Sep 29 2014
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Política

El uribismo al banquillo

El senador colombiano Iv√°n Cepeda Castro analiza la presentaci√≥n que realiz√≥ en el Senado acerca de las relaciones del ex presidente √Ālvaro Uribe V√©lez con el paramilitarismo y el narcotr√°fico.

Relaciones con el narcotr√°fico y el paramilitarismo, amistades entre los m√°s reconocidos criminales colombianos y v√≠nculos con sendos hechos de corrupci√≥n son algunas de las acusaciones que hace dos semanas se formularon p√ļblicamente en el Senado de Colombia contra el ex presidente √Ālvaro Uribe V√©lez. La ocasi√≥n fue el debate p√ļblico sobre parapol√≠tica citado por el senador del Polo Democr√°tico Alternativo Iv√°n Cepeda Castro, autor de la investigaci√≥n ‚Äú√Ālvaro Uribe V√©lez: narcotr√°fico, paramilitarismo y parapol√≠tica‚ÄĚ, que luego de ser expuesta en el recinto termin√≥ directamente en manos de la Justicia. ‚ÄúQue esto pueda llegar a futuro a una condena es asunto ahora de la Justicia‚ÄĚ, explic√≥ para esta nota Cepeda despu√©s de su presentaci√≥n. ‚ÄúPero lo que s√≠ puedo afirmar es que hay por lo menos cuarenta testigos, algunos de ellos capos del narcotr√°fico, jefes paramilitares, pero tambi√©n ex funcionarios del Estado, que aseguran que Uribe de una u otra forma estuvo ligado a planes criminales.‚ÄĚ
Los documentos recopilados por el senador dan cuenta de las vinculaciones del ex presidente con organizaciones delictivas desde sus primeros pasos en la política. Uribe fue nombrado director de la Aeronáutica Civil entre enero de 1980 y agosto de 1982. Ante el pedido de información por parte del senador, la institución contestó que justo en ese período se habían extraviado varias de las licencias que Uribe había otorgado. Sin embargo, se pudo averiguar que una de ellas se había extendido a nombre de Alberto Uribe Sierra, padre del ex mandatario, para un helicóptero que luego fue encontrado en Tranquilandia, la zona de procesamiento de cocaína controlada por el Cartel de Medellín, comandado por Pablo Escobar. Cepeda también culpó a Uribe de haber favorecido la compra de helicópteros y avionetas a miembros de la familia Cifuentes Villa, uno de los grupos narco colombianos más buscados en el mundocol uribe y narcos

. A esto se le agrega que Dolly Cifuentes fue la pareja de Jaime Alberto Uribe V√©lez, hermano del ex presidente, y que fue condenada en enero de este a√Īo como integrante del clan de los hermanos Cifuentes Villa, que operaba desde la d√©cada de los ‚Äô80 y que en la actualidad ser√≠a proveedor de coca√≠na y desempe√Īar√≠a tareas de lavado de activos para el Cartel de Sinaloa. ‚ÄúA pesar de que los hechos que yo present√© datan de la d√©cada de 1980, una de las tesis que sostengo es que estamos ante un aparato criminal que ha tenido distintas mutaciones, y que ha venido ganando una serie de espacios institucionales y pol√≠ticos que han permitido que sectores muy ligados a la pol√≠tica descompuesta y corrupta, al narcotr√°fico y el paramilitarismo, tengan hoy una gran influencia en la vida pol√≠tica e institucional del pa√≠s‚ÄĚ, sostuvo el senador Cepeda. Y efectivamente s√≥lo pasaron unos d√≠as para que el grupo paramilitar Los Rastrojos volviera a amenazar de muerte a defensores de derechos humanos en Bogot√°, a tal punto que la Defensor√≠a del Pueblo pidi√≥ esta semana medidas excepcionales para proteger a estos militantes.
En su per√≠odo como alcalde de Medell√≠n (1982-1983), √Ālvaro Uribe y su padre Alberto aparecieron en m√°s de una ocasi√≥n asistiendo a los hermanos Ochoa, hombres fuertes del cartel de Pablo Escobar, en diferentes corridas de toros. Seg√ļn el paramilitar y narcotraficante Diego Fernando Murillo Bejarano, alias de Don Berna, hubo all√≠ una fuerte colaboraci√≥n entre los Uribe y Escobar a partir de las actividades de la Asociaci√≥n Medell√≠n sin Tugurios, fundada y gestionada directamente por el cartel de esa ciudad. ‚ÄúAqu√≠ hay distintos fen√≥menos que hay que estudiar. Hay una influencia que viene de los carteles del narcotr√°fico. Dineros y capitales que permitieron, mediante el lavado de activos, la compra de tierras e inversi√≥n en m√ļltiples negocios. Otra parte es esa m√°quina de guerra y de muerte que son los ej√©rcitos paramilitares, que han sufrido diferentes cambios. Por otro lado hay sectores pol√≠ticos que han estado manipulando y dirigiendo esa clase de aparatos para ganar posiciones en el poder local y en el poder nacional. No hay que olvidar que en Colombia m√°s de setenta congresistas fueron a la c√°rcel en estos a√Īos por esos v√≠nculos. Pero aqu√≠ hay que interpelar la responsabilidad del propio √Ālvaro Uribe en todo este proceso‚ÄĚ, manifest√≥ Cepeda.
col uribe y narcos1Fue su per√≠odo como senador de la rep√ļblica (1986-1994) donde los v√≠nculos criminales habr√≠an hecho un salto de calidad, seg√ļn denunci√≥ Cepeda. Durante la discusi√≥n de la reforma constitucional en 1989, √Ālvaro Uribe y su primo Mario Uribe protagonizaron un caso de amplia repercusi√≥n al defender un art√≠culo que somet√≠a a refer√©ndum la extradici√≥n de jefes narcos. Como recompensa, el mismo Escobar habr√≠a financiado la campa√Īa de varios dirigentes del Partido Liberal de Antioquia en 1990, entre ellos el mismo Uribe.

