May 10 2022
371 lecturas

Sociedad

EU: No es el aborto, son los derechos civiles y una guerra por el poder

 

El equilibrio de poderes entre Washington y los Estados se ve amenazado en EU, donde la ultraderecha religiosa se ha unido a la élite conservadora para poner límites a unas libertades civiles que tachan de libertinaje.

Norma McCorvey (izq.), quien fue Jane Roe en el caso Roe v. Wade de 1973, con su abogada, Gloria Allred, en 1989.

Norma McCorvey (izq.), quien fue Jane Roe en el caso Roe v. Wade de 1973, con su abogada, Gloria Allred, en 1989.

De los tres poderes ‚ÄďEjecutivo, la espada; Legislativo; la cartera; y Judicial, los jueces‚Äď, el encargado de administrar justicia naci√≥ como el hijo tonto de la joven democracia estadounidense. Alexander Hamilton ya lo advirti√≥ a primera hora: ‚Äúel [poder] judicial carece de influencia sobre la espada o la cartera. No tiene capacidad de acci√≥n sobre la fuerza o sobre la riqueza de la sociedad, por lo que no puede actuar decididamente sobre ning√ļn asunto de importancia‚ÄĚ. Es decir: no puede imponer sus decisiones. Corr√≠a el a√Īo de 1789.

La vista del n√ļmero uno de la First St NE de Washington D.C. es imponente: primero la escalinata flanqueada por dos estatuas: a la izquierda una mujer,¬†Contemplation of Justice; a la derecha, una figura masculina,¬†The Guardian or the Authority of Law, tambi√©n llamado¬†The Executor of Law, ambas obras de James Earle Fraser. Despu√©s, las diecis√©is columnas corintias que sostienen el front√≥n; y finalmente impresas sobre el arquitrabe, cinco palabras:¬†Equal Justice Under the Law. El Tribunal Supremo de Estados Unidos (SCOTUS en sus siglas en ingl√©s) ocupa este impresionante edificio desde 1935, 146 a√Īos despu√©s de que fuera establecido como m√°xima autoridad judicial de la naci√≥n mediante la ratificaci√≥n de la Constituci√≥n de los Estados Unidos en 1789.

Hasta 1935, la historia de SCOTUS es singular y accidentada: desde constituirse en una especie de consejo de sabios n√≥mada, atendiendo casos de ciudad en ciudad en los primeros a√Īos de la nueva naci√≥n, hasta la oscuridad de los s√≥tanos del Capitolio, pasando por breves periodos en Nueva York o Filadelfia. Su originario papel secundario y sus m√°s de doscientos a√Īos de historia son la lucha continuada por consolidar su poder sobre la tierra; esto es: constituirse en¬†the law of the land, el √ļltimo √≥rgano de decisi√≥n, no solo capaz de decir qu√© es constitucional sino de imponerse sobre sus hermanos.

Primer acto: SCOTUS 1-mujeres 0. La sede de SCOTUS, tambi√©n llamada El palacio de m√°rmol, se levanta sobre el solar que ocupaba el Old Brick Capitol, hist√≥rico cuartel hasta 1929 del National Woman‚Äôs Party ‚Äďla compr√≥ el Gobierno federal a insistencia del expresidente William Howard Taft, en ese momento primer magistrado del Alto Tribunal‚Äď, el partido que abog√≥ incansablemente por el sufragio femenino en EU hasta su consecuci√≥n en 1920 (Enmienda 19 de la Constituci√≥n) y que, desde entonces, se entreg√≥ a las luchas por los derechos civiles desde su feminismo militante. Fue una compra, s√≠. Pero digamos que aquellas primeras feministas fueron invitadas a abandonar su casa. Las iron√≠as de la historia.

Segundo acto: SCOTUS 0-mujeres 1. 1973, Roe v. Wade. La archiconocida sentencia por la que el m√°ximo √≥rgano judicial estadounidense declaraba inconstitucional cualquier restricci√≥n al acceso de la mujer a la posibilidad de abortar en condiciones sanitarias adecuadas y de forma legal. La argumentaci√≥n sobre la que se basaba Roe contra Wade poco ten√≠a que ver con la moral y mucho menos con la biolog√≠a (ambos pilares que sostienen las posiciones de los autodenominados¬†pro-vida): se trataba √ļnica y exclusivamente de salvaguardar el ‚Äúderecho a la intimidad‚ÄĚ de cada persona en relaci√≥n a una de las cl√°usulas de la 14¬ļ Enmienda de la Constituci√≥n.

