Mar 26 2012
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Cultura

Fernando De Giovanni, in memoriam

Fernando De Giovanni fue narrador, poeta, periodista, autor de bell√≠simas canciones y ¬ęescribidor¬Ľ, en fin, de todo lo que puediese ser contado con palabras. El 26 de marzo de 2008, hace cuatro a√Īos, parti√≥ hacia alg√ļn lugar desde donde, seguramente, esbozar√° una sonrisa ir√≥nica al verme escribir estas l√≠neas. | ALICIA BORELLI.

 

Por todo el camino que recorrimos juntos, por los días felices y también por los del horror, te digo lo mismo: que vos escribiste cuando te pìdieron que contribuyeras con una frase para un nuevo juego de naipes: El olvido es imposible.

 

Ten√≠a 12 a√Īos cuando se radic√≥ con su familia en Buenos Aires. Ya escrib√≠a poemas e historias de diversa √≠ndole, y era adem√°s un lector concienzudo y apasionado; costumbres ambas que jam√°s lo abandonaron. Escribidor impenitente, fue poeta y escritor a tiempo completo hasta los √ļltimos d√≠as de su vida, y su escritura nunca fue vana ni superficial, ni desprovista de belleza. Su enorme talento literario s√≥lo pudo compararse con su innata facilidad para escribir: en todo momento, bajo cualquier circunstancia y encarando cualquier g√©nero relacionado con el oficio de escribir.

 

Este poema fue publicado en la revista Escribir y Publicar, de Barcelona, Espa√Īa, hac√≠a d√≥nde en ese momento hab√≠a partido en busca de mejores rumbos.

 

Reclamo a la pasajera que se llevó mi mirada

 

Seguramente est√° sabiendo ahora,
que eran las diez y media de la noche
de un oto√Īo sin lluvias,
y que en mi pobre pueblo,
nuestro tren se detiene
tan sólo tres minutos.

 

Sentada en el tercer asiento
del vagón de primera, a partir del lavabo,
ignora, por supuesto, que yo estaba
levemente borracho y algo solo,
viendo pasar los trenes,
como si fuera el triste personaje
de una novela belga.

 

Allí, sin más motivo que el de un náufrago
le ofrendé mi mirada más perfecta,
un aluvión de flores melancólicas
para acercarme a ese perfil izquierdo,
con la oscura certeza
de que estaban llegando a su misterio
palomas y botellas con mensajes,
tal vez un melancólico emisario
poblado de promesas.

 

Agregué, precavido, pájaros de papel,
modestos origamis,
y a falta de llovizna una neblina,
nacida de mi aliento apresurado,
que empa√Īara su vidrio
para que ella escribiera una palabra,
con un dedo tan tibio
que si me pongo a recordarlo, lloro

 

Pero, qué son tan sólo tres minutos,
tres siglos, tres milenios
para ese gran amor que yo le tuve
en la estación propicia.
¬ŅNo hubo un ardor celeste en su mejilla izquierda?
¬ŅNo cosquille√≥ un segundo el sonrosado l√≥bulo,
de esa, su oreja izquierda?
¬ŅNo hubo en su codo izquierdo un parpadear ligero
como hecho de luciérnagas?
Con esas duras dudas
me ha dejado, en el andén desierto
cuando el tren se alejó
llévandose con ella mi mirada.

 

La del tercer asiento de primera
a partir del lavabo,
se fue con su perfil a otros paisajes,
hacia alguna ciudad desconocida
donde tal vez la espere un caballero,
un Cary Grant cualquiera.

 

A ver se√Īores m√≠os,
ese perfil izquierdo fue el amor de mi vida,
y esa mirada m√≠a que ya nunca ser√° lo que so√Īaba,
andar√° detr√°s de ella sin maleta y sin mapa
sobre techos de extra√Īa geometr√≠a.
Ese furioso andar
por la mitad del rostro que veía
hoy muere de aburrido
como ese pobre moscardón del cuento,
que nunca pudo atravesar el vidrio.

 

He publicado avisos,
en diarios de provincia,
por sencillos motivos financieros:
Se ruega a pasajera del tren de diez y media
devolver la mirada
que derrochara en vano, renombrado poeta.
Este es mi √ļltimo aviso forastera.

 

A cuatro a√Īos de su muerte su voz sigue sonando.

 

Fue integrante y art√≠fice de la destacada generaci√≥n de poetas y escritores de los dorados 60, y particip√≥ de la comprometida bohemia literaria porte√Īa de entonces, desandando madrugadas y deambulando por los m√≠ticos caf√©s del centro de Buenos Aires: El Coto, El Florida, El Farolito, La Comedia, La Paz, El Cultural, La Academia y el Politeama, junto a poetas y escritores como Luis Luchi, Guillermo Cantore, Enrique Wernicke, Ricardo Zelarayan, Horacio Pilar, Juana Bignozzi, Alberto Szpunberg, Miguel √Āngel Bustos, Juan Gelman, Paco Urondo, Ricardo Piglia, Roberto Santoro, entre otros.

 

Integr√≥ la redacci√≥n de la revista ‚ÄúVuelo‚ÄĚ en aquella era fecunda de revistas literarias como ‚ÄúEl Escarabajo de Oro‚ÄĚ, ‚ÄúEl barrilete‚ÄĚ, ‚ÄúNosotros‚ÄĚ y otras tantas.

 

El poemario Temario de Soledad y la novela Keno son algunas de sus obras publicadas, amén de infinidad de cuentos, poemas y relatos incluidos en diversas antologías.

