Mar 16 2014
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Opini贸n

Estados Unidos contra Venezuela

No es ciencia ficci贸n ni pel铆cula de Hollywood. Tampoco se trata de paranoia conspirativa de la Guerra Fr铆a. Hoy, Estados Unidos manifiesta rotundamente su intenci贸n de acabar con el gobierno venezolano. La democracia que no vota al candidato de la embajada es democracia que no sirve para Estados Unidos. El Norte jam谩s acept贸 a Ch谩vez como presidente respaldado por los pueblos del Sur; ahora tampoco admite que el chavismo sin Ch谩vez siga construy茅ndose como Ch谩vez leg贸 en Venezuela y Am茅rica latina.

El manual de golpe lento de Gene Sharp est谩 siendo eficaz para desestabilizar pero incapaz de derrocar a la Revoluci贸n Democr谩tica Bolivariana. 驴Por qu茅? Porque Ch谩vez cambi贸 tanto las reglas que la guerra planificada 鈥搗enida de afuera鈥 se encuentra ahora fuera de juego. A pesar de las muertes y el clima violento generado en las calles de Venezuela y del desgaste de la imagen internacional de Maduro, el intento duradero de golpe no logra su objetivo final y, adem谩s, est谩 dividiendo a la oposici贸n. La violencia concentrada exclusivamente en las zonas ricas del Este de Caracas no es suficiente para presentarse como una fuerza alternativa de gobierno con amplio apoyo popular. Capriles sigue manifestando que necesita apoyo de las mayor铆as para ser presidente, mientras Leopoldo L贸pez lo busca con un actitud violenta de una minor铆a. Realmente, no acaban de aprender c贸mo disputar el sujeto Pueblo al chavismo.

La misi贸n de Estados Unidos ya data del a帽o 2002, con un golpe de Estado y paro petrolero en Venezuela. Luego, probaron con muchos candidatos y diferentes estrategias electorales para acabar por las urnas con Ch谩vez. Frente a la muerte de 茅ste, se abri贸 a煤n m谩s el apetito por lo imposible: eliminar al chavismo como nueva identidad pol铆tica. La primera v铆a fue nuevamente la electoral, en abril del 2013, pero perdieron; por la m铆nima, pero perdieron. La segunda vez fue mediante una guerra econ贸mica durante meses para desembocar en un plebiscito contra Maduro en las municipales de diciembre pasado, pero otra vez m谩s perdieron y no por la m铆nima. Esperar, sin embargo, hasta el 2016 como ordena la Constituci贸n venezolana para realizar un revocatorio es algo tan democr谩tico que no encaja en los planes golpistas. eeuu kerry jaua

Ni los republicanos aceptan las leyes de la Rep煤blica Bolivariana, ni los dem贸cratas la democracia venezolana, y por ello, el falso bipartidismo de Estados Unidos tiene una posici贸n clara contra el pueblo venezolano. Las infructuosas solicitudes a sus organismos internacionales han provocado un cambio de estrategia: Estados Unidos contra Venezuela. Naciones Unidas no les dio la raz贸n y la OEA les dio la espalda. No s贸lo eso, sino que el cambio de 茅poca, pos Ch谩vez, obliga a dirimir cuestiones del Sur en el Sur. La ALBA rechaz贸 toda injerencia de Estados Unidos. La Celac tambi茅n apoy贸 al gobierno de Venezuela para que contin煤e los esfuerzos para dialogar. Y por 煤ltimo, la Unasur, ha sido implacable en 鈥渞echazar la violencia y respaldar los esfuerzos del gobierno de Venezuela鈥. Todo eso es logro de Ch谩vez, pero tambi茅n de la experiencia acumulada de Maduro al frente del servicio exterior durante tantos a帽os y del buen quehacer del actual canciller Jaua en sus 煤ltimas giras.

Estados Unidos se vuelve a ver sin libreto ante este escenario contrariado y, entonces, en su versi贸n actual de la doctrina Monroe, regresa a las amenazas. En un inicio, vinieron las agencias econ贸micas para ir abonando el terreno. Fitch descalific贸 a Venezuela; Moody鈥檚 habl贸 de colapso econ贸mico; The Economist presagi贸 el 鈥渇in de la fiesta鈥; Bank of America y Merrill Lynch prefirieron denominarlo como 鈥減rimavera venezolana鈥. Despu茅s, llegaron las voces autorizadas. Primero, lo hizo el vicepresidente Biden con intenciones de seguir construyendo la matriz dominante de guerra civil con ingobernabilidad. Se sum贸 a la fiesta el secretario de Estado Kerry en tono injerencista amenazando con establecer sanciones econ贸micas v铆a OEA a pesar de que Insulza (su secretario) ha dejado claro que no se puede apelar a esta opci贸n porque 鈥渆l caso venezolano no pone en riesgo la democracia ni la seguridad del continente americano鈥. Lo 煤ltimo, por ahora, es Kelly, el jefe de Comando Sur del ej茅rcito de Estados Unidos, quien se atreve, sin complejos y con descaro, a seguir en la senda del derrocamiento afirmando, ante el Comit茅 de Asuntos Armados del Senado, que el pa铆s caribe帽o 鈥渧a a precipitarse hacia la cat谩strofe econ贸mica鈥 forzando adem谩s el rumor pretendido de 鈥渄ivisi贸n en el seno de las fuerzas armadas venezolanas鈥.

