Abr 5 2023
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OpiniónPolítica

Europa, sus guerras y el orden mundial

Los 27 estados que conforman la Uni√≥n Europea (Ue) m√°s el Reino Unido, junto a los 29 pa√≠ses miembros de la OTAN, decidieron finalmente asumir en plenitud la pol√≠tica exterior de defensa de los Estados Unidos y alinearse tras ella. Lo anterior es consecuencia directa de la invasi√≥n rusa al territorio ucraniano e inicio de la guerra desatada hace ya un a√Īo y que est√° dejando un n√ļmero indeterminado de muertos -que suman varios miles, se estima- de ni√Īos, civiles y militares, junto a la destrucci√≥n de numerosas ciudades. Hay que agregar el gasto de miles de millones de d√≥lares en armas aportados por Washington junto a los pa√≠ses de la Ue y otros. ¬†Adem√°s, dos pa√≠ses que han sido hist√≥ricamente neutrales -Finlandia y Suecia- han solicitado formalmente su incorporaci√≥n al pacto militar atl√°ntico, rompiendo este √ļltimo m√°s de 200 a√Īos de neutralidad que los libr√≥ de las √ļltimas dos guerras mundiales.

Europa ha generado el mayor n√ļmero de guerras en la historia humana. La √ļltima, en 1999, de las fuerzas de la OTAN contra Yugoslavia dur√≥ casi tres meses dejando m√°s de dos mil muertos -incluyendo 87 menores de edad- y cuantiosos da√Īos materiales en los bombardeos a Belgrado y otras ciudades.¬† En curso est√° ahora la guerra que se libra en territorio de Ucrania.

Europa no termina de temer a Rusia y ha incluido a China en su lista. La percepci√≥n de inseguridad se ha visto aumentada por la presencia global de este √ļltimo pa√≠s que ha llevado a Estados Unidos a poner en fila a la Ue convencido de que su hegemon√≠a y principios est√°n amenazados. La consecuencia directa ha sido la decisi√≥n pol√≠tica de los europeos de hacer realidad el compromiso de llegar al 2% o m√°s de su PIB en materia de gasto militar, lo que es un cambio radical en pa√≠ses como Alemania que en 2020 destinaba solo el 1,34% del producto en defensa. Con ello se deja atr√°s la pol√≠tica que buscaba mantener cierta independencia de los Estados Unidos y se hace realidad lo que insistentemente reclamaba el expresidente Donald Trump respecto a la poca inversi√≥n de Europa en su propia seguridad.

Tambi√©n los ecos y temores de la guerra han hecho que Jap√≥n aumente su gasto en defensa anunciando su rearme y doblando el gasto militar desde 1,07% del PIB en 2020 al 2% que espera alcanzar en 2027.¬† En el Asia-Pac√≠fico podemos sumar el compromiso de Australia, Reino Unido y Estados Unidos (AUKUS) de construcci√≥n de submarinos nucleares, que permitir√° a los australianos contar con al menos tres sumergibles en la pr√≥xima d√©cada y dos m√°s a futuro. Resta saber c√≥mo Washington intentar√° influir en Am√©rica Latina y √Āfrica que hasta ahora se han mantenido al margen del conflicto entre Ucrania y Rusia.

Desde el término de la segunda guerra mundial, la división de Europa en dos bloques junto a la guerra fría que conocimos y que se extendió hasta la caída del Muro de Berlín, en 1989, los europeos occidentales entregaron su seguridad a los Estados Unidos que estacionó miles de tropas, armas nucleares y bases militares resguardando sus fronteras del Pacto de Varsovia. Washington ha garantizado la tranquilidad de los países agrupados en la OTAN asumiendo los cientos de miles de millones de dólares, mientras que sus aliados con dificultad cumplían parte de los compromisos financieros asumidos. Es más, desde que Francia decidió tomar un camino independiente en 1966 y retirarse de la alianza militar, las críticas a la presencia de soldados estadounidenses aumentaron proporcionalmente al involucramiento del país en la guerra de Vietnam que tuvo un efecto devastador para su imagen en prácticamente todo el mundo.

