Jun 3 2022
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Sociedad

El feminismo argentino como fuerza en disputa

Un nuevo #3J irrumpe en un escenario pol铆tico argentino particular. Como hace a帽os, la consigna Vivas, Libres y Desendeudadas recorri贸 las plazas y las calles de todo el pa铆s, consigna que fue acumulando la densidad pol铆tica de los sectores y expresiones contenidos en el movimiento feminista y disidente. El 3 de junio de 2015 naci贸 el movimiento Ni una menos como una expresi贸n masiva destinada a visibilizar la violencia por motivos de g茅nero.

Poder visualizar los procesos organizativos, los debates y tensiones que hacen s铆ntesis en las banderas, significa nada m谩s ni nada menos que ver la construcci贸n del programa de la fuerza social y pol铆tica de la cual los feminismos populares son un componente central.

Su protagonismo con capacidad de visualizar las causas de los problemas profundos de los sectores populares y sus responsables es innegable, en los 煤ltimos a帽os de la pol铆tica argentina.

Desde el primer paro al gobierno neoliberal de Mauricio Macri, hasta la gran batalla por la reforma previsional, hito de constituci贸n de la fuerza que logr贸 construir poder y realizarlo en la victoria electoral del Frente de Todes. Las mujeres y disidencias, lograron superar los l铆mites de sus organizaciones y espacios pol铆ticos, para ir tejiendo la red que permiti贸 ampliar las alianzas y lograr la unidad, frente al proyecto neoliberal que representaba el macrismo y los actores econ贸micos concentrados.

Desde aquellos momentos, la exigencia de querernos desendeudadas expresaba la claridad de los feminismos sobre las consecuencias que traer铆a a la sociedad argentina el acuerdo que Macri consum贸 nuevamente con el Fondo Monetario Internacional en 2018. Varios a帽os despu茅s, las proyecciones se cumplen, con mayores 铆ndices de pobreza, desocupaci贸n y hambre.

Dicha situaci贸n fue obviamente agravada por la pandemia y el confinamiento consecuente, a 99 d铆as de asumido el gobierno del Frente de Todes. La conjugaci贸n de 鈥渓as dos pandemias鈥 (tal y como nombr贸 la vicepresidenta Cristina Fern谩ndez de Kirchner al gobierno de Mauricio Macri, seguido de la emergencia sanitaria), afect贸 mayormente a mujeres y disidencias, producto de desigualdades hist贸ricas y estructurales.

 (Fuente: T茅lam)El confinamiento social por Covid-19 aument贸 tambi茅n las estad铆sticas de violencias de g茅neros. Se hizo a煤n m谩s evidente que nuestros hogares no parecen ser lugares tan seguros, y menos para nosotres. Confinadas a la reducci贸n de nuestros encuentros sociales, con mayor violencia econ贸mica producto de la crisis, con aumento de las exigencias de trabajos de cuidado no remunerados, y con la impotencia de no poder tomar las calles masivamente, se hizo necesario ocupar tambi茅n las redes sociales.

Estas se constituyeron en espacios de posibilidad de encontrar resguardo en las redes sororas. Es que cuando la violencia irrumpe, no hay opci贸n, est谩 en juego la vida de cada una de nosotres.

Este 3 de junio la calle fue habitada nuevamente por miles de mujeres y disidencias, en una movilizaci贸n que realiz贸 un proceso organizativo de construcci贸n de poder que la precede. Proceso que tiene como protagonistas a organizaciones, sindicatos y todo tipo de expresiones que transversalizan el movimiento.

Los feminismos populares construyen su programa de lucha como parte de la fuerza pol铆tica general, no por fuera, no en los m谩rgenes, no como 鈥渃omisi贸n de g茅nero鈥 de los espacios pol铆ticos. Y es fundamental comprender este hecho, desde el interior de las propias organizaciones, para asumirlo como potencialidad y no como amenaza, o al menos, para no subestimarlo.

La experiencia hist贸rica demuestra que en general, el papel de las mujeres ha sido invisibilizado. Parece seEl Congreso de la Naci贸n fue elegido como epicentro de la movilizaci贸n r hora de asumir toda la complejidad que contienen y expresan los procesos populares.

