Jun 2 2023
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OpiniónPolítica

Mitos constitucionales chilenos

En los √ļltimos a√Īos se ha generalizado en nuestro pa√≠s el mito de que las nuevas Constituciones generan cambios pol√≠ticos y sociales de envergadura, cuando es al rev√©s: son los cambios pol√≠ticos y sociales de envergadura los que generan nuevas Constituciones. Y cuando dichos cambios van en beneficio de una minor√≠a son habitualmente impuestos por la violencia y consagrados en Constituciones no democr√°ticas. As√≠ fue cuando las facciones olig√°rquicas m√°s conservadoras y centralistas (‚Äúpeluconas‚ÄĚ) se impusieron a las m√°s liberales (‚Äúpipiolas‚ÄĚ) en la batalla de Lircay en 1831, aprobando luego la Constituci√≥n ultra-presidencialista de 1833.

Con los a√Īos, el grueso de la oligarqu√≠a quiso deshacerse de ese r√©gimen y -dadas las resistencias presidenciales- se impuso en la guerra civil de 1891. Y, ¬°sin cambiar una coma de la Constituci√≥n, la ‚Äúreinterpret√≥‚ÄĚ de forma completamente diferente, estableciendo un sistema parlamentarista! Ya entrado el siglo XX los sectores m√°s progresistas de la oligarqu√≠a en conjunto con sectores medios buscaron la incorporaci√≥n de estos √ļltimos al aparato del Estado, a la vez que reorientar a √©ste en un sentido industrialista. Ante la resistencia de la oligarqu√≠a conservadora forjaron dos golpes de Estado (en septiembre de 1924 y enero de 1925) en conjunto con la oficialidad joven del Ej√©rcito.Esposas

Pero, a la vez, temerosos de los sectores populares que empezaban a exigir cambios en su beneficio -y en el contexto del temor mundial a la expansi√≥n de la Revoluci√≥n bolchevique-, desarrollaron pol√≠ticas represivas que culminaron en junio de 1925 con la horrenda matanza de mineros y sus familias en La Coru√Īa, que s√≥lo tiene parang√≥n en Chile con la matanza de Iquique y que la generalidad de los chilenos desconoce, dada su sistem√°tica ocultaci√≥n.

As√≠ impusieron la Constituci√≥n presidencialista de 1925 que -a despecho de los compromisos de Alessandri y los militares de convocar a una Asamblea Constituyente- se elabor√≥ por 14 personas designadas por Alessandri, en conjunto con √©ste. Y luego fue sometida a la consideraci√≥n de una comisi√≥n mayor de 120 personas, ¬°tambi√©n designadas por Alessandri! Ante la emergencia en aquella de posturas cr√≠ticas al presidencialismo extremo, el comandante en jefe del Ej√©rcito (y miembro de ella), Mariano Navarrete, amenaz√≥ con una nueva intervenci√≥n militar si no se ‚Äúaprobaba‚ÄĚ.

Ante ello la comisi√≥n se someti√≥. En definitiva, los Partidos Conservador, Radical y Comunista, y fracciones liberales se opusieron infructuosamente a ella. Y fue ratificada en un ‚Äúplebiscito‚ÄĚ efectuado con represi√≥n a los opositores y con votos de colores diferentes para las alternativas. Esto es, votaci√≥n p√ļblica. Sin embargo, s√≥lo el 42% de los inscritos vot√≥ a favor de ella, absteni√©ndose de votar la mayor√≠a absoluta‚Ķ

Para qu√© hablar de la Constituci√≥n de 1980 que se impuso varios a√Īos despu√©s del feroz golpe militar de extrema derecha de 1973. Y ciertamente que la espont√°nea revuelta popular de 2019 -pese a su fuerza- no tuvo las caracter√≠sticas necesarias para establecer un nuevo orden social y pol√≠tico democr√°tico que luego se reflejara en una nueva Constituci√≥n esencialmente diferente de la de 1980, asumida posteriormente por la Concertaci√≥n -en consenso con la derecha y con la suscripci√≥n de Lagos y de todos sus ministros- en 2005.

