, en consecuencia, de gobernanza tecnol贸gica. El tema no es nuevo, pero se est谩 volviendo urgente. Frente a ciertos Estados que son perfectamente coherentes en su aprehensi贸n de internet en general y de las redes sociales en particular como herramientas pol铆ticas de censura, coerci贸n y ciberdesestabilizaci贸n, 驴cu谩l es nuestra identidad, cu谩l es nuestra respuesta, cu谩l es nuestro contramodelo?

Relaciones con las BigTech

El 28 de abril de 2022, supimos que Bruselas estaba preparando la apertura de una embajada con sede en San Francisco dedicada a las relaciones bilaterales con las BigTech. En este caso, la batalla ideol贸gica que se libra en el 谩mbito tecnol贸gico nos obliga a aclarar r谩pidamente nuestra visi贸n de la democracia en el siglo XXI.

Sobre todo porque los posibles abusos de las tecnolog铆as, que son por naturaleza duales, nunca est谩n lejos: tecnovigilancia masiva, explotaci贸n comercial o pol铆tica de datos personales sensibles como las opiniones pol铆ticas, la religi贸n o la orientaci贸n sexual, microfocalizaci贸n pol铆tica, fichaje y vigilancia masiva, etc. El bloque occidental debe apresurarse a avanzar.

En primer lugar, porque la visi贸n tecno-autoritaria de pa铆ses como Ir谩n, China y Rusia es mucho menos proclive a la dilaci贸n. En segundo lugar, porque pronto surgir谩n nuevos espacios h铆bridos de influencia y manipulaci贸n, que combinan la neurociencia y la inteligencia artificial, como el metaverso.

Esos nuevos lugares presagian el advenimiento de la pr贸xima generaci贸n de guerras h铆bridas, guerras cognitivas que enfrentar谩n conocimientos e ideolog铆as y que ser谩n probablemente mucho m谩s agudas que la que se desarrolla actualmente en las redes sociales, que no son m谩s que los primeros signos de dichas guerras.

 

*Especialista en pol铆tica tecnol贸gica. Es profesora en SciencesPo Par铆s y en la 脡cole Polytechnique; es experta asociada en la Agencia Ejecutiva de Investigaci贸n de la Comisi贸n Europea e investigadora visitante en el Institut Mines-T茅l茅com (IMT).

 

Tecnologizaci贸n digital acr铆tica聽o internet ciudadana

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Javier Tolcachier*

El contexto de una digitalizaci贸n acelerada revoluciona el funcionamiento de la interrelaci贸n social, afectando todos los campos de actividad humana y por supuesto, al campo espec铆fico de la comunicaci贸n.

La internet y sus tecnolog铆as conexas, que idealmente pudieran servir para una mayor democratizaci贸n del conocimiento y del quehacer pol铆tico, que pudieran contribuir a una mejor distribuci贸n del bienestar y el patrimonio colectivo de la humanidad, se encuentran intervenidas por intenciones monop贸licas particulares, que impiden o dificultan que aquello se realice.

El modelo impuesto en las 煤ltimas d茅cadas a los espacios virtuales y las tecnolog铆as digitales responde principalmente a intereses corporativos, promoviendo la centralizaci贸n, el monopolio, la mercantilizaci贸n, la vigilancia, el tr谩fico de datos, el control, los sesgos informativos, entre otras caracter铆sticas.

Los movimientos sociales y los defensores de los derechos humanos, preocupados por asuntos quiz谩s m谩s acuciantes como la violencia f铆sica y econ贸mica o la discriminaci贸n de mayor铆as y minor铆as, no reivindican todav铆a con igual intensidad la necesidad de una internet igualitaria, abierta, solidaria, no sujeta a las apetencias del mercado. Una tecnolog铆a que sea comprendida y defendida como derecho humano universal.

El mundo virtual, que hoy impacta en esferas cada vez m谩s amplias de nuestras vidas, al igual que el mundo f铆sico, requiere de derechos, prometidos a la humanidad en la teor铆a, pero en la pr谩ctica largamente negados a las mayor铆as.

Estos derechos, tendientes a la ampliaci贸n de la autodeterminaci贸n personal y colectiva, deben ser construidos desde la arquitectura misma de la red internet, hoy de car谩cter neocolonial, hacia modelos descentralizados y orientados al bien com煤n.

