Ene 5 2023
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Ciencia y TecnologíaSociedad

El Universo y la Nada

De todas las preguntas que se han planteado desde el inicio de la historia humana sin lugar a dudas el enigma de ¬Ņ‚Äúpor qu√© hay algo m√°s bien que nada‚ÄĚ? ha sido la m√°s profunda, enigm√°tica y fundamental. El misterio primordial de la existencia no se encuentra tanto en c√≥mo es que las cosas existen, sino por qu√© existen. Una pregunta peligrosa porque el tratar de encontrar la raz√≥n de todas las cosas puede guiar f√°cilmente a la decepci√≥n y la insatisfacci√≥n, estados de √°nimo no muy agradables.

Y, sin embargo, a pesar de ello, desde los albores de la civilizaci√≥n la pregunta sigue resonando en nuestras mentes ¬ŅPor qu√© la molestia de existir cuando ser√≠a mucho m√°s simple que nada existiera? La respuesta siempre nos elude. Desde los tiempos m√°s tempranos se ha venido diciendo que el mundo existe porque Dios lo cre√≥ desde la nada. Por eso existe. El por qu√© Dios existe es algo m√°s o menos nebuloso… se causa a s√≠ mismo, es el fundamento de su propio ser, su existencia est√° contenida en su propia esencia. En breve: el contiene dentro de √Čl Mismo, la raz√≥n de Su propia existencia. √Čl es el Ser necesario.LA CREACI√ďN

Seg√ļn Hume y Kant la noci√≥n de un ser necesario es una trampa ontol√≥gica. Hay, dice Hume, entidades cuya existencia es l√≥gicamente imposible como un c√≠rculo cuadrado, por ejemplo. Pero no hay ninguna entidad cuya existencia est√© garantizada por la pura l√≥gica. Todo lo que podemos concebir como existente, tambi√©n podemos concebirlo como no existente. No hay, por tanto, un¬† ser cuya inexistencia implique una contradicci√≥n, incluido Dios.

¬ŅQu√© opciones tenemos para responder al misterio de la existencia cuando abandonamos la hip√≥tesis de Dios? A lo menos tres: la cient√≠fica, la filos√≥fica y la m√≠stica.

La respuesta de que lo que hay, siempre ha existido, o que surge de la nada sin causa, o que la pregunta no tiene sentido es s√≥lo el intento de evitar una explicaci√≥n. Seg√ļn el principio de la Raz√≥n Suficiente de Leibniz, para cada verdad debe haber una raz√≥n por la cual es as√≠ y no de otra manera y una raz√≥n para la existencia de cada cosa. A pesar del desprecio de algunos cr√≠ticos, el principio ha sido fundamental en la ciencia donde ha tenido un √©xito notable, porque funciona. Luego, si el principio es v√°lido, debe haber una explicaci√≥n de por qu√© el mundo existe, la encontremos o no.

Lo m√°s que se podr√≠a decir, seg√ļn el consenso contempor√°neo, es que el Universo surgi√≥ del eterno abismo de la nada o que siempre ha existido. Este ‚Äúm√°s‚ÄĚ, sin embargo, queda corto. La creencia de que la materia es eterna e infinita sufri√≥ un grave golpe cuando las observaciones del telescopio Hubble proveyeron la evidencia emp√≠rica de que el Universo debe haber tenido un repentino comienzo en el tiempo, confirmando as√≠ la hip√≥tesis de Lamaitre de que todo lo que hay se origin√≥ a partir de un √°tomo primordial cuya expansi√≥n comenz√≥ con el ‚ÄúBig Bang‚ÄĚ, hace 13,7 mil millones de a√Īos atr√°s, y que en un futuro distante terminara en un ‚ÄúBig Crunch‚ÄĚ o en un ‚ÄúBig Chill‚ÄĚ.

What is the Big Bang Theory? | SpaceLuego, si as√≠ son las cosas… ¬Ņqu√© hab√≠a antes del ‚ÄúBig Bang‚ÄĚ? ¬ŅDe d√≥nde surge el √°tomo primordial? ¬ŅC√≥mo algo puede surgir de la nada? Todas estas cuestiones abrieron una nueva y puramente cient√≠fica investigaci√≥n del √ļltimo origen y destino del Universo. La teor√≠a de la relatividad de Einstein, por ejemplo, concluye que el Universo tiene un comienzo en el tiempo y la mec√°nica cu√°ntica introduce la duda en la idea de causa y efecto al descubrir que a nivel microsc√≥pico los eventos ocurren de manera aleatoria violando el principio cl√°sico de la causalidad.

