May 29 2007
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Opini贸n

LIBERTAD DE EXPRESI脫N EN VENEZUELA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La libertad de expresi贸n es un derecho garantizado por la Convenci贸n Interamericana y por la Declaraci贸n Universal de Naciones Unidas, por lo que resulta siempre enojoso y molesto el cierre de medios de comunicaci贸n, la persecuci贸n de periodistas, la censura y todos los mecanismos que el poder utiliza en contra de la expresi贸n libre de los ciudadanos. Esto es inobjetable e incuestionable y hace a la ciudadan铆a de nuestro tiempo muy sensible a este tipo de situaciones.

No obstante lo anterior, siempre es bueno darle una oportunidad a la complejidad y a los distintos elementos que constituyen una determinada realidad, m谩s all谩 de los evidentes contenidos pol铆ticos que hay detr谩s de lo que hoy est谩 viviendo Venezuela. No son pocos los intereses que aqu铆 est谩n en juego y no es menor el inter茅s por inducir a la opini贸n p煤blica en una u otra direcci贸n.

Por ello es importante tener presente los hechos y las caracter铆sticas del problema. Al respecto no cabe duda que ha calado profundamente la idea de que el gobierno venezolano cerr贸 un medio de comunicaci贸n, lo cual induce a pensar necesariamente en el comportamiento autoritario y dictatorial, la censura y la persecuci贸n del pensamiento libre. Pero, no es lo mismo cerrar un medio 鈥搇茅ase prohibir sus trasmisiones, requisar sus equipos y censurar sus contenidos, como ha ocurrido en tantas partes y tambi茅n en Chile鈥 que decidir, en conformidad con la legislaci贸n vigente democr谩ticamente aprobada, no renovarle la concesi贸n a RCTV.

Independientemente de los usos pol铆ticamente intencionados que se quieran hacer de este hecho, es importante considerar que en Venezuela, el 80% de los canales de televisi贸n abierta y emisoras de radio pertenecen y son operados por el sector privado 鈥搚 esto sin considerar la televisi贸n por cable y sat茅lite que tambi茅n utiliza RCTV, as铆 como dos estaciones de radio鈥. Sorprende saber 鈥揳 la luz de lo que se trasmite regularmente en Chile鈥 que en Venezuela existen cerca de 120 peri贸dicos de circulaci贸n regional y nacional, que est谩n igualmente bajo el control del sector privado.

Y hasta donde la informaci贸n se puede verificar, la prensa venezolana ha podido realizar su tarea sin la interferencia del gobierno en plena libertad y con plena autonom铆a. No se sabe de periodistas puestos en prisi贸n ni perseguidos ni de amenazas a ning煤n medio, a pesar de que muchos de ellos expresan abierta y desenfadadamente su oposici贸n al gobierno. Por lo tanto, aunque pueda entenderse esta decisi贸n de Venezuela como una medida contraria a la libertad de expresi贸n, vale tambi茅n considerar que limitar este derecho no ha sido parte de la t贸nica ni una de las caracter铆sticas m谩s destacadas del gobierno de Ch谩vez.

Es m谩s, dado que ning煤n medio ha sido cerrado por oponerse al presidente Ch谩vez o por ejercer su derecho a pensar diferente o a criticar al gobierno, el cese de las trasmisiones de televisi贸n de RCTV por se帽al abierta 鈥搉o por cable ni por radio鈥 cuesta entenderlo como el cierre arbitrario o autoritario, m谩s a煤n cuando esta operaci贸n est谩 amparada en el ordenamiento jur铆dico venezolano 鈥揹emocr谩ticamente instalado鈥 que no ha sido violado.

Es importante tener presente que los medios de comunicaci贸n son un instrumento de primera importancia. La prensa es considerada el 芦cuarto poder禄 y, en consecuencia, de extraordinaria relevancia para ejercer el control y detentar el poder. De all铆 que no es una simple discusi贸n y de all铆 que no debemos soslayar el hecho de que, cuando las oligarqu铆as latinoamericanas pierden estos espacios de poder, reaccionan brutalmente y no nos puede sorprender entonces el permanente abuso de presentar una medida legal y jur铆dicamente leg铆tima, como arbitraria y abusiva.

En pr谩cticamente todos los pa铆ses occidentales 鈥搃ncluyendo los Estados Unidos鈥 el espacio radioel茅ctrico, como un recurso escaso y limitado, es un bien p煤blico de propiedad nacional y no privado y el Estado, en el nombre del inter茅s ciudadano y general, no s贸lo tiene el derecho sino el deber de regularlo con el objeto de servir el inter茅s p煤blico y favorecer la libertad de expresi贸n de todos y no s贸lo del sector privado.

En Venezuela como en casi todos los pa铆ses de Am茅rica, este bien p煤blico 鈥揺l espacio radioel茅ctrico鈥 est谩 privatizado, es decir, al servicio de sus propietarios. Bien lo dec铆a Marta Colomina, conocida columnista y muy cr铆tica de Ch谩vez: 鈥淟os due帽os de los medios est谩n muy concientes de su poder, y saben como usarlo鈥 En Venezuela, los medios est谩n en las manos de peque帽os grupos qui茅nes tienden a servir su propio inter茅s鈥.

