Jun 6 2019
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Opini贸nPol铆tica

Frenar a Trump para crecer en Chile y cambiar el modelo productivo

*La suerte no acompa帽a al presidente de Chile, Sebasti谩n Pi帽era. Una tormenta en la regi贸n del B铆o-B铆o, con in茅ditas trombas marinas, lo oblig贸 a viajar a la zona a pocas horas de su segunda cuenta al Parlamento, el pasado 21 de mayo. Un nuevo esfuerzo para recuperar popularidad, la que muestra una aguda ca铆da en las encuestas de opini贸n. Lamentablemente, el principal activo del presidente,聽la econom铆a,聽donde hab铆a cifrado sus esperanzas, no lo est谩 ayudando.

Aunque hubo un razonable crecimiento durante 2018, la actividad econ贸mica ya anuncia su disminuci贸n para el a帽o en curso, con apenas un crecimiento del 1,6%, en el trimestre pasado. Se agrega a ello un aumento del desempleo y la disminuci贸n de las inversiones. Paralelamente, la p茅rdida de competitividad de nuestro pa铆s, junto a la manipulaci贸n de las cifras del INE, anuncian incertidumbre, especialmente para una econom铆a exportadora y que adem谩s busca atraer inversionistas extranjeros.

Las dos principales reformas econ贸micas del gobierno, en las que ha colocado grandes esfuerzos, no ayudan a mejorar las expectativas. Han ampliado las disputas en el 谩mbito pol铆tico porque la reintegraci贸n impositiva devuelve dineros al gran empresariado, en momentos que el bajo precio del cobre empobrece las arcas fiscales. Y, la reforma laboral debilita al sindicalismo, permitiendo al patr贸n negociar individualmente con el trabajador la jornada de trabajo. As铆 las cosas, ha resultado imposible avanzar con estas iniciativas en el Parlamento.

Por si esto fuera poco, el ministro de Econom铆a, Jos茅 Valente, adem谩s de no leer novelas, comete demasiados errores聽que afectan las expectativas econ贸micas. Hace algunos meses le dijo al empresariado que para reducir riesgos debieran invertir no solo en Chile, sino tambi茅n en los mercados externos; adem谩s, se equivoc贸 con el texto de la ley que obligaba a los acreedores de las pymes al pago en 30 d铆as, ya que omiti贸 el derecho de estas a demandar a los morosos.

El gobierno y los sectores del empresariado hacen mal en responsabilizar del debilitamiento econ贸mico y de la p茅rdida de competitividad a las reformas que llev贸 a cabo la presidenta Michelle Bachelet. Enardece a la oposici贸n y, adem谩s, es una visi贸n equivocada.

Para crecer hay que frenar la prepotencia de Trump

La econom铆a chilena se encuentra hoy d铆a en medio de una guerra comercial, que hace caer los precios del cobre y otras exportaciones de materias primas, con efectos traum谩ticos para la actividad econ贸mica. Adem谩s de los errores propios, la principal responsabilidad radica en el proteccionismo del presidente Donald Trump.

Nuestra econom铆a es muy abierta al mundo y, por tanto, no tendremos un buen crecimiento si no se frena la agresividad comercial (y pol铆tica) de los Estados Unidos y para ello al gobierno no le basta el camino propio.聽Tiene que acumular fuerzas con otros pa铆ses, actuar de forma multilateral.

La guerra de Trump desaf铆a a China, pero recientemente ataca a M茅xico. Sus efectos inciden seriamente en nuestras exportaciones, en particular con la ca铆da del precio del cobre y el correspondiente deterioro del peso.聽En consecuencia, es imperativo que la diplomacia chilena retome la pol铆tica multilateral para frenar el proteccionismo.聽No se trata s贸lo de rechazar la agresividad de Trump frente a China y de la solidaridad que le debemos a M茅xico, sino principalmente de la defensa de nuestros intereses comerciales.

Enfrentar el proteccionismo de Trump exige reunir esfuerzos con los pa铆ses de la Alianza del Pac铆fico y, si es posible, con Mercosur para reclamar con una sola voz ante la Organizaci贸n Mundial de Comercio sobre la elevaci贸n de los aranceles que impuso Estados Unidos a M茅xico. Al mismo tiempo, en el marco de las reuniones preparatorias de la pr贸xima reuni贸n de la APEC, a realizarse en nuestro pa铆s, debi茅ramos colocar como prioridad el cuestionamiento a la guerra comercial desatada por Trump contra China.