Es decir: el gobierno (ninguno) no es quien para decidir qu√© puede hacer cada uno con su cuerpo. Ese uno era una mujer, Norma McCorvey, la camarera de Texas que se escond√≠a bajo el pseud√≥nimo de Jane Roe, quien tras quedarse embarazada de su tercer hijo en 1969 quiso abortar. El problema era que en Texas, donde resid√≠a, el aborto era ilegal salvo riesgo para la vida de la madre. No era la primera vez, pero s√≠ una de las m√°s importantes en las que SCOTUS volv√≠a a poner de manifiesto la fuente de su poder: la confirmaci√≥n del concepto de¬†judicial review¬†del que emana su¬†supremac√≠a judicial. En resumen: la decisi√≥n sobre un caso espec√≠fico se aplica y afecta a todos los dem√°s casos semejantes en cualquier lugar del pa√≠s. Una vez m√°s, SCOTUS marcaba la √ļnica distancia posible entre el suelo y el techo de la casa com√ļn estadounidense.

La derecha y la ultraderecha estadounidense había entendido por fin que la política de un país no se cambia tanto en el Capitolio como desde el Palacio de Mármol.

Roe vs Wade, el caso que garantizó el derecho al aborto en Estados UnidosEn realidad, Roe contra Wade fue el canto del cisne de una época que en 1969 estaba a punto de cerrarse con la llegada de Nixon a la presidencia: la gran expansión de los Derechos Civiles iniciada una década antes y que había sido consecuencia de la madre de todas las batallas en EU: el enfrentamiento entre la Casa Blanca (con o sin el Capitolio) y SCOTUS, es decir, la espada contra la toga. Una batalla ganada por los liberales, cuyo punto culminante habían sido las grandes sentencias en favor de los Derechos Civiles auspiciadas bajo un Tribunal (la llamada Warren Court Era) que había empezado a perfilarse bajo la presidencia de Franklin Delano Roosevelt.

En la mente del Partido Republicano solo era cuestión de tiempo, de paciencia. Y de colocar en la Casa Blanca al hombre adecuado. La derecha y la ultraderecha estadounidense habían entendido por fin que la política de un país no se cambia tanto en el Capitolio como desde la sala noble del Palacio de Mármol.

Por eso no es casualidad que este tercer acto empiece precisamente por Roe contra Wade. La filtraci√≥n del¬†borrador publicado en la noche del pasado lunes por el diario¬†Politico,¬†y firmada por el juez Samuel Alito (conservador) reflejaba una opini√≥n predominante de cinco de los nueve Juez Alito cancela aparici√≥n p√ļblica tras filtraci√≥n de dictamen de Roe vs. Wade en la Corte Suprema | Samuel Alito | Roe vs Wade | Aborto | The Epoch Times en espa√Īolmagistrados que integran la Corte a favor de la revocaci√≥n del derecho a la interrupci√≥n del embarazo. Hac√≠a meses que hab√≠a sospechas de que esto ocurrir√≠a, no es ning√ļn secreto que el propio tribunal vive tiempos convulsos con¬†acusaciones de corrupci√≥n sobre algunos de sus miembros¬†y enemistades personales entre otros.

Incluso la pandemia, y su politizaci√≥n, ha sido motivo de discordia entre el grupo de patricios togados: algunos de los jueces m√°s j√≥venes y conservadores se han mostrado reticentes a ponerse mascarillas en las reuniones con sus compa√Īeros m√°s veteranos.

La √ļnica sorpresa aqu√≠ ha sido que la bomba explotara v√≠a filtraci√≥n, acto sin precedentes en la historia de la instituci√≥n y que ha desatado una caza de brujas con los ojos puestos en los magistrados liberales y, especialmente, su¬†staff. El martes, el presidente de la Corte Suprema, el conservador ‚Äďfue nombrado por George W. Bush, y √ļltimamente se posiciona con sus compa√Īeros m√°s progresistas, lo que indica hacia d√≥nde se ha movido el tribunal en los √ļltimos cuatro a√Īos‚Äď John Roberts confirm√≥ el contenido¬†del documento de 98 p√°ginas conocido el lunes, aunque se√Īal√≥ que se trataba de un ‚Äúprimer borrador‚ÄĚ. Hay que indicar que la filtraci√≥n en s√≠ no es delito, pero si se descubre a su autor supondr√≠a el final de su carrera, am√©n de otro tipo de actos disciplinarios.

