Nov 23 2012
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AmbienteEconom铆a

El gran negocio agroalimentario

Tradicionalmente, el campesinado se ha caracterizado por cultivar alimentos destinados al consumo propio y a los mercados locales, llevando a la pr谩ctica un tipo de agricultura respetuosa con el medio ambiente y cimentada en unos conocimientos agron贸micos que se han transmitido de generaci贸n en generaci贸n. En muchos lugares el campesino o peque帽o agricultor, con el tiempo se fue abriendo al mercado.

El objetivo ya no era cultivar para comer, sino hacerlo para vender la siembra y poder comprar la comida y otras necesidades. La denominada 芦revoluci贸n verde禄, acaecida a mediados del siglo XX, favoreci贸 este proceso ya que consigui贸 aumentar la productividad, gracias a la mecanizaci贸n del campo y a la utilizaci贸n de semillas mejoradas y productos qu铆micos. El otrora agricultor libre, se hizo dependiente de los 芦paquetes tecnol贸gicos禄 y de las exigencias de los mercados.
Inicialmente muchos peque帽os agricultores lograron sobrevivir e incluso progresar, aunque con la expansi贸n de las pol铆ticas neoliberales, la agricultura tradicional y campesina ha entrado en una clara recesi贸n.

Seg煤n datos de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci贸n (FAO, por sus siglas en ingl茅s), la agricultura ocupaba al 52% de la poblaci贸n econ贸micamente activa a nivel mundial entre los a帽os 1979 y 1981, porcentaje que disminuy贸 hasta el 40% en 2010. Igualmente, la poblaci贸n rural mundial que en 1979-81 sumaba el 61% del total cay贸 en 2010 hasta el 49%. Por el contrario, en ese mismo intervalo de tiempo las exportaciones y las importaciones agr铆colas se multiplicaron por cinco, lo que viene a indicar que el modelo agr铆cola exportador e intensivo est谩 expulsando a los agricultores del campo.

Y es que el principal problema que enfrenta la agricultura agroexportadora, entendida como una mercanc铆a m谩s dentro del supermercado global, es que las diferentes fases de la cadena agroalimentaria (semillas, insumos, intermediaci贸n, distribuci贸n, transformaci贸n, venta, etc.) se concentran cada vez en menos manos, y esta situaci贸n de oligopolio da fuerza a estas 芦manos禄 que determinan todo tipo de condiciones.

Seg煤n la Rural Advancement Foundation International (renombrada como 芦Grupo ETC禄) el 67% del comercio mundial de semillas era manejado en 2007 por 10 grandes multinacionales (DuPont, Syngenta, Limagrain, Bayer, etc.). Solo Monsanto detentaba casi el 25%. De acuerdo con la misma fuente, 10 empresas controlan el 89% del comercio de agroqu铆micos (Bayer, Syngenta, Dow, Monsanto, etc.). De ellas, las seis m谩s poderosas tambi茅n participan del negocio de las semillas.

En 2008, a帽o en el que se produjo la primera de las crisis alimentarias de este siglo XXI, las empresas transformadoras lograron importantes r茅ditos seg煤n la Genetic Resources Action International (GRAIN): 芦…las ganancias de Nestl茅 de 2008 subieron un impresionante 59 por ciento, y el incremento de Unilever se acerc贸 al 38 por ciento禄. Durante esos meses tambi茅n aumentaron los precios de los agroqu铆micos, por eso muchos agricultores no pudieron adquirirlos y sus plantaciones intensivas sufrieron p茅rdidas. Pero, Monsanto aument贸 sus beneficios un 120% respecto a 2007, Bayer un 40%, Syngenta un 19% y Dow un 63%.

Estos eslabones de la cadena alimentaria (agroqu铆micos y semillas) no son los 煤nicos que han logrado aumentar sus r茅ditos. Otro muy importante, que ha provocado la desesperaci贸n de millones de agricultores es la intermediaci贸n, es decir, el eslab贸n que acerca los alimentos del campo al supermercado. La situaci贸n en este caso es similar a los anteriores. Unas pocas empresas, tanto a nivel nacional como internacional, est谩n situadas entre millones de agricultores que producen alimentos y millones de consumidores que los adquieren. Algunas de ellas los transforman, y seg煤n ETC, el 26% del mercado mundial de comestibles empaquetados es colmado por 10 transnacionales (Nestle, Pepsico, Kraft, Coca-cola, Unilever, Danone, etc.). En frutas y verduras sin transformar, la intermediaci贸n es entre los mayoristas y minoristas, y en otros casos es la distribuci贸n moderna (supermercados) qui茅n adquiere directamente los productos del agricultor o del mayorista.

En cualquiera de los tres casos mencionados, la t贸nica general es que la intermediaci贸n, la transformaci贸n o la distribuci贸n moderna, haciendo gala de su posici贸n dominante en la cadena alimentaria, imponen unos precios de compra irrisorios al agricultor y se los incrementa al consumidor logrando una plusval铆a en algunos casos insultante.

Las materias primas en el siglo XXI, una gran inversi贸n

En las 煤ltimas d茅cadas, la desregulaci贸n en los mercados provoc贸 que las inversiones productivas en la econom铆a real fueran perdiendo peso en favor de las inversiones financieras, que acamparon en diversos mercados para succionarlos y luego escapar de las crisis que creaban en busca de nuevos mercados. A la inversi贸n financiera se le achaca, entre otras, la 芦burbuja de las punto.com禄 y la 芦crisis de las subprime禄.