La transici贸n geopol铆tica hacia un mundo de muchos bloques econ贸micos molesta much铆simo a la mayor potencia militar del mundo. En el a帽o 2014, los Estados Unidos pretenden recuperar, caiga quien caiga y a la m谩xima velocidad posible, su hegemon铆a unipolar en lo econ贸mico. Para ello est谩n acelerando su guerra econ贸mica contra los pa铆ses emergentes mediante expectativas falsas de estancamiento; intentando atacar a China con campa帽a de marketing econ贸mico en su contra; provocando una guerra en Ucrania para robarle un aliado a Rusia; y ahora, es el turno de Venezuela siendo 茅ste el gran enemigo pol铆tico en su mismo continente.

Seguramente el gobierno bolivariano habr谩 cometido alg煤n error en la gesti贸n de tan complicada situaci贸n, pero que nadie dude de que la diplomacia de Estados Unidos en su estrategia de dominaci贸n global exige ahora una guerra local contra Venezuela.

* Director del Centro Estrat茅gico Latinoamericano Geopol铆tico.

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    3 Coment谩rios - A帽adir comentario

    Comentarios

    1. Luis Llamb铆
      18 marzo 2014 19:13

      Sr. Serrano. La pregunta que queda sin respuesta en su art铆culo es si el sistema pol铆tico que tenemos actualmente en Venezuela es todav铆a una democracia, o si realmente es una dictadura. Si la respuesta es que es o sigue siendo una democracia, yo pudiera darle much铆simos elementos para al menos dudarlo. Si la respuesta es que ya no es realmente una democracia, aunque Maduro haya sido electo (no importa tanto el peque帽o margen de votos, o las formas como los obtuvo), entonces cu谩l es la posici贸n de Estados Unidos, o incluso el de la oposici贸n venezolana (y sus diferentes fracciones) tampoco es el problema. Yo le aseguro que si este a帽o hubiera alguna forma de elecciones realmente limpias y libres, el gobierno de Maduro las perder铆a (por supuesto dependiendo tambi茅n de qui茅n o quienes es/son los candidatos que se le opongan. Por supuesto, habr铆a much铆simas otros elementos que analizar, que lamentablemente yo no puedo hacer por esta v铆a. Lo que m谩s me preocupa, sin embargo, es que todav铆a existe una cierta izquierda que est谩 dispuesta a justificar cualquier pol铆tica de gobiernos que se dicen de izquierda, o socialistas, sin plantearse que en realidad est谩n justificando una dictadura. Dictadura que, para mi, no es realmente 芦socialista禄 (cualquiera que sea el apellido que le pongamos a este concepto), sino una verdadera dictadura 芦fascista禄 (idem).

    2. CRUZ RAMON VELASQUEZ
      18 marzo 2014 23:00

      TODO ESTA MAS QUE CLARO, EE.UU, NO LE FALTAN GANAS DE APODERARSE DE NUESTRO PETROLEO, SEGUIRAN HACIENDO LO IMPOSIBLE POR LOGARLO. NO PODRAN PORQUE LA DERECHA ESTA DIVIDIDA ESTA DESORGANIZADA, COMO UN BARCO A LA DERIVA.

    3. Antonio Casalduero Recuero
      19 marzo 2014 23:01

      Se帽or Luis Llamb铆, si usted supiera realmente c贸mo es una dictadura por dentro, tal como la vivimos nosotros los chilenos con Pinochet, creo que cambiar铆a dr谩sticamente su discurso. Le puedo asegurar que hasta el peor de los gobiernos elegidos democr谩ticamente es mejor a una dictadura, y por favor, cr茅ame. Ustedes tienen una de las democracias m谩s s贸lidas del continente, y acaso del mundo -pese a todos sus transitorios defectos-, pues incluyen la posibilidad de un referendum revocatorio, que muy pocos pa铆ses en el mundo pueden exhibir. Maduro, Ch谩vez o el que sea, es necesario dejar que acabe su per铆odo y otros aires vendr谩n despu茅s, pero optar por una dictadura, eso s铆 que no, se帽or. He estado en su pa铆s en seis ocasiones y guardo los mejores recuerdos de esos d铆as, principalmente de la alegr铆a de vivir que su gente demuestra a cada acto.