Se trata de promover estructuras democr谩ticas, abiertas y desconcentradas de las tecnolog铆as digitales, impedir toda forma de vigilancia y control social y fomentar la distribuci贸n equitativa de sus beneficios, la no discriminaci贸n, la descolonizaci贸n y la soberan铆a.

Obviamente, esto no puede estar desligado de proyectos pol铆ticos y sociales motivados por la justicia social y el desarrollo inclusivo e integral, proyectos que tengan como n煤cleo una poderosa participaci贸n e incidencia desde los mismos pueblos.

Para avanzar en la sensibilizaci贸n sobre este tema y dar pasos concretos hacia la democratizaci贸n digital, viene creciendo en Am茅rica Latina y el Caribe desde hace algunos a帽os un espacio integrado por diferentes actores sociales cuyo nombre es Internet Ciudadana. Este espacio intenta articular la acci贸n de organizaciones de comunicadores, activistas digitales, campesinado, educadores, sindicatos, productores de tecnolog铆a y acad茅micos, entre otros sectores y trabaja aliado a espacios afines de la sociedad civil a nivel internacional.

Este espacio ha聽elaborado una 鈥渁genda de 20 puntos hacia una Internet justa y soberana鈥, que postula en sus primeros enunciados a la Internet como un bien universal com煤n inajenable y el acceso a la red como derecho humano y servicio p煤blico esencial, lo que requiere regular la infraestructura, garantizando conectividad de calidad y asequible, a trav茅s de iniciativas p煤blicas, comunitarias o de cogesti贸n p煤blica-comunitaria, incluyendo alternativas colectivas de acceso.

Junto a otras consideraciones de detalle, esta agenda insta a establecer estrictas regulaciones y pol铆ticas p煤blicas a nivel nacional, regional e internacional para proteger de manera efectiva la privacidad, fomentando el uso de la criptograf铆a y la inhibici贸n de t茅cnicas de rastreo en los entornos digitales.

Por otra parte,聽se聽considera urgente la instauraci贸n de marcos legales que reconozcan que los datos de car谩cter 铆ntimo y personalizado son inviolables, que los datos anonimizados deben ser considerados bienes comunes y que los derechos patrimoniales y econ贸micos sobre los datos pertenecen por defecto a la comunidad de la que provienen. 隆Nuestros datos son nuestros! Y no de las empresas.

Para defender la democracia, es preciso limitar el poder empresarial, mediante pol铆ticas p煤blicas y medidas regulatorias que impidan la concentraci贸n monop贸lica de poder en manos de corporaciones digitales, promoviendo y fortaleciendo el desarrollo de m煤ltiples aplicaciones y plataformas que privilegien las l贸gicas de la cultura libre.

En ese sentido, es coherente priorizar en la administraci贸n p煤blica la utilizaci贸n de herramientas digitales libres e interoperables, impulsando la creaci贸n y el fortalecimiento de cooperativas y peque帽as y medianas empresas de producci贸n y servicios tecnol贸gicos, aportando as铆 a la generaci贸n de trabajo de calidad y la disminuci贸n de la dependencia tecnol贸gica.

Es imperativo regular las nuevas relaciones laborales, en especial el teletrabajo y el trabajo en plataformas digitales, para salvaguardar los derechos de las y los trabajadores, como as铆 tambi茅n insertar en los programas educativos la alfabetizaci贸n digital cr铆tica, no permitiendo la penetraci贸n de plataformas corporativas en el 谩mbito educacional, garantizando el respeto por la privacidad y la no mercantilizaci贸n de los datos de la comunidad educativa.

Tambi茅n es muy importante asegurar que la tecnolog铆a llegue al campo seg煤n un modelo de gesti贸n p煤blica o comunitaria y construir capacidad de evaluaci贸n participativa de las tecnolog铆as por parte de las comunidades rurales y/o campesinas, en defensa de la soberan铆a alimentaria, la justicia social y el cuidado agroecol贸gico y medioambiental.

Del mismo modo, la agenda propone abordar la cuesti贸n digital desde una 贸ptica de integraci贸n regional, profundizando la cooperaci贸n y la asociatividad de las naciones de Am茅rica Latina y el Caribe en estas materias, para sumar al reemplazo de la matriz econ贸mica de exportaci贸n primaria depredadora por modelos colaborativos con alto valor agregado y cuidado medioambiental.