En un escenario de grandes incertidumbres, y hasta de cierta dispersi贸n pol铆tica agudizada por el confinamiento que inmoviliz贸 de alguna manera el m煤sculo de calle de la fuerza pol铆tica popular, los feminismos tuvieron por ejemplo, la capacidad el 8M, d铆a de paro internacional, de poner como consigna central 鈥渜ue la paguen los que la fugaron. La deuda es con nosotres鈥.

La consigna sintetiz贸 claridad respecto del enemigo y una salida concreta al problema de la asfixia por endeudamiento a la que nos conden贸 el macrismo y el Fondo Monetario Internacional, de violencia pol铆tica y econ贸mica que supone condenar a un pueblo al hambre. Dicha consigna fue tomada por Cristina Kirchner y materializada en una serie de acciones para responsabilizar a quienes saquean al pa铆s a trav茅s de la fuga de capitales y la especulaci贸n que deja vac铆as las mesas de les argentines.

El feminismo como campo de disputas

Foto archivoLa expresi贸n popular de los feminismos, de la mano de compa帽eres con una larga trayectoria hist贸rica de lucha en sus organizaciones, se enfrenta en los debates y en las acciones con fracciones conducidas por un feminismo liberal, importado desde otros centros de poder mediante la penetraci贸n de ONG y financiamiento internacional, o de expresiones聽 que imponen la discusi贸n sobre antinomias o cambios reformistas, que abonan a la dispersi贸n y claramente, atentan contra los procesos organizativos.

A este fen贸meno no hay que subestimarlo, pero es fundamental entenderlo. Los feminismos est谩n en disputa, como cada fracci贸n del campo del pueblo: abandonar esta disputa constituye un error estrat茅gico.

Un movimiento que est谩 teniendo capacidad de tejer un hilo de continuidad entre generaciones, sumando la experiencia organizativa a la capacidad de cuestionar el statu quo de millones de j贸venes, fuera todav铆a del proceso de corporativizaci贸n ciudadana, esa imposici贸n de relaciones sist茅micas dif铆ciles de poner en tensi贸n. Esta conjunci贸n intergeneracional, de circulaci贸n de conocimientos, formas de lucha, dan al movimiento la potencialidad de cambiarlo todo.

Hoy est谩 m谩s claro que nunca que aqu铆 reside la fuerza instituyente para transformar de ra铆z las formas de organizaci贸n para enfrentar a un enemigo que ha cambiado sus formas, en un tiempo hist贸rico donde crujen las estructuras mismas del sistema capitalista y patriarcal, pero donde se agudizan las condiciones de explotaci贸n.3J: #NiUnaMenos #VivasNosQueremos - Defensor铆a del Pueblo CABA

Hay que poder pensar por qu茅 las fracciones m谩s conservadoras del poder atacan directamente a los feminismos y sus consignas, preguntarnos d贸nde reside la supuesta peligrosidad que dichos sectores le atribuyen a su fuerza de cambio.

O por qu茅 dichos sectores tambi茅n est谩n logrando aglutinar a parte del campo popular bajo un discurso de extrema derecha, que contiene tambi茅n un discurso antisistema, cuestionando el fondo del Estado y sus instituciones, pero que bajo su conducci贸n, se vuelve antipol铆tica, socavando la 煤nica v铆a que tiene el campo popular para terminar con las condiciones de opresi贸n en las que vive bajo estas relaciones sociales.

Saltadas las vallas que impone el proceso de conformar una fuerza social, el desaf铆o que se presenta ahora es el de articular un programa de justicia social capaz de cuestionar el car谩cter sist茅mico sobre el que se configura el patriarcado, que nos permita seguir identificando el enemigo com煤n, construyendo las herramientas de organizaci贸n para realizar el poder que nos da la fuerza de calle.

Un programa que permita trazar un horizonte, aglutinar a les indecises, construir la m铆stica y la 茅pica que ha caracterizado cada proceso de lucha hist贸rica, que permita salir de la inmovilidad, superar los discursos de moderaci贸n y consenso con los poderosos, escenario donde las grandes mayor铆as siempre pierden potencia. Un programa que permita radicalizar la fuerza hacia un feminismo popular.

* Psic贸loga, mag铆ster, militante sindical y feminista, colaboradora del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la).

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