Feb 13 2023
160 lecturas

Política

Europa: La democracia no ha fracasado, simplemente ya no existe

El enfado por las revelaciones sobre el ¬ęQatargate¬Ľ fue sorprendente, ya que la corrupci√≥n en la Ue (Uni√≥n Europea) es end√©mica. Lo que puede haber hecho que este caso fuera diferente es que todas las personas vinculadas a √©l se cuentan entre las supuestamente ¬ębuenas¬Ľ de la clase pol√≠tica europea: socialdem√≥cratas, el Secretario General de la Confederaci√≥n Europea de Sindicatos (CES) y responsables de dos ONG humanitarias: ¬ęLucha contra la impunidad¬Ľ (‚ÄúFight Impunity‚ÄĚ) y ¬ęNo habr√° paz sin justicia¬Ľ (‚ÄĚNo Peace Without Justice‚ÄĚ) -nomen est omen- ambas repletas de actuales y antiguos ¬ębuenos¬Ľ parlamentarios y funcionarios de la Ue. Esta semana se retir√≥ la inmunidad a otros dos parlamentarios socialdem√≥cratas de la Ue a los que la polic√≠a quer√≠a echar el guante. Al parecer, uno de los acusados est√° dispuesto a incriminar a otros ¬ębuenos¬Ľ parlamentarios de la Ue en un acuerdo para declararse culpable. El Qatargate ha puesto de manifiesto hasta qu√© punto se ha extendido la podredumbre en la democracia liberal europea.El Qatargate extiende m√°s su mancha por el Parlamento Europeo. El juez a cargo de la instrucci√≥n del esc√°ndalo de presuntos sobornos a favor de pa√≠ses como Qatar o Marruecos en la Euroc√°mara ha decretado la prisi√≥n preventiva para el eurodiputado belga Marc Tarabella, al que ha acusado de corrupci√≥n, blanqueo de dinero y pertenencia a organizaci√≥n criminal, seg√ļn ha confirmado un portavoz de la Fiscal√≠a Federal de B√©lgicaCuriosamente, la corrupci√≥n sigue consider√°ndose en Europa como una aberraci√≥n maligna, y no como el elemento determinante de su pol√≠tica, que lo es. En la operaci√≥n de limitaci√≥n de da√Īos llevada a cabo por la Ue y los principales medios de comunicaci√≥n tras el Qatargate, se habla, como siempre, de las ovejas negras. Sin embargo, nadie se hace la pregunta m√°s b√°sica: ¬ŅDe qu√© color es el reba√Īo?

Lo que tambi√©n es inusual en este caso es que algunos de los autores podr√≠an ser procesados. Esto no se debe al bajo nivel de tolerancia de la corrupci√≥n en las instituciones de la Ue o en los gobiernos europeos. El magistrado belga que dirige la investigaci√≥n ya est√° siendo presentado como un h√©roe -candidato a una serie de Netflix-, el lobo solitario que lucha por la justicia y la democracia europeas, que es lo que la Ue dice estar haciendo. La propia oficina antifraude de la Ue, la OLAF, con su presupuesto anual de 61 millones de euros, es √ļnicamente otra de las instituciones de humo y espejos de la hipocres√≠a de la Ue.

Que Qatargate sea ahora de dominio p√ļblico puede ofrecer consuelo a algunos, pero la corrupci√≥n sigue determinando la pol√≠tica en Europa. El Qatargate fue de una magnitud tan peque√Īa que ni siquiera puede considerarse la punta de un iceberg. Cada gran acontecimiento ofrece nuevos campos de beneficio verdaderamente masivos para la clase pol√≠tica, como es el caso de la Covid, Ucrania y la crisis clim√°tica. Mientras que los activistas clim√°ticos exigen ingenuamente a los gobiernos que ¬ęsigan a la ciencia¬Ľ, la clase pol√≠tica europea tiene un objetivo diferente: ¬ęSeguir el dinero¬Ľ.