Por el contrario, los dos ‚Äúprocesos constituyentes‚ÄĚ habidos a la fecha han sido dise√Īados por el mismo consenso Derecha-ex Concertaci√≥n de 2005‚Ķ

A 72 a√Īos de la aprobaci√≥n del voto femenino en ChileUn segundo gran mito conexo es que Chile ha disfrutado de un sistema democr√°tico virtualmente desde la Independencia. De partida con el sufragio censitario establecido en la Constituci√≥n de 1833 no tiene sentido hablar de democracia. Pero, ¬°peor a√ļn!, se estableci√≥ en la pr√°ctica la total intervenci√≥n gubernativa de las elecciones. Por ello tampoco tuvo ning√ļn efecto la introducci√≥n virtual del sufragio universal masculino en 1874, a trav√©s de una ley interpretativa de la Constituci√≥n.

Tampoco a los ‚Äúliberales‚ÄĚ les interes√≥ llegar a una democracia. As√≠, el ex presidente Domingo Santa Mar√≠a (1881-86) dijo en autorretrato al Diccionario Biogr√°fico de Chile, que ‚Äúesta ciudadan√≠a (chilena) tiene mucho de inconsciente y es necesario todav√≠a dirigirla a palos (‚Ķ) Entregar las urnas al rotaje y la canalla, a las pasiones insanas de los partidos, con el sufragio universal encima, es el suicidio del gobernante, y yo no me suicidar√© por una quimera. Veo bien y me impondr√© para gobernar con lo mejor y apoyar√© cuanta ley liberal se presente para preparar el terreno de una futura democracia. Oiga bien: futura democracia (‚Ķ) No puedo dejar a los teorizantes deshacer lo que hicieron Portales, Bulnes, Montt y Err√°zuriz‚ÄĚ (Mario G√≥ngora.- Ensayo hist√≥rico sobre la noci√≥n de Estado en Chile en los siglos XIX y XX; Universitaria, 1992; pp. 59-60).

Y cuando, producto de los ‚Äúnuevos aires‚ÄĚ anti-presidenciales, se acab√≥ con dicha intervenci√≥n electoral… la oligarqu√≠a recurri√≥ al cohecho (y en mucho menor medida los sectores medios) y al acarreo de los inquilinos a votar por el candidato del patr√≥n -ambas cosas se hac√≠an posible dado que la c√©dula electoral la confeccionaba cada partido- distorsionando profundamente la voluntad popular.

Esto hasta que en 1958 los partidos de centro e izquierda finalmente ‚Äúse pusieron las pilas‚ÄĚ aprobando una ley de c√©dula √ļnica y restableciendo la legalidad del PC, quitada en 1948 por los radicales, liberales, conservadores, dem√≥cratas y uno de los PS existentes a la fecha.

De tal modo que en rigor s√≥lo se puede hablar de democracia en Chile desde 1958 hasta 1973. Porque la ‚Äúdemocracia‚ÄĚ que ha funcionado desde 1990 ha sido la que dej√≥ establecida la Constituci√≥n del 80 para su ‚Äúper√≠odo permanente‚ÄĚ, con todos los ‚Äúcerrojos‚ÄĚ habidos y por haber para lograr distorsionar la voluntad popular.

Un tercer gran mito es que en la sociedad chilena ha habido siempre un gran imperio de la Constituci√≥n y las leyes, del ‚ÄúEstado de Derecho‚ÄĚ. Desde la Independencia los sectores m√°s poderosos lo han sobrepasado f√°cticamente cuando lo han considerado ‚Äúnecesario‚ÄĚ (para sus intereses, claro est√°).Diego Portales - Wikipedia, la enciclopedia libre

Desde el considerado creador del Estado impersonal de Derecho chileno, Diego Portales, quien en 1834 le confesaba desfachatadamente a su amigo Antonio Garfias que ‚Äúde m√≠ s√© decirle, que con ley o sin ella, esa se√Īora que llaman la Constituci√≥n hay que violarla cuando las circunstancias son extremas. ¬°Y qu√© importa que lo sea, cuando en un a√Īo la parvulita lo ha sido tantas por su perfecta inutilidad!‚ÄĚ (Ernesto de la Cruz.- Epistolario de don Diego Portales, Tomo III; Min. de Justicia, 1937; p. 379).

