Sep 6 2005
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Opini贸n

Los presos cubanos satisfacen los deseos pol铆ticos de Bush

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.


El 9 de agosto, el Tribunal de Apelaciones de EEUU para el Onceno Circuito pareci贸 haber comprendido esto cuando desestim贸 las condenas de 2001 a los cinco cubanos (Rub茅n Campa, Ren茅 Gonz谩lez, Gerardo Hern谩ndez, Luis Medina and Antonio Guerrero), enviados desde La Habana a la Florida para infiltrarse en los grupos terroristas anti-Castro.

Los jueces de la apelaci贸n decidieron: 鈥淓l extendido prejuicio de la comunidad en contra de Fidel Castro y el gobierno cubano y sus agentes y la publicidad que rode贸 el juicio y otros actos de la comunidad se combinaron para crear una situaci贸n en la que ellos no pudieran obtener un juicio justo e imparcial鈥. Su decisi贸n coincid铆a con una anterior del Grupo de Trabajo de la ONU para la Detenci贸n Arbitraria, que decidi贸 que la condena de los Cinco de Cuba era 鈥渁rbitraria鈥 y contraria al derecho internacional.


El caso ejemplifica el enfoque de Bush acerca de la justicia equitativa y el respeto por la ley, as铆 como la ausencia de consistencia de su parte acerca del terrorismo. Es m谩s, durante el juicio, los abogados de los Cinco se帽alaron esta situaci贸n al negar las acusaciones de espionaje por parte del gobierno.


El FBI arrest贸 a los Cinco como parte de la agenda pol铆tica de Bush 鈥搉o por ley o por los hechos鈥.聽En las elecciones del 2000, los abogados de Bush argumentaron que democracia significa limitar el derecho de los floridanos al voto y no contar el total de los votos. El Tribunal Supremo, dominado por los republicanos, convirti贸 esto en ley. Al juzgar a los Cinco de Cuba, los fiscales argumentaron que para defender al pa铆s del terrorismo tuvieron que procesar a los que estaban tratando de atrapar a terroristas. Sin embargo, los verdaderos terroristas siguen tomando el sol en la Florida.


Desde la toma revolucionaria del poder en 1959 hasta los a帽os 90, los anticastristas organizaron desde la Florida miles de actos terroristas, con la ayuda y el aliento de la CIA. Varios presidentes aprobaron rutinariamente intentos de asesinato contra Castro y otros l铆deres cubanos (驴la motivaci贸n de Pat Robertson?), as铆 como misiones de sabotaje, incluyendo la invasi贸n de 1961 apoyada por la CIA en Bah铆a de Cochinos, Cuba.


Despu茅s del 11/9, Bush relacion贸 鈥渢errorismo鈥 con casi todo 鈥揺xcepto la violencia contra Cuba鈥. Para Bush, la palabra omnipresente se refer铆a s贸lo a los terroristas 鈥渕alvados鈥, como los gobiernos de Iraq, Ir谩n y Corea del Norte, no a aquellos que practicaban el terrorismo como su vocaci贸n y usaban a Estados Unidos de aliado.


Un fan谩tico anti-Castro hab铆a pasado varias d茅cadas 鈥揷on ayuda de la CIA鈥 tratando de asesinar a Fidel Castro. Luis Posada Carriles, ahora de 77 a帽os y detenido en una prisi贸n de Texas por fraude de inmigraci贸n, tambi茅n se enfrenta a un juicio por extradici贸n debido a la acusaci贸n de que en 1976 conspir贸 exitosamente para volar un avi贸n comercial cubano sobre Barbados 鈥73 pasajeros y tripulantes murieron鈥.


Si los Cinco de Cuba van a un nuevo juicio, este pudiera convertirse en un embarazoso testigo para la Administraci贸n Bush. A no ser que mienta, 茅l abundar谩 en las palabras que dijo a reporteros de The New York Times el 12 de julio de 1998. Entre 1997 y 1998, una serie de bombas en hoteles provocaron da帽os a la propiedad, intimidaron a los turistas y finalmente mataron a uno de ellos. La seguridad cubana arrest贸 a un salvadore帽o que confes贸 y nombr贸 a Posada como el hombre que le pag贸 para colocar y detonar los explosivos. El dinero para la operaci贸n, seg煤n confes贸 Posada a los reporteros, provino de los que apoyan en Miami las acciones terroristas anticubanas.