Para desarrollarnos se requiere cambiar el modelo productivo

Se ha destacado en estos d铆as la ca铆da de la competitividad. Pero esta no es responsabilidad de un gobierno, sino de todos los gobiernos y, por cierto, del modelo productivo que caracteriza nuestra econom铆a. Por tanto, no tiene un car谩cter coyuntural, sino estructural. La ca铆da de la competitividad es resultado del estancamiento de la productividad, por m谩s de una d茅cada. Y, la pobre innovaci贸n y escasa calificaci贸n de la fuerza de trabajo impiden mejorarla.

Es preciso entender que el modelo productivo existente impide innovar y cierra puertas a una mayor calificaci贸n de la fuerza de trabajo. Extraer materias primas, en vez de procesar bienes, resulta m谩s f谩cil y otorga una elevada renta, sobre todo cuando no existen聽royalties聽apropiados que regulen las actividades extractivas. En cambio, procesar bienes o generar servicios es m谩s complejo, y obliga a una creciente y competitiva incorporaci贸n de nuevas tecnolog铆as, con la exigencia de fuerza de trabajo m谩s calificada.

El modelo productivo, extractor de materias primas, otorga elevadas rentas, pero no estimula inventar, ni crear tecnolog铆as muy sofisticadas. Adicionalmente, la inmensa acumulaci贸n de ganancias que se han obtenido de la extracci贸n de materias primas le ha permitido al gran empresariado extender sus actividades al sector financiero: a la banca, las AFP y las isapres.

Al empresariado le resulta c贸modo vivir de las rentas generadas por las materias primas y el sector financiero, pero al resto del pa铆s lo perjudica. Cuando se produce cobre no procesado, madera, productos del mar y bienes agropecuarios no se generan grandes encadenamientos hacia el resto de la econom铆a, no hay oferta de puestos de trabajo abundantes y calificados y no se utilizan tecnolog铆as muy sofisticadas. Adem谩s, como gran parte de ese tipo de producci贸n se exporta, nuestro pa铆s est谩 sujeto a los vaivenes de la actividad econ贸mica mundial y, como sucede ahora, sufrimos con los bajos precios de nuestras exportaciones.

Dada la estructura productiva existente, el sector privado no invierte en ciencia y tecnolog铆a, pero tampoco lo hace el Estado. Entonces, el presupuesto p煤blico destina apenas de un 0,38% del PIB para la ciencia y tecnolog铆a. Al mismo tiempo, el Estado no se siente obligado a enfrentar las desigualdades en la calidad en la educaci贸n, porque no resulta indispensable para el modelo productivo y de all铆 que los salarios sean muy reducidos.

Para potenciar la econom铆a, a mediano y largo plazo, e ingresar al desarrollo, es insoslayable caminar m谩s all谩 de la producci贸n de recursos naturales. Se precisa adem谩s que las empresas peque帽as se acerquen a las grandes en eficiencia y que se reduzca la heterogeneidad econ贸mica entre los distintos territorios del pa铆s. Esto significa transitar a un nuevo modelo productivo, el que s铆 permitir谩 mejorar la productividad y la capacidad competitiva de nuestra econom铆a.

Para construir ese nuevo modelo productivo las espont谩neas fuerzas del mercado no ayudan. El Estado debe convertirse en un agente activo de la transformaci贸n, actuando en las siguientes direcciones. En primer lugar, aplicando聽royalties聽efectivos a los recursos naturales, para encarecer su extracci贸n; pero, al mismo tiempo, debe ofrecer claros incentivos a los agentes econ贸micos dispuestos a invertir en actividades de transformaci贸n.

En segundo lugar, es indispensable un decidido impulso a la ciencia y tecnolog铆a, apuntando a una inversi贸n de recursos que alcance la media de los pa铆ses de la OCDE, vale decir, el 2,5% sobre el PIB; y, paralelamente, con la generaci贸n de incentivos para que la empresa privada tambi茅n se comprometa en avances tecnol贸gicos.

En tercer lugar, no puede haber dudas sobre la necesidad de mejorar la calidad educacional para todos los ni帽os y j贸venes, as铆 como avanzar sustancialmente en la formaci贸n t茅cnica de los trabajadores.

En suma, para crecer en lo inmediato es preciso frenar el proteccionismo de Trump, lo que obliga a recuperar iniciativas multilaterales. Y, para conquistar el desarrollo se necesita modificar el modelo productivo actual, para construir una econom铆a diversificada, hegemonizada por la ciencia, la tecnolog铆a y la innovaci贸n.

*Economista, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Econom铆a. Fue decano de la Facultad de Econom铆a de la Universidad de Chile, ministro de Planificaci贸n, embajador en Ecuador y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).聽

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