Jun 8 2023
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

La vigilancia social, un nuevo tipo de dominaci贸n

Una nueva investigaci贸n ha descubierto que Google contin煤a recopilando datos de ubicaci贸n de personas que visitan cl铆nicas de aborto, a pesar de que se hab铆a comprometido a no hacerlo. Esta es una amenaza a la privacidad y la autonom铆a corporal de millones de personas que buscan atenci贸n de salud reproductiva en Estados Unidos donde los abortos est谩n prohibidos o en espera de que lo est茅n. Las consecuencias son reales, ya que los fiscales est谩n haciendo todo lo posible para utilizar estos datos confidenciales como munici贸n para arrestar incluso a las mujeres m谩s vulnerables. Google, hambriento de ganancias, no le importa la seguridad de sus usuarios, siempre que beneficie sus resultados.

Estamos entrando a un mundo en el que, por propia elecci贸n, los detalles minuciosos de nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestros hogares ser谩n rastreadas y compartidos de manera rutinaria con el potencial, seg煤n se dice, de una mayor comodidad y seguridad, pero tambi茅n, y principalmente, para el abuso de los piratas inform谩ticos, los ladrones de identidad, los vendedores sofisticados y, por sobre todo, los que mantienen el poder econ贸mico y pol铆tico. Cada vez m谩s nuestro mundo est谩 lleno de controles de ID, c谩maras de vigilancia, esc谩neres corporales, base de huellas dactilares, filtros de correos electr贸nicos e interceptores de tel茅fonos m贸viles dise帽ados para asegurarse de que los rastros electr贸nicos no se pierdan, entre otros. Que quien observa sean las agencias de represi贸n pol铆tica, las compa帽铆as telef贸nicas o las corporaciones, las consecuencias son las mismas: la desaparici贸n de la vida privada, la manipulaci贸n de nuestras conductas y el control gubernamental.La vigilancia social digital en la post-cuarentena: 驴enigma o problem谩tica ya instalada? 鈥 ANRed

Lo que Orwell no profetiz贸 en su famosa novela fue el hecho de cu谩n omnipresente ser铆a la vigilancia, no s贸lo en pa铆ses dictatoriales, sino tambi茅n en el llamado 鈥渕undo libre鈥. El ejemplo lo encontramos en su propio pa铆s. En las d茅cadas del 70 y 80 los municipios empezaron a instalar circuitos cerrados de c谩maras de televisi贸n en las calles y parques, estaciones de tr谩nsito, estadios y centros comerciales. En los 90, debido a los ataques del Ej茅rcito Republicano Irland茅s y el aumento de la delincuencia urbana, hubo una masiva proliferaci贸n de CCTV.

En las d茅cadas siguientes se instalaron tantas c谩maras que el gobierno brit谩nico perdi贸 la cuenta. Actualmente se estima que el visitante medio de Londres es capturado en video 300 veces en un solo d铆a. Seg煤n el soci贸logo Clive Morris las c谩maras se han vuelto tan omnipresentes, que todos los brit谩nicos deben asumir que su comportamiento fuera del hogar est谩 siendo monitoreado. El autor Ziya Tong da algunos ejemplos: 鈥淎 la dama con el vestido marr贸n鈥, dijo la voz de la c谩mara de circuito cerrado de televisi贸n, 鈥減elo rubio, con el hombre del traje negro, 驴podr铆as recoger esa taza y tirarla a la basura?鈥

La c谩mara que habla es una de una red de 144 dispositivos de vigilancia en la ciudad de Middlesbrogh, Inglaterra. En el pa铆s hay mas de 20 ciudades donde el Gran Hermano vigila, da 贸rdenes y literalmente te dice qu茅 hacer. En el norte de Londres se instalan c谩maras similares en desarrollos de vivienda p煤blicas, que son opresivas, especialmente cuando a las personas que se encuentran fuera de sus propias casas se les dice que est谩n holgazaneando. En Mandelieu-la-Napoule, una de las ciudades m谩s ricas de la Riviera francesa, se instalaron c谩maras parlantes para reprender a las personas por infracciones que incluyen mal estacionamiento, no recoger los excrementos de perros, tirar basura y otros comportamientos antisociales. Una voz del cielo para advertirte que no te pases de la raya.

Inglaterra tiene hoy d铆a el dudoso honor de tener la mayor cantidad de c谩maras de vigilancia per c谩pita en Europa, con m谩s de seis millones de CCTV, aproximadamente una por cada 10 personas, superando a China. Pero, m谩s inquietante, en China, en la ciudad de Guiyang, la base de datos contiene una imagen digital de cada residente. Las c谩maras rastrean el rostro de una persona desde su tarjeta de identificaci贸n y siguen sus movimientos a trav茅s de la ciudad durante una semana. El sistema sabe qui茅n eres y con qui茅n frecuentemente te juntas.

Instalan c谩maras de video-vigilancia en 200 buses para contrarrestar la delincuencia - Primero NoticiasEn ciudades de Estados Unidos, dice el soci贸logo e investigador William Staples, se han instalado en los autobuses p煤blicos equipos con sofisticados sistemas de vigilancia de audio para escuchar las conversaciones de los pasajeros. En las Vegas, Detroit y Chicago se utiliza el sistema Intellistreets, que son faroles con micr贸fono y c谩maras integrados capaces de grabar en secreto las conversaciones de los peatones. Y en los lugares de trabajo, los cub铆culos de las oficinas est谩n cada vez mas invisiblemente vigilados. El sistema les dice a los gerentes cuan productivas son la personas, al analizar cuanto tiempo pasa un individuo socializando en el trabajo. Seg煤n el profesor Staples, las estrategias modernas de vigilancia son utilizadas tanto por las organizaciones p煤blicas como privadas para influir en nuestras elecciones, cambiar nuestros h谩bitos, mantenernos en l铆nea, monitorear nuestro desempe帽o, recopilar conocimiento o evidencia sobre nosotros, evaluar desviaciones y, en algunos casos, penalizar.