¬ŅSer√°, entonces, que el Universo surgi√≥ espont√°neamente de la nada? ¬ŅPero, como podr√≠a ser √©sto cuando sabemos que ‚Äúnada puede surgir de la nada‚ÄĚ? Cuando se introduce la gravedad y la mec√°nica cu√°ntica, dice el astrof√≠sico Lawrence Krauss, la nada se transforma en algo todo el tiempo. En el vac√≠o cu√°ntico part√≠culas virtuales saltan azarosamente a la existencia por una fracci√≥n de tiempo para luego desaparecer inmediatamente. Seg√ļn un influyente grupo de cient√≠ficos, entre los cuales se contaba Stephen Hawking, la existencia puede deberse a una fluctuaci√≥n casual en el vac√≠o, un ‚Äút√ļnel cu√°ntico‚ÄĚ de la nada al ser. De acuerdo a Krauss, suficientes part√≠culas pueden emerger gratuitamente para provocar un ‚ÄúBig Bang‚ÄĚ y empezar un Universo.

Pero esto, a todas luces, no es equivalente a decir que surgen de la nada. Este vac√≠o cu√°ntico es algo altamente estructurado que obedece a profundas y complejas leyes f√≠sicas. No es ‚Äúnada‚ÄĚ, en sentido filos√≥fico… ¬Ņcierto?Stephen Hawking dice que el Universo "se cre√≥ de la nada"

El problema con la respuesta cient√≠fica es que es circular. El universo comprende todo lo que f√≠sicamente existe. Una respuesta cient√≠fica, entonces, tiene que involucrar alg√ļn tipo de causa f√≠sica. Pero, cualquier causa f√≠sica es por definici√≥n parte del universo y es el universo el que necesita explicaci√≥n. La ciencia puede dar cuenta como el Universo en el curso de su historia evoluciona desde un estado a otro. Pero, en cuanto al √ļltimo origen de la realidad, no tiene nada que decir. Si hay una causa para este evento, debe transcender el espacio y el tiempo y, por lo tanto, escapar al alcance de la ciencia.

Este es el caso de las leyes de la física. Si éstas, por ejemplo, son Algo, entonces ellas no pueden explicar porque hay Algo en lugar de Nada, ya que son parte del Algo que debe explicarse. El proceso de tunelización cuántica, por ejemplo, se rige por las mismas leyes fundamentales que describen la evolución posterior del Universo, pero no porque haya evolución en lugar de nada. Da la impresión de que la física sola es impotente para descubrir el secreto. Algunos físicos en busca de solución han empezado a recorrer el sendero abierto dejado por Platón y el místico Pitágoras. Es en este momento cuando la ciencia se topa con la metafísica.

¬ŅSer√° posible que la realidad est√© regida por valores o formas abstractas? La mayor√≠a de los matem√°ticos creen que los objetos que ellos estudian son perfectos, objetivos, inmutables, intemporales e independientes de la mente humana. El matem√°tico Roger Penrose, entre otros, distingue el mundo Plat√≥nico, el mundo f√≠sico y el mundo mental y cada uno de estos mundos engendra los otros.

Las Matemáticas crean la Materia, la Materia crea la Mente y la Mente crea las Matemáticas. Los tres mundos se apoyan mutuamente flotando en el abismo de la Nada. Pero, los tres mundos no tienen el mismo estatus ontológico. Es solo el mundo de las perfectas formas el que posee necesidad lógica, siendo los otros dos la sombra del primero.

De qu√© se trata la matem√°tica? ‚Äď Instituto Argentino de Radioastronom√≠aLa creencia de que los objetos matem√°ticos existen necesariamente fuera de la mente no se sostiene muy bien bajo escrutinio, a pesar de su larga historia ¬ŅPor qu√© ‚Äúnecesidad l√≥gica‚ÄĚ cuando su existencia puede ser negada sin caer en contradicci√≥n? Seg√ļn el fil√≥sofo William Quine, inescapablemente la ciencia se refiere a abstracciones matem√°ticas y, aunque no las observamos directamente, las necesitamos para explicar lo que existe. Son posturas te√≥ricas que ayudan a explicar nuestras observaciones, pero ellas no son responsables de la existencia del mundo f√≠sico, porque ellas son parte del tejido de ese mundo.

