May 3 2020
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Econom铆aSociedad

El Covid-19, el empleo, 驴el nuevo auge de la robotizaci贸n?

Las visiones futuristas de una sociedad sin trabajo se han vuelto a instalar en el imaginario de muchos, alentadas por una repercusi贸n medi谩tica cada vez mayor. Si el procesamiento de la (des)informaci贸n se lleva a cabo mas all谩 de la conciencia, gran parte de lo que pensamos y hacemos est谩 sujeto a influencias que no podemos percibir, y menos controlar.

Por eso todo an谩lisis de prospectiva -es decir, de futurolog铆a- corre muchos riesgos: el futuro es por definici贸n incognoscible y cualquier instrumento de predicci贸n es tambi茅n por definici贸n simplificador de una realidad compleja e inconmensurable. La raz贸n desencantada: El sentido en una sociedad sin trabajo: la ...

De la rigurosidad y honestidad con la que se lleven a cabo estos an谩lisis depender谩 la robustez de los resultados en su objetivo fundamental: algunos nos invitan a captar las tendencias futuras, pero preferimos navegar por las agitadas aguas del conocimiento emp铆rico, basado en algunas realidades que nos golpean de cerca.

Y, sin ser la panacea absoluta, basamos nuestros pocos conocimientos, analizando en profundidad algunos de los tantos informes del sistema de Naciones Unidas, que destacan que las epidemias pueden tener un impacto econ贸mico desproporcionado en ciertos segmentos de la poblaci贸n, lo que puede empeorar la desigualdad que afecta principalmente a algunos grupos de trabajadores como:

– las personas con problemas de salud subyacentes
– los j贸venes, que ya se enfrentan a tasas m谩s elevadas de desempleo y subempleo; las personas de edad, que pueden correr un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud graves y tambi茅n pueden sufrir vulnerabilidades econ贸micas
– las mujeres, que est谩n sobre-representadas en ocupaciones en la primera l铆nea de la lucha contra la pandemia y que soportan una carga desproporcionada en las responsabilidades de cuidado, en caso de cierre de escuelas o sistemas de atenci贸n
– los trabajadores sin protecci贸n social, en particular los trabajadores por cuenta propia, los ocasionales y los que llevan a cabo una labor espor谩dica en plataformas digitales, que no tienen derecho a bajas laborales remuneradas o por enfermedad
– los trabajadores migrantes, que pueden no tener acceso a sus lugares de trabajo en los pa铆ses de destino ni pueden regresar con sus familias como lo destaca la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT, 2020a).

En un mundo en el que s贸lo una de cada cinco personas tiene derecho a recibir prestaci贸n de desempleo, los despidos suponen una cat谩strofe para millones de familias.

Pero a menudo, los primeros en perder sus empleos son aquellos cuyo empleo ya era precario, como, por ejemplo, vendedores, camareros, personal de cocina, encargados de equipajes y limpiadores. Sin olvidar, los trabajadores del sector informal de la econom铆a ya que se enfrentan a mayores riesgos de seguridad y salud en el trabajo (SST) y carecen de protecci贸n suficiente.

Al trabajar en ausencia de protecciones -como la licencia por enfermedad o las prestaciones de desempleo- estos trabajadores pueden verse obligados a elegir entre la salud y los ingresos, lo que supone un riesgo tanto para su salud como para la salud de los dem谩s, as铆 como para su bienestar econ贸mico (OIT, 2020g).

Trabajar para vivir o vivir para trabajar, sigue siendo la cuesti贸n

Nuestra subsistencia se basa en el trabajo. Gracias al trabajo podemos satisfacer nuestras necesidades materiales, evitar la pobreza y construir una vida digna. Asimismo, el trabajo puede contribuir a darnos una sensaci贸n de identidad, de pertenencia y de prop贸sito. Tambi茅n ampl铆a el abanico de opciones que se nos presentan y nos permite vislumbrar un futuro m谩s optimista.

El trabajo tambi茅n tiene importancia colectiva al establecer una red de conexiones e interacciones que forjan la cohesi贸n social. La organizaci贸n del trabajo y de los mercados laborales es esencial para determinar el grado de igualdad que alcanzan nuestras sociedades.

Pero el trabajo tambi茅n puede ser peligroso e insalubre, impredecible e inestable, y estar mal remunerado. En vez de infundirnos una mayor confianza en nuestras posibilidades, puede hacernos sentir f铆sica y emocionalmente atrapados. Adem谩s, para aquellos que no consiguen un empleo, puede ser una fuente de exclusi贸n.

No obstante, en tanto el trabajo siga siendo una necesidad vital para la reproducci贸n de la sociedad, seguir谩 siendo central en nuestra vida; nos educamos para trabajar, trabajamos para vivir y nos jubilamos en condiciones proporcionales al conjunto del trabajo cotizado realizado.

El futuro del trabajo; 隆las maquinas no contraen virus!