El texto no deja lugar a dudas: seg√ļn el voto privado emitido el pasado febrero, la mayor√≠a conservadora cree necesario derogar el precedente sentado por la sentencia de 1973 (y confirmado en el caso Planned Parenthood contra Casey, de 1992): ‚Äú[La sentencia de] Roe estaba terriblemente equivocada desde el principio‚ÄĚ, escribe Alito, para el que ‚Äúsu motivaci√≥n fue excepcionalmente endeble y aquella decisi√≥n ha tenido consecuencias perjudiciales.

Qu√© pasar√° con el aborto en EU, si la Corte Suprema anula el fallo del caso Roe vs. Wade | El EconomistaLejos de lograr un consenso nacional en torno al tema del aborto, Roe y Casey atizaron el debate y profundizaron en la divisi√≥n‚ÄĚ. Decenas de personas se han concentrado a las puertas del edificio del Alto Tribunal desde la publicaci√≥n del borrador para protestar. Seg√ļn un estudio reciente del Pew Research Center,¬†seis de cada diez estadounidenses creen que el aborto deber√≠a ser legal en todas o casi todas las circunstancias, mientras que¬†un 54% se manifiesta contrario a la derogaci√≥n de Roe contra Wade.

‚ÄúLa Constituci√≥n no hace ninguna referencia al aborto, y ning√ļn derecho de este tipo est√° protegido impl√≠citamente por ninguna disposici√≥n constitucional‚ÄĚ, argumenta Alito en una posici√≥n que secundan los magistrados Clarence Thomas, Brett Kavanaugh, Amy Coney Barrett y Neil Gorsuch, estos tres √ļltimos nombrados durante la presidencia de Donald Trump. El fallo definitivo no se espera hasta finales de junio o principios de julio. La mayor√≠a conservadora, seis contra tres, hace poco probable un cambio en la argumentaci√≥n de la misma.

Una aclaración: si finalmente Roe contra Wade es revocada, eso no significa que el aborto se vuelva ilegal en EU. Solo que el poder de decisión tornará a los Estados y, por tanto, los más conservadores ya no tendrán obstáculo federal para prohibirlo en su territorio. La distancia entre las dos Américas, una liberal y otra conservadora, se agrandará todavía más.

El GOP y Trump, historia de un amor de conveniencia

Para entender un poco el origen de lo que est√° ocurriendo hay que irse al √ļltimo a√Īo de legislatura de Obama. A un a√Īo de las elecciones, Obama pretendi√≥ llenar la vacante dejada por el fallecimiento del juez Anthony Scalia con el moderado Merrick Garland (hoy Fiscal General de Joe Biden). El entonces l√≠der del GOP en el Senado, Mitch McConnell se neg√≥ incluso a reunirse con Garland y bloque√≥ cualquier intento de nominaci√≥n durante 293 d√≠as. El tiempo justo para que Donald Trump se hiciera con la presidencia de EU.El candidato Trump, el GOP y la campa√Īa 2016 - Real Instituto Elcano

Con Trump en la Casa Blanca, fue el ultraconservador Neil Gorsuch quien ocupar√≠a la vacante de Scalia en el Alto Tribunal. No ser√≠a el √ļnico. En solo cuatro a√Īos, Trump colocar√≠a dos jueces conservadores m√°s: Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett. Los tres en la cincuentena, para una posici√≥n que, recordemos, es vitalicia salvo renuncia voluntaria ‚Äďes el caso de Stephen Breyer cuyo asiento ser√° ocupado por la jueza Ketanji Brown Jackson (51 a√Īos) en alg√ļn momento de este verano y confirmada por el Senado a propuesta del presidente Biden el pasado 7 de abril.

Aquel fue el verdadero legado de Trump, un presidente que para hacerse con el poder en el GOP se alió con el ala más conservadora del movimiento republicano estadounidense, la misma que llevaba décadas esperando la oportunidad para asaltar SCOTUS. Un quid pro quo necesario para iniciar la estrategia de demolición de lo conseguido desde la década de los Derechos Civiles. En definitiva, una partida de póker en la que en Estados Unidos siempre se apuesta en una doble vertiente. Por un lado, a medida que crece el poder de SCOTUS decrece el de la Casa Blanca, y viceversa. Por el otro, a medida que decrece el poder del Gobierno federal, crece el de los Estados; también y viceversa.