Es m谩s, los abogados de los Cinco de Cuba reconocieron que el FBI hab铆a hecho poco por detener los ataques contra Cuba por parte de los grupos de exiliados. Citaron a Alfa 66 como 鈥渋mplicados en ataques terroristas a hoteles cubanos en 1992, 1994 y 1995鈥. De 1994 a 1996, Hermanos al Rescate 鈥渧iol贸 el espacio a茅reo cubano鈥 para lanzar mensajes y volantes que promov铆an el derrocamiento del gobierno de Castro鈥. Miembros de la Fundaci贸n Nacional Cubano-Americana 鈥減laneaban hacer estallar una bomba en un cabaret en Cuba鈥.聽 Los fiscales no negaron que Cuba hab铆a enviado a los Cinco para trastornar la versi贸n anticastrista de Al-Qaeda.


鈥淒espu茅s de cada ataque鈥, se帽alaba el Onceno Circuito, 鈥淐uba advirti贸 a Estados Unidos de sus investigaciones y pidi贸 a las autoridades de Estados Unidos que actuaran en contra de los grupos que operaban dentro de Estados Unidos鈥. El 4 de septiembre de 1997, despu茅s de que varias bombas hab铆an estallado en centros tur铆sticos, los hu茅spedes que se encontraban en el vest铆bulo del Hotel Copacabana de La Habana oyeron un fuerte ruido. Cuando se disip贸 el humo, empleados del hotel encontraron mortalmente herido a Fabio di Celmo, un hombre de negocios italiano de 32 a帽os.


Cuando supo de esta muerte, preguntaron los reporteros del Times a Posada, 驴sinti贸 alg煤n remordimiento? 鈥淒orm铆 como un beb茅鈥, respondi贸 Posada. Como los malvados que estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas, Posada asegur贸 que las muertes de civiles se convirtieron en da帽o colateral en su guerra contra la Cuba de Castro.


Durante sus m谩s de cuatro d茅cadas de organizar intentos de asesinato y misiones de sabotaje, Posada hizo un alto en los a帽os 80 para colaborar en una operaci贸n encubierta de EEUU contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Trabaj贸 con el teniente-coronel Oliver North para enviar suministros a los contras y a sus escuadrones de la muerte.


A fines de los 90 regres贸 a su profesi贸n favorita y con otros tres cubanos exiliados (Ignacio Novo, Pedro Rem贸n y Gaspar Jim茅nez), trataron de volar a Fidel Castro durante un discurso en Panam谩.


El 20 de abril de 2004 un tribunal paname帽o los declar贸 culpable de 鈥渁menaza a la seguridad p煤blica鈥 y de 鈥渇alsificar documentos鈥. Posada fue condenado a ocho a帽os de prisi贸n, pero junto con sus colegas del CVAM (Club de Vejestorios Asesinos de Miami), se libraron de la c谩rcel cuando la saliente presidenta de Panam谩 Mireya Moscoso les concedi贸 el indulto en el 2004. Por mera coincidencia, instant谩neamente Moscoso aument贸 su fortuna en $4 millones de d贸lares.


En marzo de 2005 Posada Carriles, que a煤n es buscado en Venezuela y el Salvador, huy贸 a Miami. Al Departamento de Seguridad Interna le tom贸 dos meses reconocer que ten铆a a un terrorista en el pa铆s. El 17 de mayo agentes del Departamento arrestaron a Posada por entrada ilegal, no por sus voluminosas contribuciones al terrorismo.


La diferencia de tratamiento a los Cinco y a Posada plantea preguntas claves acerca de la ley en la era de la 鈥済uerra al terrorismo鈥. El 19 de julio, un panel de tres jueces del 4to. Circuito del Tribunal de Apelaciones de EEUU se reuni贸 para tratar el caso de Jos茅 Padilla.聽

Un tribunal inferior hab铆a fallado que Padilla, ciudadano norteamericano y convertido al Islam, detenido por los militares sin acceso a lo judicial desde 2002, 鈥渄ebe ser acusado de un delito o puesto en libertad鈥.聽 El Abogado General de EEUU Paul D. Clement respondi贸 que EEUU es un 鈥渃ampo de batalla鈥 en la guerra contra el terror, por lo cual se justifica la detenci贸n indefinida de los supuestos 鈥渃ombatientes enemigos鈥.