Nuevas fuerzas est谩n transformando el mundo del trabajo, o simplemente el mundo a secas. La epidemia del Covid- 19 tiene consecuencias sociales y pol铆ticas, evidentes en ella se ha instalado una especie de 鈥渧irtualizaci贸n de la vida humana鈥 y del control social.

Si bien el poder coercitivo del aparato de estado se pretende un mal necesario para cumplir con la 鈥渄istancia social鈥 o colocar a los cuerpos y mentes en alerta constante, el autoaislamiento s贸lo tiene 茅xito si las personas no pueden ver m谩s all谩 del pr贸ximo cap铆tulo o pel铆cula, entre comunicados oficiales de la evoluci贸n de la pandemia.

Pero cuando su nivel de confianza epist茅mica en un mundo en crisis, as铆 como sus esperanzas y aspiraciones hacia algo mejor desaparecen, el capital puede continuar su camino hacia su destino final.

Un nuevo estudio insiste en que el virus COVID-19 se transmite ...Las transiciones implicadas en esta evoluci贸n, fundamentalmente los empresarios, piden que se tomen medidas en茅rgicas. Aprovechando los avances tecnol贸gicos 鈥搇a inteligencia artificial, la automatizaci贸n y la rob贸tica鈥 y en el af谩n por automatizar para hacer frente a la pandemia, muchas compa帽铆as publicitan que 鈥渓as m谩quinas no contraen el virus鈥.

Reemplazar las personas por los robots, en esta fase, es un sue帽o que se hace realidad para muchos capitalistas, pero quienes contin煤an perdiendo sus puestos de trabajos en esta transici贸n, son los menos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades, es decir los mismos a los cuales la pandemia ya ha dejado fuera de circuito. Estos nuevos desaf铆os vienen a sumarse a los ya existentes y amenazan con agravarlos. El desempleo sigue siendo inaceptablemente alto y millones de trabajadores tienen un empleo informal.

Antes de la pandemia, 300 millones de trabajadores viv铆an en condiciones de extrema pobreza, millones de hombres, mujeres y ni帽os eran v铆ctimas de la esclavitud moderna. Un n煤mero excesivamente elevado de personas todav铆a trabaja demasiadas horas, y millones de personas siguen muriendo a causa de accidentes laborales cada a帽o.

Adem谩s, el estr茅s en el lugar de trabajo ha exacerbado los riesgos para la salud mental. El crecimiento de los salarios no ha seguido el mismo ritmo que el crecimiento de la productividad, y se ha reducido la proporci贸n de los ingresos nacionales consagrados a los trabajadores.

La brecha entre los ricos y todos los dem谩s se est谩 ensanchando. Las mujeres todav铆a reciben una remuneraci贸n un 20 por ciento m谩s baja que la de los hombres. Millones de trabajadores siguen estando excluidos, privados de derechos fundamentales y no pueden hacer o铆r su voz.

La combinaci贸n de estos retos tiene repercusiones m谩s generales para la justicia social y la paz, y tambi茅n amenazan con socavar las reglas de una prosperidad compartida que han mantenido a las sociedades cohesionadas, erosionando la confianza en las instituciones democr谩ticas.

El aumento de la inseguridad y la incertidumbre dan p谩bulo al aislacionismo y al populismo. La manera en que la ideolog铆a neoliberal contempla la modernidad entiende al ciudadano como consumidor: la acci贸n colectiva y la vida p煤blica, por ende, quedan restringida a hacer 鈥渃lic鈥 en la recomendaci贸n de un algoritmo que conoce mejor que el usuario sus preferencias de mercado.

Aquellos que aun conserven su posici贸n en el mercado laboral experimentar谩n la agudizaci贸n de la violencia que siempre ha tenido la tecnolog铆a en manos de los capitalistas. De un lado, la vigilancia y el control sobre la fuerza de trabajo se incrementar谩. De otro, los costos requeridos para la actividad productiva deber谩n reducirse para asegurar la rentabilidad de las firmas, con lo que esta metodolog铆a conlleva para los trabajadores.

La traducci贸n ser谩 un fuerte aumento de la precarizaci贸n, en una especie de competencia insensata entre el ej茅rcito industrial de reserva, con el trabajador activo, tendencias estas descriptas por Carlos Marx en El Capital. La automatizaci贸n de los procesos industriales de futuro se acelerar谩 debido a la epidemia, otorgando a los propietarios del valor agregado, una nueva excusa para legitimar dichas pr谩cticas de apropiaci贸n y desposesi贸n.

La crisis del Covid-19 colocar谩 al sector tecnol贸gico en el epicentro de una econom铆a tan financiarizada como carente de legitimidad, y convertir谩n en funci贸n de sus algoritmos invisibles, las desigualdades existentes. El mundo no ser谩 igual, pero la explotaci贸n se parecer谩 mucho a la del presente.

*Periodista uruguayo acreditado en ONU-Ginebra. Analista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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