Y aqu√≠ estamos otra vez: ‚ÄúEs hora de hacer caso a la norma fundamental y devolver el tema a los representantes elegidos por el pueblo‚ÄĚ, sentencia el borrador de Alito, en una clara referencia a los gobiernos estatales. En la pr√°ctica, la derogaci√≥n de Roe contra Wade supondr√≠a la libertad de los Estados para decidir sobre los derechos reproductivos de 166 millones de mujeres. Insisto, el GOP lleva d√©cadas fraguando esto, y la derrota de Trump hace dos a√Īos simplemente potenci√≥ el cambio de paradigma en los estados controlados por los republicanos donde sus gobernadores han preparado leyes restrictivas que entrar√°n en vigor inmediatamente.

Dos países y una puerta hacia el abismo

Estados rojos y estados azules - Wikipedia, la enciclopedia libreHay un país azul demócrata a punto de convertirse en santuario de los derechos de las mujeres y preparándose para acoger una ola de turismo reproductivo. Hay otro rojo republicano, en el que más de una veintena de estados aguardan la confirmación de lo filtrado esta semana. Estados como Oklahoma, cuya Cámara de Representantes aprobó la semana pasada una estricta norma que prohíbe las intervenciones después de la sexta semana de gestación, antes incluso de que la mayoría de las mujeres sepan de su embarazo.

O Texas, siempre a la vanguardia de la reacci√≥n y no solo en el √°mbito sanitario, cuya nueva legislaci√≥n, promulgada en septiembre y conocida como la ‚ÄúLey del latido‚ÄĚ, propone la persecuci√≥n de los ciudadanos particulares que ayuden a una persona a poner fin a un embarazo no deseado. Se tratar√≠a de una puerta hacia un abismo: seg√ļn sea interpretada la norma, un taxista que lleve a una mujer a una cl√≠nica abortiva, aunque sea en otro Estado, podr√≠a ser perseguido judicialmente con penas de hasta 10 a√Īos de prisi√≥n. Tras Texas y Oklahoma, Florida, Ohio y otros Estados del sur anuncian su intenci√≥n de convertirse en ‚Äúsantuarios de la vida‚ÄĚ.

Bajo el t√©rmino ‚Äėoriginalistas‚Äô se conoce a los magistrados que defienden que la Constituci√≥n debe interpretarse tal y como fue pensada hace m√°s de dos siglos.

Este abismo no tendría por qué circunscribirse a las cuestiones reproductivas. Por ejemplo: en Lawrence contra Texas (2003), SCOTUS usó el mismo argumento de Roe contra Wade (derecho a la privacidad) para determinar que era inconstitucional castigar a las personas por cometer sodomía. Obergefell contra Hodges (2015), que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo y utilizó el derecho a la privacidad y la cláusula de igual protección para hacerlo.Demografía de la Corte Suprema de los Estados Unidos - Wikipedia, la enciclopedia libre

Esto podr√≠a abrir la puerta para que un Estado trate de desafiar las leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo y las distintas legislaciones en relaci√≥n a la comunidad LGTBQ, que ya est√°n en el punto de mira de los legisladores republicanos. De nuevo Texas, donde se ha llegado a plantear la posibilidad de poner a cargo de las autoridades a los ni√Īos trans¬†si estos son apoyados por sus padres en su proceso de transici√≥n. Pero hay m√°s: Griswold contra Connecticut (1965), que protege la capacidad de los matrimonios para comprar anticonceptivos sin restricciones gubernamentales. No se trata solo del aborto. O Meyer contra Nebraska (1923), que permite que las familias decidan si quieren que sus hijos aprendan un idioma que no sea ingl√©s. Esto podr√≠a abrir la puerta para que Estados antinmigraci√≥n intenten prohibir el aprendizaje de otros idiomas que no sean el ingl√©s en las escuelas p√ļblicas. Incluso, la obligaci√≥n estatal de ofrecer un sistema p√ļblico de ense√Īanza (Plyler contra Doe, 1982), como¬†ha anunciado que va a estudiar el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott. La educaci√≥n p√ļblica¬†nunca ha dejado de estar en el punto de mira¬†republicano.