Qued√©monos en el nivel superficial de la corrupci√≥n en Europa. Lo que ha ocurrido en Gran Breta√Īa en los √ļltimos a√Īos s√≥lo puede calificarse de ¬ętsunami de corrupci√≥n¬Ľ. Durante la crisis de Covid se despilfarraron miles de millones, o mejor dicho, se enviaron a los bolsillos de los amigos, familiares y donantes del gobierno conservador a cambio de poco o ning√ļn beneficio. Por supuesto, un cierto porcentaje fue a parar a los pol√≠ticos y al partido conservador. Pero √©ste es s√≥lo uno de los muchos casos. Parece que cada d√≠a salta a los titulares brit√°nicos un nuevo y alucinante esc√°ndalo de ¬ęsordidez¬Ľ, y ah√≠ acaba todo. La sordidez se define como una actividad de bajo nivel moral y el bajo nivel moral no viola la ley. La corrupci√≥n s√≠. As√≠ que no hay enjuiciamientos. Y casi todo el mundo en Europa estar√° de acuerdo en la baja calidad moral de la clase pol√≠tica, as√≠ que no pasa nada. De hecho, hay todo tipo de t√©rminos en ingl√©s para evitar el uso del t√©rmino corrupci√≥n -y los principales medios de comunicaci√≥n hacen un uso liberal de ellos-, al igual que hay innumerables leyes y lagunas jur√≠dicas que permiten la corrupci√≥n ¬ęlegal¬Ľ, por no hablar de la integraci√≥n de las fuerzas del orden, los fiscales y los jueces en este sistema de corrupci√≥n.

Alemania no es diferente de Gran Breta√Īa. Tambi√©n all√≠ hubo pol√≠ticos implicados en la adjudicaci√≥n de contratos a sus amigos a cambio de comisiones ilegales. Los tribunales no encontraron delito alguno. Interesante es el hecho de que el actual canciller, Olaf Scholz, estuvo implicado en una estafa, ¬ęCum Ex¬Ľ, que cost√≥ a Alemania y a otros estados europeos miles de millones de euros en ingresos fiscales perdidos. El caso de Scholz fue archivado por la fiscal√≠a alemana, a la que el gobierno tiene autoridad para dictar directivas. El otro d√≠a ocurri√≥ lo mismo con el ministro alem√°n de Finanzas, Christian Lindner, acusado de haber recibido pr√©stamos de un banco, al que hace favores ocasionales, en condiciones extremadamente generosas. En otras palabras, fue pura sordidez. No olvidemos tampoco que la presidenta de la Comisi√≥n Europea, Ursula von der Leyen, recibi√≥ su actual cargo al tener que ser sacada r√°pidamente de Berl√≠n, ya que tambi√©n ella, como ministra de Defensa, estaba envuelta en lo que r√°pidamente se estaba convirtiendo en un asunto de corrupci√≥n. Al menos, la persona adecuada acab√≥ en el lugar adecuado.

Qatargate: ¬ŅQui√©n es Eva Kail√≠ y por qu√© fue detenida?De hecho, si hacemos un recorrido por la corrupci√≥n en los Estados miembros de la Ue, las cosas no son diferentes. Incluso Escandinavia, que parec√≠a estar relativamente libre de corrupci√≥n hace cinco a√Īos, no tiene ese estatus hoy en d√≠a. Con pocas excepciones, se puede afirmar f√°cilmente que la fuerza motriz de la clase pol√≠tica europea no es promover el bien com√ļn, sino sus propios intereses privados. Cuanto m√°s asciende un pol√≠tico en la jerarqu√≠a, mayor es su valor de corrupci√≥n.

Su m√©todo es sencillo: utilizar las esperanzas y los sue√Īos de los ciudadanos para ganarse una posici√≥n pol√≠tica privilegiada. Esto incluye una gran cantidad de se√Īales de virtud. No habr√° cambio pol√≠tico. Probablemente, no haya instituci√≥n pol√≠tica que haya perfeccionado esto mejor que la Ue, que se ha convertido en un centro ¬ępr√™t-√†-porter¬Ľ de posturas morales.

Pero esto no es ni la mitad de la historia. Con respecto a la corrupci√≥n, cometemos un error cardinal, en el que nos alientan los medios de comunicaci√≥n dominantes: vemos al receptor de la corrupci√≥n como el culpable. ¬ŅQu√© pasa con los que pagan los sobornos? Cuando Grecia se sumi√≥ en su crisis financiera en 2009 empezaron a destaparse muchos casos de corrupci√≥n. La mayor√≠a implicaban a grandes empresas alemanas. Sin embargo, especialmente en Alemania, los griegos fueron retratados como venales y corruptos. En el otro lado estaba el virtuoso empresario alem√°n que se ve√≠a ¬ęobligado¬Ľ a pagar sobornos para ganarse la vida ¬ęhonradamente¬Ľ. Una v√≠ctima de la corrupci√≥n. Algo parecido a lo que ocurr√≠a hace un par de d√©cadas, cuando las prostitutas eran perseguidas por la polic√≠a, pero no sus clientes o proxenetas. Incluso tenemos un nombre honorable para los proxenetas que sobornan a los pol√≠ticos: lobbistas corporativos. Afirman que proporcionan a los pol√≠ticos un asesoramiento significativo para ayudarles a tomar la decisi√≥n correcta, lo que siempre equivale a una maximizaci√≥n de los beneficios de sus clientes. Lo que ofrecen son sobornos y amenazas. La sociedad olig√°rquica europea se basa en la fuerza y el fraude.

