May 22 2005
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Opini贸n

La desaparici贸n de la realidad

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La realidad era claramente precisable, pues ten铆a sustancia, lo real era aut贸nomo, estaba all铆 como esencia. La diferenciaci贸n entre esta sustancia llamada realidad y las apariencias era clara y precisa. Esa realidad proven铆a de la historia, es decir, de una existencia.

En聽 pocas palabras, fuera de la historia no hab铆a nada a no ser especulaci贸n.

He dicho en otra parte (El pa铆s del hombre-Primera lectura del nuevo milenio, Editorial Ala de cuervo, Caracas, 2002) que el ansia de saber se fue trasladando desde lo epistemol贸gico hacia la hermen茅utica, esto es, se volc贸 a la interpretaci贸n de los textos. Para decirlo de otra manera, el objetivismo cientifista fue echado en el saco del pasado. Comenz贸 a considerarse la realidad como una desaparici贸n de la exterioridad y de la objetividad.

LA REALIDAD DE LO REAL


Ya Nietzsche hab铆a descrito al mundo como apariencia. Desde ese mismo momento se hab铆a insertado la idea de que la realidad no era m谩s que un conjunto de interpretaciones humanas. En otras palabras, la especulaci贸n est茅tica se alza como la 煤nica manera de preservaci贸n del hombre, de evitar la muerte que lo acechaba y lo acecha, puesto que lo humano s贸lo era sustentable en el arte y el 煤nico superviviente posible era el hombre-cultura.

La 鈥渞ealidad鈥 de lo 鈥渞eal鈥 es hoy cosa muy distinta. Estamos inmersos en el af谩n de la desaparici贸n y, por ende, lo que hemos hasta ahora denominado significaciones retrocede a un segundo plano. Esta situaci贸n es perfectamente definida por Baudrillard como teor铆a de la simulaci贸n o pataf铆sica de la otredad.

EL PRODUCTO DE LA DESAPARICI脫N

Junto a Foucault, a pesar de las diferencias entre ambos, queda claro que entramos en una situaci贸n definible como alteridad radical producto directo de la desaparici贸n.

El otro comienza a convertirse en nada. El mundo que comienza a emerger conlleva a lo que es hoy patente, tal como tambi茅n lo he dicho en otra parte (ibid), a un total desencuentro, donde lo importante es que el otro est谩 lejos, la incomunicabilidad se torna total y la sola presencia es la de la pantalla.

Si la realidad era un conjunto de interpretaciones humanas ahora se impregna de extra帽eza y esas interpretaciones se ahogan en su propia impotencia. La 鈥渞ealidad鈥 ha girado sobre s铆 misma, queda consumado el v茅rtigo, y ha desaparecido.

LA PREFERENCIA POR LA COPIA

La desaparici贸n de la realidad tiene que ver con la muerte del hombre, claro est谩, forma parte integral del drama, pero no son la misma cosa. La desaparici贸n no tiene que ver con muerte, ni siquiera con una detenci贸n de la vida que, al fin y al cabo, no es m谩s que repetici贸n. A lo que ahora asistimos es al amoldamiento de lo real a la forma.

Estamos d谩ndole la vuelta a la bolsa, esto es, el mundo se ha desrealizado, la ausencia es la norma, la 煤nica hip贸tesis del hombre pasa a ser la forma. Ya estamos ausentes. La comunicaci贸n humana聽 se reduce a buscar lo que el otro no es.

La civilizaci贸n de los massmedia es en s铆 misma una representaci贸n. La noticia muri贸 para dejar paso al show, a la apariencia. Al ver en directo el suceso todo se convierte en representaci贸n, en una moment谩nea y ef铆mera, que se marcha apenas mostrada. Un viejo texto criticado y olvidado, La sociedad del espect谩culo de Guy Debord, nos dice que frente a la pantalla contemplamos la vida de las mercanc铆as聽en lugar de vivir en primera persona.

脡sta ha sido definida como la civilizaci贸n del espect谩culo y, sin lugar a dudas, lo es, concepto necesario para entender la primac铆a de las mercanc铆as en una sociedad que las produce y sobre la cual se devuelven, a devorarla. Es obvio que esta tambi茅n llamada civilizaci贸n de la imagen conduzca a la muerte de la realidad.

La imagen se ha aposentado sobre la realidad, la ha asesinado, tal vez porque como dec铆a Feurbarch 鈥渘uestro mundo prefiere la copia al original鈥.

EL HOMBRE聽 COMO SOMBRA

Ahora bien, es necesario precisar que el espect谩culo es una formaci贸n hist贸rico-social. El proceso ha pasado por un alejamiento del espect谩culo de la realidad y por la eliminaci贸n de todo espacio de conciencia cr铆tica y de toda posibilidad de desmitificaci贸n. El espect谩culo se convirti贸 en s铆 mismo y se hizo imagen.

Entramos, as铆, en la era de lo virtual. El simulacro es la nueva 鈥渞ealidad鈥, una sin sustancia. La realidad encontr贸 el m茅todo para la evaporaci贸n en los medios de comunicaci贸n, en la tecnolog铆a, en los microchips. Cuando vemos la transmisi贸n en directo de un suceso cualquiera a lo que estamos asistiendo es al paso de un meteorito err谩tico en un espacio vac铆o. Por supuesto que todo va acompa帽ado de otra desaparici贸n, la del pensamiento. De all铆 la crisis de la literatura, para decirlo.

Ello porque la civilizaci贸n de la imagen nos sobresatura, acumula sobre nosotros tal cantidad que no acumula nada, esto es, la acumulaci贸n se autodevora como un disco duro de computadora infectado por un virus. La respuesta es el vac铆o y la desaparici贸n del pensamiento. El resultado: el hombre mismo se convierte en imagen, por no decir en una sombra.

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* Novelista, poeta, ensayista y traductor de poes铆a. Ha publicado 25 libros. Entre sus novelas cabe mencionar La forma del mundo, Selinunte, El ef铆mero paso de la eternidad y El indeterminado de cabeza de bronce.
Su poes铆a est谩 recogida en la antolog铆a
Viaje en la comedia. Ha traducido a Pessoa, Ungaretti, Quasimodo y Montale. Entre sus ensayos destaca Por el pa铆s del hombre (Primera lectura del nuevo milenio).
Codirige la editorial
Ala de cuervo y la p谩gina web www.aladecuervo.net, donde se inserta la revista literaria Logogrifo.

Correo electr贸nico: tlopezmelendez@cantv.net

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