El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea entró en vigencia este viernes 1 de mayo de manera provisional, en un contexto global marcado por tensiones comerciales y búsqueda de nuevos mercados . El entendimiento, cerrado en enero tras más de 25 años de negociaciones, establece la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo.

El tratado redefine las reglas del intercambio entre ambos bloques en un escenario internacional cambiante. Sectores productivos y gobiernos analizan oportunidades y desafíos a partir de su implementación. La medida también despierta debates políticos y económicos sobre sus efectos a mediano plazo. Busca rebajas y eliminaciones de aranceles al comercio internacional. Su objetivo es eliminar la mayoría de los aranceles entre ambas zonas comerciales, creando un espacio de más de 700 millones de consumidores.
En enero, el Consejo Europeo respaldó el acuerdo comercial con el Mercosur, con 21 votos a favor sobre 27. Solo Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda votaron en contra, mientras que Bélgica se abstuvo, según señalaron dos diplomáticos europeos. Italia, cuyo apoyo fue clave para la aprobación del acuerdo, votó a favor tras obtener concesiones de la Comisión Europea en favor de los agricultores.
El acuerdo elimina los aranceles de más del 90% del comercio entre ambos bloques, lo que marca un cambio estructural en la relación económica entre las regiones. El entendimiento, cerrado en enero tras más de 25 años de negociaciones, establece la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. El acuerdo elimina los aranceles de más del 90% del comercio entre ambos bloques, lo que marca un cambio estructural en la relación económica entre las regiones.

La dilatación de las conversaciones se debió a fuertes intereses sectoriales, en particular en ciertos productos agrícolas e industriales y en cuestiones ásperas, como las denominaciones de origen y las cuestiones ambientales, a lo que se han sumado períodos de tensiones políticas diversas que restaron prioridad al proceso negociador
Desde Bruselas destacan que las consecuencias de su implementación comienzan a verse de inmediato. “Los beneficios son reales y visibles desde ahora. Los aranceles comienzan a bajar. Las empresas están accediendo a nuevos mercados. Los inversores tienen la previsibilidad que necesitan”, afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su cuenta de la red social X.
El pacto, considerado uno de los más ambiciosos a nivel internacional, impacta directamente en Argentina al reducir aranceles, ampliar exportaciones y abrir oportunidades para empresas e inversores, aunque también genera tensiones políticas y sectoriales tanto en Europa como en Sudamérica. También se informó que productos como automóviles, farmacéuticos y vino exportados desde Europa hacia países del Mercosur —entre ellos Argentina— tendrán aranceles eliminados o significativamente reducidos desde la entrada en vigor del acuerdo.
El tratado abarca un mercado conjunto que representa cerca del 30% del Producto Interno Bruto mundial y más de 700 millones de consumidores, lo que da cuenta de su magnitud. Este nuevo escenario busca fortalecer el comercio bilateral en un contexto internacional atravesado por desafíos provenientes de economías como Estados Unidos y China.
Para el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, “es un gran día” gracias a un acuerdo que calificó como “histórico”, en declaraciones recogidas por AFP, resaltando el potencial del pacto para dinamizar las economías involucradas. El acuerdo favorece particularmente las exportaciones europeas de bienes industriales como automóviles, vino y queso, mientras que facilita el ingreso al mercado europeo de productos sudamericanos como carne vacuna, aves, azúcar, arroz, miel y soja.
En paralelo, líderes del Mercosur destacaron el valor estratégico del tratado. “A partir del 1º de mayo, Mercosur y la Unión Europea empiezan a unirse en una de las mayores áreas de libre comercio del planeta (…) En un momento de proteccionismo, reforzamos el multilateralismo”, sostuvo el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Tensiones políticas y aplicación provisional
A pesar de su entrada en vigencia, el acuerdo sigue generando controversias, especialmente en Europa. Francia encabezó la oposición al pacto por el temor de que sus agricultores se vean perjudicados por la competencia de productos sudamericanos más baratos.
“En realidad, es un día muy sombrío”, afirmó la eurodiputada francesa Manon Aubry, quien advirtió —según AFP— que los productores europeos enfrentarán una “competencia desleal de cientos de miles de toneladas de productos agrícolas que van a inundar el mercado europeo, con normas sanitarias y medioambientales de segunda categoría”, alertó.

La aplicación del acuerdo es provisional debido a que aún se encuentra pendiente un fallo del máximo tribunal de la Unión Europea sobre su legalidad, luego de que el Parlamento Europeo remitiera el tratado para su revisión. Francia intentó sin éxito bloquear el acuerdo por la preocupación de sus agricultores, que temen ser perjudicados por la competencia de productos más baratos procedentes de Brasil y de sus vecinos. La férrea oposición francesa al pacto provocó un enfrentamiento público con Alemania.
En este contexto, y pese a las resistencias, la Unión Europea avanzó con la implementación con el respaldo de la mayoría de sus países miembros, en una estrategia que también incluye acuerdos con otros mercados como India, Australia e Indonesia, en busca de diversificar sus vínculos comerciales a nivel global.
*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
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