En 1886 Antonio Varas -en su per√≠odo m√°s ‚Äúliberal‚ÄĚ- dec√≠a que ‚Äúla Constituci√≥n y el reglamento (del Congreso) son una simple telara√Īa cuando se trata del orden y del inter√©s p√ļblico‚ÄĚ (G√≥ngora; p. 42). Peor a√ļn fue en el per√≠odo parlamentarista (1891-1925) ya que √©ste ¬°se fundament√≥ en una total y permanente violaci√≥n de la Constituci√≥n presidencialista de 1833!

Luego, respecto de la Constitución de 1925, hubo también sistemáticamente leyes, decretos y prácticas gubernamentales que violaron su texto. Entre ellas, la prohibición de la sindicalización campesina (hasta 1967); el establecimiento de leyes de concesión de facultades extraordinarias a los gobiernos; leyes restrictivas de los derechos humanos como las de Seguridad Interior del Estado (1937), de Zonas de Emergencia (1942) y de Defensa Permanente de la Democracia (1948-1958); la práctica de los decretos de insistencia; etc.

A tal punto que un historiador de derecha como Bernardino Bravo Lira sostuvo -consider√°ndolo positivo- que ‚Äúla configuraci√≥n extraconstitucional de la institucionalidad es uno de los rasgos dominantes del medio siglo que transcurre entre 1924 y 1973 (‚Ķ) a menudo con resultados muy constructivos y admitidos sin mayor dificultad‚ÄĚ (R√©gimen de gobierno y partidos pol√≠ticos en Chile 1924-1973; Edit. Jur√≠dica de Chile, 1978; pp. 49-50).

Plebiscito en Chile: Una Constitución viciada, autoritaria y tramposa | La ciudadanía votó por borrar la herencia del dictador Pinochet | Página|12Y para qué hablamos de la Constitución del 80, la que fue violada totalmente en dictadura por las graves y sistemáticas vulneraciones del conjunto de derechos que ella consagraba; y particularmente del derecho a la vida; a la integridad física y síquica y a la libertad personal.

Asimismo, la Ley Minera distorsion√≥ completamente la Constituci√≥n al establecer concesiones virtualmente indefinidas a los privados, lo que se mantuvo en la post-dictadura. Adem√°s, muchas leyes tambi√©n se vulneraron, como las tributarias, a trav√©s del sistema de la ‚Äúelusi√≥n‚ÄĚ tributaria que en los hechos constituye una evasi√≥n; y la ley que cre√≥ universidades privadas sin fines de lucro las que terminaron siendo ‚Äúcon‚ÄĚ fines de lucro.

En ambos casos la post-dictadura mantuvo aquellas desnaturalizaciones. Por otro lado, la dictadura en su final vulneró totalmente el principio constitucional de probidad en varias privatizaciones, ya que ¡los mismos que las dirigían desde el Estado se quedaban luego como propietarios!, todo lo cual fue condonado durante la post-dictadura.

Asimismo, durante la post-dictadura el principio constitucional de probidad ha sido tambi√©n gravemente vulnerado por los diversos poderes p√ļblicos y partidos pol√≠ticos al producirse impunemente todo tipo de delitos e irregularidades en el financiamiento de las campa√Īas electorales. Y, recientemente, vemos la impunidad de los due√Īos de las Isapres que han despojado ilegalmente a sus cotizantes de mil cuatrocientos millones de d√≥lares, de acuerdo a un fallo de la Corte Suprema…

¬°Y que incluso aquellos -con el apoyo del establishment- est√°n pretendiendo negarle validez a la sentencia de dicha Corte y evitar que los cotizantes puedan recibir los montos indebidamente cobrados!

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