Una posici√≥n mucho m√°s extrema adopta el fil√≥sofo americano, Hartry Field, al afirmar en su libro ‚ÄúScience without Numbers‚ÄĚ, que las matem√°ticas no son indispensables para la ciencia, despu√©s de todo. Se puede explicar c√≥mo el mundo funciona sin invocar abstracciones matem√°ticas. Es posible, dice, reformular la teor√≠a de la gravitaci√≥n de Newton sin referencia a entidades matem√°ticas y obtener exactamente las mismas predicciones. Si esta reformulaci√≥n pudiera extenderse a la mec√°nica cu√°ntica, significar√≠a que Quine estaba equivocado.

Hay en todo esto un aspecto de la realidad que pareciera no tener lugar en este cuadro metafísico: nuestra propia consciencia que, a través de un acceso privilegiado, llegamos a conocer sin la mediación de la ciencia. No hay nada de cuya existencia estemos más seguros, lo que plantea una posibilidad interesante. Quizás la realidad que conocemos indirectamente a través de la ciencia tenga la misma naturaleza interna que la parte que conocemos directamente a través de la introspección, la parte consciente. Tal vez toda la realidad, subjetiva y objetiva, estén hechas de la misma materia básica.

Una hip√≥tesis monista bien atractiva por su simplicidad, tan atractiva que incluso Arthur Eddington declar√≥ que las cosas est√°n compuestas de materia y mente. La idea de que la sustancia fundamental de la realidad sea sustancia mental es, sin embargo, altamente problem√°tica porque tiene implicaciones bien extra√Īas. Si fuera as√≠, la conciencia deber√≠a impregnar no s√≥lo los cerebros, sino tambi√©n toda la naturaleza f√≠sica: cada pedazo de materia, grande o peque√Īa, sean galaxias y agujeros negros, neutrinos y quarks, flores y monta√Īas poseer√≠an conciencia.

Panpsiquismo: la idea de que los objetos inanimados tienen conciencia, gana fuerza en la comunidad cient√≠ficaDesde tiempos lejanos a esta creencia se le ha llamado pansiquismo y el pansiquismo desde su inicio ya conten√≠a su propio problema, el Problema de la Combinaci√≥n: ¬Ņcomo peque√Īos pedazos de materia-mente se combinan para formar una mente mayor? ¬ŅC√≥mo las micro-mentes se unen en una macromente? ¬ŅC√≥mo la vasta variedad de conciencias resultan en una sola consciencia c√≥smica? Como William James demostrara,¬† ‚Äúlas mentes privadas no se aglomeran en una mente m√°s alta‚ÄĚ.

¬ŅSer√° que la clave est√° en la teor√≠a cu√°ntica? Seg√ļn algunos, el entrelazamiento cu√°ntico pareciera ofrecer una soluci√≥n al problema de la combinaci√≥n. Cuando dos distintas part√≠culas se entrelazan en un estado cu√°ntico, ellas pierden su identidad individual y act√ļan como un sistema unificado. Cualquier cambio en uno inmediatamente es sentido por el otro, incluso si est√°n a√Īos de luz aparte. Un fen√≥meno tan extra√Īo que Einstein lo consider√≥ espeluznante. Ahora bien, si las entidades f√≠sicas pueden perder su identidad individual y fusionarse en un todo √ļnico, entonces, seg√ļn algunos f√≠sicos, es concebible que las entidades proto-mentales puedan hacer lo mismo.

Ciertamente una teoría monista que fusiona la materia con la conciencia es más simple que una teoría dualista que postula una sustancia material y una sustancia pensante. Ambas tratan de responder al problema de cómo están compuestas las cosas. Pero, otra vez, no al problema de por qué hay cosas en lugar de nada.

Es dif√≠cil ver como una teor√≠a final podr√≠a explicar el ‚Äúpor qu√© hay algo en lugar de Nada‚ÄĚ.

¬ŅPor qu√© √©sto deber√≠a preocuparnos cuando estamos enfrentados a problemas existenciales m√°s urgentes que requieren en estos momentos toda nuestra atenci√≥n? Es cierto… pero, a pesar de esta urgencia el misterio de la existencia continua siendo el misterio que aguijonea las mentes curiosas.

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