Incorporar la soberan铆a digital en la agenda de la integraci贸n regional significa avanzar hacia la descolonizaci贸n y el multilateralismo en t茅rminos tecnol贸gicos y poder incidir de manera concertada como regi贸n en el 谩mbito de la gobernanza global de internet.

En ese 谩mbito internacional, es preciso impedir la cooptaci贸n de los espacios multilaterales y de gobernanza de Internet por parte de las corporaciones tecnol贸gicas multinacionales que utilizan el sistema vigente de 芦m煤ltiples partes interesadas禄 para decidir en la pr谩ctica de modo unilateral, favoreciendo sus propios intereses.

En lo relativo a la comunicaci贸n, entendida como un derecho humano prioritario e inalienable, es imprescindible denunciar los usos y abusos de las mal llamadas 芦redes sociales禄 corporativas que, a trav茅s de la manipulaci贸n de algoritmos opacos, se convierten en 谩rbitros de facto de los contenidos que circulan en la red, afectando severamente su neutralidad.

Pero desinformar de manera interesada, sembrar sospechas, descontextualizar expresiones o acciones, no es nada nuevo, ni caracter铆stica exclusiva de estas redes, sino pr谩ctica habitual del g茅nero period铆stico de nuestros d铆as en los medios manejados por el capital. Incluso, y sobre todo, en sus secciones m谩s 鈥渟erias鈥, la mentira y el amarillismo son moneda com煤n.

驴Qu茅 cambia entonces con las redes? Nada y todo. Nada, porque la clasificaci贸n, discriminaci贸n, deformaci贸n y censura de la informaci贸n seg煤n sea su tinte pol铆tico o intenci贸n social, contin煤a existiendo, trasladando sus formatos a la arena digital. Todo, porque la manipulaci贸n se introduce de manera permanente a trav茅s de dispositivos que nunca dejamos a m谩s de un metro de distancia y que anuncian de manera sonora o vibr谩til su intromisi贸n. Y tambi茅n, porque el tipo y cantidad de informaci贸n almacenada sobre cada quien, permite enviar misiles teledirigidos de desinformaci贸n perfectamente segmentada, en tiempo real y de manera continuada.

Conscientes o no de esto y ante el avance inexorable de la modalidades digitales en el campo comunicacional, los actores sociales de la comunicaci贸n comunitaria intentan organizan buena parte de su esfuerzo de difusi贸n a trav茅s de estas plataformas, logrando conectar al menos con franjas contiguas de sensibilidad.

As铆, se multiplican las transmisiones, los encuentros virtuales, las convocatorias de eventos y movilizaciones, la difusi贸n period铆stica, permitiendo incrementar cierto di谩logo entre emisor y receptor, elemento que constituye un pilar de la comunicaci贸n popular en contrapunto a las ya desgastadas formas unidireccionales.

Sin embargo, para no caer en la ingenuidad, pensar en el uso de las plataformas corporativas para alcanzar la justicia social es como intentar ganar un partido en una cancha inclinada. Es casi inevitable hoy estar en ellas, pero a sabiendas que es un territorio dominado y controlado por grandes capitales concentrados en los principales fondos de inversi贸n.

Un simple ejemplo de esto es que el enorme esfuerzo por acumular 鈥渟eguidores鈥 y ampliar te贸ricamente la llegada de un mensaje, puede ser desbaratado en un segundo por la suspensi贸n o eliminaci贸n de una cuenta, sin que las compa帽铆as est茅n obligadas a justificar su accionar.

Por este hecho, es preciso diversificar las posibilidades, abri茅ndose a alternativas que ya existen y cuya l贸gica no permite su apropiaci贸n por parte de las compa帽铆as de negocios monop贸licas.

Una forma de ayudar a democratizar el espectro digital es a trav茅s de la utilizaci贸n de aplicaciones libres y plataformas digitales federadas y descentralizadas, respetuosas con los usuarios y su privacidad e interoperables, cuyo fin no es monetizar sino promover un efectivo contacto entre las personas y las culturas.

Pero adem谩s de aportar una visi贸n cr铆tica y una pr谩ctica alternativa en los sistemas de difusi贸n, tenemos que insistir en ser capaces de producir contenidos con calidad desde los sectores populares y para los sectores populares. No es 煤nicamente una cuesti贸n de tecnolog铆as y comunicaciones sino de valorar y proteger identidades, tiene que ver con la defensa de la diversidad de los bienes culturales, otro derecho humano fundamental.