Tambi√©n Skinner contra Oklahoma (1942), el fallo que declar√≥ inconstitucional la esterilizaci√≥n forzosa de personas (se hizo con miles de mujeres afroamericanas). Hay quien ha se√Īalado estos d√≠as que la ca√≠da de Roe contra Wade podr√≠a abrir la puerta para que algunos Estados determinaran la esterilizaci√≥n de delincuentes, personas discapacitadas o minor√≠as de todo tipo. Sin duda, tambi√©n el derecho al voto en un momento en el que en muchos Estados republicanos est√°n aprob√°ndose legislaciones encaminadas a restringir o dificultar el sufragio y que tienen a minor√≠as raciales como principal objetivo.

En el origen de todo est√° la condici√≥n del juez Alito como ‚Äėoriginalista‚Äô¬†constitucional. Con ese t√©rmino se conoce a los magistrados que defienden que la Constituci√≥n debe interpretarse tal y cRoe v. Wade: El Supremo de Estados Unidos se dispone a derogar el derecho al aborto, seg√ļn un borrador | Sociedad | EL PA√ćSomo fue pensada por sus creadores hace m√°s de dos siglos. Originalistas son tambi√©n los jueces Thomas, Barrett, Gorsuch e, incluso, Kavanaugh tambi√©n son originalistas. Los tres nominados por Trump.

Biden contra la Corte Suprema 

Muchos dicen que los senadores son los patricios del imperio americano. No es del todo cierto. Son los miembros de la Corte Suprema, depositarios de un poder casi omnipotente y sin aparente fecha de caducidad. Una situación sin paralelismo en ninguna otra democracia occidental.

El n√ļmero de asientos en el Alto Tribunal permanece inalterado desde la presidencia de Ulysses S. Grant (1864-1865), y ante la herencia de Trump, no pocas voces llevan defendiendo la idea de que ha llegado el momento de ir a una nueva guerra contra la m√°xima instituci√≥n judicial del pa√≠s. En pol√≠tica estadounidense esto se conoce como¬†Court Packing: que un presidente trate de incrementar ‚Äďa veces reducir‚Äď el n√ļmero de jueces del Supremo para lograr un tribunal con cierto equilibrio ideol√≥gico.

En la pr√°ctica lo que se busca es una Corte m√°s alineada con la Casa Blanca o el mismo Capitolio. En 1801, John Adams redujo el n√ļmero de miembros de seis a cinco para evitar que su sucesor, Thomas Jefferson, pudiera nombrar a su propio magistrado. Poco despu√©s, el Congreso increment√≥ de cinco a siete el n√ļmero de asientos. Andrew Jackson sum√≥ dos m√°s hasta conformar un Tribunal con nueve sillas. M√°s tarde, Lincoln a√Īadir√≠a una m√°s; mientras que su sucesor, Andrew Johnson, volver√≠a a reducir la alineaci√≥n a siete, hasta que el mencionado Grant conformara los nueve actuales.

La posibilidad de sumar nuevos jueces al actual SCOTUS, es algo que cuenta con la oposici√≥n frontal del GOP, muy c√≥modo con la situaci√≥n actual, mientras que tampoco se ve claro en los c√≠rculos de poder m√°s cercanos al presidente. No tanto por su problem√°tica, es completamente legal y hay precedentes, sino porque supondr√≠a que la Administraci√≥n Biden abriera un nuevo frente de batalla ‚Äďsin cuartel y a todos los niveles, Partido Dem√≥crata incluido‚Äď, y con la cita electoral de las elecciones de medio mandato ‚Äďlegislativas‚Äď el pr√≥ximo noviembre.

El enfrentamiento m√°s sonado entre SCOTUS y la Casa Blanca data de 1933. EU viv√≠a inmerso en la Gran Depresi√≥n y el entonces presidente, Franklin Delano Roosevelt, puso encima de la mesa su primer New Deal, la mayor expansi√≥n del Gobierno Federal de la historia de EU hasta la fecha. Su agenda populista (como fue calificada entonces, algunos dir√≠an hoy socialista) choc√≥ con la oposici√≥n frontal de un Tribunal muy conservador y receloso de un poder de Washington en expansi√≥n a costa del de los Estados. Todas las iniciativas contenidas en aquel primer New Deal fueron tumbadas por los togados, una tras otra. SCOTUS acababa de mudarse a su nueva y flamante sede y, en 1935, en un editorial publicado por The New Yorker se pod√≠a leer: ‚Äúel nuevo edificio [de SCOTUS] dispone de unas grandes y maravillosas ventanas desde las que arrojar el New Deal‚ÄĚ.

