Mar 23 2012
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EconomíaSociedad

El hambre y las manipulaciones del Banco Mundial

Hace unas semanas el Banco Mundial public√≥ una breve nota de prensa de seis p√°ginas, que caus√≥ gran impacto. La noticia no era para menos. El Banco Mundial se√Īalaba que, a pesar de la recesi√≥n mundial, la pobreza extrema hab√≠a bajado en el mundo. El t√≠tulo de la nota de prensa lo dec√≠a todo ‚ÄúNuevas Estimaciones Revelan una Disminuci√≥n de la Pobreza Extrema durante el periodo 2005-2010‚ÄĚ (‚ÄúNew Estimates Reveal Drops in Extreme Poverty 2005-2010. World Bank).

Ni que decir tiene que los mayores medios de informaci√≥n del mundo occidental, de sensibilidad liberal, ansiosos de buenas noticias, echaron campanas al vuelo. Los mayores diarios y semanarios del mundo publicaron noticias y art√≠culos en lugar prominente, con titulares muy llamativos, anunciando la noticia. El del The New York Times era representativo: ‚ÄúLa pobreza mundial desciende a pesar de la recesi√≥n econ√≥mica mundial‚ÄĚ. Titulares parecidos aparecieron en los mayores medios. Un tanto semejante ocurri√≥ en la prensa liberal econ√≥mica, desde el Financial Times al The Economist. √Čste √ļltimo, con la exageraci√≥n que le caracteriza, se√Īalaba que ‚Äúpor primera vez, el n√ļmero de pobres desciende en todo el mundo‚ÄĚ. Ni que decir tiene que, predeciblemente, los grandes rotativos de Espa√Īa reproduc√≠an las noticias con igual alborozo.

El problema con toda esta movilizaci√≥n medi√°tica es que los datos, incluyendo los propios datos del informe del Banco Mundial, no reflejan esta realidad. Ve√°moslos. Lo primero que aparece es que los que el informe presenta van del a√Īo 1981 al 2008. El estudio del Banco Mundial es la evoluci√≥n de la pobreza extrema durante este periodo. El √ļltimo a√Īo analizado es, repito, 2008, el primero de la recesi√≥n. Es decir, la recesi√≥n apenas hab√≠a comenzado. No puede, por lo tanto, derivarse que ‚Äúa pesar de la recesi√≥n, la pobreza ha bajado‚ÄĚ tal como la gran mayor√≠a de los medios indicaron. En realidad, la crisis y la recesi√≥n se iniciaron aquel a√Īo, y a nivel mundial todav√≠a contin√ļa en muchas partes del mundo. Para llegar a la conclusi√≥n a la que llegaron los medios, el estudio tendr√≠a que haber analizado la evoluci√≥n de la pobreza durante el periodo 2008-2012, y ver si la pobreza baj√≥ durante esos a√Īos. El Banco Mundial no hizo tal estudio. Sus datos reales terminaron en 2008, cuando la recesi√≥n comenz√≥. Lo que s√≠ hizo el Banco Mundial, es una estimaci√≥n de la bajada de la pobreza durante el periodo 2008-2010, estimaci√≥n basada, no en datos reales sino en datos calculados seg√ļn varios supuestos, algunos altamente cuestionables. Las estimaciones del Banco Mundial son conocidas por su ‚Äúcreatividad‚ÄĚ, conducentes a estimaciones y proyecciones de escasa credibilidad en la comunidad cient√≠fica. Los √ļnicos datos reales, y no supuestos, del estudio del Banco Mundial terminan en 2008, cuando la recesi√≥n apenas comenzaba.

Pero el informe del Banco Mundial comete otro error que, como el anterior, le permite llegar a una conclusi√≥n equivocada. Analiza cu√°nta gente vive en el mundo con menos de 1,25 d√≥lares al d√≠a y cuantifica como esta cifra ha ido evolucionando durante el periodo 1981-2008. Y dado que el total, seg√ļn sus c√°lculos, es que en 2008 hab√≠a 662 millones menos que estaban en esta condici√≥n que en 1981, concluye que la pobreza ha disminuido a nivel mundial. Puesto que este periodo ha sido el periodo liberal, es decir, el periodo que la mayor√≠a de pa√≠ses del mundo, presionados por el FMI y por el BM, han llevado a cabo pol√≠ticas neoliberales, este descenso se presenta como la prueba del gran √©xito de tales pol√≠ticas. Han aparecido ya varios art√≠culos de conocidos economistas liberales (en realidad, neoliberales) cantando las alabanzas del neoliberalismo.