Para lograr reparar las asimetr铆as existentes por la previa concentraci贸n en la propiedad de los medios, se hace necesaria la mediaci贸n del estado, sin la cual es imposible redistribuir los recursos p煤blicos con el fin de apuntalar el desarrollo de un concierto medi谩tico diverso.

Para asegurar el car谩cter participativo, autogestivo, colectivo, articulador y multidireccional propio de la comunicaci贸n popular y democr谩tica es preciso fortalecer el concepto de asociaci贸n entre lo p煤blico y lo comunitario, una suerte de alianza p煤blico-comunitaria, permitiendo el empoderamiento de la comunicaci贸n popular en reemplazo de la indebida interferencia e injerencia del sector privado.

En definitiva, estamos ante una clara bifurcaci贸n de caminos. Un camino corto y veloz, el de una tecnologizaci贸n digital acr铆tica, que conduce a una mayor dependencia de poderes concentrados, una disminuci贸n de las calidades democr谩ticas y un aumento de la desigualdad y la exclusi贸n social. El otro camino, con la mirada puesta en el inter茅s com煤n y la participaci贸n social, es quiz谩s 聽m谩s largo y lento, pero conduce a m谩s autonom铆a, equidad, inclusi贸n y complementaci贸n social. La defensa de los Derechos Humanos exige que tomemos esta segunda senda.

 

*Investigador del Centro Humanista de C贸rdoba, coordinador del Foro de Comunicaci贸n para la Integraci贸n de Nuestra Am茅rica, investigador asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

Boric, la Inteligencia Artificial y aquellas muchachas de Espa帽a

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Fernando Reyes Matta*

En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente聽chileno聽Gabriel Boric鈥俻lante贸 tres desaf铆os que enfrenta la comunidad internacional y su acci贸n compartida en el siglo XXI: uno, poner al d铆a la democracia con otra percepci贸n de las b煤squedas y aspiraciones de los ciudadanos; dos, la crisis del cambio clim谩tico, la contaminaci贸n y la p茅rdida de biodiversidad; tres, el cambio tecnol贸gico y la transformaci贸n profunda que trae a todas las sociedades contempor谩neas porque solo es comparable con la Revoluci贸n Industrial de mediados del siglo XVIII.

Y a este tercer tema al cual entr贸 desde una visi贸n directa y humana, convocando a pensar la trascendencia de esta transformaci贸n global desde un incidente registrado en鈥侫lmendralejo, una localidad de Extremadura, en Espa帽a.

All铆, ante los representantes de pa铆ses de todos los continentes dijo: 鈥淗ace poco ve铆amos como en un pueblo en Espa帽a una madre denunciaba a unos j贸venes que hab铆an utilizado inteligencia artificial para desnudar a sus compa帽eras de clase, mancill谩ndoles no solo la honra, sino tambi茅n su derecho a ser persona, a tener integridad, a tener privacidad鈥. Lo dijo para reforzar la urgencia de ver en todas sus dimensiones los alcances del cambio digital que 鈥揳ntes de haberlo pensado en sus grandes alcances 鈥 鈥渆st谩 cambiando, de forma dr谩stica, nuestra manera de relacionarnos, nuestra manera de pensar, de producir, de trabajar鈥.

Once muchachas adolescentes denunciaron en Espa帽a la circulaci贸n de fotos suyas desnudas elaboradas con una aplicaci贸n de inteligencia artificial, ClothOff, una app utilizada para 鈥渄esnudar鈥 bajo el eslogan Undress聽girls for free, es decir聽Desnuda a chicas gratis. Por cierto, es una aplicaci贸n capaz de producir fotomontajes de gran realismo, capaz de mostrar personas sin ropa si estas no portan abrigo. El incidente provoc贸 un fuerte debate en Espa帽a, la ministra de Justicia, Pilar Llop, se帽al贸 que no puede haber impunidad 鈥渁unque se trate de im谩genes manipuladas鈥.

Probablemente esa noticia quedar谩 atr谩s en la ebullici贸n noticiosa de cada d铆a. Pero instalada como referencia en el discurso del presidente chileno se convierte en punta de聽iceberg que llama a hacerse muchas preguntas. Algunas son sobre la macro tendencia que irrumpi贸 en el devenir de la humanidad donde la Inteligencia Artificial聽cruza fronteras desafiando sobre las consecuencias de su poder a cient铆ficos, pensadores y pol铆ticos.