Entonces, ¬Ņqui√©n soborna? Para tener una gran influencia pol√≠tica se necesitan importantes sumas de dinero. En el caso del Qatargate, del que los pol√≠ticos de la Ue afirman que fue un asunto mucho menor y queEl 'Qatargate' tambi√©n se√Īala a Sandro Rosell como actor principal no tuvo influencia pol√≠tica real, se descubri√≥ m√°s de un mill√≥n de euros en efectivo en las residencias de los acusados. Se trataba simplemente de billetes que estaban tirados por ah√≠. No sabemos cu√°nto no se descubri√≥, ni tampoco aparecen en estas sumas las numerosas regal√≠as como viajes en primera clase, cenas y regalos. Se trata de recursos monetarios que los ciudadanos normales no pueden permitirse. M√°s all√° de las grandes corporaciones, el 1%, y en un caso como el Qatargate, los estados nacionales, nadie m√°s puede. Esto es algo que hacen sistem√°ticamente.

De hecho, las grandes corporaciones y los ricos determinan las pol√≠ticas europeas. Las decisiones geopol√≠ticas siguen siendo dictadas por Estados Unidos, pero incluso √©stas son establecidas en Estados Unidos por intereses corporativos. Es fascinante que la gente no se pregunte por qu√© el calentamiento clim√°tico, incluidas las emisiones de CO2, sigue aumentando en Europa, al igual que la desigualdad y la pobreza, la injusticia fiscal, el deterioro de la sanidad y la educaci√≥n p√ļblicas, el ataque a la libertad de prensa; de hecho, todas las cosas que son aspectos fundamentales de lo que llamamos bien com√ļn est√°n empeorando inexorablemente. Los gobiernos europeos y la clase pol√≠tica nos dicen que todo va mejor. No es as√≠.

Esto nos devuelve a la pregunta b√°sica de ¬ęCui Bono?¬Ľ (¬ŅA qui√©n beneficia?). Lo que est√° aumentando son los beneficios empresariales y la riqueza privada del percentil m√°s alto, las √©lites. Esto no se debe a que sean terriblemente listos, como nos aleccionan ellos y los medios de comunicaci√≥n dominantes. Es porque dictan las reglas. Mejor dicho, las compran.

Lo curioso es que esto es de dominio p√ļblico, al igual que el cambio clim√°tico. Se requiere un esfuerzo personal para ocultarse a uno mismo esta realidad. ¬ŅPor qu√© y c√≥mo lo hace la gente? Una raz√≥n es que estamos socializados con un ideal de democracia. Se celebra a diario en los principales medios de comunicaci√≥n. Como describi√≥ metaf√≥ricamente Josep Borrell, el pseudo ministro de Asuntos Exteriores de la Ue (culpable √©l mismo de tr√°fico de informaci√≥n privilegiada): nuestra democracia es lo que nos diferencia a los humanos europeos de las bestias ¬ęde la jungla¬Ľ. Es la prueba de nuestra superioridad moral y excepcionalidad sobre el resto de la humanidad. Defendemos la batalla existencial entre democracia y autoritarismo. Todo es muy sencillo: nosotros somos buenos, ellos son malos. Poner esto en tela de juicio simplemente no es posible para muchos ciudadanos, incluida gente ¬ęsupuestamente¬Ľ de izquierdas.

Su concepci√≥n del mundo desde la m√°s tierna infancia se desintegrar√≠a. ¬ŅQu√© pasar√≠a con todas esas peticiones firmadas, manifestaciones a las que se asiste, donaciones a ONG (muchas de las cuales est√°n financiadas principalmente por la Ue o los gobiernos nacionales europeos) que prometen hacer grandes cambios, pero que acaban en mejoras microsc√≥picas? Significar√≠a que cuando uno va a votar, sabe que nada va a cambiar: Italia es un caso de manual. Cuando se presenta una alternativa posible, como fue el caso de Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, los mismos intereses utilizaron su dinero para impedirlo, no Putin o China. Tener que admitir esto es algo verdaderamente existencial. En esencia, la democracia en Europa es un mito similar a la creencia de que la realeza es de alg√ļn modo especial. Sin embargo, la gente parece querer -necesitar- creer en ellos.