 

De Giovanni unió a su enorme calidad de escritor y poeta, la integridad de su hombría de bien, su generosidad artística y humana, su compromiso y su solidaridad con las mejores causas populares, su culto a la amistad y a los mejores valores de la vida. Supo amar y supo sufrir como el que más y no perdió jamás su agudo sentido del humor ni su habilidad para esgrimir el sarcasmo y la ironía como si fuesen estos afilados estiletes.

 

Es uno de los m√°s importantes poetas argentinos del √ļltimo medio siglo, y un cuentista decididamente excepcional. Fue un constructor de imaginer√≠as. Un alfarero de historias. Un pasajero de crep√ļsculos y madrugadas. A veces triste, a veces mel√°ncolico, pero siempre guerrero. Un peleador callejero que jam√°s arrug√≥. Fue autor, tambi√©n, de decenas de bell√≠simas canciones que grabaron artistas como Lalo de los Santos, Lito Nebbia, Juan Mu√Īiz y Pirucho Gabetta. Y autor teatral. Y escribi√≥ para la radio, el cine y la televisi√≥n. Y en alg√ļn momento de su juventud maestro rural en una escuela del monte salte√Īo, en √©pocas en que serlo entra√Īaba el riesgo de la propia vida.

 

Nunca se la creyó no por humilde sino por sabio, e hizo más por la fama de otros mucho menores en talento, que por cimentar su propia gloria. Tal vez porque al igual que su admirado comprovinciano el bandido rural libertario Juan Bautista Bairoletto fue un arrojado justiciero al que lo tocó transitar épocas en las que triunfó la injusticia.

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4 Coment√°rios - A√Īadir comentario

Comentarios

  1. Rubén Poli
    28 marzo 2012 21:49

    Conocí a Fernando. Por medio de un amigo artista de la palabra como él. Ellos eran grandes amigos. A sus respectivas alturas de la vida las distintas opiniones los hacia discutir firme. Pero nada enflaquecia el amor que se tenian como amigos de sangre. El Baby (el Chango) Gonzalez y el Fernando eran dos creativos que en la creación se alimentaban. Aunque pocas veces el arte era quien les daba el pan pan.
    Gracias al Baby, titiritero conocí al escritor. Nos hicimos amigos. Le ayudaba en su limitada pc y pude aconsejar a un editor para que sea Fernando sea quien escribiera el libro sobre los taxistas sobre una idea propuesta por el director del INPI. En eso estaba e iba rumbo a una bella obra. No creo que ya no esté Fernando con nosotros. Lo niego como lo hacemos con quienes, desde la otra orilla, nos dejan la sombra de su silencio.
    Uno siempre puede ver, escuchar o abrazar m√°s a quienes dice querer.
    Las excusas que despues nos damos para justificar lo postergado se paga con el vacio y la palabra atragantada. Siempre estas presente Fer en el afecto de quienes te supimos valorar.
    Rubén Poli, bs. as. 28-03-12

  2. alicia borelli
    29 marzo 2012 2:21

    Estimado Rub√©n: yo te conoc√≠a a trav√©s de Fer, ahora te conozco en tus sentimientos y se que sos una noble persona. Muchas gracias por el cari√Īo al petizo y espero conocerte. Alicia Borelli.

  3. David de la Rosa Gubau
    5 septiembre 2013 8:16

    Hace poco y sin venir a cuento me acord√© de aquel hombre m√°s bien bajo que un d√≠a a principios del nuevo siglo entr√≥ de la mano de Liliana en la librer√≠a de Girona donde yo trabajaba. Ella me present√≥ a su amigo y enseguida empezamos a hablar de libros. En alg√ļn momento le coment√© a Fernando que esos d√≠as andaba enfrascado en la lectura de El Francotirador, e inmediatamente me dej√≥ clar√≠simo que lo suyo con Vonnegut era un amor sin reservas, incondicional. Le pregunt√© a qu√© se dedicaba y me dijo que escrib√≠a o que trabajaba para alguna editorial o que su oficio ten√≠a mucho que ver con la literatura o algo parecido, ahora no lo recuerdo exactamente. Al poco rato se fueron, pero me qued√© con las ganas de seguir charlando con Fernando all√≠ mismo o ante un par de cervezas sentados a una mesa en la Rambla o donde fuera. Me hab√≠a parecido el tipo de persona que se entrega con pasi√≥n a la vida a cada momento, sin distinciones.
    Al cabo de unos pocos d√≠as apareci√≥ de nuevo, pero esta vez iba solo, o mejor dicho acompa√Īado por un peque√Īo librito de tapas azules en cuya portada aparec√≠a el retrato de alguien. Me regal√≥ Keno y todav√≠a hoy no se lo he agradecido suficientemente. Ni que decir tiene que hablamos bastante m√°s, pero no tanto como me hubiera gustado porque ten√≠a que marcharse a toda prisa a Barcelona, que era seg√ļn me pareci√≥ donde en aquel momento resid√≠a.
    Los a√Īos pasaron, yo me march√© al otro lado del mundo y nunca m√°s supe de Fernando hasta hoy mismo en que he dado con esta nota. Con tristeza me doy cuenta de que ya no podr√© invitarle a algo ni que sea como excusa para seguir con la charla, para detenr el tiempo aunque en realidad siga pasando, para aprender de √©l un poco m√°s, pero me alegro de haber compartido juntos un par de buenos ratos, que no es poco.
    Como dejó dicho el poeta, querido Fernando, marcharte no fue sino el modo de quedar para siempre.

  4. Oscar García/Marta García
    11 octubre 2013 14:56

    Amigos de Fer no se enga√Īen con esta mujer est√° buscando popularidad con el hombre que m√°s da√Ī√≥!!!!!

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