La decisi√≥n del general Charles de Gaulle de no abandonar el compromiso de defensa colectiva de la OTAN, pero sin subordinarse a una potencia extranjera lo llev√≥ a afirmar la independencia pol√≠tica, autonom√≠a militar y desarrollar su propio poder nuclear. La hostilidad a las pol√≠ticas de Washington en Europa junto con las rivalidades de Francia con el Reino Unido debilit√≥ la estructura de la alianza atl√°ntica en las d√©cadas siguientes. La V rep√ļblica francesa y los orgullosos jefes de Estado que sucedieron a de Gaulle -los presidentes Pompidou, d‚ÄôEstaing, Mitterrand y Chirac- durante m√°s de 40 a√Īos mantuvieron la postura independiente sin abandonar la colaboraci√≥n con la OTAN hasta la llegada del presidente Nicolas Sarkozy, quien en 2009 reincorpor√≥ a su pa√≠s al pacto militar.

Durante ese largo per√≠odo de tiempo se plante√≥ muchas veces la posibilidad de creaci√≥n de un ‚Äúej√©rcito europeo‚ÄĚ para reafirmar la independencia de Europa respecto de Estados Unidos. Las iniciativas de alto nivel fueron varias destac√°ndose la del ex canciller federal alem√°n, Helmut Kohl en 1988, la declaraci√≥n de Saint-Malo firmada 10 a√Īos despu√©s por el entonces primer ministro brit√°nico Tony Blair y el presidente franc√©s Jacques Chirac o m√°s recientemente la efectuada por el presidente Emmanuel Macron en 2018 y firmemente respaldada por la ex canciller federal, Angela Merkel ante el Parlamento Europeo ese mismo a√Īo, donde se√Īal√≥ que ‚Äúun ej√©rcito europeo demostrar√° al mundo que una guerra entre pa√≠ses europeos nunca m√°s ser√° posible‚ÄĚ.¬† No est√° de m√°s recordar que el actual mandatario franc√©s declar√≥ en noviembre de 2019: ‚Äúlo que estamos experimentando actualmente es la muerte cerebral de la OTAN‚ÄĚ.

La guerra iniciada por Rusia al ocupar Ucrania produjo un cambio sustancial en las relaciones entre los pa√≠ses de la Ue y los Estados Unidos, as√≠ como con Rusia. La irrupci√≥n de China y la estrecha relaci√≥n con Mosc√ļ est√°n provocando una reconfiguraci√≥n de una parte del escenario mundial.

Europa aceptó sumarse a Washington en el plano de la defensa aumentando significativamente el presupuesto militar que probablemente superará el porcentaje solicitado y que ya ha desatado una carrera armamentista que consumirá parte importante de los presupuestos nacionales. La decisión europea sin duda alguna está influida por la consolidación de China como potencia global encaminada a disputar la hegemonía de Estados Unidos en todos los planos, aunque tenga todavía un largo camino para alcanzar o superar en tecnología de punta y obviamente en lo cultural, a los Estados Unidos. El cambio en la política exterior de defensa de Europa está siendo hasta ahora respaldado por sus ciudadanos por cuanto se entrega solo apoyo político, financiero y una limitada entrega de armas. Ucrania reclama aviones, misiles y nada asegura que las demandas no sigan en aumento y que sean satisfechas. Al decir de algunos analistas militares, Ucrania sola no tiene posibilidades de vencer en el actual escenario.

La guerra en curso, como todas, dejará secuelas difíciles de recomponer, pero además ha remecido el escenario global dejando al desnudo las limitadas capacidades de Naciones Unidas de resolver crisis. En el siglo XX el orden mundial cambió como consecuencia de dos guerras mundiales. Hoy los desafíos de la humanidad parten con la urgencia climática, la necesidad de preservar el planeta y terminar la guerra que puede escalar y extenderse en Europa. Es hora de adecuar el sistema internacional y sus organismos a esta realidad. La pregunta es si tendremos que esperar una tercera guerra mundial para que ello ocurra.

 

(*) Economista chileno, ex embajador y ex subsecretario de defensa. Publicado en La Mirada Semanal.

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