Pero tal euforia ignora algunos hechos elementales. Uno de ellos es que la mayor√≠a de este descenso del porcentaje de la poblaci√≥n que vive con menos de 1,25 d√≥lares al d√≠a se concentra en China (y en segundo lugar en la India), y China no ha seguido las pol√≠ticas neoliberales en su desarrollo. En contra de la sabidur√≠a convencional neoliberal conocida como Consenso de Washington en EEUU, y Consenso de Bruselas en la UE, el Estado de China es altamente intervencionista, con pleno control p√ļblico de la banca y del cr√©dito, entre otros ejemplos. Un tanto semejante ocurre en la India. Excluyendo estos dos pa√≠ses, el porcentaje de la poblaci√≥n en pobreza extrema aument√≥, no disminuy√≥, y muy en particular en los pa√≠ses que siguieron con mayor docilidad las recetas neoliberales.

En otros pa√≠ses donde la pobreza disminuy√≥ a principios de este siglo, tales como Venezuela, Brasil, Argentina y otros pa√≠ses de Am√©rica Latina, este descenso se debi√≥ precisamente a la revuelta en contra de las pol√≠ticas neoliberales, rompiendo con ellas, mediante pol√≠ticas intervencionistas de orientaci√≥n redistribuidora, con activa participaci√≥n del Estado en su actividad econ√≥mica. Tal como los informes publicados por el Center for Economic and Policy Research de Washington han mostrado, las consecuencias del neoliberalismo en el mundo en v√≠as de desarrollo han sido negativas. Las tasas de crecimiento econ√≥mico y producci√≥n de empleo fueron mayores en los pa√≠ses que ignoraron las posturas neoliberales que en los que las siguieron. Por cierto, uno de los pa√≠ses con mayor reducci√≥n de la pobreza extrema ha sido, precisamente, Venezuela, bajo el gobierno de Hugo Ch√°vez, demonizado en los rotativos de mayor difusi√≥n espa√Īoles.

Pero el mayor problema del informe del Banco Mundial es la manera como define pobreza extrema, utilizando el indicador del consumo de 1,25 dólares estadounidenses como el umbral de la pobreza. Por cierto, utilizar 1,25 dólares no quiere decir que en el mundo sean pobres los que consumen menos de 1,25 dólares por habitante. Tal cantidad, en dólares estadounidenses, podría ser una cantidad respetable para un país pobre. No es 1,25 dólares estadounidenses el umbral de la pobreza extrema en los países subdesarrollados, sino el valor de la moneda local cuya capacidad adquisitiva sea comparable a la de 1,25 dólares en Estados Unidos.

Este indicador, tal como han mostrado Robin Broad y John Cavanagh en su libro Development Redefined. How the Market Met its Match es simplista en extremo, pues no tiene en cuenta otros consumos que no sean comercializados. Por ejemplo, dos pa√≠ses pueden estar consumiendo 1,25 d√≥lares per c√°pita per dia y, sin embargo, el que tenga abundantes servicios p√ļblicos, tendr√° menos pobreza que otro pa√≠s que no tenga tales servicios. Pero el Banco Mundial no valora el consumo p√ļblico, s√≥lo el privado. De ah√≠ que tal indicador subestime deliberadamente el efecto positivo que tienen los servicios p√ļblicos en reducir la pobreza de un pa√≠s.

En resumidas cuentas, el neoliberalismo ha sido un fracaso, por mucho que el Banco Mundial y el FMI intenten rescatarlo. Su impacto en la pobreza ha sido devastador y la crisis est√° acentuando todav√≠a m√°s esta situaci√≥n. Espa√Īa es un claro ejemplo de ello. La pobreza se est√° disparando, no reduciendo. Escribir lo contrario es mera propaganda neoliberal, por mucho que se intente ocultar esa realidad con estudios aparentemente cient√≠ficos.
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* Catedr√°tico de Pol√≠ticas P√ļblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

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