鈥淯sted mantiene a Padilla en una celda de Manhattan鈥, dijo el Juez M. Blane Michael, dirigi茅ndose a Clement. 鈥淪eg煤n las leyes de guerra, 驴qu茅 derecho tiene usted a realizar una captura fuera de un campo de batalla y detenerlo mientras dure la guerra?鈥 Para decir que Estados Unidos es un campo de batalla, 驴no necesitaba usted una autorizaci贸n espec铆fica del Congreso? Como tribunal, no nos compete determinar leyes para la guerra鈥.聽 (Washington Post, 20 de julio de 2005.)


El juez tambi茅n pod铆a haber preguntado qu茅 tipo de guerra al terrorismo permite al gobierno juzgar a los que fueron enviados a frustrar a los terroristas, como los Cinco de Cuba, mientras mantiene exenciones especiales para verdaderos terroristas como Posada. Venezuela, el pa铆s donde Posada conspir贸 para el sabotaje de 1976 al avi贸n, ha exigido su extradici贸n.聽 Funcionarios de EEUU se han burlado de la demanda.


Sin embargo, en el 鈥渃ampo de batalla鈥 actual, Orlando Bosch, quien se complot贸 junto con Posada en el sabotaje al avi贸n en 1976, vive libremente en Miami.聽Un cable desclasificado de marzo de 1988 enviado por el Secretario de Estado de EEUU George Schultz, dice al embajador de EEUU en Costa Rica que Bosch 鈥渓leg贸 a Estados Unidos desde Venezuela sin visa norteamericana鈥.聽 Bosch tiene una 鈥渁cusaci贸n pendiente por violaci贸n de la libertad bajo palabra鈥 por disparar una bazuca contra un barco carguero polaco鈥. Schultz le ped铆a al embajador que investigara acusaciones de que Bosch hab铆a conspirado 鈥減ara matar a Henry Kissinger (por entonces Secretario de Estado) durante una visita a Costa Rica en 1976鈥.聽 En 1989 el Presidente Bush desestim贸 las recomendaciones del FBI de negarle la entrada al pa铆s a este peligroso criminal.


Guillermo Novo, otro co-conspirador de Posada en el complot de Panam谩 para matar a Castro, cumpli贸 condena por perjurio debido a que sab铆a del asesinato en Washington, D.C., en 1976 del ex canciller chileno Orlando Letelier.聽 En 1964 Novo tambi茅n dispar贸 con una bazuca contra la sede de Naciones Unidas.聽 En 2004 regres贸 a Estados Unidos sin provocar ni un quejido en el Departamento de Seguridad Interna.聽Actualmente trabaja para la Corporaci贸n Allapattah de Desarrollo de Negocios, una organizaci贸n no lucrativa que recibe fondos del condado Miami-Dade.


Como consecuencia de la crucial decisi贸n del Tribunal del 11no. Circuito, los fiscales declararon su intenci贸n de llevar nuevamente a juicio a los Cinco, si fallara la apelaci贸n.聽Piensen en Posada, el terrorista no arrepentido, y el tratamiento delicado a煤n estando detenido, y el de los Cinco, que pagan un alto precio por su sincero antiterrorismo.


Este caso tiene ramificaciones a largo plazo para procesar a los verdaderos terroristas, si los medios legales y acad茅micos comenzaran a dar cobertura a los temas que plantea.聽Al analizar el significado de la penosa experiencia de los Cinco de Cuba, los ciudadanos aprender铆an que no tenemos un gobierno de leyes.聽En su lugar, abogados tramposos conspiran para satisfacer los deseos pol铆ticos de Bush.聽

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* Landau es miembro del Instituto para Estudios de Pol铆tica. Farrah Hassen fue la Productora Asociada del filme Siria: entre Irak y un lugar dif铆cil, con Landau.聽 Es miembro durante 2005 de IPS Seymour Melman.
Art铆culo publicado en la revista Progreso Semanal (www.progresosemanal.com).

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