Otras preguntas son aquellas de millones de seres humanos que, desde su vivir cotidiano, acumulan incertidumbres ante la nueva realidad emergente. Y vuelven, como en otros momentos de la historia, los tiempos del asombro unido al temor, los tiempos de entusiasmos por el gran salto hacia una nueva era unido a la perplejidad por no saber c贸mo manejar lo que viene.

鈥淐ada gran transformaci贸n tecnol贸gica siempre ha sido en la historia de la humanidad una gran oportunidad para construir sociedades m谩s justas, pero tambi茅n si lo hacemos mal, puede ser fuente de nuevas injusticias鈥, dice Boric. Y, en este contexto, determina dos niveles de acci贸n que estar谩n cada vez m谩s presentes en nuestra pol铆tica exterior en las d茅cadas futuras: a) establecer consensos multilaterales para dar un marco 茅tico al desarrollo de estas nuevas tecnolog铆as; b) desde ese consenso dar tambi茅n un marco 茅tico al uso de las transformaciones digitales, como es el caso de la Inteligencia artificial.

Chile tiene m茅ritos para asumir la tarea de contribuir a pensar lo que viene. Ah铆 est谩n los avances en las diversas jornadas del Congreso del Futuro que, desde hace m谩s de una d茅cada, es momento de convocatoria a cient铆ficos de todos los continentes para dar bases al conocimiento de lo que trae el siglo XXI en transformaciones y avances. Pero, como lo hacemos desde Chile, siempre ha tenido como eje una pregunta, la misma que se hermana con la de Neruda ante Machu Pichu: 驴y el ser humano, en medio de esto, d贸nde est谩?

鈥淟a democracia se est谩 regenerando en infocracia鈥, dice el fil贸sofo coreano聽Byung-Chul Han. Y esa afirmaci贸n, en uno de sus recientes libros de ensayo, asoma como trasfondo en el discurso del presidente Boric. Porque la referencia a este tercer punto 鈥揺l cient铆fico tecnol贸gico鈥 adquiere todos sus alcances de futuro cuando se le cruza con el primero: el de la democracia.

Lo ocurrido con las j贸venes de Almendralejo es solo un apunte frente a lo que ya puede producirse con ribetes de verdad. Por ejemplo, una personalidad pol铆tica, cient铆fica o art铆stica que podemos ver con su figura, su rostro, su voz, diciendo un discurso que nunca dijo en realidad. Es m谩s, la figura de alguien ya fallecido 鈥揷aso de V铆ctor Jara鈥 que aparece en las redes cantando una canci贸n que nunca grab贸 ni cant贸 personalmente. Pero all铆 est谩 su voz, su tono, su tipo de m煤sica.

Seg煤n el coreano Han, existe una estirpe que concibe todo el devenir futuro en torno de la fuerza de los datos. Los llama 鈥渄ata铆stas鈥 y dice que estos viven convencidos de que, por primera vez en la historia, la humanidad dispone de los datos que les permitir谩n un conocimiento total de la sociedad. Y, en consecuencia, dice 鈥渓os data铆stas imaginan una sociedad que puede prescindir por completo de la pol铆tica鈥. Es m谩s, la pol铆tica puede llegar a ser sustituida por una pr谩ctica de administraci贸n de la sociedad, 鈥渦na gesti贸n de sistemas basada en datos鈥.

Es en ese contexto que adquieren toda su fuerza las palabras del presidente Boric cuando subray贸 este tema como uno de los tres grandes desaf铆os del futuro para el mundo global. Y, al mismo tiempo, la urgencia de inscribir esta realidad en un 谩rea fundamental de su pensamiento pol铆tico: 鈥淩equerimos un marco que incorpore la perspectiva de derechos humanos a la investigaci贸n e innovaci贸n tecnol贸gica, considerando el resguardo y fomento de la libertad y la dignidad de las personas y los pueblos, as铆 como las necesidades del desarrollo sostenible鈥.

Una tarea donde Chile, se帽al贸, puede ser un referente latinoamericano 鈥渄e cara al futuro de la Inteligencia Artificial鈥.

 

*Exembajador, asesor internacional y acad茅mico de la Universidad Andr茅s Bello.

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