Obviamente, al igual que en Chile, lo hacen siempre en el nombre de la libertad de expresi贸n y del inter茅s general, cuando en definitiva no hacen sino servir el inter茅s de grupos econ贸micos que quieren seguir monopolizando los mecanismos de comando y control de la sociedad.

Lo que el gobierno venezolano ha dicho es que, de acuerdo al art铆culo 156 de la Constituci贸n y a la Ley Org谩nica de Telecomunicaciones, el deber del Estado es garantizar y regular el acceso y uso del espacio radioel茅ctrico y es su deber evaluar si un operador ha servido o no el inter茅s general. Si lo ha hecho, como en el caso de otros medios, se les puede renovar la concesi贸n, de lo contrario el Estado est谩 en su pleno derecho a reasignar dicho espacio p煤blico.

En relaci贸n a RCTV lo anterior no es un simple argumento, puesto que, es un hecho de p煤blico conocimiento que este medio utiliz贸 su programaci贸n diaria para promover y apoyar el golpe de Estado en contra de un gobierno que hab铆a sido democr谩ticamente electo en abril del a帽o 2002 y, lo que es peor, prohibi贸 a sus reporteros transmitir informaci贸n alguna sobre el fracaso del golpe, favoreciendo la arbitrariedad y el abuso de poder que todo golpe de Estado conlleva y que en Chile se hiciera con gran eficacia, tambi茅n con el apoyo de la prensa obsecuente que usa, gusta y disfruta de la ley del embudo, a saber, lo m谩s ancho para ellos y lo m谩s delgadito para el pueblo.

Libertad de expresi贸n a todo evento para el golpismo, la ley del abuso, la difusi贸n ideol贸gica, la acumulaci贸n de capital, el convertir al pueblo en masas est煤pidas resarci茅ndose en dramones y teleseries que enferman el alma y la mente de nuestros j贸venes que aprenden el valor de la hipocres铆a, la deslealtad, la promiscuidad y cuanto principio degradante de la condici贸n humana sea posible a fin de conservar el control y el comando de la sociedad. Pero, cuando se trata de libertad de expresi贸n para los ciudadanos que quieren denunciar la corrupci贸n, el abuso en contra de los derechos humanos fundamentales, la construcci贸n cultural sofisticada y pol铆ticamente cr铆tica, entonces aparecen las leyes de defensa de la integridad de las personas y la raz贸n superior del Estado.

Eso era, es y seguir谩 siendo RCTV en Venezuela y, en consecuencia, existe no s贸lo una ley que avala la decisi贸n del Gobierno sino tambi茅n una legitimidad 茅tica y democr谩tica. El Estado venezolano no est谩 obligado -ni por ley ni por mandato moral que obliga a profundizar la democracia y la libertad de expresi贸n鈥 a continuar d谩ndole concesiones de espacios p煤blicos a quienes reniegan de la democracia y del derecho de todos a la informaci贸n.

Si hay constituciones que proh铆ben las ideolog铆as totalitarias, no veo yo ninguna raz贸n de que la ley o el derecho a la libre expresi贸n amparen a qui茅nes precisamente reniegan de la democracia y de su deber de informar.

Por lo dem谩s, la libertad de expresi贸n es un derecho p煤blico y no privado y, cuando se trata de un pa铆s como Venezuela o Chile, en donde los medios de comunicaci贸n est谩n privatizados y al servicio de visiones ideol贸gicas que amparan la acumulaci贸n y concentraci贸n de la riqueza, as铆 como el monopolio de los puestos de comando y control de la sociedad a manos de una reducida elite, entonces la libertad de expresi贸n es una rid铆cula fantas铆a, no existe, puesto que el derecho a expresarse de una minor铆a conspirativa no es lo mismo, hasta donde me alcanza el entendimiento, que el derecho de todos a ser informados.

Reducir la concentraci贸n, diseminar el poder de informar, permitir el acceso a otros 鈥搊jal谩 a los que nunca han podido gozar de ese derecho aunque mil constituciones o declaraciones universales lo consignen y avalen鈥 es precisamente avanzar en la direcci贸n correcta, es decir, socializar y distribuir el derecho a la informaci贸n y la libertad de expresi贸n.

En todo caso, cabe consignar que RCTV podr谩 seguir trasmitiendo sus opciones ideol贸gicas y sus dramones de dudosa factura 茅tica a trav茅s del cable y de sus radios, pero ya no tendr谩 el privilegio de usar el espacio p煤blico del pueblo venezolano para ello.

Ahora cabe esperar que la nueva se帽al permita al pueblo venezolano expresarse y ejercer un sano, cr铆tico y creativo derecho a la libertad de expresi贸n.

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foto

* Economista.

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