Australia, Canad谩, Nueva Zelandia, Gran Breta帽a y los Estados Unidos forman la alianza de inteligencia Five Eyes, con capacidades para vigilar a vastas poblaciones en todo el mundo. Todav铆a no tenemos la forma de saber cuanto acceso tiene a nuestras comunicaciones privadas de video y audio, pero s铆 sabemos que sus sistemas se vuelven m谩s sofisticados, m谩s expansivos y m谩s intrusivos cada a帽o.

Estamos siendo vigilados, adentro y afuera, en el trabajo, en la casa, en las calles, los parques y los centros comerciales. Y aunque nuestros temores tienden a dirigirse a los piratas inform谩ticos, la observaci贸n m谩s grande y sistem谩tica a nuestras vidas privadas viene de ese agujero negro que son las c谩maras web.

Como notaba Gilles Deleuze, lo que estamos viendo es el reemplazo de las sociedades disciplinarias por las sociedades de control. Las primeras se iniciaron en los siglos XVII y XIX y alcanzaron su apogeo en el siglo XX con el objetivo expl铆cito de organizar vastos espacios de cierre, en donde el individuo nunca cesa de pasar de un entorno cerrado a otro, cada uno con sus propias leyes. Primero la familia, luego la escuela, en donde ya no est谩s en tu familia. Luego el ej茅rcito, la f谩brica o la oficina y, de vez en cuando, el hospital, la prisi贸n, la instancia preeminente del entorno cerrado. En cada uno de ellos el intento es componer una fuerza productiva dentro del espacio y el tiempo cuyo efecto ser谩 mayor que la suma de sus fuerzas componentes.El monstruo de dos cabezas y mil manos | La tinta

La f谩brica, por ejemplo, es un cuerpo que contiene sus fuerzas internas en un nivel de equilibrio, el m谩s alto en t茅rminos de producci贸n, el m谩s bajo posible en t茅rminos de salario. La corporaci贸n reemplaza hoy d铆a en el occidente el modelo de la f谩brica, que es la que constitu铆a a los individuos como un solo cuerpo con la doble ventaja de que el patr贸n inspeccionaba cada elemento dentro de la masa y los sindicatos movilizaban una resistencia de masas. Pero este modelo, como reconoci贸 Foucault, es fugaz. Sucedi贸 al de las sociedades de soberan铆a cuyo objetivo y funci贸n era algo bien diferente como imponer impuestos en lugar de organizar la producci贸n y gobernar sobre la muerte en lugar de administrar la vida. Es Napole贸n el que efectu贸 la conversi贸n de una sociedad a otra. Solo que esta, a su vez, tambi茅n entr贸 en crisis en beneficio de nuevas fuerzas. Las sociedades disciplinarias eran lo que fuimos y que ya empezamos a dejar de ser, cualquiera sea el periodo de su expiraci贸n.

Es en este tipo de sociedades disciplinarias que empiezan a desaparecer la firma que designa al individuo y el n煤mero o numeraci贸n administrativa indica su cargo dentro de una masa. Las disciplinas nunca vieron ninguna incompatibilidad entre uno y el otro porque el poder individualiza y masifica al mismo tiempo. Es decir, constituye a aquellos sobre quienes ejerce el poder en un cuerpo y moldea la individualidad de cada miembro de ese cuerpo. En las sociedades de control, en cambio, lo importante ya no es una firma o un n煤mero, sino un c贸digo, una contrase帽a. El lenguaje num茅rico de control est谩 hecho de c贸digos que marcan el acceso a la informaci贸n o su rechazo. Una tarjeta electr贸nica puede levantar una barrera determinada, pero tambi茅n puede ser rechazada con la misma facilidad. Lo que cuenta no es la barrera sino la computadora que rastrea la posici贸n de cada persona, licita o il铆citamente.

Aqu铆 ya no nos encontramos con el binomio masa/individuo, sino que los individuos, indivisibles, la unidad m谩s peque帽a a la que puede reducirse la sociedad y poseedores de cualidades 煤nicas, ahora se han convertidos en 鈥渄ividuos鈥, seres con m煤ltiples perfiles, visibles y on-line todo el tiempo. Y, a su vez, las masas se convierten en muestras, datos o 鈥渂ancos鈥. La experiencia humana privada se convierte, entonces, en materia prima gratuita para traducirla en datos de comportamiento que luego se computan y empaquetan como productos de predicci贸n y se venden en mercados de comportamientos. El funcionamiento de los mercados se transforma as铆 en el instrumento del control social que es a corto plazo y de r谩pida rotaci贸n, pero tambi茅n continuo y sin l铆mite, a diferencia de la disciplina que es de larga duraci贸n, infinita y discontinua. El ciudadano ahora ya no esta encerrado, esta endeudado.

驴No indica todo esto que estamos frente a la instalaci贸n de un nuevo sistema de dominaci贸n?

* Profesores de Filosof铆a chilenos graduados en la Universidad de Chile. Residen en Ottawa, Canad谩, desde el 1975. Nieves estuvo 12 meses presa en uno de los campos de concentraci贸n durante la dictadura de Augusto Pinochet. Han publicado seis libros de ensayos y poes铆a.

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