Roe vs. Wade‚ÄĚ: C√≥mo fue el fallo que garantiz√≥ el derecho al aborto en EE.UU. y que ahora la Corte podr√≠a revertir - LA NACIONLo que nadie podr√≠a sospechar es que EU podr√≠a regresar a un tiempo en el que una mujer deb√≠a jugarse la vida en la clandestinidad si decid√≠a no ser madre.

Franklin Delano Roosevelt decidi√≥ cambiar de estrategia y reescribir las reglas del juego: amenaz√≥ con nominar un nuevo juez por cada miembro mayor de 70 a√Īos que se negara a retirarse. Esto supon√≠a a√Īadir seis nuevos magistrados hasta un total de quince. Todos ellos, claro, receptivos, cuando no directamente favorables, a las pol√≠ticas del presidente. No fue necesario. El Alto Tribunal afloj√≥, y para 1937 un segundo paquete del New Deal pas√≥ el dictamen de SCOTUS. Fruto de aquella victoria, los ciudadanos de EU contaron por vez primera con salario m√≠nimo federal, seguridad social (nada que ver con la espa√Īola) o el derecho de los trabajadores a formar sindicatos.

En los siguientes dos a√Īos, la mayor parte de los jueces m√°s conservadores opt√≥ por retirarse y Roosevelt fue sustituy√©ndolos. Un nuevo SCOTUS se centrar√≠a desde entonces en el √°mbito de los llamados ‚Äúderechos individuales‚ÄĚ, un rinc√≥n al que nadie hab√≠a hecho demasiado caso desde el punto de vista constitucional. Este ser√≠a el germen de lo que se consumar√≠a en los a√Īos sesenta, y cuyas bases comenzaron a asentarse en 1952 con la sentencia de Brown contra Board of Education, que supuso el inicio del fin de la segregaci√≥n racial en el sistema educativo y, por extensi√≥n, en todo el pa√≠s.

Joe Biden afirma que la prohibici√≥n casi total del aborto en Texas viola la Constituci√≥n de EE UU | Sociedad | EL PA√ćSEl problema hoy es que Biden no es Roosevelt, y s√≠ un presidente mucho m√°s d√©bil, con un partido m√°s dividido y una oposici√≥n mucho m√°s escorada hacia la derecha.

No se trata del aborto, insisto. Se trata, una vez m√°s, de derechos civiles y en √ļltimo t√©rmino del equilibrio de poderes entre Washington y los Estados. Un sector de la sociedad estadounidense, la ultraderecha religiosa, ha unido sus fuerzas a la √©lite m√°s conservadora y libertaria a nivel econ√≥mico, y ha decidido que ya basta. Que hay que poner orden en unas libertades civiles que tachan de libertinaje, contrarias incluso al modo de vida americano. El derecho al aborto es el primer asalto.

McCorvey, la Jane Roe original, no pudo beneficiarse de su lucha: fue madre de una ni√Īa en junio de 1970 que acabar√≠a dando en adopci√≥n. Se convirti√≥, sin quererlo, en un s√≠mbolo de la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres en Estados Unidos. Con posterioridad cambi√≥ de idea, y se convirti√≥ en una convencida antiabortista. Ello no impidi√≥ que su caso garantizase constitucionalmente el derecho a interrumpir un embarazo hasta la semana n√ļmero 23, en la que se fija la viabilidad del feto, y el derecho de millones de mujeres a decidir sobre su propio cuerpo en condiciones de legalidad y salubridad.

‚ÄúEn muchas otras ocasiones, este Tribunal ha anulado importantes decisiones constitucionales‚Ķ‚ÄĚ, dice el texto de Alito. ‚ÄúSin esas decisiones, la ley constitucional estadounidense tal y como la conocemos ser√≠a irreconocible, y este ser√≠a un pa√≠s diferente‚ÄĚ. Lo que nadie podr√≠a sospechar es que el pa√≠s podr√≠a regresar en 2022 a un tiempo en el que una mujer deb√≠a cambiar de Estado o jugarse la vida y la libertad en la clandestinidad si decid√≠a no ser madre.

* Estudió Periodismo y Filología Hispánica. Doctorado en Literatura Comparada. Es profesor de Literatura Comparada en Saint Xavier University, Chicago. Publicado en publico.es

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.