Luego est√° la cuesti√≥n de la conciencia de clase. Gran Breta√Īa est√° pasando ante nuestros ojos de una econom√≠a fallida a una sociedad fallida debido a los pol√≠ticos corruptos de los conservadores, pero tambi√©n de los liberaldem√≥cratas y los laboristas, que venden las decisiones pol√≠ticas al mejor postor. Pero si preguntamos a cualquiera de los estridentes fan√°ticos de ¬ęThe Guardian¬Ľ, liberales de clase media metropolitana, cu√°l es la causa, responder√°n el Brexit. En este caso, sus subordinados sociales hab√≠an comprendido la crisis pol√≠tica de su naci√≥n y hab√≠an ejercido su opci√≥n democr√°tica (cuyo permiso es considerado por la mayor√≠a de la clase dirigente brit√°nica como el mayor error pol√≠tico del siglo) para detener la podredumbre. El antagonismo de clase es, obviamente, otra fuerza muy poderosa que triunfa sobre la raz√≥n.

VIDEO: Cientos de personas salen a las calles en Reino Unido para protestar contra los altos precios de la energía - RTLuego está la política identitaria, muy alentada por la clase política, que se concentra en los individuos y sus agendas privadas mientras da la espalda a los movimientos colectivos por el cambio social. Reniega de la clase y del colectivismo en favor de un grupo de interés específico, enfrentando a unos contra otros, ignorando que su democracia se ha ido al garete.

Con el consumismo quiz√° hayamos llegado a otro elemento crucial. Con respecto a la pol√≠tica, al igual que con el cambio clim√°tico, muchos europeos creen que no tienen nada que ganar y todo que perder. El estilo de vida del Jard√≠n Europeo de Borrell est√° amenazado, por l√≠deres y estados autoritarios extranjeros (hoy nuestros amigos, ma√Īana nuestros enemigos), refugiados de piel oscura, radicales que reclaman justicia social, activistas clim√°ticos, pobres que quieren robarles lo que tienen o impedirles tener m√°s. Mejor unirse a las mentiras y a la hipocres√≠a: ¬ęDios, s√°came de esta y deja que la escoria y la pr√≥xima generaci√≥n sufran las consecuencias¬Ľ.

Por otro lado, tambi√©n llega un momento en que la gente tiene la sensaci√≥n de que ya no tiene nada que perder de su clase pol√≠tica. Hasta ahora, este tipo de acontecimientos han sido relativamente aislados en Europa. Lo vimos en Grecia en 2015, cuando sus ciudadanos votaron masivamente para rechazar la destrucci√≥n financiera de la soberan√≠a griega por parte de la Ue (y como era de esperar, su clase pol√≠tica traicion√≥ su mandato democr√°tico). Lo vimos en 2018 con los ¬ęGilets Jaunes¬Ľ en Francia, y de nuevo con la candidatura de Jeremy Corbyn a primer ministro, que su propio partido sabote√≥ para impedir el cambio popular en Gran Breta√Īa. Lo vimos cuando el movimiento clim√°tico renunci√≥ a los pol√≠ticos y se pas√≥ a la desobediencia civil y la acci√≥n directa. De nuevo estamos viendo grandes movimientos populares con las huelgas masivas en el Reino Unido por mejoras salariales y de las condiciones laborales, pero tambi√©n las protestas en Francia contra la mayor degradaci√≥n de su sistema de pensiones. Pero el sistema olig√°rquico ha sido capaz de hacer frente a todo ello, hasta ahora, con bastante facilidad. El dinero puesto en los bolsillos adecuados de las personas adecuadas ha demostrado ser una excelente inversi√≥n.

Todos los sistemas pol√≠ticos dominantes han acabado derrumb√°ndose, como lo har√° √©ste. Esto puede venir de la agitaci√≥n interna, de fuerzas externas o del colapso clim√°tico. Sin embargo, lo que podemos hacer mientras tanto es dejar de tomarnos en serio la ¬ędemocracia liberal¬Ľ y enfrentarnos a la realidad pol√≠tica de nuestra sociedad, por aterradora que sea. No es que la democracia haya fracasado, simplemente ya no existe. La clase pol√≠tica y sus pagadores olig√°rquicos no est√°n ah√≠ para promover nuestros intereses, sino √ļnicamente los suyos. S√≥lo nos tenemos los unos a los otros, pero ¬Ņacaso la sociedad no consiste en que la gente se organice para avanzar?

* Periodista de investigación especializado en delincuencia política organizada en Alemania y editor de Brave New Europe.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.