En la b煤squeda de inversiones seguras el capital financiero aterriz贸 en los mercados de futuros, donde alimentos y materias primas agr铆colas son una parte muy importante del mismo (tambi茅n se negocia con petr贸leo, metales, etc.). Como ejemplo podr铆amos plantear el siguiente caso hipot茅tico: una cooperativa de agricultores acude a uno de estos mercados y, tras negociar con una empresa de harina, vende 30 toneladas de trigo, a entregar en enero de 2014 y a un precio de 225 d贸lares la tonelada. Para ello se firmar铆a un 芦contrato de futuro禄, es decir, un t铆tulo en el que se detalla la transacci贸n. Importante subrayar que en los mercados de futuros no se negocian mercanc铆as f铆sicas (trigo) sino contratos para vender/comprar mercanc铆as f铆sicas futuras (trigo en enero de 2014).

Estos mercados nunca estuvieron exentos de la especulaci贸n y otras pr谩cticas alejadas del comercio real de materias primas, ya que los contratos sobre mercanc铆as futuras dan mucho margen a la variaci贸n de precios antes de la fecha de entrega real. Pero como se dec铆a, diversas medidas liberalizadoras junto a crisis en otros mercados, origin贸 que el capital financiero (fondos de cobertura, de pensiones, etc.) invirtiera a gran escala en los mercados de futuros. Los activos financieros en materias primas crecieron de los 5.000 millones de d贸lares en el 2000 a 450.000 millones en 2011.

Desde entonces el mundo vive en tensi贸n debido al incremento de los precios de los alimentos que origin贸 una crisis alimentaria en 2008 y otra inacabada en 2010 que est谩 causando estragos en el Cuerno de 脕frica y el Sahel. Desde el principio se intent贸 esconder el motivo real de las crisis y se argument贸 que la causa era el desequilibrio en la oferta y la demanda de alimentos, aunque con el tiempo y ante los hechos la realidad se hizo visible. Como se ve en la gr谩fica, existe una relaci贸n palpable entre la actividad inversora y el incremento de precios. Y la realidad es que mientras en el 脕frica Subsahariana est谩 muriendo gente de hambre, el grupo de inversi贸n Goldman Sachs gan贸 m谩s de 5.000 millones de d贸lares en 2009 especulando en materias primas, lo que supuso un tercio de sus beneficios netos.

La tierra, el 煤ltimo eslab贸n por controlar

La cadena agroalimentaria en un gran y suculento negocio. As铆 lo demuestran los balances de ciertas transnacionales, como tambi茅n queda claro tras analizar el vertiginoso aumento del capital financiero en los mercados de materias primas. Para los inversionistas el futuro es muy esperanzador. Saben que la gente puede dejar de pagar su hipoteca pero siempre tendr谩 que alimentarse. Adem谩s se ha normalizado, se ha institucionalizado y se ha aceptado sin rechistar, un incremento de los precios de los alimentos (y su volatilidad) que se cre贸 artificialmente en los mercados. Desde organismos como la FAO se anuncia y se asume sin m谩s, que la humanidad enfrentar谩 una 茅poca de alimentos caros aunque ello suponga aceptar un status quo en el que millones de personas pasan hambre.

Si bien todav铆a no hay escasez, la ecuaci贸n entre la oferta y la demanda de alimentos y materias primas agr铆colas tender谩 a comprimirse si no se toman medidas, porque sigue creciendo exponencialmente la poblaci贸n mundial, y sobre todo, porque el futuro energ茅tico de los pa铆ses ricos depender谩 de los agrocombustibles, todo ello, en un planeta amenazado por un cambio clim谩tico que est谩 comprometiendo la capacidad h铆drica de muchas naciones, degradando los suelos, alterando la productividad y afectando los rendimientos en diversas zonas t铆picas de cultivo.

La idea esencial es que, en tiempos de crisis econ贸mica y recesi贸n, resulta que la agricultura se presenta como un mercado apetitoso y con un prometedor futuro. La demanda est谩 m谩s que asegurada, es m谩s, crecer谩 vertiginosamente. La propia FAO ha estimado que la producci贸n mundial de alimentos se deber谩 duplicar para el a帽o 2050.

La oferta, por el contrario, es el gran pastel a dividir y por ello naciones, inversionistas y transnacionales empiezan a mover fichas para garantizarse su porci贸n. Teniendo en cuenta que ciertos eslabones de la cadena alimentaria exportadora ya est谩n acaparados por multinacionales (semillas, intermediaci贸n, etc.) y teniendo en cuenta que los mercados de futuros est谩n atiborrados de inversionistas y especuladores, solo queda un eslab贸n por conquistar: la tierra.

Esta es imprescindible y hasta el momento es un recurso natural que, dependiendo de pa铆ses, puede ser m谩s o menos accesible para la ciudadan铆a. El campesino y peque帽o agricultor puede eludir las semillas patentadas, los agroqu铆micos y los canales tradicionales de distribuci贸n; mientras que el consumidor puede evitar las grandes superficies comprando alimentos sanos y de temporada directamente al productor. Para que sigan activos estos canales sostenibles y agroecol贸gicos solo hace falta la tierra, que ahora, est谩 en el punto de mira del capital. He aqu铆 la gran amenaza para la soberan铆a alimentaria, especialmente en las naciones y comunidades empobrecidas que suelen auto abastecerse a trav茅s del auto consumo y de los mercados locales.

*Texto correspondiente a la Introducci贸n del libro Piratas y pateras. Investigador asociado de la C谩tedra 芦Tierra Ciudadana – Fondation Charles L茅opold Mayer禄, de la Universitat Polit猫cnica de Val猫ncia. Autor de los libros El parque de las hamacas y Piratas y pateras. Art铆culo de la serie 芦Crisis agroalimentaria禄-

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