Llegado a la gobernaci√≥n de Antioquia en 1995, el ex mandatario se convirti√≥ en el principal promotor de las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada para la autodefensa agraria, conocidas como Convivir, que r√°pidamente se transformaron en grupos paramilitares cometiendo todo tipo de delito, a tal punto que fueron desmanteladas luego de dos a√Īos de existencia. De este per√≠odo son los encuentros entre Uribe y Salvatore Mancuso, comandante del m√°s importante grupo paramilitar de los ‚Äė90, las Autodefensas Unidas de Colombia. Durante su per√≠odo al frente de la gobernaci√≥n, las masacres de paramilitares en la regi√≥n se dispararon en un 341%. Un dato que muchos a√Īos despu√©s llev√≥ a Uribe a pedir secretamente una pausa en las acciones de estos grupos para que no afectaran su campa√Īa a presidente de 2002.
‚ÄúEl uribismo sigue siendo una corriente pol√≠tica muy fuerte‚ÄĚ, explic√≥ Cepeda. ‚ÄúSu l√≠der est√° en el congreso y tiene una bancada de unos veinte senadores y otros tantos representantes a la c√°mara. Pero ¬Ņsobre qu√© est√° erigido su poder? Ese es justamente el debate que yo considero deber√≠a hacer el pa√≠s y pensar qu√© fuerza representa exactamente Uribe‚ÄĚ. El ex presidente fue elegido senador en las elecciones de este a√Īo por el Partido del Centro Democr√°tico. En mayo, auspici√≥ la candidatura a presidente de Oscar Ivan Zuluaga, quien perdi√≥ en el ballottage con el actual presidente Juan Manuel Santos. Seg√ļn informaciones divulgadas por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Miguel Rodr√≠guez Torres, grupos terroristas venezolanos esperaban un triunfo del uribismo en esos comicios para comenzar un plan de ataques contra el gobierno de Caracas. ‚ÄúNo es lo mismo a tirarse a ese juego con Zuluaga que estando Santos, ¬Ņme entiendes?‚ÄĚ, dijo en una grabaci√≥n Lorent G√≥mez Saleh, terrorista venezolano ‚Äďque ostenta una foto con el mismo Uribe en su perfil de Facebook‚Äď con respecto a los planes desestabilizadores que perge√Īaba desde Colombia. ‚ÄúHay sectores de nuestros pa√≠ses vecinos y hermanos que ven en √Ālvaro Uribe y su movimiento pol√≠tico una acci√≥n tendiente a acabar con las buenas relaciones con los pa√≠ses vecinos y mover a una intervenci√≥n y el derrocamiento incluso de gobiernos de pa√≠ses de la zona andina‚ÄĚ, explic√≥ al respecto Cepeda. col uribe y narcos2
El ex mandatario se present√≥ al debate parlamentario, pero antes que el senador Cepeda comenzara su discurso anunci√≥ su voluntad de retirarse para ‚Äúradicar pruebas‚ÄĚ en la Corte Suprema ‚Äúen relaci√≥n con este nuevo evento difamatorio promovido por el grupo terrorista de las FARC, sus aliados de siempre, los paramilitares, sus nuevos secuaces, sus antiguas v√≠ctimas‚ÄĚ. Seg√ļn Uribe, el debate estaba ‚Äúpublicitado por Telesur y Canal Capital, medios de comunicaci√≥n serviles del terrorismo, coordinado por el presidente de la Rep√ļblica‚ÄĚ.
‚ÄúUribe ten√≠a un gran temor a enfrentar el debate‚ÄĚ, analiz√≥ luego de la sesi√≥n Cepeda. ‚ÄúY creo que es un temor fundado. Porque yo present√© una cantidad muy considerable de elementos probatorios, entre documentos, testigos, que no me los he inventado, sino que est√°n en los procesos que se han llevado en la Justicia colombiana y en algunos estrados internacionales. As√≠ que Uribe no quer√≠a escuchar unas cuantas verdades que se le dijeron en el Senado de la Rep√ļblica‚ÄĚ. Y acerca de la menci√≥n a las FARC, y la oposici√≥n del uribismo a los di√°logos de paz que se desarrollan en La Habana, el senador afirm√≥ que ‚Äúesa fuerza tiene como prop√≥sito pol√≠tico acabar con el proceso de paz que se est√° dando. Por una sencilla raz√≥n, y es que muchos de esos sectores est√°n dedicados a hacer de la guerra su modus vivendi. Y precisamente por eso son tan enemigos y tienen tanta animadversi√≥n a un proceso de paz exitoso‚ÄĚ.

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